Caso 1: Alfon (Alfonso Fernández Ortega) fue detenido en Madrid el 14.XI.2012 durante la protesta contra los hachazos que la inicua Contrarreforma Laboral estaba propinando a las libertades cívicas. Pasó dos meses en régimen de aislamiento y, después de varios trámites judiciales y de otros simulacros, finalmente el Tribunal Supremo le ha condenado a cuatro años de prisión por tenencia de explosivos. Lo escandaloso de este proceso estriba en que la acusación carece de carga probatoria alguna siendo sustentada única y exclusivamente por las declaraciones de la Policía.
Caso 2: Hace pocos días, el Tribunal Supremo elevó a tres años la condena a dos impuesta a Sergi y Rubén por la Audiencia Provincial (nov. 2014) Los jóvenes fueron detenidos por protestar en la puerta de un concierto organizado por Democracia Nacional con el consiguiente altercado (12 de octubre de 2011) El denunciante es Alejandro Martínez Ruiz, militante de la xenófoba Plataforma por Cataluña, un conocido fascista con amplio historial de agresiones a la gente de las movidas alternativas. El motivo aducido para incrementar la pena de cárcel ha sido “lesiones con el agravante de odio ideológico” pero a nadie se le escapa que la diferencia entre dos y tres años de condena no es sólo un año sino que, con ese año de torna o propina, el altísimo Tribunal se garantiza a sí mismo que Sergio y Rubén ingresarán en prisión.





