Hace cuarenta años, el 26 de junio de 1975, dos agentes de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI) -Jack Coler y Ron Williams- entraron en la propiedad privada de la reserva india de Pine Ridge, Dakota del Sur. Condujeron vehículos sin identificación, vestían ropas de civil, y descuidadamente no se identificaron como agentes de la ley. Al parecer, tratarían de arrestar a un joven indio por el supuesto robo de un par de botas de vaquero.
En ese momento, miembros del Movimiento Indio Americano (AIM) estaban acampando en la propiedad (les habían pedido proteger a los ancianos de la violencia extrema en la reserva).
Por razones desconocidas, se desató un tiroteo. Una familia con niños pequeños quedó atrapada en el fuego cruzado. A lo largo de la estancia, la gente gritaba que estaban bajo ataque y muchos de los hombres presentes se apresuraron a devolver el fuego. Cuando terminó la escaramuza, los dos agentes del FBI estaban muertos. Un joven nativo americano, Joe Stuntz, también yacía muerto, a causa del disparo en la cabeza de un francotirador.




