Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

A raíz de los hechos acaecidos el pasado 15 de octubre, de madrugada, en un bar de la localidad de Alsasua, once jóvenes de la localidad han sido imputados por actos de terrorismo y siete de ellos han sido encarcelados provisionalmente. Tras un mes en prisión, cuatro de ellos han sido puestos en libertad con cargos y tres siguen en la cárcel. Desde el compromiso por la convivencia, la libertad, la justicia y el respeto por los derechos humanos y los principios del Estado de Derecho, las personas abajo firmantes mostramos nuestra preocupación por el desarrollo de los acontecimientos en torno a este caso.

Consideramos fundamental que la sociedad, sus representantes institucionales, los medios de comunicación y el sistema judicial observen los criterios de cautela, ecuanimidad y proporcionalidad. En este sentido, debemos ser respetuosos con la presunción de inocencia y, por ello, mostramos nuestra preocupación por la publicación de las identidades de los jóvenes —dos de ellos menores de edad—, y por la forma en que se han producido las detenciones, sin citación judicial, en lugares y horarios públicos a pesar de haberse personado anteriormente y de forma voluntaria a declarar. Se les ha negado el derecho al Juez natural y, como han señalado reputados juristas, las garantías procesales (derecho a la defensa, individualización de las responsabilidades, interpretaciones no extensivas, proporcionalidad, no arbitrariedad…) han quedado en entredicho.

Por otra parte, mostramos nuestra preocupación por la calificación judicial de los hechos como delito de terrorismo. La falta de proporcionalidad y la interpretación extensiva vulneran las libertades, las garantías procesales y la seguridad jurídica que a todas las personas nos deben proteger. En este sentido queremos resaltar que los primeros informes policiales, redactados por la Policía Foral y la Guardia Civil, contradicen y rechazan la calificación de los hechos como delito de terrorismo.

Si nos atenemos a las consecuencias penales derivables de la calificación como acto de terrorismo, la privación de libertad entre 10 y 15 años, equivalente a la de un delito de homicidio, no resulta ajustada al grado de gravedad de las lesiones recogidas en los partes médicos. Debemos señalar el perjuicio irreparable que ocasionaría el cumplimiento de penas desproporcionadas en el futuro de estos jóvenes. Debemos subrayar la excepcionalidad de una medida cautelar como la prisión provisional. Preocupa su implementación en jóvenes que reiteradamente han demostrado su voluntad de personarse ante los juzgados. Entendemos el sentimiento de indefensión y desamparo que han mostrado las familias.

Por otra parte, durante el transcurso de estas semanas hemos asistido a un sobredimensionamiento mediático que ha distorsionado la imagen del municipio navarro dañándolo sobremanera, haciendo flaco favor a la convivencia.

Por todo ello, pedimos que imperen los principios de proporcionalidad, justicia y equidad, y requerimos la eliminación de la calificación penal como delito de terrorismo, la devolución de la competencia al Juzgado de Instrucción nº 3 de Pamplona, y la consiguiente puesta en libertad de los siete jóvenes.

A la vez, solicitamos a las autoridades competentes (Fiscalía General, Audiencia Nacional y Audiencia Provincial de Navarra) a que reconsideren sus actuaciones en el sentido mencionado y a las administraciones públicas, medios de comunicación, agentes sociales y políticos y a la sociedad en general que colaboren en la consecución de estas peticiones.

Firma el manifiesto

Las madres y padres de los imputados por el altercado en un bar de Altsasu, con el objetivo de aportar todos los datos e información, hemos creado esta pagina web donde podrás encontrar contenido relativo a este caso y buena muestra de toda la solidaridad que hemos recibido.

http://www.altsasugurasoak.com/es/

Actividad en la calle Política criminal

Presentamos el primer informe anual del Servicio de Atención y Denuncia ante situaciones de Violencia Institucional (SAIDAVI).

En enero de 2016, empezamos con el SAIDAVI, un servicio gratuito inspirado en el funcionamiento de servicios similares que existen en América Latina. Concretamente, con el trabajo que hace, desde hace más de trenta años, el Centro de Estudios Legales y Sociales (CELS) de Argentina, una organización que ha asesorado nuestro proyecto.

Durante el 2016, hemos acompañado 14 casos de violencia institucional en el espacio público, las prisiones, durante manifestaciones o casos vinculados a procesos migratorios, desde cuatro ejes distintos: jurídico, psicosocial, de comunicación e incidencia política. En este informe, desglosamos cada caso con las novedades que los acompañan, después de todo el trabajo realizado y energías dedicadas. También hacemos un análisis sobre la situación de los Derechos Humanos en Catalunya y Barcelona y el seguido de recomendaciones que entregaremos a las autoridades competentes.

IRIDIA Centro para la Defensa de los Derechos Humanos

[Clica en la imagen para acceder al contenido del informe]

Cárcel=Tortura Documentos

Política criminal

Actividad en la calle

Actividad en la calle

Actividad en la calle

Hablamos sobre la necesidad de la autodefensa solidaria ante el exterminio penitenciario que se está dando en el estado español. Leemos algún comunicado de compañeros presos en lucha. Mencionamos algunos eventos anticarcelarios que se están preparando. Comentamos cómo sigue la prohibición de entrar en prisión a organizaciones solidarias con personas presas y hablamos de las jornadas ‘Abolir la prisión de las mujeres’.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga

Actividad en la calle

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Actividad en la calle

Hemos recibido una llamada de teléfono en la que nos informan de un suicidio en la cárcel de Murcia II.

La persona fallecida se encontraba en régimen de aislamiento (artículo 75.2 del reglamento Penitenciario) y no se le permitía salir en ningún momento de su celda. El día 2 de febrero solicitó mediante instancia que le pusieran un compañero en la celda dado que no estaba bien psicológicamente, además había tenido intentos autolíticos previos, sin que por parte de la cárcel se adoptara ninguna medida. El día 7 de febrero se suicidó.

El oscurantismo y falta de transparencia que definen las cárceles y su consiguiente impunidad son el caldo de cultivo para que estas muertes nunca sean suficientemente aclaradas y para que no haya asunción de responsabilidades por parte de ninguna institución ni persona. Instituciones Penitenciarias, como garante de la vida de las personas presas, es responsable de las muertes que ocurren en prisión, ya sea por clara negligencia como en este caso (los suicidios en prisión tienen una incidencia mucho más alta que fuera de ella y para eso existen los programas de prevención del suicidio que aunque son ampliamente mejorables ni siquiera fueron puestos en marcha en este caso), o por dejación de sus funciones como en otros muchos (sobredosis, falta de la mínima atención médica…).

Estas muertes se siguen produciendo porque no se aplican mecanismos hábiles que dignifiquen a las personas presas. La cárcel es mucho más que la privación de libertad. Se priva también a las personas de sus derechos, de su dignidad y, finalmente, se pone en claro riesgo su salud e integridad física y mental.

Instituciones Penitenciarias tiene el deber y la obligación de velar por la salud y la vida de las personas presas… y no lo hace.

La cárcel mata