Quinto día: Declaraciones tras un biombo
En la lluviosa mañana del viernes 10 de noviembre a las 10:45 horas ha dado comienzo la quinta sesión del juicio.
En esta sesión han declarado como testigos dos policías, una apoderada de Caja 3 y un testigo de la defensa.
El primer testigo en declarar ha sido el Jefe de la Brigada Provincial de Información de Burgos de la Policía Nacional, con identificación 14081 (declara detrás de un biombo). Este agente tenía funciones de instructor del atestado. Como instructor del atestado reconoce que su tarea es la de reunirse con los jefes de TIZONA y RENO para que lo informen de los hechos acontecidos. Además declara que como miembro de la Brigada de Información entre sus principales tareas esta la de recabar información sobre grupos radicales, políticos y sociales. Teniendo esta información declara también que ninguno de los encausados pertenece a estos grupos.
A continuación ha declarado el agente 66210, también miembro de la brigada de información y declarando oculto tras un biombo. La función que realizaba esos días era la de secretario del instructor. Sus funciones esos días eran la de transcribir lo que le indicaba el jefe instructor (testigo anterior).
La siguiente testigo en declarar es una apoderada de Caja 3, actualmente Ibercaja. Declara que el banco sufrió destrozos la noche del viernes y del sábado, rectificando ante las preguntas de la defensa no poder hacer una valoración de los daños por días aislados sino en su conjunto. Llegando incluso a reconocer que no puede confirmar que la noche del sábado hubiera destrozos. Esta personas desconoce si han indemnizado a la identidad que representa.
El siguiente testigo en declarar a petición de la defensa, ha sido un trabajador de una empresa de comida a domicilio. Esté relato como el día de los hechos, volviendo de un reparto, se encuentra con una de las personas encausadas. Informa que en la zona en la que se encuentran no hay disturbios y que la persona detenida se dirigía a su domicilio en esos momentos y venia de estar con unas amigas.
La sesión que suspendida hasta el lunes 13 de noviembre a las 10 horas. Como todos los días, ese día a las 11 horas hay convocada concentración en la puerta en apoyo de los encausados.
Entre 1860 y 1862, Karl Marx escribió un breve –pero contundente– artículo que hoy, a tantos años de su publicación, nos deja perplejos por su vigencia y precisión. En Concepción apologética de la productividad de todas las profesiones, publicado póstumamente en Teorías de la plusvalía (hoy editado como Elogio del crimen), Marx expuso una de las primeras reflexiones sobre la economía política del delito y la industria del control penal: “El delincuente no produce solamente delitos: produce, además, el derecho penal y, con ello, al mismo tiempo, al profesor encargado de sustentar cursos sobre esta materia y, además, el inevitable compendio en que este mismo profesor lanza al mercado sus lecciones como una ‘mercancía’ […] El delincuente produce, asimismo, toda la policía y la administración de justicia penal: esbirros, jueces, verdugos, jurados, etcétera […]”.
En la actualidad –y luego de grandes estudios sobre la relación teleológica entre sistema penal y modo de producción capitalista, como La industria del control del delito, de Nils Christe, o Cárcel y fábrica, de Pavarini y Melossi– es un hecho notorio que el delito, la (in)seguridad y la privación de libertad se han transformado en importantes fuentes de empleo y lucro económico. A título de ejemplo, en Estados Unidos, el país con la mayor tasa de prisionización del planeta (25% de la población carcelaria mundial), hay 2.300.000 personas efectivamente privadas de su libertad, a las que se suman 2.000.000 de personas sometidas a regímenes de libertad vigilada (parole y probation). Por otro lado, según datos expuestos por el juez argentino Eugenio Zaffaroni, el sistema penitenciario estadounidense emplea a más de diez millones de personas. Contrapuestas ambas cifras, la conclusión es obvia: el sistema penal emplea a más gente que la que encierra.







