La Vida En El Régimen Cerrado (De Puerto III)

 

[…] El día a día de un preso político en el módulo de aislamiento de Puerto III (al igual que en casi todos los aislamientos) es el siguiente:

– A las 7’30 recuento: de pie, al fondo de la celda y con la luz encendida. Hace unos meses agredieron físicamente al Preso Político vasco, Oskar Barreras porque al funcionario no le gustó que Oskar se negara a levantarse en protesta por el régimen de aislamiento. Por la noche, a las 21’00, lo mismo.

– Tenemos 4 horas de patio: De las cuales, todos los días nos quitan de 20 minutos a media hora. Nosotros forzamos que se cumpla el mínimo de 4 horas. Casi siempre lo conseguimos pero, como pasó en Morón, donde me dieron la brutal paliza, los carceleros ven en entredicho su “autoridad” y las tensiones se acumulan.

– Cacheos corporales: Cada vez que salimos de la celda (patio, visitas, etc.) nos hacen un cacheo corporal que viene siendo, más o menos, violento. A veces por encima, otras veces nos soban el culo y los testículos. En las normas del módulo está escrito que pueden hacer esta clase de vejaciones también antes de entrar en la celda y cuando estás dentro de ella. La tensión también aquí se acumula.

– Cacheos en celda: Periódicamente hacen cacheos en la celda. En realidad no suelen llevarse nada, aunque la celda queda como si hubiera pasado un huracán, absolutamente todo queda maltratado y tirado por los suelos.

– Médico: Este es otro de los puntos más sangrantes: cuando necesitas consulta viene el médico a la celda, abren la puerta más exterior, pero queda cerrado el “cangrejo” (otra puerta de rejas), entre tú y el médico. Los carceleros están durante el tiempo que dure la consulta, al mismo lado del médico “por razones de seguridad”, con lo cual no existe ni un mínimo de privacidad para realizar la consulta. Además, quieren tomemos la “medicación controlada”, como si fuéramos toxicómanos. Y no atienden a razones sobre nuestras explicaciones: Si, por ejemplo, tengo migrañas de vez en cuando, lo más lógico es que te den unas pastillas para que, cuando te duela la cabeza, te las tomes. Pues no. Ellos pretenden que tomes un tratamiento durante una semana seguida, con 2 ó 3 tomas al día, tengas necesidad de esas pastillas o no. Por lo que, en la práctica, estamos sin la opción de acudir al médico.

– Actividades: No hay actividades, ni ofertan ninguna clase de actividades, ni autorizan las que proponemos con el fin de que la desidia tome el lugar de las actividades participativas y sociales. […]

Extracto de una carta de Marcos Martín Ponce. Preso político de los GRAPO. Prisión de Puerto III

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