Etxerat Denuncia El Trato Vejatorio A La Madre De Un Preso Político Vasco

Etxerat ha tenido conocimiento del trato recibido por la madre del preso político vasco Alberto Marin, en la prisión de Badajoz, el pasado día 24 de agosto, por parte de una funcionaria de la prisión.

En la fecha indicada, los padres de Alberto Marin se personaron en la prisión para acceder a una comunicación vis a vis con su hijo, a primera hora de la tarde. Desde el principio, los padres del preso vasco advirtieron un trato más agresivo y tenso que nunca. Al pasar por el arco detector, la funcionaria se niega a dar a la madre de Alberto Marin los plásticos que habitualmente utilizados para cuando es necesario quitarse el calzado, por lo que debe pasar descalza por el suelo sucio. Posteriormente, el matrimonio es separado en habitaciones diferentes para proceder al cacheo.

Mientras el cacheo realizado al padre se mantiene en la línea habitual, con ligeras palpaciones, el que sufre la madre del preso vasco a manos de la funcionaria, tiene tintes de agresión. En primer lugar, le arranca de un violento tirón, indiferente al daño causado, el pañuelo de fiestas que la mujer lleva al cuello. Posteriormente, introduce las manos en el cabello para examinarle también la cabeza, cerrando finalmente los dedos para tirar del pelo con saña. Seguidamente la funcionaria ordenó a la madre del preso vasco que se levantara el niki, y al hacerlo, tiró de ambas copas del sujetador hacia abajo, dejando los pechos al aire. Ordenó también que se subiera la falda para entonces agarrar la braga y tirar con fuerza hacia atrás.

Los padres de Alberto Marin interpusieron una queja en la misma prisión, sin embargo, la cárcel se negó a dar el número de identificación de la funcionaria.

Maria Emma Etxebarria, madre del preso vasco, ha interpuesto dos denuncias, una en el Juzgado de Guardia de Badajoz y otra en el de Bilbo por atentado a la intimidad. Alberto Marin ha interpuesto también queja a Instituciones Penitenciarias.

Es necesario señalar que el actual Reglamento Penitenciario, en cuanto a Registros y cacheos, recoge en su Art. 71.1:

«estas medidas se regirán por los principios de necesidad y proporcionalidad y se llevarán a cabo con el respeto debido a la dignidad y a los derechos fundamentales, especialmente las que se practiquen directamente sobre las personas. Ante la opción de utilizar medios de igual eficacia, se dará preferencia a los de carácter electrónico.»

Etxerat quiere dejar constancia de que , lejos del espíritu que parece recoger el reglamento penitenciario, los cacheos son uno de los medios más utilizados por las prisiones para actuar contra los familiares y allegados de presas y presos vascos. Favorecen actitudes que buscan la humillación y el trato vejatorio y que funcionarios y funcionarias se excedan en sus funciones dado que ante cualquier negativa o protesta, a pesar de los kilómetros recorridos y de los derechos que supuestamente contempla la legislación, la visita quedará suspendida. En ocasiones, a esta suspensión le sucede una sanción que puede suspender las comunicaciones con el preso o presa durante meses.

Como ha denunciado en numerosas ocasiones nuestra Asociación, el trato hacia presos y presas vascos y hacia nosotros, sus familiares y allegados, viene sufriendo en las prisiones de los dos estados, un notorio empeoramiento. Las actitudes personales de funcionarios y funcionarias, como la que hemos relatado, tienen el respaldo tácito, cuando no expreso, de las autoridades penitenciarias.

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