Entrevista A La Inciativa Contra Las Macrocárceles De Zaragoza

Se cumplen 10 años de la Marcha contra la Macrocárcel de Zuera, en Zaragoza, una movilización que se promueve desde la Iniciativa Ciudadana contra las macrocárceles a la que hemos entrevistado, con motivo de la siguiente marcha, que se celebrará el próximo 10 de abril.

¿Qué es y por qué empieza la Iniciativa Ciudadana contra las macrocárceles de Zaragoza?

La Iniciativa es una experiencia coordinada de personas y organizaciones de la ciudad de Zaragoza, en la que también colaboran esporádicamente colectivos de Huesca y Teruel que nace hace ahora diez años con la apertura de la macrocárcel de Zuera, técnicamente llamada de Zaragoza, aunque está a casi 50kms de nuestra ciudad.

El primer objetivo era dar visibilidad a las personas encarceladas, que, con el nacimiento de la política de macrocárceles a mediados de los 90, se ven alejadas de los núcleos de población y de su entorno cercano. Zuera es el perfecto ejemplo de este tipo de prisión: lejana, mal comunicada y que perpetúa o incluso empeora los problemas de las cárceles “de siempre”.

Habláis de perpetuar problemas ¿Qué problemas nuevos o conocidos encontráis en Zuera?

Zuera sustituyó a las viejas cárceles de Zaragoza y Huesca, cárceles viejas e insalubres, pero problemas como estos, pese al aspecto aséptico de las instalaciones, incluso se han agravado, especialmente el hacinamiento o las muertes en prisión.

Zuera casi duplica la cantidad de personas para la que fue ideada, algo que se denunció desde antes de su construcción, lo que no sólo conlleva problemas de mayor tensión y agresiones entre los internos, sino que se traduce en un incremento de suicidios, muertes en extrañas circunstancias y prevalencia de enfermedades de todo tipo.

Cada Marcha a Zuera tiene un tema central o específico. Contadnos algo de las marchas anteriores.

En las diferentes marchas hemos incidido en temas como las mujeres encarceladas, víctimas de un sistema concebido para los hombres mayormente y que padecen unas condiciones de hacinamiento más graves que los varones y muchos peores servicios.

También hemos tratado la cuestión de los centros de menores, actualmente privatizados en la práctica, o de los sin papeles que permanecen en prisión, por delitos que en realidad son meras faltas administrativas, como la venta de CD’s piratas.

Pero, sobre todo hemos pretendido hacer patente que la cárcel sigue siendo un asesinato cotidiano, aunque ignorado. Que la cadena perpetua existe en la práctica, desde el momento en que alguien puede estar 40 años preso, o que, sin delitos graves, hay muchas personas que están hasta 20 años y más.

Y en esta décima edición ¿Qué podéis contarnos sobre el trabajo en prisión?

Pues casi todo malo. Una persona encarcelada carece en la práctica de todo tipo de derechos laborales, ya no digamos sindicales. La denuncia de cualquier irregularidad es prácticamente imposible.

El trabajo dentro de la cárcel está pésimamente renumerado, una persona presa cobra como mucho unos 250 euros al mes por jornadas de 40 y más horas semanales, produciendo todo tipo de bienes, desde bancos y papeleras de las calles, hasta ropa de cama para el Corte Inglés, o el papel judicial y las togas de los jueces.

Por otro lado, este trabajo es opaco. Es muy raro que se hagan públicos los contratos y más raro aún que salga adelante cualquier posible contencioso en trabajos que se consideran no especializados, pero en los que se suelda, se cose, se imprime… Y todo ello sometido al horario que la propia cárcel decida y en las condiciones y horario que le apetezca.

Como siempre, de cara al público general se piden alternativas ¿Qué proponéis?

Por lo pronto romper con la imagen del preso como si todo el que está tras los muros sea una especie de Jack el Destripador. La gran mayoría de l@s pres@s lo son por delitos contra la salud pública, o sea de menudeo de drogas, o de tipo económico de escasa cuantía (robos, estafas…) que en realidad tienen alternativas dentro del propio sistema como la reparación del daño hecho, o programas de rehabilitación de las personas adictas que no tendrían por qué implicar su ingreso en prisión.

Como tampoco debería encarcelarse a una persona con problemas psiquiátricos, algo que se produce con demasiada frecuencia, o por simples faltas administrativas. Hay muchas posibilidades antes que las rejas para ser de ayuda tanto para la persona que delinque como para ayudar a las víctimas de un delito. De hecho, lo que no es de ninguna ayuda es simplemente encerrar a alguien. Nadie gana, salvo los mercaderes que se lucran de los talegos.

La realidad demuestra que las cárceles tienen una mera función de castigo, cuando no de negocio. Desde ese punto de vista el sistema penitenciario no es sino la imagen de un inmenso fracaso social.

Y vamos al día de la Marcha ¿Qué haréis?

Este 10 de abril esperamos que venga más gente que a anteriores ediciones, aunque nos hemos llegado a juntar 300 en el aparcamiento de Zuera.

Saldremos de Zaragoza en bici y buses, como de costumbre, aunque también de Huesca y, generalmente, acude gente de otras ciudades en vehículos particulares.

Durante la mañana damos charlas informativas, contactamos con familiares de l@s pres@s, que entran a visitarlos y tenemos una pequeña emisora que emite para dentro de la prisión, donde mandamos saludos, hacemos programas breves, ponemos música, leemos cartas…

También puedes escribir una carta o postal a alguna persona presa, para lo que tenemos decenas de direcciones de presos que quieren ser contactadas.

Comemos allí e intentamos que la tarde sea algo más lúdica, con teatro y un pequeño concierto.

¿Esperáis represión?

Normalmente somos identificados a la llegada, se registran los buses y los coches e incluso se producen cacheos.

Hace tres años nos enfrentamos a una multa de miles de euros por concentrarnos allí, pero terminó desestimada. También nos han llegado a parar nada más salir de la ciudad la Policía Nacional y no han faltado los vaciles.

Pero, de todas formas, si algo tenemos claro, es que en nuestra labor de dar voz y visibilidad a las personas presas no nos van a callar. Os esperamos este domingo 10 de abril y os animamos a recordar que tras los muros de las cárceles hay 80.000 personas que piden ser escuchadas.

Fuente: alasbarricadas.org

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