El Tribunal Superior De Madrid Respalda Los Cacheos A Familiares De Presos De ETA

El Tribunal Superior de Justicia de Madrid (TSJM) ha rechazado que los cacheos realizados en las cárceles a familiares de presos de ETA vulneren el derecho a la intimidad y advierte de que estos controles son cada día más frecuentes y eficaces para evitar o entorpecer las intenciones de grupos y organizaciones delictivas.

«Se trata de un medio idóneo para evitar gravísimos atentados con múltiples daños a la integridad y a la vida de las personas y enormes daños materiales que contrastan con la poca dificultad que conlleva la acción damnificadora», se sostiene en una sentencia dictada el pasado 17 de febrero por la sección novena de la Sala de lo Contencioso-Administrativo.

El TSJM responde así a un recurso interpuesto por una mujer a la que se impidió que mantuviera un vis a vis con el preso al negarse a ser sometida a un cacheo con palpación corporal. La mujer acudió el pasado 30 de enero a la cárcel de Soto del Real para mantener una comunicación con el interno y aunque pasó los controles ordinarios de acceso al centro, cuando se encontraba en la sala de espera los funcionarios le dijeron que debía someterse a un registro corporal.

La mujer interpuso entonces una demanda al entender que el cacheo supone una vulneración del derecho fundamental a la intimidad y dignidad corporal consagrado por el artículo 18.1 de la Constitución Española.

El tribunal recuerda que los registros y cacheos encuentran acomodo dentro de la Ley Orgánica General Penitenciaria ya que constituyen restricciones del derecho constitucional que encuentran su justificación en razones de seguridad y buen orden del establecimiento.

MEDIDA PROPORCIONADA

En cuanto a la proporcionalidad de la medida, el TSJM señala que debe primar la seguridad en los centros penitenciarios «en garantía y beneficio primero, de los propios reclusos, y después del personal que se encuentra en el interior de las prisiones, bien cumpliendo funciones públicas, bien desarrollando visitas de toda índole». Por ello, insiste en que los cacheos se encuentran «justificados». En este sentido, recuerda que estas prácticas son cada más frecuentes en todos los ámbitos de la vida, desde aeropuertos, hasta discotecas o catedrales o centros religiosos.

En la sentencia, el tribunal recoge además la resolución del director general de Coordinación Territorial y Medio Abierto de 30 de octubre de 2009 sobre la comunicación de bandas terroristas en la que se indica que uno de los elementos más importantes a valorar para implementar especiales medidas de control es la pertenencia y vinculación de los internos a grupos terroristas o relacionados con organizaciones delictivas que presentan unos niveles de peligrosidad elevados , que en el caso de la organización terrorista ETA llega a considerar de forma pública a los profesionales penitenciarios objetivos de sus atentados.

El TSJM insiste en que los internos pertenecientes a organizaciones delictivas presentan a priori una mayor peligrosidad por lo que se han de extremar los controles en todos los ámbitos de la vida penitenciaria, incluidos las comunicaciones.

«Siendo un hecho indudable el mayor potencial delincuencial de estas organizaciones, la sumisión del individuo a la organización y la incapacidad técnica de los medios de que se dispone para encontrar objetos no metálicos o sustancias prohibidas, la Sala entiende que esa restricción al derecho a la intimidad personal que supone la práctica de cacheos con palpación constituye un sacrificio para el titular del derecho constitucional que se encuentra más que justificado y que es proporcional si se tiene en cuenta las ventajas que reporta al resto de los internos y de las personas que prestan servicio en los centros penitenciarios», señala.

Por todo ello, el tribunal concluye que esa proporcionalidad justifica la medida no sólo desde un punto de vista general, sino también cuando se trata de individuos pertenecientes a organizaciones criminales por la mayor peligrosidad de las mismas.

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