Categoría: <span>Vagos y maleantes</span>

– «Lo oyes?», dijo el psiquiatra.

– «Te escucho perfectamente, como hace un momento», contestó el paciente.

– «No hablo de eso. Te pregunto que si oyes las voces».

– «Vale, pero solo cuando las escuchas tú», respondió.

En ese momento el paciente contraatacó, diciendo:

– «¿Tú lo ves?».

– «Sí», dijo el psiquiatra renaciendo sin sorpresa la sonrisa cómplice, creyendo que tenía en sus manos a un majara para llenarle la boca de pastillas.

– «Está bien», se doctoró el paciente. «Por mi examen observo que tienes una incipiente esquizofrenia por tu delirio visual. Te crees un psiquiatra y piensas que los demás son locos. Voy a trastornarte con dos tomas de neurolépticos al día».

Vagos y maleantes

Hablamos del nuevo reglamento de cárceles racistas y hacemos cobertura en directo del 22M Marchas por la dignidad con la Columna COPEL-APRE con Conxi y Jose, desde Barcelona; Agus, Javi, Beni, Manolo, Cristina y el Niño, desde Madrid. Y también de la última muerte en prisión de la que tenemos constancia y de la movilización anticarcelaria que se prepara para abril en Italia… Todo esto aderezado con buena música en Tokata y Fuga.

Más información sobre 22M Marcha de la dignidad, Columna COPEL-APRE

Cárceles racistas Radio: Tokata Y Fuga Vagos y maleantes

El 22 de marzo por la unidad real contra el abuso, por las calles madrileñas. Por la derrota de la expoliación. Por la derrota del crimen institucional. Por la salud, cultura y vida en dignidad del pueblo. Somos obreristas y también somos la representación viva de los excluidos y los presos injustificables. Somos las víctimas directas y heredadas del franquismo. Somos todas las posibilidades civilizadas y organizadas del desarrollo humano. Somos los que vamos y los que no pueden ir por las rejas, hospitales o cualquier imposibilidad física o material. Somos los demócratas contra los usurpadores. Somos amigos de quienes luchan y sólo discutiremos y avergonzaremos a quienes utilizan los mecanismos del poder para castigar la palabra, las actitudes humanas y la economía del pueblo llano, destruyendo el tejido social por los enfrentamientos de supervivencia. Somos los que han muerto por torturas y disparos en cárceles, comisarías y en la calle. Somos los subsaharianos asesinados y ahogados porque somos la humanidad en lucha. Somos Europa de abajo arriba. Somos el mundo soñado. Somos los niños que enferman y sufren por el mundo. Somos Copel-Apre con identidad propia, unidos a todas las desesperaciones y a todas las esperanzas que marcharán por Madrid. Somos la pretensión de la paz, la mejor ambición humana posible, sacando de los ministerios, escaños y ayuntamientos a quienes traicionan al pueblo porque no nos representan.

Vagos y maleantes

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Vagos y maleantes

En esta nueva edición de nuestro formato radiofónico, Tokata y Fuga, hablamos con Agustín Moreno Carmona de la COPEL, de la lucha actual de los presos del franquismo por obtener reparación por las injusticias sufridas y de los últimos movimientos de resistencia contra la cárcel y el poder punitivo… Además de nuestro habitual repaso a la situación en los lugares de encierro…

Radio: Tokata Y Fuga Vagos y maleantes

El 22 DE marzo por la unidad real contra el abuso, por las calles madrileñas. Por la derrota de la expoliación. Por la derrota del crimen institucional. Por la salud, cultura y vida en dignidad del pueblo. Somos obreristas y tambien somos la representación viva de los excluidos y los presos injustificables. Somos las víctimas directas y heredadas del franquismo. Somos todas las posibilidades civilizadas y organizadas del desarrollo humano. Somos los que vamos y los que no pueden ir por las rejas, hospitales o cualquier imposibilidad física o material. Somos los demócratas contra los usurpadores. Somos amigos de quienes luchan y sólo discutiremos y avergonzaremos a quienes utilizan los mecanismos del poder para castigar la palabra, las actitudes humanas y la economía del pueblo llano, destruyendo el tejido social por los enfrentamientos de supervivencia. Somos los que han muerto por torturas y disparos en cárceles, comisarías y en la calle. Somos los subsaharianos asesinados y ahogados porque somos la humanidad en lucha. Somos Europa de abajo arriba. Somos el mundo soñado. Somos los niños que enferman y sufren por el mundo. Somos Copel-Apre con identidad propia, unidos a todas las desesperaciones y a todas las esperanzas que marcharán por Madrid. Somos la pretensión de la paz, la mejor ambición humana, posible sacando de los ministerios, escaños y ayuntamientos a quienes traicionan al pueblo porque no nos representan.

Vagos y maleantes

No somos ladrones por naturaleza
no somos delincuentes por haber nacido de mala entraña.
Somos producto de una sociedad
que nos ha negado un ambiente social y armonioso,
que nos ha negado el estudio y el trabajo.

Desde pequeños hemos conocido el hambre y los palos
y también desde entonces hemos olvidado,
si es que alguien, alguna vez, nos lo enseñó con amor
qué es lo que está bien y qué es lo que está mal.

Habíamos aprendido que existen grandes coches,
buena comida, salas de fiesta –para otros−.
Débiles, nos habíamos dejado ganar
por el egoísmo personal
y por la vía más fácil para satisfacernos.

Pero la cárcel por un lado
y la lucha del pueblo por la libertad, por otro,
nos está enseñando grandes cosas.

Tampoco nosotros queremos que se nos maltrate
que se nos aisle del pueblo
ni que se nos condene a penas monstruosas.
También nosotros queremos una vida digna
una posibilidad de ser considerados seres humanos.

Pero para ello es preciso que no se nos margine
es preciso que se nos ayude
y sobre todo que desaparezcan
las causas sociales que generan delincuencia,
que la fomentan y después la castigan.                                                     

(Recogido verbalmente en tiempos de la COPEL de un preso internado en el Psiquiátrico Penitenciario de Carabanchel desde hacía varios meses, que tuvo varios intentos de suicidio).

Vagos y maleantes

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«Pájaro herrero». Dibujo en la Facultad de Filosofía de Zoroaga (Donosti), de la lucha pro amnistía

BOMBAS DE VERANO 

La Copel fue un gigante antifranquista sin nombre que creció imparable desde julio de 1976. Las diferentes fuerzas crearon un ente político identitario a finales de ese año. Constituida por su simbología y su esperanza, las cabezas de la hidra extendió la razón humanitaria. Tanteos expresivos dieron lugar a las primeras escaramuzas. La represión fracturó al gran ente, dispersándolo por núcleos en los aislamientos de otras cárceles. Los grupos dispersos estaban muy concienciados, eran combativos y muy informados. El núcleo de Carabanchel no era mejor que el resto, sino que aprovechó su oportunidad preparándose por las comunicaciones clandestinas, con un compañerismo extremo, para la gran batalla en el lugar mas privilegiado para la lucha.

El tedio, el aburrimiento, la inactividad, la desgana, la atrofia, la derrota, la parálisis, eso creían los carceleros, el Ministro, el estado. Los comunicados a los mass media era la integración controlada por el estado durmiendo las palabras. La Copel dominada, inanimada, desconcertada, sumisa, inactiva, la suponían muerta. En el interior de esa imagen exportada había un bullicio, actividad clandestina frenética. Todos a una en la trama. El gran golpe.

Por encima de un muro, por una rendija, puerta, ventana, locutorio. Enterrando cuerdas, escondiendo entre yerbas un garfio, informando a 1500, haciendo un túnel, camuflando las pancartas. Personas paseando por el patio circular que solo tenían pensamiento en la lucha. Bajo la piel de la Copel crecían argumentos y elementos. Bajo la aparente normalidad un mundo fantástico crecía en el sueño de los presos.

Constituyeron el grupo de artificieros para divertirse con un nuevo reto al régimen, que nunca supo de este ingenio. Cada actuación de los artificieros los ánimos llevaban a la fiesta. Brindan una sonrisa. Brindan una carcajada. La alegría es muy borracha.

Eran ingeniosos y rudimentario artefactos reventando en las terrazas vacías de las galerías de Carabanchel. Los carceleros inquietos buscaban el origen de las explosiones por patios muertos y dependencias comunes. No hay rastros. Serán cohetes de la calle. A las tres la tarde las calurosas calles vacías. No había tormenta pero sí una explosión periódica. El Consejo de Ministros ignoraba que era una maniobra de distracción de un colectivo pensante.
Ingentes cantidades de cajas de cerillas llegaban a la Rotonda volando y en los bolsillos. Sobre el muro de los presos políticos panfletos para allá y cerillas para acá. Las cabezas de las cerilllas desmenuzadas una a una.

Los somieres tenían tubos cilíndricos de unos 10 centímetros en las esquinas, introduciendo en los huecos circulares de las estructuras metálicas delanteras y trasera, las patas, anclando las tres piezas que formaban la cama. Al arrancar el cilindro macho del somier se obtenía un tubo hueco, la carcasa de la bomba. De cada somier solo se arrancaba una carcasa, fijando con cuerdas la amputación para el equilibrio y pasar sin objeción la requisa. La carcasa tenía la boca por la por la parte arrancada. Se rellenaba con las cabezas molidas de miles de cerillas. Se cerraba con cera y otros materiales. La bomba de prueba se lanzó a una terraza del Reformatorio de Jóvenes de Carabanchel. Al día siguiente la vertical del Sol calentó el tubo metálico, la pólvora interna entró en combustión y ante la acumulación de gases el tubo reventó en su elevada soledad, sobre las 15 horas PM. Tenían las bombas y la hora. Con discreción los copelianos levantaron a hombros al equipo artificiero. Siguieron explosiones espaciadas en las terrazas de Carabanchel. Ojo, control, un economato de una galería agotó las cerillas. Bajó la producción. Los carceleros se olvidaron de la Copel, los ruidos estaban alejados y en la Rotonda no pasaba nada. Eran bombas de verano. Eran bombas psicológicas. Era la palabra escondida. Era la palabra psicológica. Exactamente era el preludio de la batalla de Carabanchel.

Agustín Moreno Carmona

Vagos y maleantes

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Daniel Pont Martín (Madrid, 1949 ) es uno de los 12.000 presos sociales que poblaron las cárceles españolas del último período de la dictadura y del inicio de la Transición. Hijo de una época convulsa caracterizada por la brutalidad y la negación de todos los derechos sociales y la imposición del miedo a todas las instituciones oficiales del régimen, Daniel Pont ingresó en prisión a los diecisiete años al serle aplicada la Ley de Vagos y Maleantes por unos pequeños robos, cumpliendo por este delito una condena de cinco años. Seguidamente, a los veintitrés tres años, se le aplicó la Ley de Peligrosidad y Rehabilitación Social por atraco, lo que le llevó a ingresar de nuevo en prisión cumpliendo una condena de seis años y cuatro meses. En su lucha por la supervivencia intramuros, fue uno de los impulsores y miembros más activos de la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL), nacida en 1976 en la cárcel de Carabanchel con el objetivo de conseguir la Amnistía General y el cambio de las normas de vida en el interior de las prisiones.

José Antúnez Vagos y maleantes