Categoría: <span>Vagos y maleantes</span>

El pasado 9 de julio se celebró en el Juzgado de lo Social Nº 2 la vista de una demanda presentada por nuestro compañero Agustín Moreno Carmona, miembro fundador de la COPEL (Coordinadora de Presos en Lucha), contra la decisión de la Seguridad Social que respondía negativamente a su solicitud de que le fueran reconocidas, a efectos de jubilación, las cotizaciones que la administración penitenciaria debió haber hecho en su nombre pero no hizo mientras le tuvo preso sometido a las leyes de «Vagos y Maleantes y «Peligrosidad Rehabilitación y Social». El compañero aprovechó para presentar una argumentación basada en la denuncia de la injusta situación creada por la ley de amnistía de octubre de 1977, verdadera «ley de punto final» que, al amnistiar de hecho los crímenes de la dictadura, dejó también desamparadas a sus víctimas. En el juicio presentó abundante documentación que prueba diversos abusos de la dictadura contra él mismo y contra otras personas, incluido un asesinato, frente a los que la propia legislación «democrática» ha impedido a quienes los sufrieron obtener reparación alguna. Este sábado, 19 de julio, hablaremos con Agustín, en el programa de radio Tokata y Fuga, sobre estos y otros temas. Mientras, veamos la información sobre el particular que él mismo nos ofrece, empezando por un fragmento de su declaración ante el juzgado de lo social:

«Esta demanda se inicia en este Juzgado contra la Seguridad Social (SS) por impedir mi jubilación ante el desconocimiento premeditado de la Ley de Amnistía, Articulo Segundo, que garantiza el cómputo de las cotizaciones robadas por los secuestros carcelarios en el franquismo por la anulación de esos delitos. Mi demanda ante la SS nada tiene que ver con la resolución que la misma decretó el dia 23-04-13. Para negar mi derecho a la jubilación la SS me atribuye que no existe en mi «un móvil de restablecimiento de las libertades políticas o de autonomía de los pueblos de España» durante los seis meses que van «entre el quince de diciembre de 1976 y el quince de junio de de 1976», como si no existieran víctimas del franquismo pasivas o estas estuvieran obligadas a luchar en solitario contra el terrorismo de estado. Esa es una doble maldad porque mis reclamaciones no corresponden a esos seis meses, ni mis cotizaciones robadas por el franquismo se producen en esa mínima cantidad de tiempo. La SS por abuso resuelve sobre lo que no se ha solicitado, ocultando en la resolución los crímenes del franquismo que fueron solicitados computables para mi jubilación. La SS auxilia los crímenes del franquismo porque la dictadura franquista duró 40 años, no solo seis meses.

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A propósito del libro de César Lorenzo Rubio «Cárceles en llamas»

A pesar de la extensa producción bibliográfica, memorialística y documental que han suscitado los años de tránsito del franquismo a la democracia parlamentaria, muy probablemente se trate de una de las épocas de nuestra historia reciente respecto a la que existen más divergencias entre la percepción socialmente más extendida y el desarrollo efectivo de los hechos. Ello es así, entre otros motivos, por el esfuerzo realizado por muchos de los protagonistas de los acontecimientos por presentarse como los propiciadores de la superación definitiva de la dictadura, si bien en realidad el papel que jugaron quienes tomaron las riendas del país tras la muerte de Franco fue exactamente el contrario: el de resistirse a prescindir por completo del legado del dictador. No fue hasta que constataron —por la fuerza de las movilizaciones en las calles y los centros de trabajo, y a costa de decenas de muertos— la imposibilidad de mantener algunas de las características institucionales de la llamada «democracia orgánica» franquista, cuando renunciaron a ellas, aunque sí consiguieron, gracias a la capacidad que tuvieron por mantener en todo momento las riendas del proceso de cambio político, limitar su alcance en algunos aspectos.

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Cárceles en llamas: de la COPEL a los FIES

Las luchas contra el sistema penitenciario desarrolladas por los propios presos denominados comunes han sido una de las puntas de lanza para desenmascarar la po lítica penal vindicativa de la era post franquista y democrática. De la mano de dos de sus protagonistas se relatará la historia que nos acercará un poco más al entendimiento de la realidad carcelaria actual. Conocer de primera mano las estrategias desarrolladas en el pasado contra el gigante cárcelario puede darnos las claves para enfrentarlo en el presente. Entendemos que es urgente y necesario realizar una reflexión colectiva encaminada a la redefinición de la estrategia de la lucha contra la cárcel. Por Daniel Pont Martin (ex preso COPEL) y Javier Ávila Navas (preso de APRE y FIES).

El nuevo código penal, por Salhaketa

El proyecto de nuevo Código Penal y de Ley de Seguridad Ciudadana declara sin tapujos la guerra contra los movimientos sociales y la rebeldía. Siendo sus leyes más represivas aún que las del franquismo y no siendo necesario cometer ningún delito, pretenden penalizar y castigar a toda persona que discrepe con el orden social, incluso sin hacerlo de forma activa. Ante esta situación queda únicamente la obligación ética de seguir luchando. Por un miembro de Salhaketa Bilbao.

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Vagos y maleantes

Hubo un tiempo no muy lejano en el que a pesar de las penalidades que se podía pasar en las cárceles, había una unión y solidaridad encarnada en la Coordinadora de Presos en Lucha (COPEL) que ha desaparecido de cualquier ámbito, dando paso, salvo excepciones, al más alto grado de individualismo y competitividad promovido por el sistema. Manolo nos recuerda cómo las ideas anarquistas son mucho más que pensamientos y escritos, pudiéndose llevar a la práctica hasta en las condiciones más adversas.

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Con la presentación de este video el Colectivo de Ex Presxs Sociales Copel lanza la Campaña Gandula y Peligrosa con el objetivo de informar a la opinión pública y a los centenares de ex presxs sociales afectadxs por las leyes de “Vagos y Maleantes” y de “Peligrosidad Social” para que se sumen a la revindicación de los derechos de reparación y consideración de los años pasados en la cárcel por culpa de estas leyes así como la cotización a la seguridad social.

Más información: expresxsocialescopel.wordpress.com

Contacto: expresxsocialescopel@gmail.com

PRESENTACIÓN DEL COLECTIVO DE EX PRESOS SOCIALES COPEL

Somos un pequeño colectivo de 3 ex presos sociales, ex militantes y –junto a otros compañeros– fundadores de la desaparecida Coordinadora de Presos En Lucha de los años 70 en la cárcel de Carabanchel, también desaparecida. A través de ésta página queremos informar a la opinión pública y servir de plataforma para que se sumen lxs cientos de ex presxs sociales y afectadxs por las dictatoriales leyes de “Vagos y Maleantes” y de “Peligrosidad Social”. Exigimos los derechos de reparación y consideración de los años pasados en la cárcel por culpa de estas leyes como cotizados a la seguridad social.

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SEGUNDA PARTE DE UNA ENTREVISTA A CÉSAR LORENZO SOBRE «CÁRCELES EN LLAMAS. EL MOVIMIENTO DE LOS PRESOS SOCIALES EN LA TRANSICIÓN»

Estábamos en los presos de ETA. ¿Han mantenido relaciones con el movimiento de los presos sociales?

En general, no demasiadas. Como el resto de organizaciones fuertemente jerarquizadas, los presos de ETA manifestaron hacia los comunes un cierto desdén y rechazo por su falta de educación y sus modales. Los presos políticos, no importa de la organización o la ideología que sean, desarrollan estrategias de resistencia al proceso de prisionización (adopción de roles propios de la prisión) que no son capaces de desarrollar los comunes, debido a su falta de preparación intelectual y política. Pero sobre este fondo mayoritario, es cierto que hubo casos de buenas relaciones a nivel individual. Es muy difícil generalizar porque dependió mucho de las condiciones de reclusión (régimen interno más o menos duro), la época, la filiación política de los presos, su edad, predisposición, etc.

Habla usted de movimiento de presos sociales pero, a veces, leyéndole, uno piensa más bien en movimientos, en plural. ¿Es así o es una lectura deficiente por mi parte?

No es una mala interpretación: ambas situaciones son coetáneas y paralelas. Me refiero a movimiento, en singular, porque los elementos en común priman, creo, sobre las diferentes tendencias internas. Y también, por supuesto, para dignificarlo a nivel histórico y sociológico, y situarlo en la categoría analítica que considero que merece. Pero una vez dicho esto, hay que subrayar que hubo diferentes estrategias para lograr un mismo fin: unos eran más favorables al diálogo y al pacto, y otros presos eran partidarios de no dar ninguna tregua al Estado. Las dificultades para establecer comunicaciones fluidas y fidedignas entre las prisiones determinaron que en algunos momentos los presos de cada una hicieran la guerra por su cuenta. Yo mismo he escrito que a partir de mediados de 1978 no hubo una sola COPEL, sino tantas, como cárceles donde hubiera presos identificados con estas siglas. Y otro tanto puede decirse de los grupos de apoyo en la calle, heterogéneos por definición, y no siempre concordantes en sus posiciones con lo que los presos defendían. Para acabar de complicarlo todo, a principios de los años ochenta, con la irrupción de la heroína, la unidad se va al traste definitivamente, pero aún se logran articular algunas acciones, como huelgas de hambre, que aglutinan a miles de presos en diferentes prisiones del Estado. Nada es blanco o negro.

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Memoria de la lucha anticarcelaria en la transición

Mesa redonda en la que se recoge en detalle el proceso de  transformación de las prisiones franquistas hasta el sistema  penitenciario vigente en nuestros días. Un recorrido atravesado por episodios oscuros y zonas de sombra sobre los que esta obra aporta luz y rigor, sin renunciar a un enfoque crítico que cuestiona el discurso hegemónico sobre el proceso que sentó los pilares del encierro contemporáneo en nuestro país.

Daniel Pont (Un joven preso por atraco que consiguió romper con el círculo vicioso de la marginalidad y dotarse de una fuerte conciencia sobre las circunstancias que lo habían llevado a prisión. Participó en la creación de la COPEL en Madrid y fue uno de sus miembros más destacados),   Manuel Martínez, también participante de la COPELy Francisco Navarrete,participante en la COPEL en las cárceles valencianas,  nos contarán de primera mano sus experiencias y contextualizarán la época que ellos vivieron dentro de las cárceles.

Cesar Lorenzo Rubio, es doctor en historia por la Universidad de Barcelona. «Cárceles en llamas. El movimiento de presos sociales en la transición» es el libro de su tesis doctoral. En él nos cuenta con todo lujo de detalles e informaciones, como cuando tras la muerte de Franco se abrieron las puertas de las prisiones para dejar salir a los opositores políticos a la dictadura. Nadie imaginaba lo que vendría a continuación. Ante la omisión de su causa en las medidas de amnistía, los presos comunes subieron a los tejados para reclamar la libertad y un cambio radical del sistema penal y penitenciario.

Presentación de «Cárceles en llamas. el movimiento de los presos sociales en la transición» en la XIV Mostra del Llibre Anarquista de Valencia.

Testimonio de la lucha contra la cárcel: Asociación de Presos En Régimen Especial

La realidad de la cárcel sólo la conocen quienes la padecen: nosotros los presos. Lamentablemente la población reclusa se divide en dos tipos de presos: los convencionales, cuyo único objetivo es extinguir su condena a la mayor brevedad posible en condiciones regimentales “cómodas”, y nosotros, APRE(r), los denominados irrecuperables, término que no deja de ser cierto, dado que estamos irrecuperablemente concienciados de nuestra condición de seres humanos, y nuestro objetivo es cumplir nuestras condenas renunciando a las comodidades regimentales en defensa de nuestra dignidad y los derechos que las leyes nos reconocen.

Testimonio de Javier Ávila Navas presentando su libro «Un resquicio para levantarse. Historia subjetiva del APRE» en la XIV Mostra del Llibre Anarquista de Valencia.

La lucha contra el FIES Publicaciones Vagos y maleantes

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PRIMERA PARTE DE UNA ENTREVISTA A CÉSAR LORENZO SOBRE «CÁRCELES EN LLAMAS. EL MOVIMIENTO DE LOS PRESOS SOCIALES EN LA TRANSICIÓN»

Permítame felicitarle. Su libro es magnífico y un verdadero regalo para todos, para los ya interesados y para los menos interesados. Déjenme empezar por el título: ¿desde y hasta cuándo estuvieron en llamas las cárceles españolas?

La agitación carcelaria durante la Transición empezó tras la primera medida de amnistía dictada por Adolfo Suárez, a finales de julio de 1976, y se prolongó de forma intensa y continuada hasta finales de 1978, aproximadamente. Pero durante los años siguientes, hasta 1983, hubo rebrotes periódicos de protestas, aunque sus formas y sus motivaciones variaron respecto a las de los años 77 y 78. Por tanto, estrictamente “en llamas”, no mucho tiempo y no todas, ya que la intensidad de los motines fue muy dispar, pero durante dos años, en prácticamente todas las prisiones del Estado se vivieron acciones colectivas de protesta y en al menos una decena, estos actos tuvieron grandes dimensiones, con centenares de presos implicados, destrozos de galerías enteras, abundantes desperfectos y, por supuesto, incendios.

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