El magistrado pasa a ser el miembro español de este organismo dependiente del Consejo de Europa. ¿Qué pensarán quienes han pasado por sus manos siendo magistrado de la Audiencia Nacional?
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Según El País, «El borrador de la nueva Ley de Enjuiciamiento Criminal mantiene, según la información adelantada ayer por la Cadena SER, el periodo de prisión incomunicada para delitos de terrorismo hasta un máximo de 13 días, en flagrante contradicción con las recomendaciones de todos los organismos internacionales en sus informes sobre España e incluso en contra de la jurisprudencia constitucional que en algún caso ha sentenciado que la incomunicación por 10 días es ya una «penalidad añadida». El informe del Relator Especial de Naciones Unidas para España en su visita de 2004 ya pidió la «supresión total» del régimen de incomunicación para «evitar las prácticas de tortura en el Estado español». En idéntico sentido, Human Rights Watch considera que la detención incomunicada es en sí misma «un trato cruel, inhumano y degradante» que favorece la práctica de la tortura.
La política de dispersión que impusieron a l@s pres@s polític@s allá por el 1989 ha traído graves consecuencias tanto a nosotr@s, como a nuestr@s familiares y amig@s pres@s. Pero esta política excepcional, sedienta de venganza, no sólo afecta a l@s mism@s pres@s o a sus familiares, sino que se ha convertido en un grave problema para la sociedad en general, puesto que somos miles las personas que para ir a visitar a nuestr@s allegad@s cada fin de semana ponemos en riesgo nuestra vida en cualquier curva de la carretera.
A las prisiones privadas también les ha ido muy bien en ese tiempo. Mientras la cantidad de prisioneros en general en Estados Unidos aumentó sólo en 49%, la población carcelaria en centros privados creció en 354%, según estadísticas federales.
Las autoridades de inmigración (ICE) están en estos momentos llevando a cabo un proceso de reforma del sistema en que se detiene a los inmigrantes. Parte de ese proceso consiste en mover a los inmigrantes de espacio contratado en cárceles locales a centros de detención especializados y esto incluye la creación de nuevos centros para inmigrantes no criminales.
Los servicios sanitarios de las prisiones vascas funcionarán como un centro de salud más de Osakidetza tras la asunción de la competencia en esta materia por parte de Euskadi y los presos se beneficiarán de las teleconsultas, con lo que se reducirán los traslados a los hospitales.
Maria Elvia Lopez Coll, presa en la cárcel de Brians I (Martorell) inició una huelga de hambre el 8 de Marzo de este año debido a las negativas ante la reclamación de permisos penitenciarios. Las razones que arguyen los responsables penitenciarios han sido en primer lugar trastornos psiquiátricos y consumo abusivo de alcohol y drogas. Con estos argumentos la Junta de tratamiento impone a María un chantaje: el cumplimiento de un programa de drogodependencias a cambio de los permisos penitenciarios. Cabe señalar que María afirma no ser consumidora de ninguna sustancia y nos recuerda que la política interior de la cárcel etiqueta de trastornadas o “locas” a quienes se rebelan. Así sobre ella pende el diagnóstico de trastornada, fundamentado además en el hecho de haber ejercido la prostitución, cuestión que la sitúa en una situación más vulnerable a la hora de ser calificada, ya que los diagnósticos de la Junta de tratamiento se basan en una moralidad que funciona como la inquisición actual para quienes se rebelan dentro de las prisiones.
TODXS SOMOS TAMARA
Quisiera hacer un llamamiento a tocxs lxs que somos allegadxs, amigxs y compañerxs de Tamara en esta lucha contra el abuso sistemático del Estado, para que desde la unidad apoyemos a nuestra compañera el 14 de Septiembre, día en que la va a juzgar la Audiencia Provincial nº 7 de Barcelona por el proceso que sigue abierto contra ella.
1. Desde el exterior con protestas ante la Sala que pretende juzgarla.
2. Los que nos encontramos tras los muros de los Centros de Exterminio del Estado español con el ayuno como protesta el mismo día del juicio, ya que en ese momento no sólo se la va a juzgar a ella, sino que se nos estará juzgando a todxs lxs que defendemos la libertad y no debemos permitir que nuevamente un tribunal fascista pretenda encarcelar a otra compañera como medio de represión por pensar distinto y no someterse ni dejarse engañar por un Sistema que pretende manipular el pensamiento de los seres humanos a su antojo para someterles a sus dictados cual si fuesen meras marionetas.
La de la cárcel resulta ser como la historia del quinquillero que quiso vender su burro viejo pintándole las canas con betún negro: quien no te conozca que te compre.
Dos artículos sobre psiquiatría y cárcel
Basta mirar un poco a nuestro alrededor para comprobar que nuestra cotidianidad se encuentra regida por el chantaje del castigo. Consciente e inconscientemente obedecemos las normas que se imponen en sociedad sin apenas cuestionarlas. Esta manera de actuar responde en ocasiones a una estrategia de supervivencia dentro del complejo de las sociedades hiperindividualizadas. Parece que la resolución de problemas de manera colectiva ya no existe como tal, ahora confiamos en agentes externos que ejecutan las decisiones que nosotros/as deberíamos tomar. Así, se nos presenta un panorama social donde la justicia viene aplicada desde los mismos agentes cuyos métodos parecen incuestionables. Este puede ser el problema de la cárcel, así como de otras instituciones actualmente vigentes. La policía, la cárcel y la existencia de códigos penales tienen solo 200 años. Esto es importante porque durante siglos hemos vivido sin estos tres elementos y, sin embargo, nos cuesta pensar una sociedad que carezca de policía o de cárceles (¿Qué hacer con los delincuentes? ¿Cómo frenarlos? ¿Cómo mantener la sociedad?), lo que da una muestra de la fuerza que tienen estas instituciones en las sociedades contemporáneas [1].
La Dirección General de Instituciones Penitenciarias ha abierto expediente contra un trabajador de la prisión almeriense de El Acebuche por agredir a un preso que le había gastado una broma ocultándole unas llaves del recinto.
