Psicofármacos Y Cárcel

La de la cárcel resulta ser como la historia del quinquillero que quiso vender su burro viejo pintándole las canas con betún negro: quien no te conozca que te compre.

Dos artículos sobre psiquiatría y cárcel

Nos ha llegado la siguiente colaboración que publicamos y agradecemos (ya que la información sobre medicación en la cárcel es casi inexistente):

Adjunto un estudio hecho en el Establecimiento penitenciario de Valencia, sobre uso de psicofármacos entre la población carcelaria: utilizacion_psicofarmacos_prision_valencia_2008

Se publicó en el 2008 pero lo he encontrado muy interesante. La mitad de la población está medicada. Se destaca:

  • Alto consumo de benzodiacepinas, que tienen un carácter adictivo.
  • Utilización de los psicofármacos más recientes…..y más caros:
    • Olanzapina (antipsicótico cuya patente caduca el 2011).
    • Quetiapina (antipsicótico cuya patente caduca el 2012). En las cárceles de Estados Unidos se la conoce como baby heroin, y se ha incrementado el tráfico interno de ella.
    • Duloxetina, antidepresivo muy reciente y por tanto más caro que el resto de los ISRS (ej. venlafaxina)

Las dos preguntas que se plantean son: ¿a quién beneficia ese gasto?, ¿podríamos imaginar qué tipo de actividades más integradoras podrían abordarse con todo ese gasto?

Nos permitimos tratar de responder bruscamente a ambas cuestiones:

– Beneficia al capital, por cuanto consigue que en un espacio de reclusión y castigo se siga consumiendo y generando la plusvalía consecuente.

– La cárcel no es una institución de reinserción o integración social. Es un espacio de castigo ejemplificador y una síntesis del mundo en el que vivimos. Un negocio y una advertencia a la vez para quienes todavía estamos fuera. El uso de psicofármacos en su interior tiene una función semejante a la de las drogas más allá de los muros. Adocena y mutila.

Nos permitimos pegar la siguiente carta de un preso que se quitó la vida hace algunos años y que reflexiona sobre el uso de los psicofárcamos en los talegos.

Carta póstuma de Paco Ortíz antes de su muerte.
[2-08-03]

Sea como sea voy a morir, porque así lo decido yo, libre y conscientemente. Y lo haré con una gran sobredosis de las pastillas que les dan a la gente y no por casualidad; sé que no cuajará, ojalá, pero me encantaría que reflexionaran aunque solo fuesen la mitad.

Badajoz 18 / 7 /03

Salud ****** y amor para todos los compas!

Esta carta pretende ser breve y concisa pero, sobretodo, póstuma.

Como sabréis, al menos la mayoría, he pagado 20 años de cárcel íntegros, de los que pasé entre confinamiento solitario, y desde el 91, en régimen F.I.ES 1 R.E, casi 17 años.

En la actualidad, tras un breve paréntesis de 6 meses de libertad, casado, hijo abortado y por ello separado, llevo 3 años y 13 días preso, desde el primer día —por la cara en régimen FIES; Málaga, Alicante, Picassent, Huelva, Jaén y Badajoz ahora mismo.

Soy libertario ­—adentro y afuera— desde que tengo uso de razón y tanto en la calle como preso he luchado por ello; por poner un granito de arena y cambiar en la medida que sea el actual existente de continuo atropello del capitalismo más fascista y salvaje. Por las circunstancias (23 años de mazmorras exterminadoras) mi lucha ha sido más fuerte en la cárcel (aunque en la calle también se dieron más de dos buenos “palos” de sabotaje al enemigo, que no describo por espacio y por preservar a otros).

En 20 años no hubo ni un solo año de motines en los que no intervine directamente en todos sus aspectos; ideológicos, estratégicos y acción directa. Y como es bien sabido mantuvimos en jake a todo un gobierno durante más de una década a pesar de su durísima represión.

Pero, ¿qué pasa ahora? En 3 años solo ha faltado que tanto a Claudio, Gilbert y a mi, nos amordacen las bocas —textualmente.

He disfrutado de pequeños triunfos sobre estos perros, pero yo, Francis Ortiz Jiménez, contribuí directísimamente en el cese de Directores Generales del Centro Directivo, Directores, Carceleros mayores de bastantes cárceles y bastantes elementos subalternos.

Esto es, oportunidad de acción nula, aun así donde me halle hay armonía entre los presos y en algunos sitios damos algún que otro palo, pero, en general y resumiendo, el 99 por 100 de los presos, y hablo de los FIES (de los demás más o menos lo mismo) están “dormidos” a base de pastillas diarias y contra eso no vale la labor cotidiana de, uno por uno, concienciarlo para que dejen de tomar esa mierda que les mantienen pasivos.

¡Dormidos!, aunque hablen y anden. Y no vale porque esto es como el “Gran Hermano” si ven que vas triunfando te trasladan… y vuelta a empezar.

Razonada, de un modo íntimamente personal y sin importarme la opinión contraria de absolutamente nadie (que al respecto no la pido) en los últimos años he decidido (decidí hace ya tiempo) dejar de existir.

Intente suicidarme varias veces, sin “éxito”, en cada una de ellas (estando totalmente sano, fuerte y buen aspecto, sin anticuerpos de nada ni na de na, con 43 años pero con aspecto joven) deje una o dos cartas reivindicativas; libertad a los presos enfermos; fin del FIES y de la dispersión y acusaba al C.D. y a toda esta banda de canallas azules, de inducción al suicidio, así como a los jueces de vigilancia por acción u omisión (cada intento de suicidio tenia como terapia una sanción) La cárcel, Madrid intentando hacer valer, digo yo, que lo hacia porque no estaba en mis cabales, me hicieron examinar a fondo por un psicólogo extrapenitenciario en Huelva y, en el hospital de Jaén por el psiquiatra y la psicóloga, ambos “expertos”. Y la cosa les salio rana (aquí adjunto el informe literalmente trascrito de los originales) Sea como sea voy a morir, porque así lo decido yo, libre y conscientemente. Y lo haré con una gran sobredosis de las pastillas que les dan a la gente y no por casualidad; sé que no cuajará, ojalá, pero me encantaría que reflexionaran aunque solo fuesen la mitad.

Y, en cualquier caso, no muero “solo” por que “quiero” (AMO LA VIDA Y DESEO VIVIR) si no por que no puedo vivir así más; como una fiera enjaulada en departamentos que parecen secretos militares, donde no valen para los perros guardianes, por ordenes de sus jefes ni las propias leyes que dictan las víboras de traje y corbata que gobiernan en nombre de los de siempre; donde no te reconocen más dignidad que la que tu te haces valer en solitario, de forma individual; donde la mayoría de las veces no tienes otra “defensa” posible que tu voz luciferina por la que te empapelan a partes para justificar lo fiera que eres (adjunto 4 partes, 4 pequeños ejemplos de defensa en solitario de tu dignidad, asumiendo lo que venga después con total entereza, que la entereza y la valentía y la lealtad JAMÁS me faltó. Total, que me MUERO, por mi, por todos mis compañeros; por la dignidad de todo ser humano y por un mundo libre, de hombres y mujeres DESPIERTOS y sin cárceles.

OS AMO, COMPAS.
¡INSUMISIÓN! ¡INSURRECCIÓN! ¡ANARQUÍA, LIBERTAD Y DIGNIDAD!

PACO

****puedes hacer con esto lo que quieras; tirarlo difundirlo… yo te autorizo por la presente: de mi puño y letra Fco. Ortiz Jiménez DNI 27375760

UN ABRAZO TAN INMENSO COMO LIBERTARIO

Primera vocal

Sobre la psiquiatría penitenciaria

De datos sacados del diario ABC, Instituciones Penitenciarias compró a las multinacionales del sector, varias decenas de millones de € en psicomedicamentos. A Lilly SA le compró 2 millones de € en el conocido duermeyonkis Ziprexa; y por poner otro sólo ejemplo escandaloso, 1 millón de € a la multinacional Janssen Cilag por el no menos conocido y temido Risperdal. Añadan a eso miles de cajas de Tranxilium, Seroxat, Valium, Dormodor, Prozac y un largo etcétera.

En 2008, estamos presos en las cárceles españolas la friolera de 71.500 personas. Calcúlese sólo por encima la cantidad de €/interno que II.PP. gasta en algo, que según la propia Legislación Penitenciaria, es para mejorar la salud general a la que todo preso tiene derecho. Psicofármacos que en su inmensa mayoría sirven para tener al enfermo –psíquico o no, y ahí radica la gran cuestión- en un estado de letargo continuo.

Desearía que se hiciesen públicas las cantidades que II.PP. gasta en, por ejemplo, cursos de salud, de autoestima, de atención psíquica especializada y personalizada. Puedo hablar con propiedad. En las casi cien cárceles españolas y para dichos 71.500 presos y presas (muchos de ellos politoxicómanos, trastornados psíquicos, presos con enormes carencias de estima o comprensión, analfabetos, emigrantes que ni conocen el idioma, lúmpenes, toxicomaniacos…) existen Servicios Médicos que, en el mejor de los casos, pudiéramos llamar de “servicios mínimos”. Falta muchísimo personal humano y medios técnicos, pero hay psicomedicamentos como para dopar a todos los presos y presas en territorio peninsular e insular.

Que la cárcel no rehabilita en absoluto es un tema que ya todos los organismos dedicados a su estudio lo saben, demuestran e incluso denuncian. Pero si arañamos un poquito más y nos adentramos en lo que se denomina psiquiatría penitenciaria, el asunto inquiere alarma.

En los módulos de enfermería penitenciarios, lo mismo permanece un esquizo-paranoide junto a un ansioso-depresivo, con un operado de corazón con el cerebro intacto, que con un cojo por ligamentos rotos… En dichos módulos, no existen terapias o cursos ocupacionales por regla general, y en los que sí los hay –por excepción- son de carácter temporal y restrictivo. A los enfermos psíquicos, ni se les deja asistir a actos que se celebran en algunas ocasiones para otros módulos de la cárcel (teatro, poesía, algún evento cultural). No es no, que decía la frase.

Me pregunto, si acaso eso, no ayudaría infinitamente más a dar un empujoncito a la recuperación o tratamiento psíquico del enfermo preso que tanto y tanto psicomedicamento. Ejemplos claros: Una caja de Seroxat cuesta –dudo que valga- 60 €. Con esos 60 €, y con otros tantos de otra, y con los millones de € gastados en Risperdal, Reser, Dorquel, Tranquimazin, etc, etc. se pudiera organizar, todos los días, algún acto psicomanual, de trabajo, de entretenimiento, de autoestima (que tánto falta en esta situación de encarcelamiento), para que muchos de esos enfermos y enfermas mejorasen ostensible y visiblemente. Cursos de psico-drama y curación mental, talleres de manualidades, terapias, charlas de expertos…

Especialistas dispuestos, seguro que los hay. Dinero, como se acaba de demostrar, no faltaría. Y si no, y los peros que se pueden objetar son muchos, entro al trapo a otra realidad que en las cárceles españolas vivimos en primera persona.

En el Estado español, actualmente, existen perfectamente localizables y censadas, 38.200 ONG´s. De ellas, unas 10.000 se ocupan de ayudar a niños, enfermos y marginados. En concreto, unas 1.800 tienen en su programa ayudar o atender al entorno de presos, familiares y propio trabajo intercarcelario. Yo aquí, como preso político, no voy ni quiero entrar, por hoy, en el papel que debieran o no jugar. Estoy totalmente seguro, eso sí, que si en vez de “amparar” al preso o marginado, criticarían, analizarían y estudiarían seriamente los porqués de semejante problemática –que se nos vende como endémica e irremediable de esta sociedad (capitalista se les olvida decir)-; mucha de esa pobreza, marginación, desigualdad, drogadicción… se verían con unas lupas analíticas de verdadero aumento, que ahora se nos niegan y ningunean. La inmensa mayoría de esas organizaciones no critican el trasfondo, y por lo tanto, permiten el status actual de todos esos males, que no serían endémicos ni mucho menos irremediables en otro tipo de sociedad más justa y libre. Pero ahora hablo como preso enfermo crónico, no como preso político; si fuera posible realizar la dicotomía, claro está.

Muchas de esas ONG´s dedicadas al mundo carcelario son de procedencia religiosa, en un Estado como el actual que se autodenomina laico. La ayuda que prestan al prisionero, pues, no deja de ser meramente interesada, confesional. Adolece de crítica alguna, pues sus palabras más usadas son “paciencia y resignación”.

Otras muchas ONG´s que logran penetrar en estos muros de aislamiento, lo hacen bajo verdaderos mínimos. Durante 1 mes, 10 presos, en un curso extraordinario de trabajos manuales, contamos con ¡¡3!! tubos de pegamento. “Órdenes de Dirección”. Voluntad no le faltaba a la monitora, pero los impedimentos fueron insalvables. Otras de las organizaciones, pasan por los módulos como almas en pena. Se presentan, preguntan, apuntan algo y jamás vuelven a aparecer. Supongo que a cobrar la subvención, sí.

¿Acaso no hay grupos, asociaciones, colectivos dedicados a ello, con vocación o remuneración suficiente para que los presos y presas, además de dar vueltas y vueltas por los pasillos, zombis de tánto fármaco, puedan iniciar su autocuración, o al menos disminuir alguno de los síntomas y carencias que ningún psicofármaco cura definitivamente? Hablo de la posibilidad real de charlas, cine, estudios –laicos por supuesto-, cursos de afrentamiento, de autoestima, psicoterapia, sanidad constructiva, etc. ¿Profesionales dotados para darlos? Cientos, sino miles. ¿Presupuesto? Más barato a corto, medio y largo plazo que la anulación como personas y los cientos de millones gastados en psicofármacos. ¿Resultados? No eliminar la voluntad a personas que actualmente son tratadas como cifras y siglas. E incluso dar una oportunidad a su propia ley, que continuamente habla de rehabilitación y reinserción –cosa imposible en semejante coyuntura-. Y cuidar escrupulosamente con su obligación de velar por los cuidados y atenciones vitales de los y las presas. Dejemos para otro momento el debate fundamental ¿por qué y para quién las cárceles en los estados capitalistas?

Sirva este texto como una simple reflexión sobre el doloroso trato que sufren los enfermos psíquicos –y no- presos.

Erlantz Cantabrana Berrio ex-preso político del Socorro Rojo Internacional.

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