El 17 de diciembre del pasado año, A.P.R., actualmente interno en A Lama, presentó denuncia contra varios funcionarios de la cárcel de Teixeiro por torturas y falta de asistencia médica adecuada. La violencia de la agresión de la que fue víctima le provocó una hemorragia interna, la fractura de dos arcos costales y la rotura del bazo, que tuvo, de ser extirpado.![]()
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Supongo que cuando los políticos y el Cuerpo Jurídico, con la Judicatura a la cabeza, hablan de rehabilitación, en realidad no es más que un eufemismo de “reinversión de capital”, ya que en la actualidad, las cárceles no son más que meros negocios con mano de obra esclava.
El Juzgado de lo Penal número 2 de Almería ha condenado a dos años de prisión a un jefe de servicio del centro penitenciario de El Acebuche, acusado de abusar sexualmente de dos internos. En la sentencia del magistrado Luis Miguel Columna se considera probado que durante el mes de julio de 2008 el procesado ordenó «sin motivo aparente» una serie de «cacheos con desnudo integral» a varios presos. Estos cacheos los realizó «personal y directamente sin utilizar guantes» el funcionario de prisiones, y durante los mismos tocó con «ánimo libidinoso» el pene y los testículos de uno de los internos que los toleró al creer «que era la forma ordinaria de realización del cacheo».
Entrevista con Dolores, Madre de Noelia Cotelo. Noelia es una joven de Coruña encarcelada actualmente en Dueñas, Palencia, entró para cumplir un año y medio de prisión y ya lleva cinco… siendo víctima de malos tratos y abusos por parte de los carceleros.
Según Gara: «El Gobierno español asume que ni siquiera cumple con sus propios planes de Derechos Humanos a la hora de prevenir la tortura en las detenciones incomunicadas. Esta es la principal conclusión que se desprende del borrador del informe de seguimiento que fue presentado el pasado miércoles en el Congreso por José Luis Ayllón, secretario de Estado de Relaciones con las Cortes. La valoración corresponde al plan elaborado por el anterior Ejecutivo, presidido por José Luis Rodríguez Zapatero, cuya vigencia concluye en este mismo año. En principio, el actual Gabinete de Mariano Rajoy se ha comprometido ha poner en marcha un nuevo programa de acción, tal y como se recogió en una Proposición no de Ley presentada por el PNV en febrero. Una nueva iniciativa que no oculta el hecho de que, en cuatro años, apenas se ha cumplido la mitad de las 172 propuestas incluidas en el primer plan. Unos porcentajes que se reducen drásticamente en los apartados de «Libertad personal y Cuerpos y Fuerzas de Seguridad del Estado», que apenas llega al 35%, y a los Derechos Sociales, con un escaso 30%. El documento achaca estos déficits, entre otras cuestiones, a la «grave incidencia que la crisis económica y finaciera global» ha tenido en el Estado español. Además, reconoce que, pese a que en algunos casos «se han dado pasos para el cumplimiento formal» de estas medidas, «no se ha producido un cumplimiento efectivo de los objetivos perseguidos».
En Estados Unidos hay 2 266 800 personas adultas encarceladas, según datos del año 2010 del Buró de Estadísticas de la Justicia, el 0,7 por ciento de la población; adicionalmente 4 933 667 estaban en probatoria o libertad bajo palabra, una suma que ubica al 3,1 por ciento de los adultos residentes en situación de vínculo con el sistema penitenciario, la mayor tasa de todo el mundo. En el 2008, el diez por ciento de esa población penal estaba condenada de por vida. Son datos que pueden encontrarse en la Internet y van diciendo bastante de un sistema que busca castigar, sin ahondar mucho en agravantes que incrementan el delito, como las desigualdades, la pobreza y la discriminación racial; y por otro lado, ese sistema no intenta la rehabilitación del reo, sino someterlo a dolorosas y hasta desproporcionadas penas y sufrimientos.
Hablaremos de una de ellas: la práctica bastante extendida del confinamiento en solitario, que provoca el repudio de grupos y activistas de los derechos humanos, los cuales, desde hace décadas, comenzaron a catalogar de tortura ese encierro en incomunicación, que en no pocas ocasiones tiene entre sus principales víctimas a prisioneros políticos, disidentes, reclusos rebeldes y condenados a cadena perpetua.




