Carmen Badía Lachos En Huelga De Hambre Y Sed Reivindicando Su Excarcelación Por Enfermedad

[ A+ ] /[ A- ]

L

El lunes, 11 de marzo, en la cárcel de Zuera, Carmen Badía Lachos ha iniciado una huelga de hambre y sed reivindicando su excarcelación por enfermedad “muy grave con padecimientos incurables”. Así se refiere la legislación penal y penitencaria a una situación que determinaría la clasificación en tercer grado y libertad condicional de quien la sufra. Pero la autoridad carcelera, en su Instrucción 6/2018, donde se define el “procedimiento para la suspensión de la pena” en ese caso, interpreta la ley de manera tan restrictiva que apenas deja posibilidad de que se libere a ningún enfermo grave e incurable al que no se considere “de escasa peligrosidad” o “incapacitado para delinquir”, si los médicos no han pronosticado que va a morir de un momento a otro. Eso es lo que llaman “peligro patente para la vida”. De este modo, la persona enferma queda en manos de los “técnicos” carceleros que, aunque podrían permitir que saliera a la calle para recibir unos cuidados dignos y un tratamiento adecuado o, si hubiera de morir, que pudiera hacerlo en condiciones decentes y rodeada de quienes le quieren, en lugar de eso, suelen preferir obligarle a agonizar abandonada en una “enfermería” carcelaria o tirada en un mugriento patio, sin diagnóstico ni tratamiento adecuados, ya que el abandono por parte de la administración carcelera de su obligación legal de cuidar y tratar a las personas presas enfermas como podrían serlo en la calle no permite otra cosa.

Carmen, con 62 años, lleva 14 presa, padece tres cánceres diferentes, además de las secuelas de varias operaciones quirúrgicas y tratamientos de quimioterapia, y ha llegado a estar 9 meses sin ningún tipo de analítica o supervisión especializada. Ahora la tienen encerrada en el módulo de enfermería, completamente sola, aislada, ya que allí no hay ninguna otra mujer, sin ninguna actividad cultural, lúdica o educativa, desplazándose en una silla de ruedas sin ningún tipo de ayuda que compense su inhabilitación para atender sus necesidades más básicas. Como todas las personas muy gravemente enfermas e incurables a las que la autoridad carcelera se niega a excarcelar, está sufriendo un tratamiento cruel, inhumano y degradante, sistemático y continuo.

Los colectivos CAMPA (Colectivo de Apoyo a Mujeres Presas en Aragón), “Lxs del Norte”, de Palencia, y Grup de Suport a Presxs de Lleida, han empezado a informar sobre la huelga de hambre de Carmen, que no ha dejado de luchar por ella misma y solidariamente con otrxs compañerxs, y han publicado el cartel que podéis ver arriba y descargar, con mucho mayor tamaño, en un enlace que va abajo del todo, junto a un comunicado de apoyo a Carmen, que también podéis descargar. Como dicen lxs compis de Lleida en el correo en el que nos los han enviado:

Agradeceremos un montón si los grupos y personas que queráis os motivaís a ser parte activa de esta campaña. En unos dias saldrá un nuevo cartel con mas info. Por ahora pedimos dos cosas:

1. Hacer llegar a medios de comunicación que conozcáis y a otros grupos, este texto y el cartel. Para que se difundan lo máximo posible. Además de colgarlo en vuestras páginas y redes sociales.

2. Imprimir carteles. El cartel en principio está en buena calidad para poder imprimirlo. Seria muy guai si podéis imprimirlo en papel y llevarlo a locales y bares afines, así como encartelar durante los proximos dias las calles de vuestras ciudades.

Asimismo están difundiendo la siguiente carta de Carmen:

Hola compañeros/as:

Soy Carmen Badía. Hace tiempo que no os escribía, como tampoco me llegan vuestras cartas (algunas certificadas), no entiendo lo que ocurre con el correo, aunque era de esperar.

Estoy esperando al Notario y tampoco viene. Estoy esperando resolución a mi petición de permiso y tampoco me la dan. Estoy harta,hartísima de todo y todos.

Este será mi último comunicado. No pienso luchar más, total ¿paraqué? Nada cambia ni cambiará. Los inocentes vamos a la cárcel y los culpables viven de puta madre con el apoyo de quienes deberían impartir justicia. JUSTICIA que en este país de pandereta no existe. Juzgan y condenan a los inocentes y caso resuelto. Si esto lo están leyendo personas de alma noble y buenos sentimientos a ellos me dirijo: no os fieis de las noticias ni de lo que os digan. Sed vosotras/os mismos y creed lo que veáis y, aún, así, hacedlo con cautela. No es oro todo lo que reluce, ni verdad todo lo que que se ve.

Un año en Zuera y todo igual. Sola en el módulo de enfermería, encerrada las 24 horas, día y noche. Me encuentro mal, hay días pésimos, ya no sé de qué quejarme, pues es todo el cuerpo, me duele todo sin excepción. Pero sobre todo el riñón izquierdo, es continuo el dolor, los pinchazos y el malestar me impiden dormir del dolor que parezco y ni los calmantes más fuertes consiguen hacer efecto. Sé que están fallando los riñones desde la quimioterapia no funcionan, y si a eso le añado el corazón que palpita aceleradamente y la medicación que no surte efecto. Además, el riñón izquierdo está trasplantado por error del Hospital de Tarrasa, donde llevan a los presos de Brians 1 en Cataluña, eso da fe del trato que se nos da a los presos y presas que necesitamos atención médica.

Escucho hoy la información de las pruebas que se hacen a los presos en un centro penitenciario de Andalucía (en los penales de Huelva y Córdoba). En el periódico se explica como en ambas cárceles prueban la estimulación con electrodos para calmar a presos como parte de un experimento. Ello demuestra lo poco que les importamos, nos tratan como cobayas humanas, de eso les servimos a Instituciones Penitenciarias: para hacer pruebas con nosotros. Sin comentarios, la noticia lo dice todo y habla por sí misma.

Se me olvidan las cosas más básicas, cada día noto la pérdida de memoria y eso me preocupa muchísimo. Si teniendo plenas capacidades lo pasas mal, con pérdida de memoria no quiero ni imaginármelo.

Por todo ello ahora que aún puedo, os doy las gracias a todas/os los que habéis estado a mi lado estos largos años de injusticia y, sobre todo, desde que me detectaron este maléfico cáncer que hace que no levante cabeza, no os podéis ni imaginar lo que es tener esta enfermedad estando privada de libertad, sin los cuidados más básicos y con las carencias, no tan solo alimentarias, sino las más necesarias: las afectivas.

De nuevo gracias a todas/os y os deseo de todo corazón mucha suerte, y que la tengáis para que a estos que se supone que deben defender a los débiles, no se les crucen los cables y, por odio, venganza o rencor, vayan a por vosotras/os.

Miles de besos, un fuerte abrazo solidario y todos mis mejores deseos para que no os veáis NUNCA, perseguidas/os por la justicia.

Con todo mi cariño, vuestra madre, hija, compañera, amiga. Un millón de gracias por todo y no os rindáis NUNCA.

Carmen Badía

P.D. Pensad en Nelson Mandela, yo lo hago a veces, 30 años encarcelado, 30 años, toda una vida. Yo llevo 14 años, 14 años defendiendo mi inocencia y aquí estoy esperando. Esperando. Mandela, al menos, estuvo por sus convicciones y por defender los derechos de Sudáfrica, pero yo ¿qué hago aquí? Decídmelo vosotros porque yo no encuentro respuesta.

L
L

Sé el primero en comentar

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.