Torturas Y Otros Tratos Crueles, Inhumanos Y Degradantes En La Cárcel De Huelva

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Recibimos desde el aislamiento la cárcel de Huelva, de siniestra fama, por las denuncias que han ido haciendo los presos de las torturas, malos tratos y actitud intimidatoria y vejatoria de los carceleros de allí. La transcribimos casi entera, exceptuando algunos nombres de compañeros presos que no nos han dicho si quieren o no que se publiquen. Estaría bien que le lleguen cartas al compañero que escribe, cuyos datos ponemos al final, para que los carceleros sepan que no está tan solo, porque, como él dice, sin la solidaridad y atención de la calle, “sin vosotros, somos mucho más vulnerables”.

Huelva, 17-XII-2017

¡Hola, compañero!

Para empezar, me llamo Paco y en estos momentos me encuentro en este centro de Huelva, en primer grado, con 91.2. Tengo 47 años, en mayo hago 48,  y llevo pagando cárcel desde el año 86, estando clasificado en los grupos APRE y GAPEL. Y en el año 91 me clasificaron interno FIES 1, por el ya fallecido Antoni Asunción. Te puedo decir que he participado en unos cuantos motines y reyertas contra los carceleros, cuando los tiempos de guerra contra el Estado español. Por torturas de todo tipo, vejaciones, humillaciones, etc., llevo denunciando desde el año 93 hasta la actualidad, desde la época de la asociación Salhaketa, de Vitoria (País Vasco). Le he escrito a Galicia a X, del movimiento gallego, pero no he obtenido respuesta, no sé el porqué. Y, bueno, compañero, esta es mi presentación, pues soy de los pocos anarquistas en activo que quedamos, de los veteranos, y llevaba tiempo para que algún compañero me diese vuestra dirección para ponerte al corriente de todo lo que está pasando en este Huelva y que mi nombre lo saquéis en las redes sociales, como lo está haciendo Libertarios Tránsfugas en Madrid. Pues recibí ayer una carta de mi gran amigo XXX y él ha sido quien me ha dado vuestra dirección, ya que en 2016, cuando bajé de Puerto de Santa María en segundo grado, él estaba allí y seguimos denunciando todo y a todos de la cárcel de Villena. Luego me dieron para Murcia II y yo soy uno de los que conseguimos que cesaran al director de allí, Felipe Burgos Hernández, por una muerte. De momento, también hablo en nombre de mi amigo ZZZ  que, aunque se encuentre en Murcia II, tú sabes que las represalias del pasado no las olvidan. Aquí al lado de mi celda tengo a YYY, del que recibo vuestra carta hace unos días, pues le vino de Puerto de Santa María.

Bueno, compañero, paso a poneros en conocimiento todo lo que está pasando en este centro, pues soy el único, junto a los vascos, que denunciamos todo lo que está pasando aquí. Por mi parte, te puedo decir que llegué a esta cárcel el día 13-X-2017 y el día 20 del mismo mes me dieron una paliza, por tan sólo un papel de fumar que me dio un compañero en la galería. Cuando entrábamos por la tarde del patio, esperaron a que me chapara y me entraron dándome guantazos, me sacaron reducido hasta el cuarto de cacheos, donde no hay cámaras, y ahí empezaron a venir funcionarios y me dieron unos cuantos gomazos con las porras. Lo único bueno que puedo decir es que por el jefe de departamento no llegó la cosa a más, y lo dejaron así, sin sanción, ya que había toda una galería –la primera, donde estoy– que escucharon todo y pudieron presenciarlo por los agujerillos de las puertas, hasta un vasco. Y con eso lo han dejado como que no ha pasado nada. Yo sí lo tengo denunciando ante el juzgado de guardia y la audiencia provincial de aquí, de Huelva, y hasta he pedido protección judicial, pues aquí es rara la semana que no dan dos o tres palizas, pero palizas, que algunas las he presenciado, y he visto cómo llevaban hasta barras de hierro de pasar los barrotes, pues golpean hasta con ellas. Como hicieron con un amigo mío hace una semana. Él se llama WWW, de Sevilla, por tan sólo pedir la medicación que le habían quitado al hombre, que la traía desde Topas, puesta por psiquiatras. Le han hecho varios desnudos integrales, llegando a cogerle ellos, con sus manos, hasta el pellejo de su miembro y echándoselo para atrás en varias ocasiones… Hasta que ya nos pusimos en el patio los cinco vascos, más tres presos comunes y un chaval de Melilla que está por terrorismo, a explicárselo a los carceleros y jefes de servicio y, de momento, lo han dejado y ya le están dando su medicación. Pero las provocaciones verbales, eso aquí es el pan de cada día. Te mando instancias, para que veas el tema de las denuncias y fechas.

La jueza de vigilancia penitenciaria hace caso omiso de todos los escritos, yo he hablado personalmente con ella una sola vez y solamente me respondía, referente a que en el patio no tenemos servicio y tenemos que mear en una botella o bien directamente en el alcantarillado, porque los guardias –por llamarlos de alguna manera– no nos abren los chabolos para hacer nuestras necesidades, cuando a alguno de los once que salimos juntos en el mismo turno, nos dan ganas de cagar, con perdón de la palabra, tenemos que hacerlo en bolsas de basura, y la jueza me decía en mi cara que eso no era cierto. Luego, le cambio el tema, refiriéndome a la enfermedad de mi madre, que la tengo bastante mal, con cáncer, para el tema de la conducción por desarraigo familiar, y me decía que ella no entendía de eso, que le preguntaba cosas que no entendía y que me dirigiese a Madrid, o sea, una pasada. Aquí hay vulneraciones de derechos cada día, tienen carta blanca para dar palizas hasta por un simple carro de los que suelen tirar los chavales por la ventana para coger, sobre todo, tabaco. Sin ir más lejos, hace unos doce días, a un malagueño –no recuerdo su nombre, porque lo sacaron de aquí para el módulo al día siguiente–, según me han dicho, por romper un cacho de sábana para hacer un carro, le dieron una paliza entre nueve carceleros que yo conté por la rendija de la puerta, pero una paliza de las que yo, que he pasado por los tiempos de las trincheras –como yo digo–, hacía tiempo que no veía paliza semejante. Le llegaron a fracturar hasta costillas, y las piernas, una exageración, lo trajeron desde la tercera galería hasta la primera galería, donde yo estoy, dándole con las porras, esposado atrás, pero con un ensañamiento exagerado. A mi paisano FFF, pues somos los dos de Murcia, lo putean con meterle el enchufe de la tele en un vaso de agua, cuando estamos en el patio, como la ropa, se las reducen las prendas al mínimo, a los dos días se las dan. Luego, al compañero que tengo en la celda de al lado (…)  le han tenido al hombre durante un mes jugando con su vida, pues es diabético y le han estado puteando con la insulina, hasta el punto de desmayarse tres veces el mismo día, ya os escribirá él en contestación a vuestra agradecida carta y os explicará todo lo que ha pasado durante tres meses que lleva en esta cárcel, ahora lo han dejado tranquilo por algunos de nosotros, incluidos los vascos.

Yo, en mi caso, estoy a la espera de que me conteste Madrid, para que me bajen para Murcia o lo más cerca posible de mi familia, principalmente por la enfermedad de cáncer, entre otras, que padece mi señora madre, ya que he pagado más de 20 años fuera siempre de mi tierra. En este mes de enero voy a ser abuelo, sólo veo a mis hijas y a una nieta que tengo, con 4 añitos que me hace ahora, el 26 de enero, por fotografías que me manda mi mujer, con la que llevamos 32 años juntos, y el otro día me envió la ecografía de mi nieta, la que viene en camino pronto. Yo estoy ahora mismo, compañero, en un momento sensible en el que gracias a mi paisano y a los vascos no me he buscado aquí ningún sumario. Sólo me quedan dos años para salir, estoy a la espera de que me quiten nueve meses y dos días por la reforma del código penal del 2015, más un año de otro artículo que me beneficia, por auto del Tribunal Supremo de 10 de agosto del 2016. Todavía no se ha pronunciado el juzgado nº 3 de Murcia, vulnerando mi derecho dictado por auto del Tribunal Supremo, como ya he comentado. Así que os pido que a todo esto deis voz en las redes sociales, para que el mundo y la sociedad se enteren de que todavía hay prisiones como esta donde existe la tortura, las vejaciones, las amenazas y todo lo que os podáis imaginar, una dictadura en toda regla, simplemente esperan una mala mirada o un gesto que a ellos les parezca raro para darte una paliza, y las justificaciones gente como yo y como vosotros ya sabemos por experiencia lo que son, que el reo tiene la culpa, porque uno está catalogado como preso peligroso, y ellos tienen las formas y medios para justificar cualquier tipo de tortura, paliza, vejaciones y amenazas.

Repito, en esta cárcel todo eso es el pan de cada día, y en mi caso, por los años que llevo pagados –en dos condenas llevo casi 29 años– hay noches que no puedo dormir, porque no me fío de si voy a amanecer vivo, solamente porque, como os he dicho, soy el único preso común que en este aislamiento denuncio todo lo que está pasando. Y me tiro noches y noches sin descansar, con esa incertidumbre de si me abrirán la puerta del chabolo y amaneceré muerto, ya que todo lo pasado 15 o 18 años atrás no lo olvidan, y las represalias siempre nos acompañan a los que tenemos, como ellos dicen un “expediente complicado”. Y, encima, ando por aquí, como yo digo, de puntillas, para no hacer ruido, no hablo ni por las ventanas, pero cada semana de dos a tres veces, cuando entro del patio, me encuentro las fotos de la familia tiradas por el suelo, cosa que a mí personalmente hacía años que no me lo hacían, y mira que en los últimos ocho años he estado en Ocaña I, Puerto I, Badajoz, Albocàsser, Villena, Murcia II… o sea, con esta, siete cárceles, y no me ha pasado lo que aquí. Y por desgracia, compañero, he visto morir a muchos amigos ahorcados, envenenados, de sobredosis, de palizas… como puede ser, en Villena, Antonio Cortés, alias el Zorro; en Villanubla, ahorcado, el Barrot, año 93; como puede ser mi gran amigo Xosé Tarrío González, Cheche, que lo echaron ya sólo a morir a la calle, pero por la presión del movimiento gallego y nuestros escritos al supremo. Así puedo seguir dándote nombres durante horas.

Bueno, camarada, os pido que por favor deis voz en las redes sociales a esta denuncia que os hago de esta cárcel repleta de verdugos, con demasiado abuso de poder y, a ser posible, que me mandéis la revista mensualmente. Si tengo que hacer alguna aportación económica para la causa, con mucho gusto lo haré. Os agradezco toda la labor que hacéis y lleváis haciendo durante años, porque sin vosotros seríamos mucho más vulnerables. Gracias de corazón de un preso veterano que no se cansa de denunciar todas las injusticias. Un cordial abrazo, camaradas, y espero vuestra respuesta, no lo dudo.

Francisco Aroca, alias Pillayo

PS: Adjunto también instancia de la presencia de jurista de la prisión, que hasta la fecha no sabemos ni cómo se llama.

Para escribir al compañero:

Francisco Aroca Lirón

Centro Penitenciario de Huelva

Ctra. de la Ribera, s/n

21007 Huelva

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