Presos Políticos Enfermos, Guerra Sucia Contra Su Vida Y Salud

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Las técnicas de guerra sucia que, Instituciones Penitenciarias, viene utilizando contra los presos políticos desde siempre, se han vuelto más sutiles y silenciosas en los últimos años de la “democracia” bobónica. “Todo vale para rendir y exterminar a los “terroristas””, es la consigna que imparten los jerarcas fascistas desde las cloacas de su Estado Mayor. Y a esto dicen amén todos los partidos institucionales mantenidos por la oligarquía financiera.
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Con esta “licencia para matar”, los carceleros, con o sin uniforme, se prestan sumisos al machaque físico y psíquico de los revolucionarios y de los presos sociales más rebeldes. Las torturas, los malos tratos, las humillaciones, las vejaciones y los atropellos leGALes, que se cometen en galerías y módulos, amparados en la impunidad que les otorgan “sus señorías”, se han convertido en la “pedagogía educacional” de la política de “reinserción”.
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En este reparto de funciones de “pacificación de terroristas”, los médicos-carceleros se están situando en la avanzadilla de las técnicas de presión y chantaje de ese engranaje de guerra sucia. Estos médicos, junto a enfermeros y demás personal sanitario dependientes del Ministerio del Interior, son los que con su participación activa la mayoría de las veces, y con su silencio cómplice otras, están colaborando y participando en el “lento” aniquilamiento de los presos, minando su salud con la desatención y desidia sanitaria más canalla.

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De esta forma, para los presos, tanto políticos como sociales, la práctica mayoría de las consultas y enfermerías de las prisiones, no son más que la prolongación de celulares y aislamientos donde la atención que se recibe es rutinaria y superficial, limitándose estos médicos-carceleros a recetar los escasos medicamentos de que disponen los botiquines, la mayoría de ellos de pésima calidad y nula efectividad.
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Cuando la gravedad de la enfermedad del preso es irreversible y urgente, le autorizan la salida al hospital, pero sólo después de tener que sufrir un calvario de trabas e impedimentos, como retrasos intencionados, cacheos vejatorios, provocaciones de carceleros y otras condiciones indignas para cualquier persona. Por si esto fuera poco, si padece alguna enfermedad de huesos, cervicales, etc., las conducciones inhumanas de los traslados en los vehículos de la guardia civil, en celdillas de 1,5 m. por 1 m., donde apenas puedes moverte ni respirar, acaban por agravar la enfermedad o dolencia que padecen.
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Con este panorama “sanitario” son numerosos los presos políticos y sociales que han sido asesinados por la negligencia consciente de los equipos médicos de las prisiones, que no hacen nada para impedirlo. Muy al contrario, éste es el criminal método de castigo añadido con que escarmentar y someter a los presos.
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¡Nada ha cambiado en las cárceles! La estrategia de aniquilamiento de los presos políticos no sólo persiste sino que se ha incrementado. Sólo que ahora han conseguido acallar el escándalo que supone el que salgan a la luz las perrerías de sus “democráticos y tolerantes” guardianes. Para ello, cuentan con la inestimable colaboración de los periodistas-policías.
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Ahora, la destrucción física y psíquica de los prisioneros revolucionarios sigue cursos más sibilinos y maquiavélicos. Para esa tarea “limpia” de exterminio, como en tiempos no lejanos de los nazis en los campos de concentración, los médicos-carceleros se encargan de que sean “los virus”, “las bacterias”, “los hongos”, “los gérmenes”… los que realicen el trabajo sucio (a modo de GAL bacteriológico) y procuren una muerte segura a cientos de presos políticos y a otros presos rebeldes que se les enfrentan. ¡NO PODEMOS CONSENTIR QUE CONTINUE ESTA SANGRIA!
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Del cuadernillo “La desatención médica es la muerte lenta de los presos políticos”
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One Response to “Presos Políticos Enfermos, Guerra Sucia Contra Su Vida Y Salud”

  1. Beni dice:

    Muy buen artículo. Ahora bien… en mi opinión cabría añadir, sin exclusión, que los presos sociales reivindicativos fueron y son masacrados en la actualidad por el mismo principio de política-criminal-centralista del Estado, y que es él mismo el que justifica la existencia de la prisión como “medida” imprescindible. El autoritarismo genera de por sí -entre sus disidentes- la “materia prima” necesaria para alimentarlo. El “divide y vencerás” se puede leer entre lineas también en el artículo, muy rico en otros aspectos.

    Salud y Libertad

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