Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

La demanda por parte de la mayoría de la población de un endurecimiento de las leyes, que se resume en más control y más cárcel, no surge casualmente como exigencia espontanea fruto de un mundo supuestamente más inseguro. Tampoco es por azar que la idea que genera ese desplazamiento del pensamiento general hacia el miedo, el populismo punitivo, ya no solo cuaje en los sectores más conservadores. Ahora el “vivan las caenas” cuaja por fin a todos los niveles sociales, izquierdismo incluido, en virtud principalmente de la aprobación de una serie de leyes de carácter “progre”, que se abrazan como males menores necesarios, y a una cierta sensación de derrota e incapacidad para elaborar crítica. Es un tema complejo, que nos enfrenta a contradicciones, por lo que sería conveniente hacer un poquito de historia.

El denominado por el pensamiento crítico criminológico como populismo punitivo es un término acuñado a mediados de los 90 y se concretaba como: “la utilización del Derecho penal por parte de los políticos para aumentar sus réditos electorales”. A día de hoy podemos afirmar que esta corriente de pensamiento reaccionario actúa, impulsada por dinámicas generadas durante décadas, como un cuerpo social con vida propia siendo finalmente ella quien rige las agendas de la política.

Pero las razones estructurales de la actual deriva autoritaria de las autodenominadas “democracias occidentales”, así como su interrelación con los massmedia, arranca en los 70 en plena recesión económica. Es entonces cuando se empieza a abandonar los discursos garantistas a nivel penal junto al asistencialismo de los años de prosperidad*, acentuando la criminalización de la pobreza como retórica que justifique el “auge de la delincuencia” y por tanto el aumento de la represión. A su vez la violencia política que surge en este contexto es utilizada para aprobar un arsenal de leyes de excepción bajo el manto de la lucha contra el terrorismo y la seguridad nacional.

En estos años el papel de los massmedia será fundamental en la construcción del populismo punitivo. La introducción en las “agendas-setting” (la selección previa de las noticias que se deciden que deben ser las más importantes) de los temas como la inseguridad y la delincuencia se convierten en claves para ganar las elecciones. La mano dura transmite la sensación de estar haciendo algo y sacia la furia cobarde entre los de abajo. A su vez, o como consecuencia, comenzarán a construir la figura de “la víctima” como eje entorno al que enderezar la idea de una justicia vengativa, así como a desarrollar el concepto de “alarma social” como forma de naturalizar esa sensación de inseguridad construida artificialmente. Paulatinamente el miedo inoculado de manera individual al fin será colectivo, dando pie a lo que se vino a denominar “pánico moral”. Pero más allá de los noticieros y la prensa, justo cuando la policía era más impopular, arranca el género televisivo por excelencia, las series policíacas,  llegando hasta hoy desarrollado a unos niveles delirantes. La justificación y la simpatía hacia los esbirros es algo único de nuestros días, pues tanto en la literatura como en la tradición oral nunca salieron bien parados. Hoy utilizando como espejos desde los roles de mujeres fuertes en un mundo de hombres hasta los de polis machotes de los de toda la vida, empujan a admirar al verdugo y despreciar al ajusticiado.

Los cambios legislativos que se derivarán de este clima de miedo se concretarán en dos tendencias, no excluyentes e interrelacionadas entre sí:

La desarrollada en EE.UU. más liberal desde el punto de vista económico que resolverá con la transformación del antiguo sistema penal deficitario, y en teoría de vocación reinsertora, en una mera industria con la progresiva privatización de las cárceles. Nace así el denominado “complejo industrial penitenciario” como lo define Angela Y. Davis (feminista afroamericana y teórica del abolicionismo de las cárceles) alimentado por más de 2 millones de personas en distinto grado de encierro y explotación. Si bien, como apunta Davis, se trataría del resurgir de un esclavismo nunca abolido en la práctica. Siempre hubo trabajo forzado y el porcentaje de negros fue el más elevado.

La otra tendencia, la de marca Europa, a remolque de la lucha contra la insurgencia armada en los ´70, desarrollará las leyes de excepción que vulnerarán su sistema de garantías procesales. Sistema del que antaño alardeaba como seña  demócrata frente a los regímenes fascistas derrotados tras la Segunda Guerra Mundial, evidentemente la península ibérica no contaba. Se doblan las condenas en los delitos “políticos”, se amplía la represión a lo que se considere entorno social de estas organizaciones armadas y se reconoce veladamente la tortura como una herramienta más.  La necesaria complicidad de toda la socialdemocracia europea está fuera de toda duda. La lucha contra ETA, en todas sus etapas, es emblemática de este proceso.

Sin embargo el hecho de que  del populismo punitivo haya adquirido una dinámica propia como forma de juzgar la sociedad, lo lleva inexorablemente con los años a extenderse a otros ámbitos más allá del “terrorismo” y búsqueda de la rentabilidad económica del sistema penal.

 Más cercano en el tiempo, y en esta misma ciudad, el caso de Marta del Castillo, junto con otros previos y posteriores debidamente publicitados,  marcaría estos nuevos horizontes. Curiosamente lo que hoy sería denominado, sin duda, como asesinato machista pasó a ser bandera de la extrema derecha sevillana a favor de la pena de muerte. Coincidiendo en el tiempo  y jaleados por casi toda la prensa, la familia de una niña de Huelva, Mari Luz, junto a la de Marta llevarían a cabo una exitosa campaña a favor de la cadena perpetua. Sin embargo ahora ya no son solo los fachas, o lo que con suficiencia solemos denominar la masa, la que pide más cárcel.

La lucha contra la corrupción

La lucha contra la corrupción, la violencia machista o las leyes para proteger minorías son algunas de las nuevas vías por las que el discurso del control y el miedo está pasando de hegemónico a ser ya prácticamente incuestionable. En la batalla de las ideas parece que también vamos perdiendo.

La izquierda del capital ya abandonó hace unos años la crítica anticapitalista al considerarla casposa, señalando solo al capital financiero como culpable y soñando con un desarrollismo sostenible vigilado de cerca por las instituciones. Ahora ya ni eso: unas hipotecas bien regladas, unos gastos de gestión más austeros, su poquita de regeneración democrática y pa´casa. Que la lucha contra la corrupción es un caramelo que nos dan para dulcificar el amargor de las recientes derrotas no es ningún secreto. Que jueces estrella, periodistas tenaces o policías cargando ordenadores le están lavando la cara al sistema penitenciario tampoco. Regocijarse con la imagen de un pez gordo entrando al talego es lo que tiene, o esa manita en el cogote de Rato, y es que nuestros cerebros son esponjas.

La violencia machista

La violencia machista es tema más delicado y complejo,  y es justo por ello que no debiera obviarse. Que una mujer en una situación extrema, que no tiene porque ser que peligre su vida, utilice todos los recursos que tenga a su alcance no es algo que aquí vayamos a cuestionar. No van por ahí los tiros. No es que precisamente esta vez las “agendas-sitting” hayan sido las que sacaron el feminicidio a la luz, pero ya lo absorbieron. De nuevo el endurecimiento de las condenas, el autobombo policial y el tratamiento sensacionalista de los medios ahogan en este caso las ideas y propuestas más críticas contra el patriarcado como origen de esta violencia y opresión. Esa gran capacidad de fagocitación de la idea del miedo y el control al final siempre ofrecerá la misma receta. Que en nuestro fuero interno quizás nos sea comprensible que haya colectivos feministas que pidan mano dura al Estado debe llevarnos al menos a alguna reflexión. En este sentido el artículo de opinión publicado por SALHAKETA-NAFARROA, a raíz de los casos “Yllanez” y “La Manada”, abre una vía de debate necesario. Parte del hecho de que la justicia del Estado es patriarcal por definición al estar construida “en y desde el patriarcado” y no tanto porque, además, en su práctica tienda a perjudicar a las mujeres como fiel reflejo de la sociedad que nos envuelve a todas, jueces y fiscales incluidas.

Y es que la violación en San Fermín por parte de cinco tíos del grupo denominado La Manada de una chavala, y el posterior circo mediático del juicio, resulta revelador. Imposible no empatizar con la víctima y aborrecer a los agresores, pero de golpe todo el casco viejo de una ciudad  monotorizado por más de 200 cámaras (paradójicamente con alcaldía de EH-BILDU) nos parece un mal menor y 20 años de prisión lo mínimo. No es cuestión de tenerles pena o no que eso tiene que ver más con la percepción que cada cual tenga de la prisión, es que esas cámaras y esas cárceles también nos aguardan a todas, pero a su vez queriendo o no las afianzamos echando leña a la hoguera. En cuanto a la defensa de los acusados de una violación que no reconocen es normal que nos resulte repugnante. Los juzgados son lo que son, que nadie busque ahí templos de la verdad y la justicia.

Los denominados delitos de odio.

Los denominados delitos de odio surgen como respuesta a las reivindicaciones de mayor protección por parte de asociaciones de minorías vulnerables a la violencia fascista callejera. Fue principalmente el chiringuito de la órbita del PSOE “Movimiento contra la intolerancia” del señor Esteban Ibarra, quien mediáticamente se erigió como voz de dichas minorías pidiendo leña también. Nada bueno se estaba cociendo. Los motivos de raza, religión, orientación sexual, pero también  los ideológicos surgen como agravantes. Así en virtud de esta carambola, por ejemplo, cada vez más antifascistas detenidos en acciones se enfrentan a  mayores condenas, la figura del radical se construye como la del nuevo terrorista, antisistema como antisocial. A esta categoría de delitos le debe bastante lo peligroso que se ha vuelto volcar un poquito de guasa y mala leche en internet, aunque para este espacio en concreto ya andan en marcha nuevas reformas penales que sin duda estrecharán a un más el cerco.

Sí, definitivamente Orwell y Foucault pasaron de moda. Justo por eso no es mal momento para revisitar la crítica de la sociedad del control, en vez de desprendernos de ella como de un equipaje incómodo que no sabemos dónde colocar.

* Más que discutible axioma de la progresía que utilizaremos para iniciar el relato.

Pablo de Ronda

Fuentes consultadas en el artículo:

Democracia de la Abolición. Prisiones, racismo y violencia.  Angela Davis. Editorial Trotta.

La Sociedad Implosiva. Corsino Vela. Muturreko Burutazoiak.

Medios de comunicación y populismo punitivo en España: estado de la cuestión. VV. AA. Revista Crítica Penal y Poder, nº 9 (marzo, 2015)

El Populismo Punitivo. Análisis de las reformas y contrareformas del Sistema Penal en España. VV. AA. OSPDH, Universitat de Barcelona

El abordaje de los casos «Yllanes» y «La Manada» como reto. www.salhaketa-nafarroa.com

Ilustración: Belén Moreno Núñez

Fuente del artículo: El Topo. El periódico tabernario más leído de Sevilla

Política criminal Sociedad-cárcel

Sabemos que la situación médico-sanitaria en las cárceles españolas, no ha hecho más que empeorar desde tiempo inmemorial y, especialmente, desde 2003, cuando fue promulgada la Ley 16/2003, de 28 de mayo, de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud. En la reforma del Reglamento Penitenciario de 1996, se estableció un «modelo sanitario mixto», en el que la atención primaria corría a cargo de la administración penitenciaria “con medios propios o concertados”, pero quedaba casi siempre encomendada al cuerpo de médicos carceleros. Con eso, la “relación penitenciaria de sujección especial” iba a continuar interfiriendo en la relación terapeútica, pues la mayoría de esos «médicos», además de mostrarse autoritarios, desconfiados y negligentes, defienden con repugnante corporativismo los intereses de la institución carcelera. Haciendo, por ejemplo, la vista gorda ante las torturas y malos tratos y falseando los partes de lesiones correspondientes.

De la atención especializada debía encargarse el Servicio Nacional de Salud, “formalizándose entre ambas administraciones convenios de colaboración”. Dicha «ley de cohesión y calidad» de 2003 fijaba un plazo de 18 meses para la integración de la sanidad penitenciaria en el sistema nacional a través de su transferencia a las Comunidades Autónomas. Sin embargo, desde entonces, sólo Cataluña y el País Vasco han asumido esas competencias. El abandono por parte de las diferentes administraciones y la descoordinación entre ellas han tenido como consecuencia que, contra lo que dice la ley, la atención médico-sanitaria y las “prestaciones farmaceúticas y complementarias” que recibe la gente presa sean mucho peores que las de la población en general, alcanzando la sanidad carcelaria en muchos aspectos, los rasgos de una verdadera catástrofe.

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) lleva muchos años denunciando la situación catastrófica de la sanidad penitenciaria y la brutal e ilegal diferencia entre la atención médico-sanitaria que puede recibir una persona presa y la que está la alcance de la población en general, con todas las insuficiencias que pueda haber en ella. En octubre de 2016, publicaron, por ejemplo, el informe «Sanidad en prisión. La salud robada entre cuatro muros», muy útil todavía hoy para empezar a hacerse cargo de cómo están las cosas. Y hace poco nos ha llegado un mensaje suyo en el que llaman a adherirse a la campaña #SanidadEnPrisión, en la que se pide que se realice ya la transferencia de la sanidad penitenciara a todas las comunidades autónomas, tal y como se establecía en la Disposición Adicional sexta de la citada Ley 16/03, de 28 de mayo, hace más de quince años.

Cuentan que, entre el 27 de septiembre y el 10 de octubre de 2016, el Comité Europeo para la Prevención de la Tortura y de las Penas o Tratos Inhumanos o Degradantes (CPT) visitó diferentes centros penitenciarios del Estado español, publicando un año después un informe donde se describe la situación de la sanidad penitenciaria española. Y también, en mayo pasado, varias plataformas y asociaciones solicitaron una vez más la transferencia de la Sanidad Penitenciaria a los Sistemas de Salud de las Comunidades Autónomas. Piensan que, por el reciente cambio de gobierno, puede ser un buen momento para reavivar esa campaña y continuar exigiendo la transferencia de la sanidad penitenciaria a las Comunidades Autónomas.

Envían un resumen del informe europeo y el decálogo de mínimos sobre la situación de la sanidad penitenciaria que podéis ver arriba. Se muestran conscientes de que esos textos no reflejan exactamente la realidad de lo que está sucediendo en las cárceles del Estado. “Nuestro propósito –dicen– es que ambos documentos sean criticados, debatidos y, en última instancia, enriquecidos con las aportaciones que hagáis desde cada colectivo.”

Actividad en la calle La cárcel mata

La compañera feminista mexicana Amor Teresa nos cuenta cómo están las cosas en el territorio dominado por el Estado mexicano para las mujeres presas. César Manzanos presenta el último informe de la CPDT sobre torturas del Estado español y muertes en sus lugares de encierro. Silvia Encina nos habla de la situación de las personas presas en régimen de máxima crueldad y del intento de algunas familias de organizar la autodefensa frente a esa crueldad en toda la máquina carcelaria.

Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria Internacional Radio: Tokata Y Fuga

Charla en video de Laura Delgado, abogada solidaria e investigadora del derecho penitenciario, sobre la indefensión jurídica que sufren las personas presas, pronunciada en las «Jornadas Penitenciarias: Resquebrajando muros de silencio», que tuvieron lugar en la universidad de Salamanca los días 18 y 19 de abril de este año.

Actividad en la calle Política criminal

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Publicaciones

Leemos una carta de un compañero preso en la cárcel de Estremera donde nos habla de dos personas muertas allí en dos días, 15 y 16 de junio, una por evidente abono médico y otra por supuesto suicidio. Otra de otra persona presa que denuncia malos tratos y abusos en cárceles catalanas. Y otra con unas reflexiones de Toni Chavero sobre la huelga de hambre colectiva de mayo y la solidaridad con ella y sobre las posibilidades de continuar la lucha en octubre. Entrevistamos a un compañero de CNA México, que nos habla de cómo son las cárceles allí y de la situación de algunos presos anarquistas, incluido Fernando Bárcenas cuya reciente salida en libertad celebramos.

Internacional La cárcel mata Presxs en lucha Radio: Tokata Y Fuga

Desde un módulo de primer grado de la cárcel de Madrid VII (Estremera), nos escribe un compañero, cuyo nombre callaremos, de momento, para evitarle, si es posible, innecesarias represalias, contándonos que, en dos días han muerto allí dos personas, una por evidente abandono médico y otra por supuesto suicidio. Ya sabemos, demasiado lo sabemos, que la cárcel mata, pero no podemos acostumbrarnos. Y menos a que lo haga así, sin explicación ni control de ninguna clase. Nos los entregan muertos y ni siquiera escuchan nuestras preguntas: ¿Pero qué ha pasado? ¿Que está pasando? ¿Quién los mata? ¿Cómo y por qué los matáis?

Cárcel de Estremera, 24 de junio de 2018

Estimadxs compañerxs del Tokata y presxs en lucha, quería comunicaros a todxs un triste suceso en mi galería de primer grado de Estremera, el pasado día 16-VI-2018. Un compañero de mi misma galería ha fallecido, pero la causa es la siguiente: llevaba todo un mes pidiendo y solicitando un médico, ya que le dolía el pecho, sufría pinchazos en el corazón, mareos y vómitos, así durante un mes, sufriendo y sin tener ninguna atención médica. Lo dejaron morir, ese mismo día 15-VI-2018 apareció muerto a las 8.00, le intentaron reanimar con el desfibrilador, le dieron masajes cardíacos, pero todo quedó en nada, ya había muerto. Se llamaba Jorge Castro Carbonell, de Valencia, otro preso más que, injustamente sufre la desatención médica, que descanse en paz.

Pero es que el día siguiente, 16-VI-2018, otro compañero de mi galería, Óscar Andrés Cruz Rodríguez, de Colombia, apareció también muerto, a las 8:00, en el recuento, supuestamente suicidado. Estoy muy jodido psicológicamente, vivía con ellos y compartir patio y las cuatro horas de vida en esta mierda de patio con ellos durante seis meses, es algo que me cuesta todavía asimilar. Espero que esto rule a toda la peña y se entere de lo que pasa por Estremera.

Lo primero que hice fue telefonear a mi abogada y comunicarlo a Salhaketa por teléfono. Luego, a todxs vosotrxs, cuando coopera un poco de fuerza es más fácil asimilar estas cosas. Todo un poco extraño. También mando el escrito al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria de Madrid, para que quede constancia de que yo sí soy un preso en lucha.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria La cárcel mata

25 de enero ¿o habrá sido 26?, a quien le importa… un día de esos como tantos otros, igual a tantos otros. Para nosotros todos los días son iguales. desde que estamos ahí las horas se suceden sin sentido y sin tiempo, da igual, todo da igual, la noche y el día. Las paredes se ven opacas de todos modos, la vida se ve opaca de todos modos. A veces pinta un porro o un “artanil”, algo de alcohol y aparecen los colores, algo de vida, alguna sensación diferente. Dura un rato, igual justifica el riesgo de comprarle a la gorra. Ellos te consiguen cualquier cosa por unos pesos, a veces se quedan con los pesos y no te traen nada, como ese día. y vienen los reclamos nuestros y las verdugueadas de ellos, cuando no te inventan una sanción que termina con tus ganas de reclamar. ¿Quién tiene ánimo de seguir reclamando a la vuelta de los buzones, molido a palos, sucio, hambreado?

Hay pibes que pierden la paciencia como ese día.

Es que uno se va cargando, te vas llenando de bronca y al final explotás. Por ahí explotás con algún compañero (es difícil convivir con desconocidos en un lugar tan chiquito) o con vos mismo, he visto pibes cortarse con un “yeite” desde la muñeca para arriba en líneas paralelas. como una escalera les queda el brazo.

Aquel día se la agarraron con quien se la tenían que agarrar.

La bronca era con uno no más, pero en la volteada caímos todos. Ahí siempre es así, todos menos algunos, algunos que después la terminaron pasando peor que nosotros. Éramos 16 almas adolescentes, “pibes” para nuestras viejas, “jóvenes adultos” para esos que nos tenían ahí, en un establecimiento especial para el tratamiento de menores de 18 a 21 años que transgredimos la ley penal (algunos) otros, sospechados de haberla transgredido o sea por las dudas que la hayan transgredido. Todos envejecimos ese día.

¿A partir de dónde se empieza a relatar una tragedia? Tal vez a partir del nacimiento, porque para nosotros, los de este lado, las consecuencias de lo que hagamos y de lo que no hagamos también, va a estar relacionada con el lugar donde nacimos. Nacimos pobres, esa es la razón fundamental a partir de la cual tus huesos van a parar a la cárcel, en principio, por las mismas travesuras que un pibe de nuestra misma edad nacido en otro barrio, va a parar a lo de un psicólogo.

Las Instituciones que mas frecuentamos: el hospital o el dispensario, la comisaría (primero acompañando a la vieja para radicar la denuncia por violencia familiar, después de los 12 por contravenciones – pero eso es otro tema), el juzgado de menores, los institutos de menores, el comedor comunitario, Acción Social de la municipalidad y de vez en cuando la escuela.

Cárceles para niños Presxs en lucha

Por decimocuarto año consecutivo, la Coordinadora para la Prevención y Denuncia de la Tortura (CPDT) ha presentado su informe anual (de mayo de 2018, sobre lo sucedido en 2017) sobre los casos de tortura, malos tratos y muertes bajo custodia conocidos en el Estado español. Picando en la siguiente imagen de la portada del informe podéis verlo y/o descargarlo.

En este nuevo informe se han mantenido los mismos criterios que en los informes anteriores con el objeto de facilitar una perspectiva sobre la evolución de la práctica de la tortura en este Estado. En este trabajo se presentan las denuncias que entran dentro de la definición de la Convención de la ONU:

Se entenderá por tortura todo acto por el cual se inflija intencionadamente a una persona dolores o sufrimientos graves, ya sean físicos o mentales, con el fin de obtener de ella o de un tercero información o una confesión, de castigarla por un acto que haya cometido o se sospeche que ha cometido, o de intimidar o coaccionar a esa persona o a otras, por cualquier razón basada en cualquier tipo de discriminación, cuando dichos dolores sean infligidos por un funcionario público u otra persona en el ejercicio de funciones públicas, a instancia suya o con su consentimiento”.

Convención de la ONU contra la tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanas o degradantes. Aprobada por el Plenario de la ONU el 10 de diciembre de 1984. Ratificada por el Estado español, entró en vigor en España en octubre de 1987

En el informe de este año se recogen 224 situaciones en que se produjeron
agresiones, torturas y/o malos tratos a un total de 1.014 personas

Estas agresiones se produjeron sobre personas bajo custodia de los funcionarios (comisarías, cuarteles, prisiones u otros centros de privación de libertad) y/o en el transcurso de intervenciones policiales (represión de manifestaciones, etc.). Estas cifras no coincidirán con el número de causas penales abiertas por tortura y/o malos tratos, dado que un mismo caso o situación puede dar lugar a una o a varias causas judiciales. Como en años anteriores, no se han tenido en cuenta todas las denuncias de torturas y/o malos tratos de las que se tuvo conocimiento durante el año 2017: algunas han sido excluidas del informe por petición expresa de las personas afectadas, otras porque la información recibida era insuficiente o no estaba totalmente contrastada. También hay que tener en cuenta que un importante número de casos de tortura y/o agresiones de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FCSE) o Funcionarios de Instituciones Penitenciarias (FIIPP), no se denuncian nunca, ni ante los tribunales de justicia ni ante ninguna otra instancia, pública o privada, especialmente por parte de colectivos como el de las personas migrantes y/o presas, u otros de especial vulnerabilidad social como las personas sin hogar, etc.

Resumen del informe

Informe completo

Coordinadora para la Prevenbción y Denuncia de la Tortura

Actividad en la calle Cárcel=Tortura La cárcel mata Muertes en prisión

Emitimos una grabación de lo sucedido este mismo sábado en la puerta de la cárcel de Castellón I en la concentración convocada por su familia para exigir la excarcelación por enfermedad muy grave de Francisco Chamorro y de todas las personas presas enfermas en una situación parecida. Y otra de la manifestación del día 16 en Pamplona para protestar por las condenas contra los 8 de Altsasu y su ingreso definitivo en prisión.

Actividad en la calle La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga