Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Hablamos con Noe, de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria, de su tercer taller de cuidados mutuos, que tendrá lugar en Venta del Moro (Valencia), los días 8 y 9 de diciembre y tratará sobre la comunicación en las relaciones humanas. Hablamos de los abusos de los carceleros en su huelga, leemos algunas opiniones al respecto y lanzamos una convocatoria de las Familias Frente A La Crueldad Carcelaria para recopilar datos sobre esos abusos con el fin de entablar acciones legales frente a ellos.

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria Radio: Tokata Y Fuga

Como en Cataluña, Castilla-León y el País Valenciano, en Madrid también se están haciendo y preparando cosas para apoyar la huelga de hambre colectiva de presxs en lucha convocada para los días de 10 a 25 de diciembre, por las 12 reivindicaciones con especial hincapié en las que se refieren a la situación medico-sanitaria en los talegos. Va a haber unas jornadas a lo largo de todo diciembre y una serie de movilizaciones. Las propone un grupo de apoyo a la propuesta de lucha activa de Madrid.

DICIEMBRE ANTICARCELARIO

Desde el grupo de apoyo a la propuesta de lucha activa de Madrid estamos preparando un Diciembre Anticarcelario: una convocatoria que aunará distintas acciones para la visibilización de la huelga de hambre y que invita a la realización de acciones en apoyo a lxs presxs en lucha.

Entre otras, abriremos un espacio para la formación y el debate tanto el sábado 1 de diciembre (charlas a cargo de presxs en lucha sobre sus experiencias y el recorrido histórico de la lucha desde y contra la cárcel) como el fin de semana del 15 y el 16 de diciembre (Jornadas Anticarcelarias en el CSO La Enredadera de Tetuán).

Convocaremos una manifestación el sábado 22 contra la crueldad carcelaria y a una marcha a la cárcel de Navalcarnero el Lunes 31, y os invitamos a la concentración convocada por las familias en lucha de lxs presxs frente a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias el viernes 28.

Sabemos que hay muchos frentes, que hay demasiado por hacer y que es difícil encontrar tiempo y espacio para apoyar causas que no consideramos la nuestra. Pero la lucha contra la cárcel es la lucha contra el Estado, contra el capitalismo y contra todas las estructuras de poder en las que ambos se sustentan. Es la máxima herramienta del poder, y por ello consideramos que cuestionarla, posicionarse y enfrentarla es indispensable para todas las personas y colectivos que creen en la horizontalidad y la libertad, y la defienden frente a las estructuras que intentan arrebatarla.

No olvidemos que la cárcel la llenan las personas pobres, las disidentes y las combativas y alzar la voz en contra de la institución que las encierra es romper el aislamiento al que se ven sometidas y hacer que sus voces resuenen más allá de los muros.

Por ello, os animamos a participar de la manera que consideréis más oportuna en este próximo Diciembre Anticarcelario, acudiendo a las convocatorias y haciendo vuestras propias acciones de visibilización y denuncia.

Para cualquier duda, reflexión o sugerencia, os dejamos nuestro correo de contacto: madriz[@bastardi.net

Un fuerte abrazo

¡¡¡ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES!!!

Actividad en la calle Huelga de hambre diciembre 2018

Más allá y por debajo de la huelga de funcionarios de prisiones, algo se empieza a mover en el ámbito anticarcelario. Al menos esta es la sensación que empezamos a tener distintos colectivos que trabajamos por la defensa de los derechos de las personas presas. Podemos señalar dos elementos que explican este incipiente interés. El primero, el más obvio, es que la repuesta del Estado al procés ha situado en primer plano la cuestión de los presos políticos y, por tanto, la realidad penitenciaria. El segundo elemento tiene que ver con las condiciones de vida dentro de prisión. Aunque en la última década ha descendido tanto el número de personas privadas de libertad como la tasa de criminalidad, factores como la atención sanitaria o la alimentación no han hecho más que empeorar.

La gran recesión o la resaca de la expansión del sistema penitenciario

Desde los últimos años de la década de los 70, salvo una pequeña fase de transición entre los años 1995 y 2000, la población presa en España no dejó de aumentar hasta 2010. Siguiendo al profesor Brandariz en el libro La cárcel dispar, editado por el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos, durante la primera década de este siglo nuestro sistema penitenciario vivió una etapa expansiva tanto en relación a su extensión –se castigó a más gente– como en relación a su intensidad –se castigó durante más tiempo–. Esta severidad se concentró de forma muy significativa sobre la población extranjera. Según Alessandro De Giorgi, en 2010 el número de extranjeros encarcelados en España fue de 395 cada 100.000 personas, es decir, las personas migrantes eran encarceladas casi 5 veces más veces que los ciudadanos europeos.

En mayo de 2010 la población penitenciaria española alcanzó su cifra más elevada desde la década de los 40 del siglo pasado. A partir de ese momento comienza una disminución sostenida del número de presos, que en términos totales se ha reducido un 17% entre mayo de 2010 y septiembre de 2018. No obstante, no debemos identificar el descenso de personas dentro de prisión con un Estado menos punitivo ya que durante el periodo de la recesión ha seguido incrementándose el número de detenciones, condenas y penas de prisión impuestas.

Sin embargo, lo que más nos interesa es cómo se ha producido esta fase de contracción en relación con los recursos destinados a centros e instituciones penitenciarias. Una de las características de esta última fase de la evolución del sistema penitenciario es, de nuevo siguiendo a Brandariz, la escasez de recursos que -como veremos enseguida- ha supuesto un significativo endurecimiento de las ya de por sí duras condiciones de vida en prisión.

Los recortes en sanidad también llegan a prisión

El primer argumento del que partimos es que las personas presas tienen derecho a recibir atención sanitaria en las mismas condiciones que el resto de la población. Actualmente, solo Catalunya y País Vasco han asumido las competencias de atención sanitaria penitenciaria dentro de sus servicios de salud. En el resto de Comunidades Autónomas este servicio no está adscrito al Sistema Nacional de Salud –como cabría esperar–, sino al Ministerio del Interior (en concreto, a Instituciones Penitenciarias). Hasta ahora, la coordinación entre Instituciones Penitenciarias y los Servicios Autonómicos de Salud ha dependido de la creación de convenios de colaboración que, en muchos casos, ya no están en vigor.

La Ley 16/2003, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud anunciaba que en un plazo de 18 meses desde la entrada en vigor de la ley «los servicios sanitarios dependientes de Instituciones Penitenciarias serán transferidos a las comunidades autónomas para su plena integración en los correspondientes servicios autonómicos de salud». En el año 2016, a propuesta de la senadora Maribel Mora, el Pleno del Senado aprobó por unanimidad una moción para la transferencia a las autonomías de las competencias en materia de sanidad penitenciaria. A principios de este año la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados aprobó una Proposición No de Ley que recordaba el mandato de la Ley 16/2003. A día de hoy las competencias aún no se han transferido.

Llegados a este punto, la pregunta que surge es la siguiente: ¿qué ha ocurrido con la atención sanitaria durante esta última fase que hemos llamado de escasez? En términos generales, desde 2010 el presupuesto se ha reducido más de un 10% (casi 200 millones de euros) en términos absolutos. Sin embargo, en términos relativos el presupuesto total ha aumentado en relación al descenso de población penitenciaria en los últimos años: 18.504€ en 2010 y 19.648€ en 2018 por persona presa y año. Pero, ¿cómo se distribuye este aumento del gasto en las diferentes partidas presupuestarias? En los siguientes gráficos podemos ver desglosada la evolución del gasto por persona presa y año en cuatro categorías que hemos considerado relevantes para la salud de la población penitenciaria: gasto en personal de prisión (incluyendo el gasto en personal médico), alimentación, productos farmacéuticos y conciertos de asistencia sanitaria. La conclusión es bastante clara: mientras el gasto en personal y farmacia han aumentado, las partidas dedicadas a alimentación y convenios de atención sanitaria han disminuido. De las cuatro partidas es en esta última donde se produce el recorte mayor: si en 2010 se destinaban 356 euros, en 2018 la cantidad presupuestada ha sido de 122 euros por cada persona que se encuentra encarcelada, lo que supone una reducción del 73%.

 

Menos personal sanitario, más envejecido y más precario

En este contexto, debemos preguntarnos: ¿qué ha ocurrido con el personal sanitario dentro de prisión?, ¿en qué situación se encuentra?, ¿cómo ha repercutido esto en la salud de las personas privadas de libertad? En cuanto a la primera cuestión resulta revelador el siguiente dato: actualmente de las 489 plazas destinadas a médicas y médicos de atención primaria penitenciaria (nuestra médica/o de cabecera), 148 plazas están vacantes, lo que supone el 30% de las plazas existentes. Además, cada vez hay menos plazas, lo que contrasta con el aumento del gasto en personal: entre 2008 y 2017 se han eliminado 61 plazas y de las 105 plazas ofertadas en este periodo solo se han cubierto 62. Así, encontramos cárceles en las que hay uno o ningún médico, por lo que es el servicio de enfermería quien tiene que desempeñar las funciones del médico de primaria (esto es lo que está ocurriendo, por ejemplo, en la cárcel de Pamplona). A todo esto hay que sumar la elevada edad del personal sanitario: el 88% tiene más de 50 años. La única alternativa que ha presentado el gobierno a esta situación es la propuesta de que los médicos residentes (MIR) hagan rotaciones por las prisiones, lo que probablemente serviría para ahondar más en la precarización de la atención sanitaria al cubrir plazas de forma temporal con personal en formación.

La cárcel mata

Puede parecer una afirmación exagerada, pero como recordaban recientemente las compañeras del colectivo La Cabecera, la cárcel amplifica las enfermedades y adelanta la muerte. Hay un mayor número de muertes dentro de prisión en comparación con la población general y una relación directa entre el tiempo de duración de la condena y la probabilidad de enfermar y morir una vez cumplida esta. Estas podrían considerarse las consecuencias más extremas del paso por la cárcel.

Por otra parte, si hay un lugar en el que la vida está psiquiatrizada ese lugar es la cárcel. Apenas contamos con estudios sobre la prevalencia de enfermedad mental dentro de prisión pero, según las últimas cifras, alrededor del 35% de las personas presas padecen algún tipo de trastorno. Asumiendo que ni las prisiones ni los hospitales psiquiátricos penitenciarios se pueden considerar lugares “terapéuticos”, en la mayoría de ocasiones el tratamiento que se dispensa en estos espacios no va más allá del farmacológico. Lo más preocupante es que, salvo honrosas excepciones, desde la psiquiatría o criminología críticas no hay voces que llamen la atención sobre este hecho.

Por último, a principios de este mes la redacción de El Saltopublicaba un reportaje sobre las últimas estadísticas de Instituciones Penitenciarias donde señalaban varios datos que merece la pena recordar. Por un lado, a pesar de que la población dentro de prisión ha disminuido considerablemente desde 2010, la tasa de mortalidad se ha mantenido estable. Por otro lado, el número de suicidios ha aumentado. Según las respuestas del Gobierno a las preguntas parlamentarias del senador Jon Iñarritu, de las 237 personas que se suicidaron dentro de prisión entre 2006 y 2016 casi la mitad se encontraban en tratamiento por enfermedad mental.

Es imprescindible, por tanto, que empecemos a ocuparnos sobre lo que está ocurriendo con el sistema penitenciario. En primer lugar, como han propuesto desde Salhaketa en las jornadas que han organizado esta semana sobre abolicionismo, reflexionando por qué desde las izquierdas hemos prestado tan poca atención al ámbito penitenciario. En segundo lugar, teniendo claro que el abolicionismo va de la mano del anticapitalismo, feminismo y antirracismo, como recordaba en esas mismas jornadas Nacho González. Por último, un buen punto de partida podría ser la propuesta de Iñaki Rivera Beiras de un programa de descarcelaciónya que, como él mismo señala, «no puede, no tiene sentido, «mejorar» una institución semejante: se debe trabajar para su reducción una mirada abolicionista a más largo plazo».

La cárcel mata

En el País Valencià también se preparan actividades en apoyo de la huelga de hambre colectiva de lxs presxs en lucha activa convocada del 10 al 25 de diciembre. De momento, para el 15 de diciembre, hay una propuesta de concentración en la cárcel de Albocàsser y una jornada contra las torturas en prisión en Castellón, organizada por nuestrxs compañerxs del grupo Fuera del orden y apoyada por la Cosa Nostra y el óCasal Popular de Castelló. El 30 de noviembre hay también una charla de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria, inauguración de una serie de charlas anticarcelarias en centros sociales de Valencia, distribuidas entre esa fecha y el junio de 2019, organizadas por un grupo que apoya activamente la propuesta de lucha con intención de animar el ambiente anticarcelario y llamar la atención sobre la lucha colectiva.

Desde Dentro: Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera

Más Información En Tokata Sobre Luchas Actuales Dentro De Las Cárceles Del Estado Español

Noticias Sobre La Huelga De Hambre De Octubre

¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 22-XI-2018]

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria Huelga de hambre diciembre 2018

Actividad en la calle

Desde Castilla-León, nos han enviado el número 0 de una publicación que han sacado para apoyar la propuesta colectiva de lxs presxs en lucha. Ponemos aquí debajo el texto, se complementan fragmentos de cartas de preso en lucha con cada una de sus doce reivindicaciones. Pinchando en la imagen de arriba podéis encontrar el pdf de la pubicación.

Editorial

Esta vez sí vamos a decirlo más alto porque más claro ya no se puede.

Este país apesta por los cuatro costados y en todos los frentes.

Apesta la Corona; el último escándalo de Juan Carlos se ha cerrado en dos telediarios, resultó ser intocable cuando sucedieron los hechos.

Apesta el Parlamento, ese contubernio de intrigantes, mentirosxs y traidorxs que, con el simple voto del crédulo demócrata, hacen de su capa un sayo.

Apesta el Gobierno progre y feminista de Sánchez, tanto como apestaba el de Rajoy y el de sus antecesores. Las leyes se ejecutan en aras a conseguir que el negocio continúe y el orden se mantenga.

Apesta la Justicia. ¡JUSTICIA! ¿La que auspicia las vergonzosas desigualdades económicas y sociales? ¿La de «pendiente de resolución» que dilata hasta el infinito los litigios? ¿La que indulta al poderoso y cae como una losa sobre el resto? Losa tanto más pesada cuanto más consciente es lx penadx. Dice un compañero preso: «Cuando uno está bajo el yugo de la esclavitud del siglo XX y XXI, (por no remontarme a las galeras), solo hay dos formas de vida aquí dentro; la más extensa es la sumisión a espera de las migajas que te puedan caer según lo rastrerx que seas. Otra es el enfrentamiento y la negativa a la sumisión, en parte por mantener tu integridad moral y tu dignidad.

Nuestro compañero Javi, «El Niño», decía en su libro Un resquicio para levantarse: » Por dónde me vais a quitar la dignidad, por un pie, por una mano, por dónde…»

Nunca podrán robar la dignidad al que se ha posicionado en rebelión contra este encierro constante, la libertad de elegir cómo vas a vivir es decisión únicamente tuya, eso es tuyo, tu vida, tu elección.

Las consecuencias de tu elección las asumen muchos seres queridos, desde la familia a lxs compañerxs, amigxs, parejas… Uno solo puede procurar hacerlo lo más llevadero posible.

Aunque es difícil tener a toda tu gente de cárcel en cárcel durante 20, 30 ,40 años y si te buscas más causas dentro, los 40 años que contempla el Código Penal no son más que una cifra que sube por cada percance que tengas aquí dentro, por defender tu vida, por quitar una vida. Estos percances no entran en los 40 años, son bloques aparte. Eso del tope de 40 años es solo si no tienes problemas, lo cual es sumamente extraño si no estás sumido en el rebaño carceril, si eres persona defensora de tus derechos y libertades y no una oveja. Por lo tanto andarás en los lugares donde estamos lxs irrecuperables, lxs que según el sistema no somos aptxs para vivir en sociedad, ni siquiera en segundo grado con el resto de la población reclusa.

Lxs irrecuperablemente concienciadxs de nuestra condición de seres humanos transitaremos siempre por los caminos de la antesala de los psiquiátricos, donde brotan psicóticxs incomprendidxs, tachadxs de violentxs y anuladxs por la química. Lxs irrecuperables estamos siempre aisladxs o en conducciones fantasma, sin saber a dónde te llevan, simplemente por reivindicar con un boli y un folio. Sin hacer uso de la violencia recibimos la hostilidad como compañera, el castigo como amigo y el silencio como testigo único de tus pensamientos, tus reflexiones, tus diálogos en el precioso camino de los renglones compartidos.

A pesar de todas las adversidades continuamos luchando por una sociedad sin jaulas, dentro y fuera. Preso en lucha activa por mis amigxs sobre y bajo la tierra»

Sabemos que la justicia no existe, ¿cómo podría? Y sin embargo, aún conservamos ese sentimiento tan humano de lo que es justo y de lo que no lo es. De justicia nos parece apoyar una vez más la huelga de hambre que retoman lxs presxs del 10 al 25 de diciembre, exigiendo que se les dé lo que se les debe. Al fin y al cabo los doce objetivos por los que luchan son de justicia.

Nota: El presente documento esta hecho mediante extractos de cartas de presxs en lucha, la posible perdida de información o error se debe a la selección o transcripcion de dichas cartas, pero creemos que reflejan las realidades que se denuncian pese a lo cual, pedimos disculpas.

1.Erradicación de las torturas.

«Después de un vis a vis con mi novia y mi hija de 4 años me sometieron a un cacheo integral muy desfasado. Me da vergüenza pero me abrieron las nalgas con sus propias manos los “perros” estos y seguido me llevaron a la celda 61 de ingresos, al gran hermano VIP de este sitio. Allí me tuvieron sin agua en el grifo ni en la ducha durante 6 días con una botella de agua al día. Al quinto día me trague chapas de mechero a ver si me sacaban al hospital para hacerme rayos x, los cuales solicite desde el primer día, diciéndome el Jefe de servicios que eso a él no le valía, que hay muchas formas de engañar a la máquina de rayos. Cuando me trague las chapas a la vuelta de enfermería el Jefe de ‘sacrificios’ me quito una cadena de plata con un pequeño baño de plata. Al sexto día por fin me llevan a los rayos saliendo solo la chapa de un mechero, que me lo dijo un ‘verde’, y nada más llegar estaba el mismo Jefe con el papel del aislamiento motivado por negarme a ordenes de los ‘perros’, amenazas y coacción. Y aquí sigo sin que nadie del equipo técnico me haya venido ni a ver.»

«Llegué ayer y me dieron el recibimiento y bien dado, y porque me tragué dos cuchillas si no me matan a palos.Y llego el jefe de servicio y dijo: ‘Déjalo ya, que os lo vais a cargar’ y me trajeron a enfermería y el médico dice: ‘Eso no es nada’ y me han dejado aquí, por tragarme las cuchillas. Y por lo que yo escuche es que trajeron una “recomendación” de Sevilla para que me dieran caña, ya me dieron en Badajoz, en Valdemoro me tuvieron sin sacarme al patio, y al llegar pillo a la peor guardia y me llevaron a la galería corta. Los chavales picando en las puertas porque me vieron pasar por la trampilla yo ya me lo esperaba y me traje las 2 cuchillas plastificadas con celo. Y como sangraba por la boca de los palos, y el jefe de servicio a voces con los carceleros que por qué me había pegado, que si pasaba algo el no se hacía responsable. Les dijo: ‘se ha tragado dos cuchillas’, se asustaron y el médico solo me dio una crema. Tengo el cuerpo como Jesucristo y ha venido el psicólogo y cuando me ha visto me dice: ‘¿Con cuantos te has peleado?’ Y le digo: ‘Con nadie, esto es de los carceleros’ y me dice que arree y me ha puesto protocolo de prevención de suicidio.»

2. Abolición de los FIES, del «Régimen Especial» de castigo y de los departamentos de aislamiento

«Para ello han decidido hacer público las condiciones infrahumana a las que someten a aquellos internos que encierran en la mazmorra 61 del módulo de Ingresos, donde a base de torturas ‘reinsertadoras’ y malos tratos ‘reeducativos’, se les desposee de todos sus Derechos Constitucionales Fundamentales. Los que hemos pasado por ese ‘Guantanamo Palentino’ sabemos perfectamente que la responsabilidad delictiva, conculcadora de derechos, no solo debe recaer en el ‘Dictador Alcaide’. Aquí es obvio que también existen otros delincuentes potenciales que deberían, ya no solo ser cesados de inmediato de sus cargos, sino que también tendrían que ser sentados en los banquillos judiciales.»

Actividad en la calle Huelga de hambre diciembre 2018 Publicaciones

Hay gente en Castilla-León muy preocupada por el estado de salud de uno de los compañeros que  participan desde dentro de los muros en la propuesta de lucha colectiva, José Ruyman Armas Santana, enfermo del corazón y en peligro de muerte, si no se le prestan a tiempo los cuidados adecuados. Lo contaba hace poco él mismo en carta a una compañera, mientras hacia huelga de hambre en solidaridad con sus compañeros. Él está preso en la cárcel de Palencia y lxs anticarcearixs de las proximidades han decidido apoyarle personalmente, sin olvidar la situación general de catástrofe de la sanidad penitenciaria ni la necesidad de hacerle frente. Proponen, para empezar, un envío de fax a las autoridades responsables.

OTRA CONDENA A MUERTE

Ruyman Armas Santana se encuentra preso en La Moraleja, la cárcel de Palencia.

Desde hace tiempo sus piernas están salpicadas de moratones y, tras un reconocimiento en la propia prisión, le dan cita con un especialista en cardiología a finales de Septiembre, en el hospital Río Carrión. Se le hace una endoscopia y el diagnóstico es que una vena o arteria (no se sabe a ciencia cierta porque no tiene el informe médico, ni esta terminología destaca precisamente por su claridad) está seriamente dañada y corre el riesgo de romperse.

Lo que se le quedó grabado a fuego fue que, si esto ocurría por la noche, había muchas posibilidades de que se le encharcaran los pulmones y muriera. Si tenía suerte y rompía de día podría salvarse, llegar con vida a Valladolid donde tendrían que intervenirle de urgencia; pues en Palencia no se hacen este tipo de operaciones. Desconocemos los plazos para que la operación se lleve a término, dada la gravedad del caso, pero si sabemos que de ocurrir en el exterior tendría su historia clínica, estaría informado, le harían seguimientos periódicos…

A Ruyman, de vuelta a la cárcel, el tratamiento que recibe consiste en tomarle la tensión y asignarle un ayudante que vela durante la noche mientras él duerme. Esto es todo. No es que dudemos de la profesionalidad del personal sanitario penitenciario (lo decimos, con sorna) es que los propios médicxs-carcelerxs reconocen ejercer bajo presión de la administración que les da de comer, ¿acaso podría ser de otra manera? Y así quebrantan constantemente el secreto médico, porque la visita se hace en presencia de la Guardia Civil o similar, imponen tratamientos forzosos, porque el fin último de la cárcel no es la reinserción sino el orden y este se consigue a base de tranquilizantes, o de repente retiran medicación prescrita por otros especialistas, no se sabe muy bien con que fin.

Reconocen, en definitiva, estar más preocupados por la seguridad y por cumplir las normas de la dirección que por atender adecuadamente a sus pacientes, a los que supuestamente se deben.

En este contexto de desatención médica reconocida y generalizada en el ámbito carcelario, no vamos a esperar a que Ruyman engrose las listas de muertes en prisión por causas naturales y exigimos que se dé una solución rápida y adecuada a su grave dolencia. Entendemos que solo la solidaridad “con determinación” puede cambiar su suerte.

Empezaremos con un envío masivo de faxes y llamadas telefónicas durante la semana del 26 de Noviembre al 2 de Diciembre a los siguientes números:

Subdirección General de Sanidad Penitenciaria: 
Tfno: 913354845 Fax: 913354992

Centro penitenciario 
La Moraleja: 
Tfno: 979716300 Fax:979716315

Hospital Río Carrión: 
Tfno: 979167000 Fax: 979167014

Marcha a Topas

Actividad en la calle Cárcel=Tortura Huelga de hambre diciembre 2018

Hablamos con gente del Grup de Suport a Presxs de Lleida sobre sus más recientes actividades, sobre su VI marcha de antorchas contra la cárcel de Ponent, convocada para el 24 de noviembre, y sobre cómo se ve con su perspectiva la lucha social antipunitiva. Después hablamos con las madres de dos presos y la compañera de otro, todos los cuales han sufrido torturas recientemente a manos de los carceleros. Comentamos el cinismo de los sindicatos de boqueras y de los falsimedios que les apoyan, al basar el sucio marketing victimista que usan en su huelga en acusar a lxs presxs de agredirles, cuando quienes lo vivimos de cerca sabemos que son ellos los torturadores y son, precisamente, las condiciones de su impunidad en esa práctica lo que están defendiendo principalmente con su huelga. Leemos varios artículos sobre el tema y hablamos con Vicent de lo mismo y de la jornada anticarcelaria que ha habido hoy en Barcelona.

Cárcel=Tortura Huelga de hambre diciembre 2018 Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel

La huelga de los carceleros españoles ha durado, de momento, hasta ayer, 20 de noviembre. Nos consta que, como suelen hacer los de su gremio, su principal medio de presión ha consisistido en perjudicar lo más que han podido a las personas presas y a sus familias y amistades. Se han perdido visitas médicas, citas hospitalarias, medicaciones, curas, comidas, entrevistas con abogados, comparecencias judiciales… y, sobre todo, comunicaciones. Los jichos han bloqueado las entradas a las cárceles y coaccionado a las personas que venían de visita, impidiéndoles entrar siquiera a los recintos, donde quizá habrían podido ser atendidas por los servicios mínimos. Imaginaos que, después de un largo viaje, con el correspondiente gasto, deseando abrazarr a un ser querido preso, que está esperando con ansiedad vuestra llegada, os encontráis con una banda de carceleros que, con su prepotencia habitual, aunque estén en huelga y no de servicio, os impiden el paso e incluso os amenazan, bajo la mirada de la guardia civil o de la policía, que asisten pasivamente a esos comportamientos tipificados como delitos, cometidos ante sus narices por los boqueras. Eso les ha pasado, por ejemplo, a la madre y al padre de nuestro compañero Toni Chavero Mejías que, con 76 y 82 años respectivamente y una salud precaria, han viajado desde Madrid a Albocàsser, alrededor de 500 kilómetros. Les ha llevado un compañero que ha tenido que pedir permiso en el trabajo para ello. Pero, al llegar, no les han dejado pasar de la garita de entrada al aparcamiento y les han faltado al respeto. Con un gran disgusto, han tenido que ir hasta Castellón, a más de 50 kilómetros, a denunciar el hecho en el juzgado de guardia. Considerando, ente otras razones, que son de esperar nuevas jornadas de huelga, provocaciones y abusos, denunciarlos es lo que, como mínimo, deberían hacer todas las personas afectadas, dentro y fuera, mientras dure esta campaña donde se reivindica una mayor impunidad en la práctica de la tortura, que se aplauda a sus perpretadores y que se les pague más por ello. Lo que ha sucedido en Albocàsser, donde no han dejado comunicar a nadie durante la huelga, ha sucedido en todas las cárceles del Estado español. También nos consta que, al menos en la prisión castellonense, pero seguramente en muchas más, han arreciado durante el mes de noviembre las provocaciones, palizas y denuncias falsas de los carceleros contra las personas que están en sus manos. Evidentemente, para justificar la patraña principal de la propaganda corportivista de los boqueras: que las personas presas les agreden a ellos, cuando sabemos que son ellos quienes abusan a sus anchas. Al menos, en el trato que están dando a los familiares salta a la vista de todo el mundo la catadura moral de estos supuestos «trabajadores». Los verdaderos trabajadores conscientes, cuando luchan por sus reivindicaciones, no olvidan nunca la solidaridad y el respeto por el resto de la población oprimida. Los «funcionarios de prisiones» no son obreros, son carceleros. Ni siquiera merecen el nombre de humanos, ya que su comportamiento no lo es. Ponemos aquí debajo unos cuantos comentarios escritos sobre todo eso. En los enlaces que van al final del todo se pueden encontrar algunas expresiones más de la misma indignación publicadas anteriormente.

TORTURADORES EN HUELGA

Menos mal que se levantan voces para desmentir la repugnante falacia de los sindicatos de carceleros, reforzada por todos los falsimedios, que difunden servilmente sus tergiversaciones. Llevan meses –en esta última campaña, porque en realidad son años– haciéndose las víctimas, queriendo dignificar su inhumana “profesión”, presentándose como “arrojados” y “abnegados” servidores públicos. Y todo ello reivindicando –aparte de más dinero, claro, y más plantilla para trabajar todavía menos, si fuera posible– manos libres en el uso de los “medios coercitivos” de los que hipócritamente habla la ley penitenciaria. Es decir, en la práctica de la violencia y de la tortura.

Quienes lo vivimos de cerca lo sabemos bien: palizas de diez contra uno, con porras, cascos, escudos, gases lacrimógenos, esposas, etc.; “sujecciones mecánicas”, muchas y largas horas, días enteros de tener a una persona atada en una cama, a veces desnuda, sin desatarla siquiera para hace sus necesidades, haciéndoselas encima; cruel aislamiento con acoso constante; arbitrariedad en las “limitaciones regimentales”, traslados, “partes” y sanciones; amenazas y provocaciones cotidianas, humillantes bofetadas, destrozo o privación de pertenencias personales, abusos sexuales; abandono médico-sanitario, criminal negligencia en la administración de psicofármacos, ensañamiento en lugar de cuidados para los enfermos mentales; indefensión jurídica…

También quieren que se les considere “agentes de la autoridad”, con la consiguiente “presunción de veracidad” en sus mentirosos expedientes y aumento de las condenas para quienes son acusados en sus contradenuncias. Ya sabéis, quizá, cómo funciona: te dan una paliza, cogen la baja para reponerse de las torceduras de muñeca por manejar la porra con demasiado entusiasmo, los dedos rotos de dar puñetazos, las contusiones que se producen unos a otros cuando chocan entre ellos al abalanzarse ocho, diez o quince para golpear a una persona indefensa. Nos consta que, por ejemplo, en Albocàsser, llevan todo el mes provocando a las personas presas, dándoles palizas y contando en los medios serviles que han salido varios carceleros heridos y, además, denunciando en los juzgados a sus víctimas, como si fueran ellas las agresoras. Estos son sus argumentos.

Los torturadores están en huelga, aunque eso no quiere decir que dejen de torturar. Al contrario, lo que hacen es apretar todavía un poco más el torniquete. Todo lo que dejan de hacer por la huelga, repercute en perjuicio de las personas presas y sus allegados: pédida de comunicaciones, a menudo después de un largo viaje; pérdida de horas de paseo para los aislados; pérdida de citas médicas, turnos quirúrgicos, tomas de medicación y curas, desasistencia médico-sanitaria aún mayor; imposibilidad de entrevistarse con abogados; suspensión de juicios, permisos y  actividades… ¿A quién quieren presionar con su huelga? Hay muchos antecedentes hasta de provocación de motines en los conflictos laborales del personal penitenciario. No sólo en los de principios de este año de los carceleros franceses, a quienes los españoles parecen querer emular, sino en todos los que ha habido aquí, desde tiempo inmemorial. Este ha sido siempre su modo de presión: provocan a las personas presas dejándoles encerradas, muchas veces sin comer o sin agua, con casi todas sus necesidades básicas desatendidas, a ver si les hacen saltar, para que quede justificada la represión y la tortura y volver a aparecer como héroes y mártires del orden público en desigual enfrentamiento con gente violenta y sin escrúpulos, nuestros hijos e hijas, padres y madres, hermanos y hermanas, compañeros y compañeras, amigos y amigas.

Afortunadamente, no estamos completamente solas las personas presas, sus familas y gente allegada. Afortunadamente, podemos reproducir aquí una serie de expresiones que desenmascaran a los torturadores, poniendo en entredicho el asqueroso marketing de los sindicatos corporativistas de carceleros y señalando varias veces que la única huelga justa es la de lxs presxs en lucha, contra la tortura y no a favor de ella como la de los boqueras. Parece que algo está empezando a moverse en algunas conciencias.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

 

NO HAY HUELGAS EN LA GUERRA

Hoy, sábado 17 de noviembre de 2018, lxs funcionarixs de prisiones han convocado una huelga que durará por lo menos cuatro días.

Las personas presas en la macrocárcel de Zuera no han podido bajar a desayunar. Han estado encerradsx en sus celdas durante horas, sin posibilidad de acudir a comunicar en los locutorios con sus familiares y allegadxs. Gran parte de ellxs vienen desde muy lejos (costeándose el viaje y organizándolo, quizá, desde hace semanas), para apenas 40 minutos de visita. Otrxs, esperando ver a su hijo que acaba de entrar en prisión por primera vez hace solo unos días y que estará, seguramente, en estado de shock. Hoy, ninguno de ellxs ha podido entrar a comunicar, no han podido entrar paquetes, no han podido entrar dinero. Nada.

Tampoco se ha permitido la entrada de abogadxs para realizar las visitas acordadas (y, en ocasiones, vitales para las personas presas). ¿Qué pasa si una persona presa tiene un juicio el lunes? ¿Y si la familia no puede volver a costearse un viaje hasta dentro de dos meses? Las personas presas viven en un vacío de derechos y de cuidados y, en estos momentos, se les está negando uno de ellos y, quizá, de los más importantes: la comunicación con el exterior y el contacto con sus redes de apoyo.

¿Parece exagerado pensar que la visita de un familiar puede suponer la diferencia entre aguantar o suicidarse? Pues no lo es. Esa es la realidad cuando uno de los pilares que sostienen la propia vida y la propia humanidad (el contacto, la comunicación) allí dentro, se te niega.
¿Dónde están los servicios mínimos para algo tan fundamental como los derechos de las personas presas? Esta situación se ha dado sin informar a nadie de la cancelación de las comunicaciones (ni a las visitas, ni a los medios) obviando, así, la lógica humana de intentar provocar el menor perjuicio posible precisamente a personas que, cada día que pasan allí, están un poco más muertas. Si esto se ha hecho así, es porque para ellxs, y para el Estado, las personas presas no son personas.
Más de cien coches han estado aparcados frente a los muros de la cárcel de Zuera tras largas retenciones para el acceso. Las personas que iban a comunicar, se han encontrado con una larga fila de coches en la carretera, custodiados por la Guardia Civil (no teniendo su presencia más sentido que el de infundir miedo y abusar de su poder).

Las puertas de entrada a la cárcel han permanecido durante horas cerradas a cal y canto. Hasta el punto de haberle negado la entrada a una señora de 80 años que solicitaba, atemorizada por la situación, ir al lavabo. Un grupo de familiares ha requerido al piquete de funcionarixs, apelando a la cordura que, por favor, abrieran las puertas para permitirle utilizar el baño. Ni siquiera con algo así han sido capaces de mostrar un mínimo de humanidad y de sentido común. La señora, entre lloros, ha tenido que hacer sus necesidades como ha podido cerca de un arbusto mientras otros familiares le tapaban para que, al menos, no tuviera que sufrir más humillación desnudándose y orinando a la vista de visitantes, funcionarixs y cuerpos de seguridad allí presentes.

Todo esto ha sucedido en el contexto de una huelga de funcionarixs de prisiones y ante la presencia de la Guardia Civil. Es alarmante pensar en lo que pueden hacer cuando nadie lxs ve allí dentro ―en la “intimidad” de la prisión― si son capaces de comportarse así públicamente y ante la imperturbabilidad del “Cuerpo de Seguridad Pública”.

Desde nuestro máximo respeto al derecho a huelga, creemos que es absolutamente intolerable que las personas presas, sus familias y amigxs estén sufriendo este maltrato institucional. Ellxs son lxs perjudicadxs por un sistema que los utiliza como chivo expiatorio para ocultar su mala praxis y su propia inutilidad (y cuyo precio a pagar son sus propias vidas). ¿Cómo se puede estar apelando y reivindicando derechos laborales mientras, para ello, se están pisando los derechos de miles de personas a las que ya se les ha quitado todo?

Esto no hace sino poner de manifiesto, una vez más, la crueldad y la perversión intrínsecas al sistema penitenciario. Con la diferencia de que esta vez se ha podido constatar de manera pública y explícita. Fuera del silencio y el ocultamiento que configuran, como norma, la idiosincrasia carcelaria.

Nada puede resumir mejor lo ocurrido hoy (y, en general, lo que supone el sistema penitenciario en sí) que las palabras de una funcionaria cuando, tras las quejas y la petición de explicaciones por parte de las personas que iban a comunicar, ha desvelado la única verdad de la cárcel: “en una guerra siempre tiene que haber heridos”.

Pues bien, señora, sepa usted que, en esta guerra, nosotras no estamos dispuestas a seguir soportando que lxs muertxs lxs ponga siempre el mismo bando.

CAMPA

 

¿LOS DERECHOS DE QUIÉN?

Hoy la foto es lo de menos. No vengo a compartir una imagen sino algo que está pasando. No sé si lo dije en algún momento por aquí pero llevo unos meses dando clases de baile de forma voluntaria en la prisión de Pereiro de Aguiar. Y una vez más no me han dejado ir.

La cuestión es que los carceleros, a nivel estatal, han convocado huelga (este fin de semana ya es la segunda y por lo visto se prevén más a lo largo de lo poco que queda de año). No es casualidad que las huelgas que convocan sean los fines de semana ya que esto provoca que los presos y las presas no puedan tener ningún tipo de comunicaciones con sus familiares, amigos, abogados, y por lo tanto, tampoco pueden realizar actividades dentro de prisión con gente que venga de fuera. Hoy los presos y las presas del Estado se han quedado SIN NADA, encerrados en sus celdas por falta de servicios mínimos. Todas las huelgas son legítimas, pero, como bien decían desde Salhaketa Nafarroa –en su comunicado que, por cierto, recomiendo, “Las dos huelgas de las prisiones”– hay mensajes y actos que son más éticos que otros. No vengo a denunciar que los funcionarios de prisión estén en huelga, vengo a denunciar que las PERSONAS presas tienen unos derechos y que una vez más se los están pisoteando.

¿Qué pasa con los servicios mínimos? Hoy cientos de personas se han quedado en las puertas de las prisiones esperando una respuesta por parte de los funcionarios. Nadie había avisado a los familiares y amigos de los presos y las presas. Lo que se han encontrado después de recorrer 10, 100, 200, 300, 400 km para ir a visitar a su hijo/a, marido/esposa, pareja, madre/padre, han sido muros de cemento y barreras cerradas sin dar explicaciones de por qué no podían entrar en prisión.

Mientras los funcionarios alzan la voz y reivindican unos derechos laborales, los de los presos, las presas y los familiares están siendo saboteados.

Ana Sagredo

Huelga De Carceleros: Personas Presas Denuncian Que No Están Recibiendo La Medicación

Cárcel=Tortura Sociedad-cárcel

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) ha recibido las quejas de varios internos de la prisión de Sevilla II, en Morón de la Frontera, que denuncian que con motivo de la tercera jornada de huelga de los funcionarios de prisiones, no están recibiendo de forma adecuada la alimentación, medicación, asistencia jurídica, comunicación y seguridad dentro de prisión. Por ello, la asociación insta al Gobierno a revisar los servicios mínimos establecidos, dado que “pueden ser insuficientes”.

Las personas presas se han puesto en contacto con la asociación para informar de “graves retrasos en las comidas” y, además, se quejan de que “no están dispensando la medicación, con las graves consecuencias que esto pueda suponer para personas con enfermedades graves, como epilepsia, cardiopatías, crohn, trastorno mental, entre otras”. Muestran su preocupación por que “en caso de sufrir alguna crisis originada por alguna de estas patologías, no esté garantizada la adecuada atención médica”.

Asimismo, critican, que los internos de segundo grado “han visto reducidas a dos horas sus salidas al patio, y también han visto afectadas sus comunicaciones con familiares y su derechos a la asistencia jurídica”. Todo ello, afirman, está provocando un gran malestar entre los internos, que ven menoscabados sus derechos fundamentales.

Hoy se cumple la tercera jornada de la huelga de noviembre que finalizará mañana, y que se suma a la de dos días que se celebró en octubre, con el objetivo de lograr una subida salarial. La APDHA entiende que la huelga es un derecho fundamental y que los funcionarios de prisiones están en su legítimo derecho de reclamar las mejoras que consideren oportunas. No obstante, “esta huelga está afectando considerablemente a una población débil, las personas presas, cuyas condiciones son responsabilidad del Estado”.

APDHA

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