Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Este es un artículo de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria publicado ayer en catalán en la página web de La Directa y en castellano en el blog de esa asociación, cuyo fin es la autodefensa de familiares y amistades de personas presas  y la protección de éstas.

LA HUELGA DE LOS FUNCIONARIOS DE PRISIONES PISOTEA LOS DERECHOS DE LAS PERSONAS PRESAS Y DE SUS FAMILIAS

Como sabe todo el mundo, ya que la práctica totalidad de los medios de comunicación llevan muchos meses aireando exhaustivamente sus argumentaciones, los funcionarios de la Secretaría General de Instituciones Penitencarias —excluidos, por tanto, los que están a las órdenes de la Generalitat— han realizado, en octubre y noviembre, seis jornadas de huelga general. Para los convocantes, un “éxito”, con alto porcentaje de participación. La culminación de una campaña propagandística y de movilizaciones, que ha ido in crescendo durante el último año y medio. O de su primera etapa, ya que piensan seguir por el mismo camino mientras no se atiendan sus demandas. Los portavoces de sus sindicatos —ACAIP, CSIF, CCOO, UGT y CIG— dicen que, desde que empezaron los recortes por la crisis, su vida es un “calvario”, que su situación laboral es precaria y su sueldo escaso, que sus plantillas están mermadas, envejecidas y poco formadas y, sobre todo, que han aumentado desmesuradamente las agresiones de la población encarcelada hacia ellos. Exigen, entre otras cosas, aumento de sueldo, incremento de las plantillas, reactivación del protocolo contra esas supuestas agresiones aprobado por el anterior gobierno, y que se les considere “agentes de la autoridad”. “Estamos pidiendo al Gobierno que nos ampare, que nos proteja”, dicen. “Como faltan funcionarios, el servicio público penitenciario se deteriora, se controla peor a los internos y hay más agresiones”. Se presentan como víctimas de la violencia de las personas presas. “Tu abandono me puede matar”, rezan algunas de sus pancartas.

Para nosotras, una mentira no se convierte en verdad por mucho que se repita. Y desde nuestra perspectiva se ve un panorama de las cárceles españolas totalmente distinto: a muchos de nuestros familiares presos se les ha torturado y maltratado; existe un régimen de castigo que destruye física y mentalmente a quienes lo sufren; se traslada arbitrariamente a las personas presas, desarraigándolas de su entorno social y familiar; la comunicación con la calle está muy restringida, igual que el acceso a la cultura y a la educación; se censuran las publicaciones y no existe libertad de expresión ni de asociación; la explotación laboral es enorme; las mujeres presas están doblemente discriminadas, por presas y por mujeres; la situación médico-sanitaria es catastrófica, ya que la administración incumple sistemáticamente su obligación legal de asegurar la igualdad de prestaciones médicas y farmaceúticas entre la población encarcelada y el resto de ciudadanos; muchos enfermos graves quedan abandonados, sin diagnóstico ni tratamiento alguno, pero no se aplica la legislación que permitiría excarcelarles más que cuando ya es seguro que van a morir pronto; el tráfico de drogas ilegales está consentido y, además, se proporciona a los presos todo tipo de drogas legales adictivas sin control médico adecuado; hay muchas personas presas con enfermedades psiquiátricas que no reciben los cuidados correspondientes, sino que muchas de ellas van a parar al régimen de castigo; la mortalidad es mucho mayor que en la calle, a menudo por causas como sobredosis, suicidio o «muerte súbita», con muchos fallecimientos en circunstancias extrañas y dudosas, nunca aclaradas, pues no se cumplen los trámites legales ni se da a los familiares la oportunidad de exigirlos.

Las personas presas están indefensas frente a todo eso y ante multitud de decisiones de las administraciones carcelaria y judicial que les perjudican. Los Servicios de Orientación y Asistencia Jurídica Penitenciaria y la justicia gratuita son insuficientes. Los Juzgados de Vigilancia Penitenciaria, encargados de la “tutela judicial efectiva” de los derechos de las personas presas, inoperantes. El poder punitivo del Estado se ejerce sin respetar ninguno de esos derechos que, en teoría, lo justifican. Algunas personas presas están denunciando todas esas situaciones que convierten en papel mojado el principio constitucional de que las condenas estén orientadas a la reinserción social. Llevan varios años haciendo ayunos y huelgas de hambre para dar a conocer una tabla reivindicativa donde se enumeran y analizan muchas de las vulenraciones de derechos y tratos crueles, inhumanos y degradantes que están sufriendo. Justo en el mes de octubre han hecho una huelga de hambre colectiva, realizaron otra en mayo y hay una nueva convocatoria del 10 al 25 de diciembre. El eco mediático de esa actividad prácticamente no ha existido, aparte del que han querido darle, afortunadamente, algunas publicaciones alternativas coordinadas con grupos libertarios y asociaciones abolicionistas, garantistas o defensoras de los derechos humanos. Una difusión muchísimo menor, por supuesto, que la que ha apoyado incondicionalmente la propaganda de la huelga de funcionarios.

Ellos quieren “que se dignifique el trabajo de los funcionarios de prisiones y se les valore” y se quejan de que en las condiciones actuales no pueden llevar a cabo su “labor de reinserción”. Pero tanto en su práctica habitual como en sus reivindicaciones y en su modo de intentar imponerlas demuestran que prefieren seguir siendo unos profesionales de la violencia. De todas formas, la interpretación de la radicalmente ambigua ley penitenciaria que da primacía a los criterios de seguridad sobre el “principio de rehabilitación” se ha consolidado en las sentencias de los más altos tribunales. Los sindicatos carcelarios ya habían anunciado antes de la huelga —convocada a propósito en fin de semana, cuando se realizan preferentemente las visitas— que pretendían colapsar las comunicaciones entre las personas presas y sus familias para que «los ciudadanos entiendan la situación en la que nos encontramos”. Es la forma más habitual de actuar de los de su gremio para presionar a la otra parte en sus conflictos laborales: perjudicar todo lo posible a las personas presas y a sus allegados, provocarles para ver si se rebelan, justificando así la represión y dándoles la razón en su victimismo. Se han perdido visitas médicas, citas hospitalarias, turnos quirúrgicos, medicaciones, curas, comidas, entrevistas con abogados, comparecencias judiciales, permisos de salida, horas de paseo, actividades deportivas, culturales o educativas… y, sobre todo, comunicaciones. Sus piquetes han bloqueado las entradas a las cárceles y coaccionado a las personas que venían de visita, impidiéndoles entrar siquiera a los recintos, donde quizá habrían podido ser atendidas por los servicios mínimos. Imaginaos que, después de un largo viaje, con el correspondiente gasto, deseando abrazar a un ser querido preso que está esperando con ansiedad vuestra llegada, os encontráis con una banda de guardianes que, aunque no estén de servicio, con su prepotencia habitual, os impiden el paso e incluso os amenazan, bajo la mirada de la guardia civil o de la policía, que asisten pasivamente a esos comportamientos tipificados como delitos, cometidos ante sus narices.

Asímismo, durante el mes de noviembre, han arreciado las provocaciones y palizas a la gente presa, tergiversadas ante los jueces en las correspondientes contradenuncias y publicadas enseguida en los medios como “una nueva agresión contra los funcionarios”. ¿Cómo puede ser que suceda eso? En primer lugar, porque los poderes dominantes en la sociedad española, incluidos los que controlan los medios de comunicación, están a favor de la tortura y no existe ninguna voluntad política de combatirla. Y, además, porque, en las cárceles, las torturas y malos tratos se producen generalmente en lugares donde no hay videovigilancia ni testigos. Y, si no, se destruyen las grabaciones de video, se pierden o no tienen la suficiente calidad para ver lo que ha sucedido realmente. Mientras las víctimas y testigos no se atreven a denunciar, por temor a represalias, ya que quedan a merced de los torturadores. Los médicos se niegan a extender los correspondientes partes de lesiones o las minimizan; los jueces suelen denegar las diligencias de investigación que se les solicitan; la fiscalía se opone a ellas sistemáticamente, y las denuncias resultan archivadas en su mayor parte. Además, los carceleros suelen denunciar a su vez a quienes han maltratado, acusándoles de “resistencia”, “desobediencia”, “atentado” y lesiones como torceduras de muñeca, por manejar la porra con demasiado entusisasmo, dedos rotos, a causa de golpes mal dados, o contusiones, que se producen al chocar unos con otros cuando se abalanzan, diez contra uno, sobre una persona presa. Y encima quieren que se les considere “agentes de la autoridad” para que sus manifestaciones gocen de “presunción de veracidad” y las condenas contra los presos denunciados se agraven considerablemente.

De manera que lo que se viene a plantear fundamentalmente en esta huelga es una defensa todavía más cerrada de la impunidad en la tortura dentro de las cárceles, que se valore por ese mismo hecho a quienes la ejercen y que se les recompense por ello. Nosotras no podemos menos que oponernos frontalmente a esa pretensión. Querríamos reunir la fuerza suficiente, que sólo puede venir de la autoorganización de las personas afectadas y la coordinación de esfuerzos entre ellas y con todas las personas y organizaciones sensibles a estos problemas. Y desde este campo, además de que se remedien todas las demás vuleneraciones de los derechos de la personas presas, lo que cabe exigir prioritariamente es que se tomen medidas especiales para acabar con esa impunidad en la práctica de la tortura, controlando en primer lugar, precisamente, a los funcionarios de prisiones. Harían falta acciones de mucho mayor alcance, —como, por ejemplo, que la fiscalía y el resto del poder judicial actuaran realmente contra la tortura y los demás abusos—, pero, mientras nos preparamos para exigir aquéllas, se nos ocurren una serie de medidas concretas: que los médicos que extienden los partes de lesiones sean independientes de las instituciones penitenciarias; que no haya puntos ciegos en los sistemas de videovigilancia; que sea fectivamente obligatorio guardar y entregar al juez las grabaciones de video; que éstas lleven también grabación de audio; que se graben igualmente las conversaciones a través de los interfonos que conectan las celdas con los funcionarios de guardia… Nos parece mucho más urgente destinar a todo eso la cantidad necesaria de dinero público que gastarla en subirles el sueldo a los carceleros.

En fin, los funcionarios de prisiones ejercen su derecho fundamental a la huelga pisoteando, como mínimo, los derechos fundamentales de las personas presas, de sus familiares, amistades y abogados. Apoyados por algunos sindicatos supuestamente obreristas, se presentan como “trabajadores”,. Pero lo que distinguió siempre a la clase obrera —recordémoslo, ahora que todo el mundo quiere pertenecer a la “clase media”— fue, precisamente, la solidaridad, de donde brotaba su fuerza para enfrentarse a las condiciones opresivas de dominación y explotación. Y los carceleros no sólo son servidores activos de esa misma opresión, sino que su actitud en la defensa de sus intereses laborales es profundamente insolidaria. Con ella, han vulnerado, entre otros, nuestros derechos a la vida y a la integridad física y moral, a la salud, a la defensa jurídica, a no padecer tratos crueles, inhumanos y degradantes… Tampoco han quedado garantizados los servicios mínimos, que prácticamente no se han prestado, ni se ha avisado adecuadamente a las personas afectadas de los que iban a quedar restringidos por la huelga. De todo ello son responsables los funcionarios de prisiones huelguistas, los sindicatos convocantes y, en muchos aspectos, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.

Proponemos, por tanto, a las personas presas, familiares, amistades, abogados, etc. que se hayan visto perjudicados de algún modo por la huelga de funcionarios de prisiones, por sus abusos durante la misma y por la negligencia de la administración penitenciaria entablar colectivamente acciones legales contra ellos, por las vulnaraciones de nuestros derechos, por las acciones delictivas perpetradas contra nosotros y por las daños y perjuicios materiales y económicos que se nos han causado.

Convocamos a todas las personas afectadas a que nos envíen sus datos —nombre, apellidos y número de DNI— y un relato de lo que les ha sucedido a la siguiente dirección de correo electrónico: lavozdelxspresxs@riseup.net.

Está claro que esto sólo sería el principio de una acción en común de mucho mayor alcance. Quienes vivimos día a día lo que sucede en las cárceles sabemos lo necesario que es que nos coordinemos para afrontarlo.

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria Sociedad-cárcel

Como podéis ver en el recuadro, la asociación de familiares y amigos de personas presas Familias Frente a la Crueldad Carcelaria se dirigen a lxs presxs, a sus familias y a cualquiera que se haya visto o que llegue a verse perjudicado por los abusos de los carceleros durante su huelga o por la negligencia de la administración penitenciaria a presentar una denuncia colectiva por ello. Para empezar, piden adhesiones y datos de lo que le haya sucedido a cada cual para plantear qué tipo de acciones legales emprender. ¡Basta de malos tratos, negligencias y calumnias contra las personas presas y sus familias!

¡DEFENDAMOS A NUESTRA GENTE!

Durante los seis días de huelga que han hecho los funcionarios de prisiones en octubre y noviembre, han atropellado los derechos de la gente presa, sus familias, sus abogados, etc. Además de que en las semanas anteriores los guardias han desarrollado una verdadera espiral de provocaciones y agresiones a las personas presas, durante la huelga y por su causa se han perdido visitas médicas, citas hospitalarias, turnos quirúrgicos, medicaciones, curas, comidas, entrevistas con abogados, comparecencias judiciales, permisos de salida, horas de paseo, actividades deportivas, culturales o educativas  y, sobre todo, comunicaciones. Los piquetes han bloqueado las entradas a muchas cárceles y coaccionado a las personas que venían de visita, impidiéndoles entrar siquiera a los recintos.

Así, han pisoteado, entre otros, nuestros derechos a la vida y a la integridad física y moral, a la salud, a la defensa jurídica, a no padecer tratos crueles, inhumanos y degradantes… Tampoco han quedado garantizados los servicios mínimos, que prácticamente no se han prestado, ni se ha avisado adecuadamente a las personas afectadas de los que iban a quedar restringidos por la huelga. De todo ello son responsables los funcionarios de prisiones huelguistas, los sindicatos convocantes y, en muchos aspectos, la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias.

Los sindicatos de carceleros han asegurado que van a continuar convocando huelgas cada vez más largas –de una semana entera la próxima– hasta llegar, si no se atienden sus demandas, a la huelga indefinida. Como es de suponer que continúen actuando como lo han hecho hasta ahora y todavía peor, no nos queda más remedio que defendernos nosotras mismas y a nuestra gente presa.

Por eso, nos dirigimos a las personas presas, familiares, amistades, abogados, etc. que, en las pasadas o en futuras jornada, se hayan visto o se vean perjudicados de algún modo por la huelga de funcionarios de prisiones, por sus abusos durante la misma y por la negligencia de la administración penitenciaria.

Os proponemos entablar colectivamente acciones legales contra los responsables (carceleros, sindicatos y Secretaría Genral de Instituciones Penitenciarias), por las vulneraciones de nuestros derechos, por las acciones delictivas perpetradas contra nosotros y por las daños y perjuicios materiales y económicos que se nos hayan causado.

Convocamos a todas las personas afectadas a que nos envíen sus datos —nombre, apellidos y número de DNI— y un relato de lo que les ha sucedido a la dirección de e mail: lavozdelxspresxs@riseup.net

También podéis llamar al teléfono: 667224824

Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

 

Actividad en la calle Cárcel=Tortura Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

Hablamos con Noe, de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria, de su tercer taller de cuidados mutuos, que tendrá lugar en Venta del Moro (Valencia), los días 8 y 9 de diciembre y tratará sobre la comunicación en las relaciones humanas. Hablamos de los abusos de los carceleros en su huelga, leemos algunas opiniones al respecto y lanzamos una convocatoria de las Familias Frente A La Crueldad Carcelaria para recopilar datos sobre esos abusos con el fin de entablar acciones legales frente a ellos.

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria Radio: Tokata Y Fuga

Como en Cataluña, Castilla-León y el País Valenciano, en Madrid también se están haciendo y preparando cosas para apoyar la huelga de hambre colectiva de presxs en lucha convocada para los días de 10 a 25 de diciembre, por las 12 reivindicaciones con especial hincapié en las que se refieren a la situación medico-sanitaria en los talegos. Va a haber unas jornadas a lo largo de todo diciembre y una serie de movilizaciones. Las propone un grupo de apoyo a la propuesta de lucha activa de Madrid.

DICIEMBRE ANTICARCELARIO

Desde el grupo de apoyo a la propuesta de lucha activa de Madrid estamos preparando un Diciembre Anticarcelario: una convocatoria que aunará distintas acciones para la visibilización de la huelga de hambre y que invita a la realización de acciones en apoyo a lxs presxs en lucha.

Entre otras, abriremos un espacio para la formación y el debate tanto el sábado 1 de diciembre (charlas a cargo de presxs en lucha sobre sus experiencias y el recorrido histórico de la lucha desde y contra la cárcel) como el fin de semana del 15 y el 16 de diciembre (Jornadas Anticarcelarias en el CSO La Enredadera de Tetuán).

Convocaremos una manifestación el sábado 22 contra la crueldad carcelaria y a una marcha a la cárcel de Navalcarnero el Lunes 31, y os invitamos a la concentración convocada por las familias en lucha de lxs presxs frente a la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias el viernes 28.

Sabemos que hay muchos frentes, que hay demasiado por hacer y que es difícil encontrar tiempo y espacio para apoyar causas que no consideramos la nuestra. Pero la lucha contra la cárcel es la lucha contra el Estado, contra el capitalismo y contra todas las estructuras de poder en las que ambos se sustentan. Es la máxima herramienta del poder, y por ello consideramos que cuestionarla, posicionarse y enfrentarla es indispensable para todas las personas y colectivos que creen en la horizontalidad y la libertad, y la defienden frente a las estructuras que intentan arrebatarla.

No olvidemos que la cárcel la llenan las personas pobres, las disidentes y las combativas y alzar la voz en contra de la institución que las encierra es romper el aislamiento al que se ven sometidas y hacer que sus voces resuenen más allá de los muros.

Por ello, os animamos a participar de la manera que consideréis más oportuna en este próximo Diciembre Anticarcelario, acudiendo a las convocatorias y haciendo vuestras propias acciones de visibilización y denuncia.

Para cualquier duda, reflexión o sugerencia, os dejamos nuestro correo de contacto: madriz[@bastardi.net

Un fuerte abrazo

¡¡¡ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES!!!

Actividad en la calle Huelga de hambre diciembre 2018

Más allá y por debajo de la huelga de funcionarios de prisiones, algo se empieza a mover en el ámbito anticarcelario. Al menos esta es la sensación que empezamos a tener distintos colectivos que trabajamos por la defensa de los derechos de las personas presas. Podemos señalar dos elementos que explican este incipiente interés. El primero, el más obvio, es que la repuesta del Estado al procés ha situado en primer plano la cuestión de los presos políticos y, por tanto, la realidad penitenciaria. El segundo elemento tiene que ver con las condiciones de vida dentro de prisión. Aunque en la última década ha descendido tanto el número de personas privadas de libertad como la tasa de criminalidad, factores como la atención sanitaria o la alimentación no han hecho más que empeorar.

La gran recesión o la resaca de la expansión del sistema penitenciario

Desde los últimos años de la década de los 70, salvo una pequeña fase de transición entre los años 1995 y 2000, la población presa en España no dejó de aumentar hasta 2010. Siguiendo al profesor Brandariz en el libro La cárcel dispar, editado por el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos, durante la primera década de este siglo nuestro sistema penitenciario vivió una etapa expansiva tanto en relación a su extensión –se castigó a más gente– como en relación a su intensidad –se castigó durante más tiempo–. Esta severidad se concentró de forma muy significativa sobre la población extranjera. Según Alessandro De Giorgi, en 2010 el número de extranjeros encarcelados en España fue de 395 cada 100.000 personas, es decir, las personas migrantes eran encarceladas casi 5 veces más veces que los ciudadanos europeos.

En mayo de 2010 la población penitenciaria española alcanzó su cifra más elevada desde la década de los 40 del siglo pasado. A partir de ese momento comienza una disminución sostenida del número de presos, que en términos totales se ha reducido un 17% entre mayo de 2010 y septiembre de 2018. No obstante, no debemos identificar el descenso de personas dentro de prisión con un Estado menos punitivo ya que durante el periodo de la recesión ha seguido incrementándose el número de detenciones, condenas y penas de prisión impuestas.

Sin embargo, lo que más nos interesa es cómo se ha producido esta fase de contracción en relación con los recursos destinados a centros e instituciones penitenciarias. Una de las características de esta última fase de la evolución del sistema penitenciario es, de nuevo siguiendo a Brandariz, la escasez de recursos que -como veremos enseguida- ha supuesto un significativo endurecimiento de las ya de por sí duras condiciones de vida en prisión.

Los recortes en sanidad también llegan a prisión

El primer argumento del que partimos es que las personas presas tienen derecho a recibir atención sanitaria en las mismas condiciones que el resto de la población. Actualmente, solo Catalunya y País Vasco han asumido las competencias de atención sanitaria penitenciaria dentro de sus servicios de salud. En el resto de Comunidades Autónomas este servicio no está adscrito al Sistema Nacional de Salud –como cabría esperar–, sino al Ministerio del Interior (en concreto, a Instituciones Penitenciarias). Hasta ahora, la coordinación entre Instituciones Penitenciarias y los Servicios Autonómicos de Salud ha dependido de la creación de convenios de colaboración que, en muchos casos, ya no están en vigor.

La Ley 16/2003, de Cohesión y Calidad del Sistema Nacional de Salud anunciaba que en un plazo de 18 meses desde la entrada en vigor de la ley «los servicios sanitarios dependientes de Instituciones Penitenciarias serán transferidos a las comunidades autónomas para su plena integración en los correspondientes servicios autonómicos de salud». En el año 2016, a propuesta de la senadora Maribel Mora, el Pleno del Senado aprobó por unanimidad una moción para la transferencia a las autonomías de las competencias en materia de sanidad penitenciaria. A principios de este año la Comisión de Interior del Congreso de los Diputados aprobó una Proposición No de Ley que recordaba el mandato de la Ley 16/2003. A día de hoy las competencias aún no se han transferido.

Llegados a este punto, la pregunta que surge es la siguiente: ¿qué ha ocurrido con la atención sanitaria durante esta última fase que hemos llamado de escasez? En términos generales, desde 2010 el presupuesto se ha reducido más de un 10% (casi 200 millones de euros) en términos absolutos. Sin embargo, en términos relativos el presupuesto total ha aumentado en relación al descenso de población penitenciaria en los últimos años: 18.504€ en 2010 y 19.648€ en 2018 por persona presa y año. Pero, ¿cómo se distribuye este aumento del gasto en las diferentes partidas presupuestarias? En los siguientes gráficos podemos ver desglosada la evolución del gasto por persona presa y año en cuatro categorías que hemos considerado relevantes para la salud de la población penitenciaria: gasto en personal de prisión (incluyendo el gasto en personal médico), alimentación, productos farmacéuticos y conciertos de asistencia sanitaria. La conclusión es bastante clara: mientras el gasto en personal y farmacia han aumentado, las partidas dedicadas a alimentación y convenios de atención sanitaria han disminuido. De las cuatro partidas es en esta última donde se produce el recorte mayor: si en 2010 se destinaban 356 euros, en 2018 la cantidad presupuestada ha sido de 122 euros por cada persona que se encuentra encarcelada, lo que supone una reducción del 73%.

 

Menos personal sanitario, más envejecido y más precario

En este contexto, debemos preguntarnos: ¿qué ha ocurrido con el personal sanitario dentro de prisión?, ¿en qué situación se encuentra?, ¿cómo ha repercutido esto en la salud de las personas privadas de libertad? En cuanto a la primera cuestión resulta revelador el siguiente dato: actualmente de las 489 plazas destinadas a médicas y médicos de atención primaria penitenciaria (nuestra médica/o de cabecera), 148 plazas están vacantes, lo que supone el 30% de las plazas existentes. Además, cada vez hay menos plazas, lo que contrasta con el aumento del gasto en personal: entre 2008 y 2017 se han eliminado 61 plazas y de las 105 plazas ofertadas en este periodo solo se han cubierto 62. Así, encontramos cárceles en las que hay uno o ningún médico, por lo que es el servicio de enfermería quien tiene que desempeñar las funciones del médico de primaria (esto es lo que está ocurriendo, por ejemplo, en la cárcel de Pamplona). A todo esto hay que sumar la elevada edad del personal sanitario: el 88% tiene más de 50 años. La única alternativa que ha presentado el gobierno a esta situación es la propuesta de que los médicos residentes (MIR) hagan rotaciones por las prisiones, lo que probablemente serviría para ahondar más en la precarización de la atención sanitaria al cubrir plazas de forma temporal con personal en formación.

La cárcel mata

Puede parecer una afirmación exagerada, pero como recordaban recientemente las compañeras del colectivo La Cabecera, la cárcel amplifica las enfermedades y adelanta la muerte. Hay un mayor número de muertes dentro de prisión en comparación con la población general y una relación directa entre el tiempo de duración de la condena y la probabilidad de enfermar y morir una vez cumplida esta. Estas podrían considerarse las consecuencias más extremas del paso por la cárcel.

Por otra parte, si hay un lugar en el que la vida está psiquiatrizada ese lugar es la cárcel. Apenas contamos con estudios sobre la prevalencia de enfermedad mental dentro de prisión pero, según las últimas cifras, alrededor del 35% de las personas presas padecen algún tipo de trastorno. Asumiendo que ni las prisiones ni los hospitales psiquiátricos penitenciarios se pueden considerar lugares “terapéuticos”, en la mayoría de ocasiones el tratamiento que se dispensa en estos espacios no va más allá del farmacológico. Lo más preocupante es que, salvo honrosas excepciones, desde la psiquiatría o criminología críticas no hay voces que llamen la atención sobre este hecho.

Por último, a principios de este mes la redacción de El Saltopublicaba un reportaje sobre las últimas estadísticas de Instituciones Penitenciarias donde señalaban varios datos que merece la pena recordar. Por un lado, a pesar de que la población dentro de prisión ha disminuido considerablemente desde 2010, la tasa de mortalidad se ha mantenido estable. Por otro lado, el número de suicidios ha aumentado. Según las respuestas del Gobierno a las preguntas parlamentarias del senador Jon Iñarritu, de las 237 personas que se suicidaron dentro de prisión entre 2006 y 2016 casi la mitad se encontraban en tratamiento por enfermedad mental.

Es imprescindible, por tanto, que empecemos a ocuparnos sobre lo que está ocurriendo con el sistema penitenciario. En primer lugar, como han propuesto desde Salhaketa en las jornadas que han organizado esta semana sobre abolicionismo, reflexionando por qué desde las izquierdas hemos prestado tan poca atención al ámbito penitenciario. En segundo lugar, teniendo claro que el abolicionismo va de la mano del anticapitalismo, feminismo y antirracismo, como recordaba en esas mismas jornadas Nacho González. Por último, un buen punto de partida podría ser la propuesta de Iñaki Rivera Beiras de un programa de descarcelaciónya que, como él mismo señala, «no puede, no tiene sentido, «mejorar» una institución semejante: se debe trabajar para su reducción una mirada abolicionista a más largo plazo».

La cárcel mata

En el País Valencià también se preparan actividades en apoyo de la huelga de hambre colectiva de lxs presxs en lucha activa convocada del 10 al 25 de diciembre. De momento, para el 15 de diciembre, hay una propuesta de concentración en la cárcel de Albocàsser y una jornada contra las torturas en prisión en Castellón, organizada por nuestrxs compañerxs del grupo Fuera del orden y apoyada por la Cosa Nostra y el óCasal Popular de Castelló. El 30 de noviembre hay también una charla de Familias Frente a la Crueldad Carcelaria, inauguración de una serie de charlas anticarcelarias en centros sociales de Valencia, distribuidas entre esa fecha y el junio de 2019, organizadas por un grupo que apoya activamente la propuesta de lucha con intención de animar el ambiente anticarcelario y llamar la atención sobre la lucha colectiva.

Desde Dentro: Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera

Más Información En Tokata Sobre Luchas Actuales Dentro De Las Cárceles Del Estado Español

Noticias Sobre La Huelga De Hambre De Octubre

¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 22-XI-2018]

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria Huelga de hambre diciembre 2018

Actividad en la calle

Desde Castilla-León, nos han enviado el número 0 de una publicación que han sacado para apoyar la propuesta colectiva de lxs presxs en lucha. Ponemos aquí debajo el texto, se complementan fragmentos de cartas de preso en lucha con cada una de sus doce reivindicaciones. Pinchando en la imagen de arriba podéis encontrar el pdf de la pubicación.

Editorial

Esta vez sí vamos a decirlo más alto porque más claro ya no se puede.

Este país apesta por los cuatro costados y en todos los frentes.

Apesta la Corona; el último escándalo de Juan Carlos se ha cerrado en dos telediarios, resultó ser intocable cuando sucedieron los hechos.

Apesta el Parlamento, ese contubernio de intrigantes, mentirosxs y traidorxs que, con el simple voto del crédulo demócrata, hacen de su capa un sayo.

Apesta el Gobierno progre y feminista de Sánchez, tanto como apestaba el de Rajoy y el de sus antecesores. Las leyes se ejecutan en aras a conseguir que el negocio continúe y el orden se mantenga.

Apesta la Justicia. ¡JUSTICIA! ¿La que auspicia las vergonzosas desigualdades económicas y sociales? ¿La de «pendiente de resolución» que dilata hasta el infinito los litigios? ¿La que indulta al poderoso y cae como una losa sobre el resto? Losa tanto más pesada cuanto más consciente es lx penadx. Dice un compañero preso: «Cuando uno está bajo el yugo de la esclavitud del siglo XX y XXI, (por no remontarme a las galeras), solo hay dos formas de vida aquí dentro; la más extensa es la sumisión a espera de las migajas que te puedan caer según lo rastrerx que seas. Otra es el enfrentamiento y la negativa a la sumisión, en parte por mantener tu integridad moral y tu dignidad.

Nuestro compañero Javi, «El Niño», decía en su libro Un resquicio para levantarse: » Por dónde me vais a quitar la dignidad, por un pie, por una mano, por dónde…»

Nunca podrán robar la dignidad al que se ha posicionado en rebelión contra este encierro constante, la libertad de elegir cómo vas a vivir es decisión únicamente tuya, eso es tuyo, tu vida, tu elección.

Las consecuencias de tu elección las asumen muchos seres queridos, desde la familia a lxs compañerxs, amigxs, parejas… Uno solo puede procurar hacerlo lo más llevadero posible.

Aunque es difícil tener a toda tu gente de cárcel en cárcel durante 20, 30 ,40 años y si te buscas más causas dentro, los 40 años que contempla el Código Penal no son más que una cifra que sube por cada percance que tengas aquí dentro, por defender tu vida, por quitar una vida. Estos percances no entran en los 40 años, son bloques aparte. Eso del tope de 40 años es solo si no tienes problemas, lo cual es sumamente extraño si no estás sumido en el rebaño carceril, si eres persona defensora de tus derechos y libertades y no una oveja. Por lo tanto andarás en los lugares donde estamos lxs irrecuperables, lxs que según el sistema no somos aptxs para vivir en sociedad, ni siquiera en segundo grado con el resto de la población reclusa.

Lxs irrecuperablemente concienciadxs de nuestra condición de seres humanos transitaremos siempre por los caminos de la antesala de los psiquiátricos, donde brotan psicóticxs incomprendidxs, tachadxs de violentxs y anuladxs por la química. Lxs irrecuperables estamos siempre aisladxs o en conducciones fantasma, sin saber a dónde te llevan, simplemente por reivindicar con un boli y un folio. Sin hacer uso de la violencia recibimos la hostilidad como compañera, el castigo como amigo y el silencio como testigo único de tus pensamientos, tus reflexiones, tus diálogos en el precioso camino de los renglones compartidos.

A pesar de todas las adversidades continuamos luchando por una sociedad sin jaulas, dentro y fuera. Preso en lucha activa por mis amigxs sobre y bajo la tierra»

Sabemos que la justicia no existe, ¿cómo podría? Y sin embargo, aún conservamos ese sentimiento tan humano de lo que es justo y de lo que no lo es. De justicia nos parece apoyar una vez más la huelga de hambre que retoman lxs presxs del 10 al 25 de diciembre, exigiendo que se les dé lo que se les debe. Al fin y al cabo los doce objetivos por los que luchan son de justicia.

Nota: El presente documento esta hecho mediante extractos de cartas de presxs en lucha, la posible perdida de información o error se debe a la selección o transcripcion de dichas cartas, pero creemos que reflejan las realidades que se denuncian pese a lo cual, pedimos disculpas.

1.Erradicación de las torturas.

«Después de un vis a vis con mi novia y mi hija de 4 años me sometieron a un cacheo integral muy desfasado. Me da vergüenza pero me abrieron las nalgas con sus propias manos los “perros” estos y seguido me llevaron a la celda 61 de ingresos, al gran hermano VIP de este sitio. Allí me tuvieron sin agua en el grifo ni en la ducha durante 6 días con una botella de agua al día. Al quinto día me trague chapas de mechero a ver si me sacaban al hospital para hacerme rayos x, los cuales solicite desde el primer día, diciéndome el Jefe de servicios que eso a él no le valía, que hay muchas formas de engañar a la máquina de rayos. Cuando me trague las chapas a la vuelta de enfermería el Jefe de ‘sacrificios’ me quito una cadena de plata con un pequeño baño de plata. Al sexto día por fin me llevan a los rayos saliendo solo la chapa de un mechero, que me lo dijo un ‘verde’, y nada más llegar estaba el mismo Jefe con el papel del aislamiento motivado por negarme a ordenes de los ‘perros’, amenazas y coacción. Y aquí sigo sin que nadie del equipo técnico me haya venido ni a ver.»

«Llegué ayer y me dieron el recibimiento y bien dado, y porque me tragué dos cuchillas si no me matan a palos.Y llego el jefe de servicio y dijo: ‘Déjalo ya, que os lo vais a cargar’ y me trajeron a enfermería y el médico dice: ‘Eso no es nada’ y me han dejado aquí, por tragarme las cuchillas. Y por lo que yo escuche es que trajeron una “recomendación” de Sevilla para que me dieran caña, ya me dieron en Badajoz, en Valdemoro me tuvieron sin sacarme al patio, y al llegar pillo a la peor guardia y me llevaron a la galería corta. Los chavales picando en las puertas porque me vieron pasar por la trampilla yo ya me lo esperaba y me traje las 2 cuchillas plastificadas con celo. Y como sangraba por la boca de los palos, y el jefe de servicio a voces con los carceleros que por qué me había pegado, que si pasaba algo el no se hacía responsable. Les dijo: ‘se ha tragado dos cuchillas’, se asustaron y el médico solo me dio una crema. Tengo el cuerpo como Jesucristo y ha venido el psicólogo y cuando me ha visto me dice: ‘¿Con cuantos te has peleado?’ Y le digo: ‘Con nadie, esto es de los carceleros’ y me dice que arree y me ha puesto protocolo de prevención de suicidio.»

2. Abolición de los FIES, del «Régimen Especial» de castigo y de los departamentos de aislamiento

«Para ello han decidido hacer público las condiciones infrahumana a las que someten a aquellos internos que encierran en la mazmorra 61 del módulo de Ingresos, donde a base de torturas ‘reinsertadoras’ y malos tratos ‘reeducativos’, se les desposee de todos sus Derechos Constitucionales Fundamentales. Los que hemos pasado por ese ‘Guantanamo Palentino’ sabemos perfectamente que la responsabilidad delictiva, conculcadora de derechos, no solo debe recaer en el ‘Dictador Alcaide’. Aquí es obvio que también existen otros delincuentes potenciales que deberían, ya no solo ser cesados de inmediato de sus cargos, sino que también tendrían que ser sentados en los banquillos judiciales.»

Actividad en la calle Huelga de hambre diciembre 2018 Publicaciones

Hay gente en Castilla-León muy preocupada por el estado de salud de uno de los compañeros que  participan desde dentro de los muros en la propuesta de lucha colectiva, José Ruyman Armas Santana, enfermo del corazón y en peligro de muerte, si no se le prestan a tiempo los cuidados adecuados. Lo contaba hace poco él mismo en carta a una compañera, mientras hacia huelga de hambre en solidaridad con sus compañeros. Él está preso en la cárcel de Palencia y lxs anticarcearixs de las proximidades han decidido apoyarle personalmente, sin olvidar la situación general de catástrofe de la sanidad penitenciaria ni la necesidad de hacerle frente. Proponen, para empezar, un envío de fax a las autoridades responsables.

OTRA CONDENA A MUERTE

Ruyman Armas Santana se encuentra preso en La Moraleja, la cárcel de Palencia.

Desde hace tiempo sus piernas están salpicadas de moratones y, tras un reconocimiento en la propia prisión, le dan cita con un especialista en cardiología a finales de Septiembre, en el hospital Río Carrión. Se le hace una endoscopia y el diagnóstico es que una vena o arteria (no se sabe a ciencia cierta porque no tiene el informe médico, ni esta terminología destaca precisamente por su claridad) está seriamente dañada y corre el riesgo de romperse.

Lo que se le quedó grabado a fuego fue que, si esto ocurría por la noche, había muchas posibilidades de que se le encharcaran los pulmones y muriera. Si tenía suerte y rompía de día podría salvarse, llegar con vida a Valladolid donde tendrían que intervenirle de urgencia; pues en Palencia no se hacen este tipo de operaciones. Desconocemos los plazos para que la operación se lleve a término, dada la gravedad del caso, pero si sabemos que de ocurrir en el exterior tendría su historia clínica, estaría informado, le harían seguimientos periódicos…

A Ruyman, de vuelta a la cárcel, el tratamiento que recibe consiste en tomarle la tensión y asignarle un ayudante que vela durante la noche mientras él duerme. Esto es todo. No es que dudemos de la profesionalidad del personal sanitario penitenciario (lo decimos, con sorna) es que los propios médicxs-carcelerxs reconocen ejercer bajo presión de la administración que les da de comer, ¿acaso podría ser de otra manera? Y así quebrantan constantemente el secreto médico, porque la visita se hace en presencia de la Guardia Civil o similar, imponen tratamientos forzosos, porque el fin último de la cárcel no es la reinserción sino el orden y este se consigue a base de tranquilizantes, o de repente retiran medicación prescrita por otros especialistas, no se sabe muy bien con que fin.

Reconocen, en definitiva, estar más preocupados por la seguridad y por cumplir las normas de la dirección que por atender adecuadamente a sus pacientes, a los que supuestamente se deben.

En este contexto de desatención médica reconocida y generalizada en el ámbito carcelario, no vamos a esperar a que Ruyman engrose las listas de muertes en prisión por causas naturales y exigimos que se dé una solución rápida y adecuada a su grave dolencia. Entendemos que solo la solidaridad “con determinación” puede cambiar su suerte.

Empezaremos con un envío masivo de faxes y llamadas telefónicas durante la semana del 26 de Noviembre al 2 de Diciembre a los siguientes números:

Subdirección General de Sanidad Penitenciaria: 
Tfno: 913354845 Fax: 913354992

Centro penitenciario 
La Moraleja: 
Tfno: 979716300 Fax:979716315

Hospital Río Carrión: 
Tfno: 979167000 Fax: 979167014

Marcha a Topas

Actividad en la calle Cárcel=Tortura Huelga de hambre diciembre 2018

Hablamos con gente del Grup de Suport a Presxs de Lleida sobre sus más recientes actividades, sobre su VI marcha de antorchas contra la cárcel de Ponent, convocada para el 24 de noviembre, y sobre cómo se ve con su perspectiva la lucha social antipunitiva. Después hablamos con las madres de dos presos y la compañera de otro, todos los cuales han sufrido torturas recientemente a manos de los carceleros. Comentamos el cinismo de los sindicatos de boqueras y de los falsimedios que les apoyan, al basar el sucio marketing victimista que usan en su huelga en acusar a lxs presxs de agredirles, cuando quienes lo vivimos de cerca sabemos que son ellos los torturadores y son, precisamente, las condiciones de su impunidad en esa práctica lo que están defendiendo principalmente con su huelga. Leemos varios artículos sobre el tema y hablamos con Vicent de lo mismo y de la jornada anticarcelaria que ha habido hoy en Barcelona.

Cárcel=Tortura Huelga de hambre diciembre 2018 Radio: Tokata Y Fuga Sociedad-cárcel