“Cada vez estoy más débil, me rueda mucho la cabeza, el corazón parece un caballo desbocado, peso 52kg, me hacen chequeo diario y por orden de la directora de este centro (Zuera), solo se me permite beber agua”.
“El médico me dijo que quería hablar conmigo y me insistió en que pidiera mi traslado a otro centro pues ellos lo pidieron e instituciones penitenciarias les contestaron que no había motivo para ello.”
“La sanción que me pusieron [acusándole de pedir a otros internos que le compraran comida en el economato, cosa que luego, además, negaron, cuando se les preguntó] ya es firme, pero recurrida a la Juez por escrito y verbalmente.”
“Ahora cada día me preguntan con recochineo si quiero ir al módulo o bajar al patio… Ahora, después de un año en enfermería…”
“Esta carta la escribe una de mis apoyos ya que yo no tengo fuerzas para hacerlo.”
“No sé si esta gente me sacará al hospital o dejarán que me muera aquí. Ni lo sé ni me importa. Desde que vino Iñaki Rivera algo sí que ha cambiado de cara a los internos de este centro. Hay médicos los fines de semana y durante dos meses médico de noche. Eso sí, solo por dos meses, pero algo es algo.”
“Vienen a preguntarme si quiero comer y mi respuesta es ‘No’ y esta noche como ya sabéis lo guasona que soy le he dicho a un funcionario: ‘Solo comeré si me traes churrasco de Aragón con patatas’. Y me ha contestado: ‘Si usted cena todas las noches porque si no ya estaría muerta…’ Lo ha respondido tres veces… La balanza no engaña. Así que lo que me diga ni me va ni me viene, yo sigo con la Huelga de Hambre hasta el final, y no hago trampa. Aunque necesito ayuda para todo.”
“La directora sigue sin dar la cara….”
“Con todo mi cariño, besos y abrazos, para todxs. Ánimo y fuerza y a las barricadas si es preciso, pero venceremos. Abriré camino para los que vengan detrás. Cada día llegan cartas de toda España y eso les duele… Gracias por todo, os quiero.”

2019 es el tercer año en que la familia de Luis Manuel Acedo Sáenz convoca en el mes de mayo una concentración frente a la cárcel de Picassent para conmemorar su muerte. En 2016, él estaba preso en esa cárcel, cuando enfermó de cáncer, pero los servicios médicos carceleros, a pesar de que les informó una y otra vez de los terribles dolores que padecía, ni le hicieron un diagnóstico que merezca ese nombre ni le enviaron al hospital para que se lo hicieran allí, le daban antiinflamatorios, analgésicos suaves o pomadas, por si se tratara de una lesión muscular o quién sabía de qué, a ellos les importaba poco. Tenía cáncer de páncreas y lo dejaron meses tirado en el patio, con tremendos dolores, despreciando sus llamadas de auxilio y pisoteando su dignidad humana y sus derechos. Finalmente, cuando era demasiado tarde para ayudarle en nada, le soltaron para que muriera en la calle. La familia interpuso una querella, más que nada por si podía servir de algún modo para que algo así no pueda volver a suceder. Esa manera de proceder es la habitual en la cárceles, como sabemos muy bien después de un montón de testimonios. Hay que seguir luchando para impedir esa crueldad y ensañamiento con nuestra gente. Y eso mismo es lo que intentan los presxs en lucha que han convocado huelga de hambre colectiva del 1 al 15 de mayo, en defensa de 14 reivindiciones entre las que hay varias que afectarían de lleno al caso de Luis. Como las otras veces, tanto la familia de Luis como la asociación Familias Frente a la Crueldad Carcelaria que les secunda en la convocatoria, quieren que sirva también de expresión de solidaridad con las personas que intentan movilizarse en defensa de su dignidad y de la de todxs.
¡NI UNA MUERTE, NI UN MALTRATO MÁS EN PRISIÓN!
Noticias sobre el caso de Luis y las concentraciones de otros años
Familias Frente a la Crueldad Carcelaria
Sobre la huelga de hambre colectiva de mayo 2019













