La palabra libertad
impone su mito por todo el país, desde la historia oficial sobre la fundación de la República hasta el discurso más reciente de cualquier político; está grabada en cada moneda, está en los himnos y en los juramentos patrióticos, a veces junto a la palabra justicia
, a veces cerca del inevitable lema nacional en Dios confiamos
.
Pero resulta que el país más libre del mundo
es el más encarcelado del planeta. Pero esta ley y este orden promovidos en nombre de la libertad no se aplican de manera pareja para todos. Hay una ley para los blancos y otra para los pobres, especialmente si son minorías
. Hay un orden para una camarera y otro para un maestro del universo. Hay una ley para los inmigrantes y otro orden para los banqueros.
