Entramos en la última mentira impulsada por el gobierno español. La cárcel terapéutica y los módulos de respeto: laboratorios de experimentación de un nuevo modelo de gobierno de la población reclusa.
En pocas palabras: la institución penitenciaria oferta “mejores” condiciones de captura a cambio del control permanente de la vida de las personas privadas de libertad. Te hacen firmar un contrato terapéutico y tu vida pasa a depender del examen permanente del equipo de tratamiento: guardias, psicólog@s, psiquiatras, educador@s, maestr@s, agentes sociales, ONGs… instituyen el nuevo tribunal de la conducta. Ellos y ellas, viejos y nuevos funcionarios de prisión, reciclan su rol social, tratan desprenderse de su estigma, y aportan pequeños pero importantes cambios a sus salarios y a sus condiciones laborales. Algunos guardias se harán educadores, otros se harán terapeutas. Trabajan para valorar cotidianamente el grado de obediencia a las actividades diaria, redactando informes, recopilando informaciones, atravesando espacios que hasta hace poco les eran prohibidos.
