Troy Davis ha sido ejecutado esta madrugada con una inyección letal en Georgia, tras varios intentos de última hora de su defensa para salvarle la vida y pese a las dudas sobre su culpabilidad y las numerosas peticiones de clemencia.
La ejecución, programada para las 23.00 GMT (1.00 en Euskal Herria), se ha llevado a cabo finalmente a las 3.08 GMT (5.08 en Euskal Herria), después de que la Corte Suprema de Estados Unidos rechazara una apelación de los abogados de Davis, de 42 años y de raza negra, según ha confirmado en una breve comparecencia ante la prensa una portavoz de la cárcel de Jackson (Georgia).
«No fue mi culpa. No tenía una pistola. Soy inocente», dijo Davis antes de recibir la inyección, según han relatado a la prensa varios testigos de la ejecución.

