Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Después de la concentración –que, como anunciábamos el otro día, tendrá lugar el sábado, 9 de abril, a las 12:30, en Valladolid, frente a la antigua puerta del Zambrana, en el paseo juan carlos I, en homenaje al chaval muerto violentamente por quienes deberían haberle «protegido» en la cárcel de menores Zambrana de Valladolid–, habrá una charla en el centro social okupado La Molinera de la misma ciudad (C. de las Eras, 1), a las 17:00, donde se hablará de las condiciones de «corrección» y encierro en las que «actividades educativas» como la que causó la muerte del muchacho vienen siendo costumbre desde hace muchos años, así como sus teribles resultados.
CONCENTRACIÓN en RECUERDO y HOMENAJE a KD, chaval menor de edad, MUERTO VIOLENTAMENTE en el Centro de Menores Zambrana de Valladolid, el pasado 3 de marzo de 2022.
La concentración será el próximo sábado 9 de abril a las 12’30h en el Paseo Juan Carlos Iº a la altura de la antigua entrada del Zambrana hoy abandonada.
UN NIÑO MUERTO VIOLENTAMENTE EN ZAMBRANA
Fue el pasado 3 de marzo después de que el personal de seguridad “lo redujese” provocándole “supuestamente” un fallo cardiaco que acabó con su vida. Todo supuestamente, porque rápidamente han dado carpetazo al asunto: la autopsia apuntó que la edad del menor no era de 14 si no de 17, pero no hemos sabido nada más sobre su muerte y las circunstancias más que sospechosas por la “contención” a la que fue sometido.
Según la Junta el niño permanecía en el Centro Zambrana desde el pasado 25 de enero de 2022, tras llegar solo a Valladolid procedente de Suiza, donde había sido sometido a una cirugía abdominal. Que un niño menor de edad estuviese solo en este mundo hace necesaria su protección, pero él acabó encontrando la muerte de parte de quienes se supone que debían cuidarlo y protegerlo.
En la prensa de estos días hemos podido constatar la poca vergüenza y total falta de empatía de la responsable de la Junta recalcando una y otra vez el supuesto comportamiento agresivo del niño en los meses que ha estado en el centro. Tanta insistencia nos hace preguntarnos por qué es necesaria tanta justificación en la actuación del personal de seguridad, adelantándose incluso a las distintas investigaciones que de esta muerte deberían realizarse y otorgando total impunidad a este gravísimo hecho.
A este chaval se le aplicaron “medidas de contención física y mecánica”, lo que quiere decir que dos personas adultas, de mayor edad, mayor peso y seguramente mayor envergadura aplicaron su fuerza física sobre él y además usaron esposas para supuestamente “reducirlo”. Tampoco sabemos qué más contempla “su protocolo de contención” pero lo que está claro es que esto solo puede llamarse violencia y las consecuencias de sus actos es el asesinato de un niño. Incluso la ley de protección a la infancia recoge de forma expresa la prohibición de la contención mecánica, así que es totalmente injustificable: ¡No podemos permitir que esta muerte quede impune!
No es el primer niño que muere en un centro-cárcel de menores. Un sangrante goteo de niños y niñas ha muerto en los últimos 20 años. No hay datos oficiales porque no interesa que existan, pero no olvidemos que son niños bajo la tutela del estado y por tanto es responsabilidad de todos procurar su bienestar y sobre todo que sigan con vida después de estar encarcelados.
Es complejo analizar y explicar la situación en la que se encuentran estos niños: El sistema capitalista genera grandes desigualdades y hace negocio con la pobreza que crea; el endurecimiento de la ley penal, la privatización de la gestión de los centros donde grandes empresas como grupo Norte, Fundación O´Belen, Ginso, etc., ganan millones de euros en un negocio redondo donde poco importa el “interés superior del menor”, y una sociedad cada vez más punitiva y alejada del sufrimiento que este sistema provoca, hacen parecer que la muerte de un niño sea un daño colateral.
¡Que no se nos disloque el cuello de tanto mirar hacia otro lado! Si justificamos la violencia institucional, si justificamos la muerte de un niño, si justificamos la impunidad con la que estos centros actúan…. ¿Cuántos niños más tendrán que morir? ¿Cómo protegeremos a nuestros niños?
Una vez más comprobamos que en las cárceles de menores el supuesto carácter educativo y de reinserción es una falacia. Castigo, sometimiento, violencia y, como en esta ocasión, la muerte, es lo que sufren los niños y niñas que deberíamos educar y proteger.
NO MÁS NIÑOS ASESINADOS EN CENTROS DE MENORES
ZAMBRANA = CÁRCEL

«El glorioso pasado libertario es ahora patrimonio de los que quieren rescatar y actualizar el potencial subversivo de una revolución dolorosamente vencida. Convertirlo en objeto de culto como se trata de hacer a menudo equivaldría a matarlo dos veces. Se trata de algo más sencillo: adecuar la experiencia emancipadora de la revolución perdida a las nuevas exigencias intelectuales y materiales de la lucha contemporánea por la liberación de los oprimidos. Y ello pasa por el conocimiento verídico de dicha revolución.»
Miquel Amorós, en una anterior presentación del libro
Algunas de las personas que participamos en las actividades relacionadas con el nombre «Tokata» hemos decidido implicarnos en la organización de esta presentación, como lo hicimos antes, por ejemplo, en la de un documental sobre la revolución asturiana de 1934. La razón es que en nuestra manera de entender lo que se ha dado en llamar «lucha anticarcelaria» no existe ningún horizonte para la abolición del castigo dentro de la sociedad capitalista y de las formas de gobierno correspondientes. Porque el capitalismo no es ninguna «sociedad», sino, más sencilla y claramente pensado y dicho, un régimen totalitario de dominación y explotación, digno heredero de los históricamente anteriores, pero que se caracteriza específicamente por la trinidad Capital-Estado-Cárcel que, desde su surgimiento histórico, constituye lo más íntimo de su naturaleza propia. Los únicos intentos más o menos reales que conocemos de abolir el castigo, la dominación y la explotación han sido las revoluciones proletarias del siglo XX, masacradas a sangre y fuego por la violencia sistemática, o sistémica, en que consiste fundamentalmente la autodenominada «civilización» que padecemos. De esas revoluciones vencidas, pero no del todo olvidadas, la que se produjo en 1936 en el territorio hoy dominado por el Estado español es la más profunda de la que hayamos tenido noticia y, dentro de ella, la de la Columna de hierro, «célebre milicia revolucionaria del proletariado», ha sido una de las experiencias más conscientes, reveladoras y memorables. Por eso nos parece una excelente referencia para el trazado de una perspectiva sobre la abolición simultánea del sistema punitivo, del Capital y del Estado, que para nosotros vienen a ser tres de los aspectos esenciales de esa misma monstruosidad histórica de la que quisiéramos liberarnos.

Para Kropotkin, la justicia nunca puede consistir ni plasmarse en un ordenamiento jurídico (esto es, estatal coactivo), sea éste el vigente u otro posible. El anarquismo no confunde la idea de justicia con la de derecho, El anarquismo separa tan radicalmente los conceptos de derecho (norma positiva coactiva) y de justicia que los contrapone de manera definitivamente irreconciliable pero muestra una tendencia iusnaturalista realmente sorprendente: en la doctrina anarquista el Derecho Natural no sirve para fundamentar el Derecho positivo sino únicamente para combatirlo, y probablemente para tenerlo por el único Derecho verdadero. Por Benjamín Rivaya
COMUNICADO: VOLVEMOS CON LA XIX MARCHA CONTRA LA MACROCÁRCEL DE ZUERA
Dentro de los muros, en ese confinamiento a largo plazo, la pandemia ha sido especialmente dura. Se han prohibido comunicaciones y vis a vis durante meses. De hecho la macrocárcel ha estado sin vis a vis casi un año con periodos intermitentes. La única posibilidad de contacto físico con amigxs y familiares ha estado desaparecida todo ese tiempo. En ocasiones solo ha sido posible a través de cristales, con toda la frialdad que supone.
También ha habido contagios, de los que es muy difícil saber su cifra por el habitual oscurantismo de la institución. Probablemente muertes. Hay que tener en cuenta que una sanidad penitenciaria mínimamente decente es la eterna carencia tantas veces reclamada. La atención médica, odontológica o de cualquier tipo de especialista puede ser una odisea entre población a menudo delicada de salud.
Hay otras duras realidades carcelarias. Más de la mitad de las personas presas padecen problemas de salud mental. Para todas esas personas la situación se ha tornado aún peor. Más cuando el tratamiento de sus patologías suele ser el puro atontamiento químico.
Según el último informe del Consejo de Europa, el Estado Español es uno de los países europeos con las condenas más largas y la población penitenciaria más envejecida, al tiempo que los suicidios multiplican por 10 la tasa de personas que se quitan la vida en el exterior. Todo ello en un contexto en que, pese a que la tasa de personas presas ha ido disminuyendo en la última década, sigue habiendo una cifra muy alta de encarceladas, prueba de un Código Penal, una judicatura y una sociedad centrada en las soluciones puramente punitivas.
España también lidera el ranking de mujeres en prisión. Alrededor de 4,000 permanecen entre muros. Las prisiones son espacios hipermasculinizados, diseñados para cubrir las necesidades básicas de los hombres, lo que supone una evidente desigualdad en el contexto carcelario y una invisibilización de las necesidades de las mujeres y personas trans.
Las mujeres, asimismo, siguen padeciendo un doble confinamiento por estar privadas de actividades que solo llegan a los módulos masculinos, con menor acceso a “puesto de trabajo” en prisión y menos apoyo en el exterior, además de haber en sufrido al menos un 70% violencia física y sexual y con una mayor porcentaje de muertes por suicido en prisión.
Por último queremos recordar que sigue habiendo una cárcel dentro de la cárcel. El régimen de aislamiento y los ficheros FIES siguen a la orden del día. Personas que apenas tienen contacto con nadie en el exterior con un régimen de vida de 20 a 22 horas solas en la celda.
Y por nuestra parte volvemos a los muros de la Macrocárcel. Esta vez en una versión más modesta, pero sin olvidarnos de que ninguna persona nos es ajena. Que el discurso de la mano dura y el punitivismo, ahora tan en boga con el ascenso de un partido fascista, no nos convence. Que las cárceles siguen sin ser la solución a problemas sociales y que año tras año volveremos a gritar: ¡ABAJO LOS MUROS!
LAS CÁRCELES NO SIRVEN, LAS MACROCÁRCELES TAMPOCO
Más información: https://marchazuera.noblezabaturra.org/

Una visión parcial e interesada que forma parte del blanqueamiento del periodo mal llamado Transición. Una perspectiva falsamente «objetiva» de la lucha por la amnistía de los presos sociales, donde se finge mantener la equidistancia dando, de hecho, mucho mayor peso a la versión oficial. Además de a César Lorenzo, autor de «Cárceles en llamas; el movimiento de presos sociales en la Transición», a la hermana de Agustín Rueda y a varios compañeros que participaron en su día en la COPEL, de alguno de los cuales se ha reproducido sin su permiso parte de lo dicho en el documental «COPEL, una historia de rebeldía y dignidad», da voz a los carceleros, a un mando de la policía antidisturbios, a un ministro del Interior y a dos directores generales de prisiones, uno de ellos Carlos García Valdés quien, después de engañar a la COPEL con su proyecto reformista, fue el responsable de la brutal represión contra cientos de presos en lucha a partir de 1978, de las torturas de Herrera de la Mancha y de la falaz, manipuladora y arteramente represiva ley orgánica general penitenciaria de 1979, todavía en vigor, donde se legalizan de hecho la tortura impune, el régimen especial de máxima crueldad y la degradación disfrazada de «tratamiento». También habla mucho un jurista de instituciones penitenciarias, premiado por la secretaría general carcelera por un estudio apologético de su ley orgánica, que empezó como carcelero, ejerciendo esa miserable profesión durante muchos años, y publicó el año pasado un libro llamado «Concordia en las Cortes y violencia en las cárceles: la Transición penitenciaria española» que habrá que leer para ver como tergiversa la historia de la lucha de los presos sociales contándola desde el punto de vista de los carceleros y apoyándose en el acceso a la documentación oficial y oficiosa que la SGIP no deja ver a ningún investigador independiente. Lo mismo que los periodistas serviles que han realizado este programa pueden echar mano del enorme depósito de materiales de la radio-televisión pública que a quien no sea funcionario de la casa le costaría un ojo de la cara poder utilizar. Desde luego, una visión de quienes formaron parte de la lucha la tienes en el documental «Copel una historia de rebeldía y dignidad». Dejamos en el reproductor el contenido del programa «Documentos RNE», sobre COPEL, emitido el 18 de marzo de 2022. También reproducimos su presentación y dejamos el enlace al programa. Y en los dos del final del todo puedes encontrar algo de información sobre la COPEL vista desde abajo.
https://www.rtve.es/play/audios/documentos-rne/copel-transicion-presos-comunes-18-03-22/6452261/
Durante la dictadura franquista, los presos, tanto políticos como comunes, sufrían las consecuencias de una legislación anticuada y represiva. La Transición tuvo que abordar el cambio hacia un sistema penitenciario que se ajustara a la Constitución, en el que la reinserción social de los reclusos primara sobre el castigo, y en el que se superaran las graves deficiencias de las prisiones.
En ese tiempo, los presos comunes agrupados en la Coordinadora de Presos en Lucha, COPEL, iniciaron su movimiento particular. Su gran reivindicación fue lograr una amnistía similar a la que se estaba concediendo a los presos políticos. Junto a ella figuraban otras reivindicaciones como la depuración de jueces y funcionarios de prisiones o la mejora de las condiciones de vida.
El punto de inflexión se produjo en la conocida como la batalla de Carabanchel: un motín el 18 de julio de 1977 y en el que cientos de presos permanecieron cuatro días en el tejado de la prisión. Desde entonces, motines, incendios, huelgas de hambre y autolesiones, fueron noticia casi a diario.
La tensión llegó al límite el 14 de marzo de 1978, cuando el militante de la COPEL Agustín Rueda murió a consecuencia de la paliza propinada por algunos funcionarios en Carabanchel. El día 22, los GRAPO asesinaron al director general de Instituciones Penitenciarias, Jesús Haddad, con el que se había iniciado un cambio de rumbo para pacificar las cárceles.
Su sucesor, Carlos García Valdés, llevó a la práctica esas líneas de actuación. Atendió algunas de las reivindicaciones de los presos: permisos de salida, visitas vis a vis, traslado de presos al régimen de segundo o tercer grado cuando era posible, etc. Aunque hubo algún episodio espectacular, como la fuga de 45 presos de la cárcel Modelo de Barcelona, el 2 de junio de 1978, las cárceles se fueron pacificando. Además, el apoyo social a la COPEL se esfumó en un país cada vez más preocupado por la inseguridad ciudadana y el orden público.
En septiembre de 1979, el rey sancionó la Ley General Penitenciaria, la primera ley orgánica de la democracia, prueba de la importancia que las cárceles habían adquirido en los últimos dos años. La transición penitenciaria en España se consolidó y, aunque seguiría habiendo algunos motines y huelgas de hambre, la situación en las cárceles sería ya distinta.
Más información sobre la COPEL en Tokata
https://expresxsocialescopel.wordpress.com/
Esta concentración ha sido suspendida por deseo expreso de Claudio que ha pedido que hasta que los jueces resuelvan sus recursos no se realicen acciones ante/contra las delegaciones diplomáticas francesas.









