Cada año fallecen por sobredosis en las cárceles de este estado entre 40 y 57 internos, lo que supone unas tasas de entre 0,79 y 0,93 muertes por mil internos y año. Los fallecimientos por sobredosis en nuestras prisiones son la segunda causa de muerte, después de la causa natural.
Un informe de Instituciones Penitenciarias señala que entre las razones que pueden explicar este fenómeno hay que tener en cuenta la enorme prevalencia de drogodependencia entre las personas que ingresan en prisión, el policonsumo de varias drogas y la vía intravenosa para el consumo. Entre las drogas que los reclusos consumen de forma habitual antes de su ingreso en prisión están el alcohol, el cannabis, la cocaína, la heroína y los tranquilizantes.




