Esta máquina es muy compleja, a cada momento se rompe o se descompone alguna cosa;pero uno no debe permitir que estas circunstancias influyan en el juicio de conjunto” .
Franz Kafka, En la colonia penitenciaria
Desde hace al menos 40 años se ha puesto de manifiesto el rol de los medios de comunicación como “agencia informal” de los sistemas penales relevándose un papel performativo en la generación de las denominadas “olas de criminalidad”. Mark Fischman por ejemplo, en 1978, describió una de estas “olas” que circularon por medios gráficos y radios neoyorquinas apuntando como autores a jóvenes provenientes de barrios negros y cuyas víctimas eran personas mayores o ancianas. Hans Schneider en su clásico artículo “Las olas de criminalidad en los medios de comunicación de masas” escribía: “En la presentación de los medios de comunicación, el suceso criminal es sacado de su contexto social y personal y encajado en procesos imaginativos prefabricados y alejados de la realidad. Con este distanciamiento, la criminalidad se convierte en algo tan dramático, emocionante y sensacionalista, como irreal e incomprensible”.


