A mas de un mes del fin de la huelga de hambre de José Antúnez Becerra vemos necesario realizar una breve actualización de su situación y aportar nuestra reflexión de todo lo que comportaron los 65 días que estuvo en huelga de hambre y 5 en huelga de sed.
La recuperación de las consecuencias físicas de la huelga de hambre de Antúnez Becerra está siguiendo un buen ritmo y su moral es alta. Ha recuperado la gran mayoría de la vista perdida durante la huelga, aunque todavía ve un poco borroso. El problema físico más grave y de lo que aún no se ha recuperado completamente es la perdida de equilibrio. Es por ello que se le está aplicando un «protocolo de seguridad» que evita que esté solo en ningún momento, lo que ha significado, por ejemplo, que desde que volvió de enfermeria a módulo comparte celda con otro preso. Por otra parte, está recuperando peso y su nivel de azúcar es estable.
Tal y como se hizo público pocos días después del fin de la huelga, el motivo por el que Antúnez decidió abandonarla fue un acuerdo pactado con la jueza de Vigilancia Penitenciaria, Remei Bona. Parece ser que de momento ya se están empezando a producir movimientos encaminados a que pueda acceder a los permisos de salida. Nos referimos principalmente a que ha comenzado el programa de tratamiento individualizado que es la condición que le imponen para obtener beneficios.





