El único remedio verdadero para Mumia Abu-Jamal en su grave condición de salud será su libertad, concordaron los participantes en una conferencia de prensa realizada en el restaurante Madiba en Harlem, USA, el jueves 7 de mayo. Pero como sigue en prisión por ahora, exigieron un tratamiento por un doctor independiente que pueda entrar a la prisión a revisarlo y estar en comunicación con él. También exigieron un fin a las limitaciones sobre las visitas y llamadas telefónicas y una investigación de todo el sistema de salud en el estado de Pensilvania, con énfasis en las corporaciones privadas responsables por las enfermedades y muertes de miles de presos.
Al abrir la conferencia de prensa, la moderadora Suzanne Ross de la Coalición de Nueva York recordó las palabras de la presa política Lynne Stewart, quien fue liberada de prisión debido a su condición médica en enero del 2014: “Si no hubiera salido de la prisión, estaría muerta ahora”. Suzanne también comentó que el lunes pasado, un grupo había entregado una carta que llevaba las mismas demandas a las oficinas del Gobernador de Pensilvania Thomas Wolfe y el Secretario de Correcciones John Wetzel en la ciudad de Harrisburg, Pensilvania. Después de protestar y difundir información en la Rotunda del Capitolio, los manifestantes hicieron un escrache afuera de la mansión del gobernador. Mientras estaban ahí, se acercó un trabajador del taller mecánico enfrente y preguntó: “¿Ustedes hablan de Mumia Abu-Jamal?” Cuando dijeron que sí, les contó que él estuvo en prisión con Mumia en Mahanoy durante dos años y que lo recuerda como una personas sencilla que hacía mucho ejercicio en el jardín y que siempre ayudaba a los demás presos con sus casos legales. Si alguien tenía un problema personal o familiar, siempre intentaba ayudarlos y escucharlos.




