Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

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Actividad en la calle

El 1 de julio, momento de la entrada en vigor de la Ley Mordaza y de la última Reforma del Código Penal, la monarquía española se convierte en un Estado policía, culminando una etapa de populismo punitivo que arranca en la década de los noventa con la Ley de la Patada en la Puerta y el Código Penal “de la democracia”, el más duro de Europa y digno heredero del código franquista vigente hasta 1995. Lo que había sido hasta hoy un Estado partitocrático caracterizado por un autoritarismo rampante emanando de un “poder” legislativo que poco a poco iba conculcando derechos y suprimiendo libertades con la ayuda de un “poder” judicial dependiente de los partidos, ya es un Estado de excepción declarado gracias a un ordenamiento jurídico hecho a la medida del aparato represivo. La diferencia no es sutil: hasta anteayer la partitocracia se apoyaba principalmente en el conformismo de las masas; ahora ante todo lo hace en “las fuerzas y cuerpos de seguridad”. Eso quiere decir que, bien por la irrupción incontrolable de la cuestión social, bien por la debilidad irrefrenable del régimen ante las consecuencias de la salida de Grecia de la zona euro, los problemas políticos se están contemplando cada vez más como problemas de seguridad, es decir, como problemas de orden público. Al menos, a una parte significativa de la clase dominante le ha entrado pánico ante el peligro que conlleva el desarrollo de los conflictos sociales en las urbes y el territorio, consecuencia directa de la crisis económica y el descrédito institucional, y ha considerado que no era suficiente el refuerzo del sistema de partidos que ha supuesto la aparición de nuevas opciones políticas. Una parte de la oligarquía dirigente confía más en la integración de los partidos y coaliciones emergentes gracias a una política de pactos; la otra, cree más en los cordones policiales con carta blanca para reprimir sin contemplaciones toda veleidad de protesta y de disidencia. En un caso bastaría con los mecanismos de vigilancia y control habituales del posfranquismo, fuertemente respaldados por la legislación de los anteriores gobiernos socialistas; en el otro, se trataría lisa y llanamente de volver a la política de orden practicada por la dictadura franquista.

Política criminal

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Actividad en la calle

Leemos una carta de la madre de un preso al secretario general carcelero llamándole la atención por la actividad sádica que se realiza bajo sus órdenes. Hablamos de un informe sobre el funcionamiento del «sistema de la crueldad» en la provincia argentina de Buenos Aires y leemos un llamamiento de familiares de presos y detenidos para quienes «la unión hace la fuerza» necesaria para defenderse. Leemos la última carta de Javi Guerrero desde el hospital de Pontevedra donde aún permanece ingresado a causa de las secuelas de su huelga de hambre. Hablamos con Valentín de la situación actual de Belén Vázquez Campillo que ya está recibiendo su medicación y de la formación de un grupo anticarcelario en Asturias que ha convocado una concentración ante el juzgado de vigilancia penitenciaria de Oviedo. Presentamos el boletín Tokata de verano que acaba de salir. Y, finalmente, comunicamos con Xavi, que nos habla desde la entrada de la cárcel de Navalcarnero de la dureza de la vida ahí dentro y de la necesidad de apoyar a los compañeros presos.

Radio: Tokata Y Fuga

A la atención de D. Angel Yuste Castillejo.
Secretario General de II.PP. C/Alcalá 38-40.Madrid 28014.

Me dirijo a usted con el mismo ánimo de aquel que clama en el desierto, por ver si después de todo existen los milagros y resulta que las piedras escuchan y lo que es aún más improbable, que entienden y comprenden. Qué no hará una madre por su hijo. Vaya por delante que la razón de esta carta no es pedir, ni suplicar favores hincada de rodillas porque no creo en la piedad de la institución que usted dirige y que los escritos que recibe deben ser redactados por letrados que manejen adecuadamente los términos jurídicos y sean conocedores de los intríngulis del código penal al dedillo. Yo no necesito abogados, me valgo por mí misma para expresar lo que tengo que exponer que es lo siguiente:

1. La dispersión de presos a varios cientos de kilómetros de sus domicilios es un castigo de una crueldad sin límites para las familias que generalmente carecen de recursos para desplazarse. Algo inexplicable, habida cuenta de que el interno cumple igualmente el tiempo de condena tanto si lo hace en la cárcel de su comunidad autónoma como en el quinto pino. ¿Cuál es su objeto? ¿aislarle? ¿desarraigarlo de su entorno? ¿cebarse en él? ¿anularlo? Por mucho que cavilo, no encuentro una explicación lógica

2. Régimen de aislamiento. No sé si usted habrá tenido estómago para bajar a esas mazmorras donde algunos presos pasan encerrados meses y meses en total soledad, sin poder comunicarse con otro ser humano, comiendo lo que le echan a través del cangrejo (rendija de la puerta metálica por donde le cuelan también la correspondencia previamente censurada). Me dirá usted que esos son casos extremos que se aplican a reos violentos. Pues no señor, eso no es cierto. Las celdas de castigo son para presos a los que se les ha pillado un teléfono móvil (que no son presos vip, porque con esos se hace la vista gorda), presos que han tenido una pelea en el patio por defender su culo, presos a los que se le ha pillado una china de hachís, presos que han dado una mala contestación a un funcionario y cosas por el estilo. ¿Dónde está ahí la proporcionalidad del castigo, señor Yuste?

3. La sujeción mecánica, el uso de porras eléctricas, palizas a cuatro manos, siempre, siempre se explica como método necesario para reducir al indomable. Pero esto no es así, y usted lo sabe o debería saberlo. Para cualquier persona razonable que un hombre (o mujer) se líe la manta a la cabeza y se enfrente a todo un ejercito de funcionarios armados no puede tener más que una explicación, y es que ha enloquecido. Y la cárcel no debería ser lugar para enfermos mentales, para eso están los centros psiquiátricos. Es algo muy significativo que en los conflictos que surgen entre condenado y funcionario, SIEMPRE prevalezca la palabra de este último, y si existen denuncias, estas se archiven de manera automática.

4. El tema del goteo de muertes que se están produciendo de forma inexplicable en nuestras cárceles de las que supongo habrá sido informado que II.PP. jamás investiga, limitándose a entregar el cadáver de la víctima como si fuera un saco de basura, solo merece dolor y silencio, por eso me despido, porque me he quedado sin palabras. No espero respuesta, yo con decirle todo esto ya he cumplido.

Firmado: María Luisa Gómez.

Cárcel=Tortura

Actividad en la calle

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COMUNICADO DEL COMITÉ DE SOLIDARIDAD CON LEONARD PELTIER DE BARCELONA A LA 11ª FERIA DEL LIBRO ANARQUISTA

40 años de injusticia. Joe Stuntz y Anna Mae reclaman la libertad de Leonard Peltier

Coincidiendo con la primavera de 1973, cientos de hombres y mujeres indígenas organizados en el AIM (American Indian Movement), ocuparon una zona del pueblo de Wounded Knee, en la reserva de Pine Ridge del estado de Dakota de Sur.

Wounded Knee era recordado por la comunidad indígena de los Estados Unidos, porque en 1890 el ejército federal masacró a 300 hombres, mujeres, niños y niñas indígenas, y parecía que en 1973 se iba a repetir la historia, pues el ejército llenó la zona de efectivos militares, policías federales y paramilitares.

Sin embargo en esta ocasión, la resistencia armada indígena se mantuvo durante 73 días y los reclamos de los pueblos nativos de los Estados Unidos, respeto a los tratados con las naciones indígenas y la autodeterminación de sus pueblos, se dejaron oír en todo el mundo.

Sin categoría

Es una mirada brillante. Un pullover agujereado sobre la piel. Un pantalón raído con botamanga. Zapatillas donde asoman dedos escamados. Arrastra un baldón de pintura, con agua mugrienta desde un brazo y agita un secador con la otra. Se acerca a los autos. Es difícil verlo desde las cabinas. Las ventanillas se cierran. Se queda suplicando. No lo notan.

Se llama Manuel, eso cree. “La banda del Flaco” lo encontró durmiendo en Constitución en un rincón del andén. A su lado, la bolsa de pegamento y un perro sarnoso. Calculan que tendrá unos nueve años. Edad justa para el ser un soldadito. A cambio de protección, debe distraer a los automovilistas mientras los mayores hacen lo suyo. El pibe no tiene pasta o es más chico que lo que se cree o está mal de la redonda… Se vuelve un trastorno. “El Rata” lo cotiza de un vistazo. Tiene poco valor en el mercado callejero. Es canjeado a “Los Tumbas” por unos canutos. “La Roca” lo ve y encuentra en esos ojos algo de su pasado.

Manuel aprende a teñirle el pelo, a revolver el lío de ropas y hallar el par de medias caladas. A armarle un porro, seguirla de cerca cuando aparece un cliente y vigilar el callejón hasta que sale. Empieza a jugar de primera. “La Roca” quiere ponerle un vestidito. Manuel se empecina en conservar lo puesto. Comienza por devorar las sobras del travesti. Más tarde, comparten alimento. Es la primera vez que Manuel se siente hijo de alguien y, como único documento, lleva tatuado en el brazo la insignia de “Los Tumbas”.

Dicen en la calle que es hijo de “La Roca”. Tan certero parece que, en la primera entrada policial, figura “Manuel La Roca, hijo de Roque Ballesteros y madre desconocida”. Dicen entre rejas que Manuel nació con estrellas en la frente, por eso es tan valiente a la hora de trabarse en las luchas pandilleras y que nadie puede verlo porque encandila. Dice el mito urbano que Manuel se multiplica en serie: Cuentan que se aparece en las terminales, los cementerios de autos, entre el campesinado, los piquetes… y de un soplido provoca una revuelta. Que muda de ropa y de idiomas. Pero siempre es Manuel, con su balde de agua y el secador. El día menos pensado, Manuel desaparece sin que nadie lo note.

Alicia Susana Gómez

Sin categoría

De aquella distinción que había entre presos políticos y presos de los otros, habría que hacer sentir que los presos de los otros son justamente presos tan políticos, y a veces más, que los que llaman presos políticos, y el secreto está en desmentir el mito de la libertad, en reconocer que desde luego lo que está padeciendo allí dentro de la cárcel no es precisamente la persona, que está presa lo mismo dentro que fuera, sino algo que no es la persona, que queda por debajo, y que de una manera especial está allí costreñida pero que no es la libertad de la persona. Es más bien algo que está contra la persona lo mismo que está contra la cárcel.

Agustín García Calvo en 1989

Sociedad-cárcel

En el entorno represor, deshumanizador, e individualista de las cárceles, el consumo de drogas es una forma de evadirse.

El consumo dentro de la cárcel es mayor que en la población general.

En el estado español una de cada cuatro personas encarceladas esta por “delitos contra la salud pública”. En el caso de las mujeres asciende al 50%.

Nos preguntamos si las políticas penitenciarias logran el objetivo de reinserción social y educación.

Queremos conocer más sobre el uso de drogas en las cárceles. Analizaremos los datos oficiales y hablaremos acerca de la gran cantidad de presas encarceladas por delitos relacionados con la salud pública. Vamos a repasar qué se está haciendo en las cárceles españolas poniendo el acento en la efectividad de los programas para disminuir los riesgos y daños. También revisaremos las principales conclusiones de los y las profesionales de la salud que trabajan en el medio. No nos vamos a olvidar de que el protagonismo es de aquellas personas que han estado o están privadas de libertad y que son testigos directos de la incidencia del consumo de drogas en la cárcel.

Habrá quien piense que “consumo de drogas y cárcel” son dos términos completamente incompatibles. ¿Cómo puede ser que existan drogas en la cárcel? Pues nada más lejos de la realidad. En la cárcel hay drogas. Es más, existe un amplio abanico de sustancias, tanto legales como ilegales. Y es evidente que se usan principalmente para auto consumo, ya sea por la búsqueda de placeres, o como medicación. También para trapichear pero principalmente para evadirse de la dura realidad.

Vamos a repasar cifras, datos oficiales, testimonios de varios presos y alguna que otra noticia. Por ejemplo, según el diario digital VOZ POPULI, un estudio del año 2012 realizado por Instituciones Penitencias, revelaba que, y cito textualmente “cada dos días muere un recluso en las cárceles españolas. Las enfermedades de corazón, las sobredosis y el ahorcamiento, son las principales causas de las 166 muertes registrados en este año.” “Es importante el número de fallecimientos debido a la «reacción adversa a drogas», también conocido como sobredosis y corresponden al 18% del total de muertes. De las víctimas, ocho estaban incluidas en los Programas de Mantenimiento con Metadona (PMM) y en todos ellos los estudios toxicológicos de los cadáveres encontraron restos de benzodiacepinas, el principio activo de medicamentos como el ‘Valium’. En otro importante número de fallecimientos por sobredosis también se encontró presencia de esta sustancia junto a estupefacientes como la cocaína».

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