La Cárcel De Mujeres De Alcalá Se Queda Sin Médicos Por La Noche

Los diez facultativos de la enfermería de la prisión Madrid I Mujeres, la conocida como Alcalá-Meco, han remitido un escrito al Juzgado de Vigilancia Penitenciaria en la que denuncian las graves consecuencias que pueden derivarse de la medida adoptada a principios de año. La Dirección General de Instituciones Penitenciarias, dependiente del Ministerio del Interior, decidió suprimir las guardias presenciales en este departamento y sustituirlas por localizadas. “En el mejor de los casos no llegaríamos al centro penitenciario antes de 45 minutos, pues todos, excepto una médica, residimos en Madrid capital”, recogen los médicos y enfermeros en su escrito.

Los facultativos afirman en su denuncia que a lo largo de este año ya se han producido dos casos graves. El pasado 23 de agosto una interna, Nawal S. K., se puso de parto en la semana 26ª de gestación. Según el relato, tuvo que ser trasladada urgentemente en ambulancia y con un médico al hospital Príncipe de Asturias, en la localidad alcalaína. Allí, la derivaron al hospital Gregorio Marañón, dada la gravedad del caso. Fue en este centro donde la lograron detener el parto. “Si en el centro penitenciario no hubiera habido un servicio médico que derivara a la parturienta urgentemente al hospital, como hicimos, y se hubiera producido el parto en el centro, lo más probable es que el feto no hubiese sobrevivido debido a su inmadurez”, mantienen los firmantes. El caso se repitió el 6 de octubre, dentro de lo que se considera un embarazo de riesgo.

Ese mismo domingo, otra interna, Ana V. G., se puso de parto y perdía líquido amniótico. La interna quedó ingresada en el hospital, donde dio a luz cuatro días después. “En el momento actual, algunas internas están en avanzado estado de gestación, pueden dar a luz en cualquier momento y puede ocurrir un día laborable, cuando no hay equipo médico”, afirman los médicos y enfermeros, que piden la intervención del juez de vigilancia. En su opinión se pueden dar problemas como hemorragias tras el parto, sufrimiento letal, desprendimientos de placenta o desgarros vulvo-vagino-perineales, entre otras. “Todo ello hace necesaria la intervención inmediata y eficaz del equipo médico-sanitario del centro penitenciario para evitar daños a la madre y al recién nacido, mientras llega la ambulancia al hospital”, resume el escrito de los facultativos.

A todo ello se une que desde julio no hay un especialista de ginecología, ya que el único que había se jubiló. Era el encargado del seguimiento de las embarazadas y de hacer ecografías.

Una portavoz de Instituciones Penitenciarias afirma que la asistencia sanitaria a las internas “está totalmente garantizada”, ya que es suficiente la presencia de los médicos en dos turnos que van de las ocho de la mañana a las diez de la noche, al igual que ocurre en otras prisiones del país.

También recuerda que existe un hospital público (el Príncipe de Asturias) al lado del centro penitenciario. “Resulta sorprendente que los médicos y enfermeros acudan al juez de vigilancia penitenciaria, cuando no se ocupa de estos temas”, añade la portavoz.

Fuente: El País

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