Comunicado De La Asamblea De Detenidos El Pasado 28 De Noviembre En Madrid

SOBRE LAS DETENCIONES DEL PASADO 28 DE NOVIEMBRE EN MADRID

El pasado jueves 28 de noviembre varias personas de Madrid éramos secuestradas por el Estado acusados de haber participado en los enfrentamientos con miembros de una organización fascista el pasado 20 de noviembre en el trascurso de una manifestación antifascista en Ciudad Universitaria, en la Facultad de Derecho. Miembros del cuerpo policial de la Brigada de Información se presentaban en nuestras casas con órdenes de arresto, en muchas casos sin explicarnos siquiera el motivo de nuestra detención o con un desmesurado despliegue policial para sembrar el temor entre nuestros vecinos y vecinas.

A partir de ahí, el espectáculo mediático daba comienzo comandado por la Delegada del Gobierno Cristiana Cifuentes. Los medios de comunicación de distinta cuerda editorial no dudaron en hacerse eco de las informaciones difamatorias y criminalizadoras de la policía y de los responsables políticos contra nosotros. Rápidamente, la mediática figura del «antisistema» o la «extremaizquierda» era sacada a escena con el fin de criminalizar, allanar el camino a la represión e invalidar cualquier práctica de lucha y resistencia contra este podrido sistema y sus representantes. Medios de comunicación y policía jugaron de nuevo un único y común papel represivo para defender los pilares de este sistema.

El golpe represivo se llevó por delante a personas de distintas sensibilidades políticas, anarquistas, comunistas, antifascistas, feministas, activistas del movimiento estudiantil… demostrando claramente el valor ejemplificador de esta «caza de brujas» de cara a, por un lado, meter miedo a la disidencia y la contestación social cada vez mayor en las calles y, por otro, justificar el nuevo paquete de medidas legislativas represivas (la conocida «Ley Mordaza» que sería aprobada en Consejo de Ministros el día siguiente), llamada eufemísticamente «Ley de Seguridad Ciudadana», en un nuevo paso en dotar de base legal las necesidades represivas del sistema.

Lo esperpéntico de todo esto, es que muchos de los detenidos ni siquiera acudieron a la citada manifestación del pasado 20N y se encontraban trabajando o estudiando en otros centros de estudio (evidenciando un nuevo montaje policial-mediático) y algunos de las personas identificadas por los fascistas y posteriormente detenidas, fueron identificadas a través de fotografías que la Brigada de Información mostró a los denunciantes, a pesar de nunca antes haber sido detenidas. ¿Alguien osará seguir dudando de que el Estado dispone de listas negras y «desconocidas» de activistas?

Durante las casi 30 horas que duró nuestro secuestro, nuevos compañeros y compañeras fueron encerrados en la comisaría de Moratalaz, tras las cargas y detenciones de los antidisturbios en la concentración de más de 300 personas que se había organizado en las puertas de la comisaría, la misma tarde de nuestra detención, exigiendo nuestra puesta en libertad. Así se defiende la democracia de quien combate sus miserias: 11 nuevos detenidos con el claro objetivo de amedrentrar a los solidarios y solidarias

Dentro de Comisaría pudimos comprobar nuevamente esa cara oculta de las instituciones represivas del Estado que no sale en las televisiones. Pésimas condiciones higiénicas, tortura psicológica, aislamiento de algunos de nosotros y nosotras, trato vejatorio y humillante de los carceleros… Y por supuesto, más carnaza para los periodistas como puede verse en el desfile que a 9 de nosotros nos tocó hacer esposados y custodiados por policías armados mientras éramos grabados por una cámara. Vídeo que más adelante podría verse en la red en diversas páginas de medios de comunicación. En fin, nada nuevo bajo el sol de su podrido «Estado de Derecho». Pero sin embargo, lo peor de todo no fue tanto la estancia en las mazmorras del Estado, sino la incertidumbre previa a nuestra «puesta en libertad» por saber si una compañera y compañero nuestro ingresaba en prisión preventiva. Finalmente, no hubo que lamentar que ninguno de nosotros fuera arrastrado a un centro de exterminio de las personas pobres y la disidencia política como son las cárceles, pero quedó patente nuevamente como en el Estado español, la cárcel es un pilar básico y de primer orden a la hora de ejercer la represión directa contra aquellos que luchan.

Nuestra salida de los juzgados de Plaza Castilla nos deparó una grata sorpresa que nos dio fuerza y ánimo después de casi dos días de encierro y un futuro incierto de cara a las peticiones de años de cárcel que la Fiscalía pide para nosotros. Las inmediaciones de los Juzgados estaban a rebosar de solidarios y solidarias, compañeros y compañeras, amigos y amigas y familiares que se estaban dejando sus gargantas entonando gritos de ánimo y apoyo para nosotros y nosotras a la vez que se hacía un llamamiento a incrementar eso que quieren silenciar: la lucha. Nuevamente, la solidaridad se presenta como la mayor de nuestras armas como explotados y oprimidos frente a la represión contra los que luchan. No queremos desaprovechar esta ocasión para agradecer a todos vuestra presencia allí por la noche en Plaza de Castilla y la tarde del día anterior en la Comisaría de Moratalaz.

De igual modo, queremos dejar bien claro que nadie puede hablar en nuestro nombre más que nosotros mismos, a título individual o de forma colectiva como ahora lo estamos haciendo. Queremos evitar a toda costa la instrumentalización de nuestro caso represivo.

No podemos dejar de hacer mención a que nuestro episodio represivo no es sino uno más dentro de una escalada represiva que se lleva padeciendo los últimos años. Muchos compañeros y compañeras se encuentran en las cárceles o a espera de juicio, multados o perseguidos por su condición de rebeldes. Paralelamente a este reajuste de las condiciones de explotación –lo que llaman «crisis»– el Estado ha ido incrementando el control social y la represión como medio para evitar que la situación se les vaya de las manos. Presencia policial en las calles, aumento de las tecnologías destinadas a controlar nuestras vidas, leyes y reformas legales que den coartada legal a la represión, montajes, creación de figuras mediáticas (el «antisistema», el «manifestante bueno» y el «manifestante malo»…), criminalización de la protesta… A parte de los clásicos porrazos, arrrestos, detenciones, torturas y demás formas represivas con las que el Estado ha obsequiado siempre a aquellos que no aceptan el orden impuesto de las cosas. Paso a paso, la cuerda que rodea nuestro cuello es apretada más y más.

Por último, vemos importante reseñar el aumento de lxs perrxs de presa del Estado: los fascistas. La oleada y auge de la fuerza del viejo fascismo, camuflado en nuevas fórmulas populistas, supone una cabeza más de la hidra del sistema. El fascismo recobra fuerza nuevamente como arma complementaria del capitalismo.

Queremos aprovechar estas líneas para hacerles saber desde ya que entendemos su represión como una consecuencia lógica de un enfrentamiento que hemos emprendido contra las injusticias que este sistema genera. No somos «víctimas», sino personas que hemos sido reprimidas por nuestra condición de ser personas conscientes y en lucha y, de forma paralela, servir de golpe ejemplarizante para frenar la lucha social a través del miedo. Pues bien, que sepan que ni sus rejas, ni sus medios de comunicación, ni su policía logrará frenar nuestra lucha por un mundo mejor. No tenemos miedo.

¡Absolución detenidos 28 de noviembre!

¡Contra su represión, nuestra solidaridad!

¡La lucha es el único camino!

Asamblea de detenidos del 28 de noviembre

 

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