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Para quienes estamos encerrados aquí

nada es más importante que ser recordados”

Leonard Peltier, prisión de Leavenworth,

Septiembre 1998

Mientras Barack Obama diserta, sin sonrojarse, sobre las virtudes de la “democracia” estadounidense y sermonea sobre los derechos humanos, un inocente languidece, en su celda, totalmente aislado, esperando sólo la muerte o que el Presidente haga lo que puede hacer pero no hace.

Leonard Peltier, -Lakota, dirigente del American Indian Movement (AIM), escritor y poeta-, acaba de cumplir cuarenta años de prisión y es uno de los presos políticos por más tiempo encarcelados en todo el planeta. Cuando lo apresaron en febrero de 1976 era un joven luchador por los derechos de los pueblos originarios y ya había conocido desde temprano la represión y la cárcel. Hoy, casi ciego y muy enfermo sufre un cautiverio cruel y totalmente injustificado.

Condenado sin prueba alguna en un proceso viciado de manipulación e ilegalidades fue sentenciado a dos cadenas perpetuas consecutivas (SIC) que ha estado sirviendo en prisiones de máxima seguridad, sometido a condiciones particularmente duras, de una inhumanidad que no toma en cuenta siquiera su frágil estado de salud ni su edad avanzada.

Internacional

Después de Estados Unidos, Chile es el segundo país de la OCDE con mayor tasa de presos por habitante. Primero en Suramérica. La población penal sube de 116 mil y según cifras oficiales, la mitad vive en gravísimas condiciones de inhumanidad y hacinamiento. Son problemas de larga data. El incendio en 2010 en la Cárcel de San Miguel, en el que 81 presos murieron asfixiados y quemados, no significó la adopción de políticas de Estado. Nadie se ha hace cargo y todos los años una Comisión de Visita de las cárceles de la Corte de Apelaciones evacúa un informe lapidario.

La Comisión, integrada por la ministra Romy Rutherford, jueces de garantía y de tribunales orales, elaboró el último informe tras un recorrido por las instalaciones de 13 recintos penitenciarios de la Región Metropolitana: la ex Penitenciaría, la Cárcel de Alta Seguridad (CAS), Santiago 1, Colina 1 y 2, y los Centros Femeninos, entre otros.

El informe da cuenta del “retroceso” que significa “volver a incorporar población penal en calidad de imputados dentro de la ex Penitenciaría”. Recuerda que la erradicación de los procesados e imputados de un recinto destinado al cumplimiento penitenciario “fue un logro trabajoso, que tardó años en hacerse realidad y tenía como fundamento evitar reunir en un mismo centro penal a internos que se encontraban en una situación procesal diversa –ajustándose de paso a los requerimientos de los tratados internacionales sobre la materia suscritos por nuestro país– razón por la cual resulta frustrante volver a una situación que se creía ya superada”.

Internacional

En las cárceles de Córdoba, en Argentina, según la Agencia Para La Libertad:

Antes de conceder una libertad, ya sea condicional, asistida u otras, los jueces de ejecución penal te obligan a pasar por una pericia psicológica que consiste en varios test. Si las personas privadas de su libertad, cinco, diez, quince, veinte años, se muestran ansiosas el día de recuperar su libertad (porque esa pericia no se hace antes, sino que se hace el mismo día), el juez recomienda que te quedes seis meses más para que se te pase la ansiedad (otra condena). Muy mal les va a quienes no agachan la cabeza y contestan sí señor, muy tranquilamente. Y mucho peor les va a las personas que no aman a quienes los mantienen cautivos, a los que los maltratan y torturan diariamente. Los jueces de ejecución exigen que las personas desarrollen bien el síndrome de Estocolmo, que se enamoren de sus verdugos.

A quienes no se adaptaron al régimen denigrante al que son sometidas.

A quienes se quejan por no tener atención médica, por no tener acceso a la educación, una mejor alimentación, o simplemente diez minutos más en el patio.

A quienes reclaman por el fin de la requisa vejatoria.

A las personas que reclaman una mínima mejora a las monedas que el servicio penitenciario les da por salarios.

A las que destierran en cárceles lejanas de su familia y de sus afectos, si se quejan el estado les muestra que todavía les puede ir peor, para eso están los calabozos y pabellones de máxima seguridad, adonde el aislamiento es total.

Muy mal les va a quienes no agachan la cabeza y contestan sí señor, muy tranquilamente.

A quienes no quieren renunciar a sus derechos.

Los jueces de ejecución exigen que las personas desarrollen bien el síndrome de Estocolmo, que se enamoren de sus verdugos.

El poder judicial pretende que las personas se acostumbren a las injusticias. Que las naturalicen.

Estos señores que administran justicia, procuran que cuando la gente llegue a su despacho, no protesten por las condiciones paupérrimas en las que viven, pero si lo hacen, ellos desmienten de manera categórica la situación.

Entonces me pregunto, ¿quien tiene el problema psicológico?

¿No serán los jueces que no quieren enfrentarse a los conflictos negando su existencia? Esto sería una negación.

Aunque sospecho que el grave problema no es ese, y que ellos son bien conscientes de lo que hacen. Lamentablemente.

Cárcel=Tortura Internacional Módulos de vergüenza

 

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Albert Woodfox, que pasó más de 43 años en confinamiento solitario, más que cualquier persona en Estados Unidos, ha sido liberado de prisión en Louisiana. Woodfox salió en libertad el viernes después de realizar una declaración de que no impugnará los cargos de homicidio culposo y hurto agravado de un guardia de prisión hace más de cuarenta años. Antes del acuerdo del viernes, su condena había sido revocada tres veces. Woodfox y el difunto compañero del grupo “Los tres de Angola”, Herman Wallace, fueron acusados en 1972 de apuñalar al guardia de prisión Brent Miller. Siempre se declararon inocentes y afirmaron que fueron acusados por su intento de denunciar las terribles condiciones en la cárcel al organizar el partido de las Panteras Negras en prisión. Herman Wallace fue liberado en 2013 y pocos días después murió de cáncer.

Cárcel=Tortura Internacional

El trabajo que realizan en las cárceles alemanas miles de presos se paga entre 9 y 15 euros al día. Obligados a trabajar en muchos casos, esas condiciones no tienen nada que envidiar a la explotación laboral de los talleres de Bangladés o Paquistán, según dicen desde el Sindicato de Prisioneros-Organización Nacional (GG/BO), una novedosa iniciativa sindical surgida hace apenas año y medio en Berlín en favor de los derechos laborales de los presidiarios. Actualmente suma 800 afiliados en 70 cárceles de Alemania y Austria.

Explotación en prisión Internacional

SeverinoCopiamos lo siguiente de Agencia Para La libertad:

Hoy [1 de febrero] se cumplen 85 años del fusilamiento de Severino Di Giovanni en el ex penal de calle Las Heras de la Ciudad de Buenos Aires. Un día después también sucumbiría bajo un pelotón del dictador Uriburu su cuñado, Paulino Scarfó. De ese modo, América Josefina Scarfó, su mujer y compañera de militancia, quien se unió a Severino cuando tenía 14 años y él 29, se quedaría sola y perseguida. La policía le arrancó entonces a “Fina” las cartas de amor que se había escrito la pareja durante largo tiempo. El escritor Osvaldo Bayer la ayudó a recuperarlas cuando ella tenía más 80 años, durante el final del menemismo en 1999. Severino, fue uno de los máximos referentes anarquistas de su tiempo por su campaña en apoyo de Sacco y Vanzetti, su antifascismo y las convicciones de “acción directa”. Representantes de la oligarquía, entre otros, presenciaron el fusilamiento donde el italiano exhibió, una vez más, toda su entereza. El escritor Roberto Arlt escribió el siguiente relato, inmortal, sobre el crimen.

El condenado camina como un pato. Los pies aherrojados con una barra de hierro a las esposas que amarran las manos. Atraviesa la franja de adoquinado rústico. Algunos espectadores se ríen. ¿Zoncera? ¿Nerviosidad? ¡Quién sabe! El reo se sienta reposadamente en el banquillo. Apoya la espalda y saca pecho. Mira arriba. Luego se inclina y parece, con las manos abandonadas entre las rodillas abiertas, un hombre que cuida el fuego mientras se calienta agua para tomar el mate. Permanece así cuatro segundos. Un suboficial le cruza una soga al pecho, para que cuando los proyectiles lo maten no ruede por tierra. Di Giovanni gira la cabeza de derecha a izquierda y se deja amarrar. Ha formado el blanco pelotón fusilero. El suboficial quiere vendar al condenado. Éste grita: “Venda no”.

Mira tiesamente a los ejecutores. Emana voluntad. Si sufre o no, es un secreto. Pero permanece así, tieso, orgulloso. Di Giovanni permanece recto, apoyada la espalda en el respaldar. Sobre su cabeza, en una franja de muralla gris, se mueven piernas de soldados. Saca pecho. ¿Será para recibir las balas?

— Pelotón, firme. Apunten.

La voz del reo estalla metálica, vibrante:

— ¡Viva la anarquía!

— ¡Fuego!

Internacional

Albert Woodfox ha pasado los últimos 40 años recluido en régimen de aislamiento en la diminuta celda de una cárcel de EE. UU. Su viejo amigo Robert King (también encarcelado durante decenios en la tristemente célebre prisión conocida como Angola) nos cuenta cómo el valor político de Albert y el apoyo mundial que recibe le permiten seguir adelante, a pesar del sufrimiento y el aislamiento que padece. Albert dice: ‘nunca podrán quebrar mi espíritu.’ Aunque su cuerpo esté roto ahora en cierta medida, aún tiene ese espíritu. ¿Qué más pueden hacerle ya? Lleva encerrado casi 50 años. Yo sentía lo mismo: ¿qué más pueden hacerme, salvo enviarme fuera del planeta?. Estar politizado me dio fortaleza, un sentido del propósito y el coraje de mis convicciones. Yo estaba en prisión, pero la prisión no estaba en mí”. Albert se convirtió en miembro de pleno derecho del BPP cuando se fugó de la cárcel y fue a Nueva York”, dice Robert. “Era la primera vez que veía a hombres negros con la cabeza erguida, orgullosos de ser quienes eran.

“Angola era considerada la prisión más cruel de Estados Unidos. Se trabajaba en condiciones de semiesclavitud: 17 horas al día por dos centavos y medio la hora. Había muchas violaciones; los guardias vendían a los presos jóvenes [como esclavos sexuales]”.

Cárcel=Tortura Internacional

Nota De Tokata: Al hilo de la noticia de la muerte de un chaval en la celda de aislamiento de la cárcel para menores donde se encontraba preso en Mallorca y el goteo de constantes denuncias sobre la existencia de celdas de aislamientos (Naciones Unidas prohibe está práctica para menores de edad), la excesiva medicación de los chavales que pasan a estar literalmente drogados por elevadas dosis de psicofármacos, los constantes malos tratos por las denominadas contenciones físicas de los guardias de seguridad y/o educadores o por agresiones directas, la incomunicación con el exterior, la extremada desatención y la falta de autonomía y la progresiva institucionalicación de los chavales… nos lleva a hacer una extrapolación del siguiente artículo-denuncia y afirmar que lo que en él se denuncia es lo que en estas cárceles para niños de este estado español viene sucediendo.

Es hora de que llamemos a las cosas por su nombre. Basta de eufemismos con eso de “Institutos”, que no nos de miedo llamarles por su nombre: empresas carcelarias de tortura y muerte. Nos referimos a los mal llamados institutos de menores correspondientes a la ciudad de Córdoba a cargo de la Secretaría de Niñez, Adolescencia y Familia (Senaf) que a lo largo de estos años vienen demostrando su falta de intenciones y políticas para contener y ofrecer un escape real de la rueda carcelaria a los menores que se encuentran privados de su libertad.

Cárceles para niños Internacional

Los presos políticos saharauis son víctimas de una premeditada y estudiada negligencia médica en las cárceles marroquíes. Esta negligencia médica es un arma más dentro del genocidio que viene realizando Marruecos contra la población saharaui desde hace ya 40 años.

La desatención que sufren es alarmante. Existen casos de enfermos de asma que víctimas de continuas crisis llegan a esperar más de cinco horas a que le sea administrado oxígeno.

Otros que debido a las torturas a las que fueron y son sometidos sufren de lesiones en articulaciones y espalda, con intensos dolores, que necesitan de una intervención quirúrgica urgente, intervención que les es denegada por las autoridades marroquíes.

Internacional

Miles de prisioneros dejarán de estar recluidos en aislamiento en California gracias a un histórico acuerdo jurídico anunciado la semana pasada, según explica Amy Goodman en Democracy Now!.

El acuerdo surgió de una demanda federal colectiva que alega que la reclusión en aislamiento por tiempo indefinido viola la prohibición establecida por la Constitución estadounidense contra el castigo cruel e inusual.

Esta resolución es el fruto de la lucha organizada de reclusos aislados durante décadas, algunos de ellos más de veinte años en la Prisión Estatal de Pelican Bay (California), en una movilización caracterizada por lo difícil que resulta alzar la voz en una situación así y autodenominada Colectivo del Corredor Corto de la Unidad de Alojamiento Especial (SHU) de Pelican Bay.

Huelgas de hambre y demanda colectiva

En julio de 2011 iniciaron una huelga de hambre en protesta contra las condiciones del régimen de aislamiento en la Unidad de Alojamiento Especial, el pabellón de reclusión en aislamiento de Pelican Bay. En ella participaron más de mil reclusos.

Su tabla reivindicativa constaba de cinco puntos y, después de tres semanas, las autoridades presentaron una propuesta, que los huelguistas consideraron de buena fe, para efectuar una revisión de las políticas de la SHU.

Meses después, tras comprobar que no se cumplía esa propuesta, volvieron a la huelga de hambre, en la que participaron más de 12.000 reclusos de toda California e incluso de otros estados.

Tras esta segunda huelga, el Centro para los Derechos Constitucionales, un estudio jurídico de interés público que se centra en derechos humanos, presentó una demanda en representación de todos los reclusos de las cárceles del sistema penitenciario de California acusados de integrar pandillas y, por tanto, enviados a la Unidad de Alojamiento Especial.

Mientras la demanda se abría camino por el sistema judicial, se inició una tercera huelga de hambre, en julio de 2013. Participaron más de 30.000 prisioneros.

Cárcel=Tortura Internacional