Hablamos con una compi de Madrid de cómo se acuerdan allí de que vivimos en una sociedad-cárcel, de algunas convocatorias anticarcelarias y de ciertos planes para ampliar perspectivas en ese ámbito. Ponemos «Desvanecer», un anticipo de «Frío», disco del grupo Gaura Devi que está a punto de salir. Comentamos la reactivación de la maquinaria de control racista de la migración y algunos actos de protesta contra ella. Hablamos de la actualidad de la huelga de hambre rotativa por la salud y la vida de lxs presxs, en su quinto turno, a cargo de David.
Categoría: <span>Actividad en la calle</span>

La gente del Grup de Suport a Presxs de Lleida dará una charla en Granada el viernes 2 de octubre explicando, antes de la marcha del domingo, su experiencia de resistencia frente a la cárcel desde dentro y desde fuera. Así lo expresan ellxs en su blog:
Lxs compañerxs de CNT Granada nos han invitado a participar de esta jornada anticarcelaria. El viernes 2 de octubre han organizado una charla bajo el nombre “Desde dentro y desde fuera: Reflexiones y vivencias desde la cárcel”, donde se hablará de nuestra experiencia desde la calle y qué se puede hacer desde el exterior (desde fuera). Y algunas personas salidas recientemente de la cárcel de Albolote contaran su experiencia y las condiciones de esta prisión (desde dentro).
El domingo 4 de octubre se va a realizar la marcha contra la cárcel de Albolote, para dar apoyo y animo a lxs compas de dentro, y decir las verdades a lxs verdugxs que curran allí.
¡Abajo los muros!
Compartimos esta publicación de lxs compis del Grup de Suport a Presxs de Lleida, donde denuncian las condiciones que sufren familiares y amigxs que van a comunicar en la cárcel de Mas d’Enric (Tarragona): un ascensor que no funciona, imposibilidad de usar los baños, sin opción de sentarse si no es en el suelo, negación de hojas de reclamaciones, retrasos de casi una hora… Además de «errores» en la información sobre los horarios de comunicación, como les pasó a dos personas que estuvieron allí el pasado sábado 26 de septiembre y que no pudieron entrar a comunicar. La fotografía de arriba es de unas pancartas colgadas en Girona por el colectivo anticarcelario Rosinyol en apoyo a la huelga de hambre rotativa por la salud de las personas presas.
Hace ya tiempo que ir a comunicar en la cárcel de Mas d’Enric (Tarragona) es una penosa aventura siempre a merced de las decisiones arbitrarias y los cambios de opinión de lxs que atienden al teléfono o en ventanilla. Además, la condiciones con las que tienen a familiares y amigxs que esperan para entrar a comunicar son deplorables.
Para empezar, y como ya se ha denunciado en anteriores ocasiones por parte de distintos grupos, en las cárceles de Catalunya (por lo menos en las que tenemos contacto) no se puede coger previamente hora para ir a comunicar. Eso trae problemas varios, como peleas y discusiones en caso de coincidir varias personas que van a comunicar con el mismo o la misma preso/a. Si no se tiene contacto con todxs lxs que estan dados de alta y hay una buena relación, puede pasar que varixs coincidan en el mismo día, y todxs no van a poder entrar… Además, al no poder coger cita, te deja a voluntad de lxs carcelerxs cuando llegas allí, ya que no tienes ningún «justificante», ningún papel. No entendemos cual es la supuesta finalidad y ventaja de éste método.
Pues bien, dos personas nos han contado que el pasado sábado 27 de septiembre fueron a Mas d’Enric a comunicar con un amigo, a la hora que les dijeron cuando llamaron por teléfono días antes. Al llegar allí y preguntar, resulta que no había ninguna comunicación para ese módulo en ese día, que a esa hora solo eran los vis a vis. Se explicó que si habían ido ese día a esa hora era precisamente porque así se lo dijeron por teléfono, y que ya se especificó que era comunicación por locutorio. Ante esto, no les dieron ninguna clase de solucion, a pesar de comentar que iban desde muy lejos, y pedir que lo sacaran a comunicar en otra hora haciéndolo coincidir con otro módulo, aunque ellxs tuvieran que esperar medio día allí. Les dijeron que eso no era posible, aunque sí le hicieron «ese favor» a otra mujer que ese mismo día iba a comunicar y había llegado dos horas tarde a su turno. Lo unico que se les dijo es que volvieran al día siguiente, y que quien les atendió por teléfono y les dijo esta información se habría equivocado. Ante esto y sin recibir ninguna clase de solución, pidieron hablar con un jefe de servicio o con algun/a responsable. Lxs carcelerxs de la ventanilla llamaron –o hicieron ver que llamaban– a un supuesto responsable, pero allí no vino nadie. También se pidió una hoja de reclamaciones, o algun formulario para poner una queja, pero la respuesta fue que no había, que no exisitian. Que si querían, que fueran al Juzgado de Guardia y pusieran una denuncia. O bien que el lunes llamaran por teléfono y trataran de hablar con la secretaria del director, y si esta «lo ve oportuno» les dará cita con el director para que realizen su queja. Se acercó otro hombre que esperaba para comunciar y se interesó por lo que estaba pasando. Preguntó a ventanilla si los horarios de comunicación de cada módulo estaban colgados en internet para poder ser consultados «¿Pero cómo va a estar eso colgado en internet?», fue la respuesta. «Si quieren ver los horarios hay un cuadrante colgado en la puerta principal, pueden hacer una foto». Aunque seguido, ella misma afirmó que los horarios cambiaban a menudo, sobre todo por el tema del COVID.
Por otra parte, nos parecen aberrantes las condiciones en las que tienen a las visitas. A pesar de que esta cárcel es nueva y grande, con espacio más que suficiente para mantener la distancia de seguridad, no dejan entrar a nadie a la sala de espera, solo cuando estás ya a punto de entrar a comunicar con quien vienes a ver. Eso se traduce en decenas de personas en la calle (calle por decirlo de alguna manera, ya que la prisión está a las afueras de la ciudad). La gente se tiene que esperar fuera del edificio, haga un calor de la ostia, frío o un viento huracanado. No hay bancos para sentarse, por lo que hay que estar de pie o tiradx por el suelo. Tampoco han puesto baños, y no dejan entrar a la gente ni a cagar en los baños que hay en la sala de espera. Es un panorama insultante, ver a niñxs y personas mayores sin poder siquiera sentarse, aguantándose sus necesidades. Solo te dejan pasar cuando ya estás a punto de reventar, y si pillas a algunx de medio buen humor. Cuando entras, de unx en unx, tienes que desinfectarte los pies, las manos, ponerte guantes y que te miren la temperatura. A la mayoría de gente les sale que tiene fiebre del rato que llevan esperando en el sol. Recordamos que en esta cárcel te obligan a llegar una hora antes de la hora de comunicar, y que mucha gente va en autobús (que ofrece pocas combinaciones) por lo que hay personas que llegan allí tres horas antes. Cuando sale que alguien tiene fiebre, lxs carcelerxs encima le meten bronca por haberse puesto en el sol, y lo vuelven a hacer salir fuera hasta que se le baja la temperatura. Todo esto, sumado a su ineptitud, hace que a media mañana las comunicaciones ya tengan retrasos de casi una hora. Cosa que conlleva que estén aún más de mala ostia, culpabilizando a las visitas de estos retrasos y de la mala organizacion del propio centro. Por poner otro ejemplo, la gente que entra para los vis a vis familiares (recordamos que en Catalunya siguen prohibidos los vis a vis íntimos) tiene que firmar un papel sobre responsabilidad por el tema del COVID. Pues bien, esto hace que aún se retrase más todo, por que no ofrecen bolígrafos para rellenar el formulario y la gente lo tiene que hacer con su propio boli (si trae) o esperar a llegar a ventanilla para rellenarlo. Las personas con las que hemos hablado y que nos han contado lo que pasó este fin de semana, explican que cuando entraron por segunda vez a pedir explicaciones, se les dijo que «no hicieran perder más el tiempo», «que ya se les habia dicho todo lo que se les tenía que decir» y «que ya se iba con bastante retraso y que eso hacía retrasar aún mas las comunicaciones de la otra gente.«
Comentar también que a pesar de su moderna estructura arquitectónica, el ascensor para bajar del párquing a la puerta de entrada ni siquiera funcionaba. Eso lo vieron por un chico que llamaba al timbre (ya que no se puede entrar dentro a preguntar en la ventanilla) porque su madre no podía bajar las escaleras.
Ir a la cárcel a comunicar, ya de por sí, es desesperante y duro, con personas que vienen de muy lejos, a menudo con escasos recursos económicos. Si además le añades toda esta situación insultante y de negligencias varias, puede pasar que la gente se desespere y pierda los nervios. Eso mismo le pasó a Iñaki, que acabó rompiendo una botella contra el cristal de la prisión (que no sufrió daño alguno) después de llevar horas esperando para que saliera algún responsable y haberle negado poder rellenar una hoja de reclamaciones. Ni con eso salió ningun responsable, y la respuesta fue llamar a los mossos d’esquadra.
Con todo esto, denunciamos una vez más públicamente lo que pasa en esa cárcel y lo que sufren las visitas. Animamos a poner quejas y pedir explicaciones, ya sea presencialmente o por teléefono, por todo lo que ocurre y que afecta a todxs lxs que van allí a ver a familiares y amigxs que tienen la desgracia de estar presxs.
Hablamos con la compañera de un hombre que ha sido torturado recientemente en la cárcel de Morón de la Frontera (Sevilla), una de las cárceles donde más denuncias de tortura se han registrado, y no es la primera vez que es agredido en esa misma cárcel, hace más de 15 días y aún no le ha visto el médico forense. Conversamos con una compañero de Madrid sobre la resistencia de los puestos políticos de la plaza de Tirso de Molina a ser barridos de allí. Comentamos también las medidas de «confinamiento selectivo» contra 35 barrios de Madrid, los más pobres ¡qué casualidad! Y algo se habla de la resistencia frente a eso en Vallecas, la represión consiguiente, etc. Informamos también sobre el tercer turno de diez días de la huelga de hambre rotativa contra todo lo que mata a lxs presxs y otros temas relacionados.
Comentamos las vicisitudes de la huelga de hambre rotativa en defensa de la salud y la vida de la gente presa, leyendo un comunicado de Peque, el compañero que está terminando el segundo turno en el momento de grabar el programa, y otro de otro compañero participante. Nos hacemos eco de otras propuestas de afrontar las mismas situaciones como, por ejemplo, la convocatoria de una marcha a la cárcel de A Lama en defensa del derecho a la salud de lxs presxs. Hablamos de algunas muertes recientes en prisión y, finalmente, con un compañero abogado de cómo están las cosas en el aislamiento de Villena, de la situación de un compañero preso allí que, padeciendo problemas psiquiátricos ha recibido recientemente varias palizas, lo cual no es la primera vez que le sucede. Hacemos algunas reflexiones sobre cómo afrontar la problemática de lxs enfermxs mentales encarceladxs.

La población reclusa en cárceles españolas está, generalmente, enferma –»eso no lo niega nadie»– y, además, abandonada, pues no recibe los cuidados que necesita, teniendo en cuenta, por otra parte, que la vida en la cárcel mermaría considerablemente la salud de cualquiera, aunque estuviera bien cuidado. Pero no es así en ningún caso, sino todo lo contrario: desde los rutinarios malos tratos, la tortura impune y los regímenes de castigo en sus diversos grados, pasando por todo tipo de privaciones (sensorial, afectiva, relacional, cultural, etc.) o por la falta de higiene o el consumo fácil de todo tipo de drogas, hasta llegar a una desatención médio-sanitaria casi total, el paso por la cárcel consiste en verse sometido a un proceso de debilitamiento psicofísico que lleva a muchas personas a la muerte. De todo eso trata el siguiente texto, que nos ha llegado por correo electrónico sin que sepamos quién lo ha escrito, aunque quien sea parece saber de qué está hablando (posteriormente, hemos encontrado la versión en galego publicada en el portal anarquista pecoras.info). Describe con profusión de detalles los resultados de la «política sanitaria» que los gobernantes españoles han aplicado siempre, hasta hoy, en sus cárceles, y le da el nombre que merece: una política de exterminio. Así, coincide en gran medida con la visión del problema que vienen exponiendo lxs presxs en lucha en su tabla reivindicativa de 14 puntos y en el planteamiento de la huelga de hambre rotativa que está en marcha desde el 1 de septiembre para denunciar públicamente todos esos detalles concretos que hacen del sistema penitenciario español una máquina trituradora. Arriba ponemos un cartel en galego que se hace eco de la huelga de hambre rotativa y de los nombres de los presos en lucha que participan en ella durante este mes de septiembre.
DESATENCIÓN SANITARIA
La cárcel no sirve para cubrir carencias de salud y sólo contribuye parcialmente a las políticas de seguridad al inocuizar temporalmente a enfermos, discapacitados, toxicómanos y alcohólicos.
Más del 70% del personal en prisiones se dedica a vigilancia y un escaso 6% a tareas sanitarias. Falta personal, equipamientos y presupuesto.
El personal sanitario es el que debería preservar estos derechos; aún más, teniendo en cuenta la vulnerabilidad de sus pacientes.
Porque, que la población reclusa está enferma no lo niega nadie. Más de la mitad son toxicómanxs, otrxs tantxs tienen trastorno mental y en altos porcentajes padecen enfermedades crónicas tales como diabetes, insuficiencia crónica, epilepsia, asma… Además de enfermedades infecciosas y transmisibles como tuberculosis y VIH entre otras.
El 80% de lxs presxs consume psicofármacos y al menos el 40% drogas.
Más de 500 presxs se han suicidado desde el año 2000 y otrxs tantxs han muerto por sobredosis. Estas son las muertes mayoritarias y vienen a formar parte de las mal llamadas “muertes naturales”. Y, por supuesto, no entran en las estadísticas aquellxs que murieron en la calle al poco de salir en libertad por enfermedad grave.
Más que una política sanitaria lo que impera en la cárcel es una política de exterminio que se ejecuta con total impunidad. Los médicos se niegan a redactar los partes de lesiones cuando les golpean o les torturan. Sin olvidar la contención mecánica comúnmente conocida como camisa de fuerza, la cual forma parte del trato degradante de las torturas, dándose 7000 casos al año de modo regimental y provocando problemas médicos por opresión de los órganos o incluso un cuadro de hipoglucemia en el caso de una persona con diabetes.
En el caso de muerte o mejor dicho asesinato, los familiares se encuentran con ocultación de pruebas, informes falsos y grandes dificultades para que se realicen segundas autopsias.
Según los artículos 104.4 y 196 del Reglamento Penitenciario, existe una total violación del derecho que tienen los presxs de pasar sus últimos días de vida con los suyos.
El acceso de las personas presas a la sanidad en España es precario; tienen una salud extraordinariamente más quebrantada que las personas en libertad. El Estado no garantiza la salud de los presxs.
Los médicos de prisiones no dependen ni del Ministerio de Sanidad ni de las Consejerías de las Comunidades Autónomas, sino del Ministerio del Interior. La dependencia de los médicos al Ministerio de Interior hace difícil conjugar la normativa penitenciaria con el acto médico.
Existen diferentes programas según adicción o patología: dependencias para trastornos mentales, dependencias para toxicómanos, programas de prevención y control de la tuberculosis, programa de vacunaciones, programas de prevención de enfermedades de transmisión parental y sexual y de prevención y control de la infección VIH y hepatitis C, vigilancia epidemiológica de enfermedades transmisibles y no transmisibles, plan de prevención de suicidios… pero nada de esto se aplica.
En este clima, se hace imposible respetar los derechos del recluso-paciente, entre otros, el derecho a la intimidad ya la confidencialidad de las informaciones relacionadas con la salud, el derecho al consentimiento informado y a renunciar a un tratamiento, el derecho a unas condiciones básicas de salud y a una atención sanitaria aceptable.
Sería necesario eliminar los regímenes de aislamiento, perseguir y terminar con la impunidad para torturar y realizar tratos degradantes, establecer criterios para una penalidad racional en la duración y en la proporcionalidad, evitar la existencia de cadenas perpetuas, acabar con la dispersión como castigo a lxs presxs y a sus familias y dotar a las cárceles de una sanidad equiparable a la que disfrutamos las personas en libertad.
Todo médico tiene que velar por que no se cometa ningún abuso contra ninguna persona, pero queda patente la indefensión de lxs presxs que crean los servicios médicos dentro de los centros penitenciarios.
Abuso de opiáceos, descontrol en la repartición y dosificación de la medicación (incluso llegando a dar la medicación toda junta en caso de puentes y festivos) siendo conscientes de las sobredosis que se dan, del trapicheo de pastillas y de la consecuente generación de conflictos; pasar por alto y no diagnosticar enfermedades crónicas y muy graves, suministrar medicación forzosa mediante técnicas de engaño.
Si te encuentras enfermx y necesitas que te vea un médico hay que apuntarse un día antes, y quien decide poner en conocimiento del médico es el funcionario, el carcelero; es decir, depende de que te crea o no te crea.
El diagnóstico normalmente para todxs es casi el mismo. Siempre unx tiene dolores o duerme mal o va con problemas de metadona o psicológicos o psiquiátricos. Y como ya son conocidos los problemas, no les dan la importancia que se requiere. Y todo es rutinario.
Las enfermedades serias son diagnosticadas tarde o ni incluso eso. La exploración en la cárcel es visual. Y si sientes un dolor, paracetamol y, si no, ibuprofeno, y ya está. Te consideran enfermo crónico si eres drogodependiente, esta es la enfermedad que tienes y todos los problemas que vayas allí a exponer son “eso”, la drogodependencia.
El 70% de la población carcelaria está afectada psicológicamente y con tratamiento psiquiátrico. La mayoría de ellxs no saben lo que están tomando. Otrxs, que entran de la calle y tienen ya una medicación prescrita, allí se la quitan y le dan otra cosa parecida o no le dan nada. Porque luego entra el chantaje, el querer humillarte, que pases por el aro…
Incentivan el uso y abuso de metadona para mantener al “delincuente”, para controlarle en la cárcel y posteriormente en la calle. Porque una vez que sale, está controlado por el centro que lo dispensa y policialmente también. Y si les das problemas, te dan Modecate o Largactil, y te dejan neutralizado total, no puedes ni andar. Ahí es donde ya entra la destrucción consciente del individuo… ¿Y si te niegas a tomar la medicación psiquiátrica? Te cogen y te inmovilizan. Además estas medicaciones son adictivas y en algunos casos los efectos duran varios meses.
Existe medicación excesiva de manera intencionada. Para dormir se dispensan Transilium, Valium y medicinas derivadas de opiáceos las cuales te crean dependencia. Si te trasladan de cárcel, te cortan la medicación de manera radical. Si tienes un ataque de ansiedad, o tienes agobio o algún síntoma derivado de estar encerrado tanto tiempo… para eso no tienen ninguna medicación. Porque allí te dan una medicación cuando hay situaciones excepcionales, mientras no esté tu vida en peligro… aunque a ellos no les importe, pero tienen que justificar que han querido salvarte.
La enfermería como tal no existe. El hecho de la enfermería es como un justificante legal. Estás encerrado en vez de en una celda en la enfermería y vigiladx por otro preso, ya que el trato con el médico en la enfermería es escaso. Si tú no solicitas que vengan, allí no te revisa nadie.
Y no olvidemos la crisis del coronavirus que ha supuesto ansiedad, pánico, alejamiento y una mínima comunicación con familiares. En la cárcel el Estado de Sitio no es temporal, es constante.
La cárcel es para destruir, para degradar, para debilitar, para condicionar.
Por desatención médica sientes esa impotencia de que te puedes llegar incluso a morir, porque no te hacen caso.
¡Qué cese la complicidad de los médicos en la tortura!
Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera (Renovada)
Huelga De Hambre Rotativa 2020
¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 02-09-2020]

COVID, PRISIÓN Y FALTA DE MEDIOS: DOBLE CONDENA
La situación extrema creada en las cárceles en el contexto de alarma social y sanitaria por el COVID, nos llevó a un grupo de familiares y amistades de personas presas, con apoyo de otros colectivos implicados en la defensa de los derechos humanos, a denunciar lo abusivo de las circunstancias y demandar soluciones a la situación vulneración de los derechos de las personas presas resultante:
No se reduce la población penitenciaria, sólo sus derechos
Atendiendo a las recomendaciones de las más altas instituciones en materia de salud pública, la mayoría de los estados europeos redujeron el número de presas y presos para evitar ls riesgos de la pandemia. Por el contrario, el estado espñol no hizo más que agravar la situación de nuestra gente presa, quitándoles, uno tras otro, sus derechos. En los últimos meses, la pobalción reclusa ha padecido la suspensión de vises y visitas (incluso de abogadxs), actividades programadas, tutorías de la UNED, servicio de demandadero, salidas a polideportivos, ayuda del voluntariado, etc. La paralización de los Equipos Técnicos y de las Juntas de Tartamiento ha impedio las progresiones de grado y el acceso a la libertad condicional, infringiendo el derecho fundamental a la libertad de algunxs internxs en condiciones de salir a la calle en regímenes de semilibertad. Se supone que la cárcel sirve para reinsertar a las personas presas, pero en esta situación comprobamos cómo prevalece el castigo sobre cualquier otra finalidad, castigo que se va agravando con medidas «sanitarias», como las cuarentenas sufridas en regímenes de aislamiento estricto después de traslados o visitas. Esto es ilegal: si en las actuales circunstancias el estado no puede cumplir con su propia ley, que abran las cárceles y dejen salir a las personas que tienen dentro. Por lo tanto, exigimos la excarcelación de las personas presas, ya que que Instituciones Penitenciarias ni cumple su ley de régimen interno ni toma medidas efectivas y reales que velen por su seguridad e integridad.
Personal médico casi inexistente
Denunciamos la actual situación sanitaria dentro de las cárceles, totalmente insuficiente en unas condiciones normales, pero que resulta aún mucho más preocuapnte en un contexto de alarma sanitaria. Esta situación es la que explica las medidas que se toman para abordar la crisis: resulta más barato restringir los derechos de lxs reclusxs que solucionar esta grave desatención médica. Frente a la gravedad de esta situación, exigimos la excarcelación de las personas presas vulnerables (las gravemente enfermas, las mayores de 60 años y con patologías crónicas previas) y de las mujeres embarazadas y con críxs, así como de las personas con enfermedades mentales, ante un agravamiento de su estado de salud a consecuencia de la vivencia dentro de la cárcel de un contexto de incertidumbre y mayor aislamiento social.
Exigimos el derecho a la salud de las personas presas. Si el coronavirus entra en las cárceles, habrá que vaciarlas.
No hay medidas compensatorias
Exigimos medidas para paliar todo el sufrimento con que estamos vivenciando esta situación, desde hace meses, y lo que está por venir. denunciamos el desprecio con que son tratados nuesros derechos cuando se nos prohíbe ver a nuestros seres queridos incluso a través de un vidrio. Mientras los carceleros entran diariamente desde la calle, se pretende trocar nuestro tiempo de estar en familia, ya de por sí escaso, por una videollamada de diez minutos.
Queremos la devolución de los vis a vis perdidos durante la cuarentena (compromiso adquirido por la mayoría de los directores de las cárceles de las que tenemos información, cuyo cumplimiento está siendo ahora denegado sistemáticamente) y de los que se pierdan a causa de futuras restricciones.
Queremos que se agilicen las concesiones de terceros grados, la libertad para lxs presxs preventivxs, indultos totales o parciales para cada internx y abono en las liquidaciones de condena de los días en que la prolongación temporal de la situación excepcional de alarma aumente la duración de las condenas, con una reducción extraordinaria de las penas equivalente.
Proponemos que se nos tome la temperatura o, en último extremo, que se nos haga la prueba a familiares y amistades al entrar en la cárcel, pero que en ningún caso se nos quiten las visitas y comunicaciones vis a vis. Además, están siendo los carceleros quienes en la mayor pare de los casos introducen el virus.
Hacemos hincapié en que la desatención sanitaria en las cárceles no es de ahora, sino que viene de muy atrás. Situación insostenible que se hace visible en las muertes que suceden constantemente en las cárceles y de las que nadie se hace responsable.
Ante el agravamiento de la falta de medios y derechos por la pandemia:
EXIGIMOS COMPENSACIÓN POR EL ENDURECIMIENTO AÑADIDO DE LA ESTANCIA EN PRISIÓN
EXIGIMOS LA REDUCCIÓN DE LA POBLACIÓN CARCELARIA
¡DEFENDAMOS EL DERECHO A LA SALUD DE LAS PERSONAS PRESAS!
¡ABAJO LOS MUROS DE LAS PRISIONES!




