Balance De La Lucha Del 2009 Contra La Cadena Perpetua Legal O Encubierta

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En los últimos meses del 2008, varios centenares de presos italianos condenados a cadena perpetua (ergastolo) lanzan por segundo año consecutivo, a través de una asociación creada para ello llamada Liberarsi, en dudosa colaboración con organizaciones políticas y asistencialistas, una convocatoria de huelga de hambre contra el ergastolo italiano. Esta vez plantean un ayuno rotativo de una semana en cada departamento italiano e intentan hacer extensiva la convocatoria a toda Europa en todos y cada uno de cuyos estados está en vigor, explícita o encubiertamente, como en el caso español, una forma u otra de cadena perpetua. En el territorio del Estado español, algunos compañeros presos en coordinación con algún grupo de apoyo deciden hacerse eco de la convocatoria. No se trata solamente de solidarizarse con los italianos, razonan, ya que aquí existe también la cadena perpetua, aunque en la ley no se diga su nombre, agravada por el endurecimiento punitivo que ha alcanzado el grado más alto a partir de las reformas del 2003. Desde el primer ayuno contra el régimen FIES de marzo del 2000, esta es la primera movilización colectiva de presos que logra una participación y seguimiento significativos, tanto en las prisiones como en la calle. Participan en ella alrededor de 50 compañeros presos de primer y segundo grado en al menos 15 prisiones. La mayoría lo hacen ayunando los días 1, 2 y 3 de diciembre y también el 16 de marzo. Dos o tres prolongan el ayuno algunos días más, algunos añaden la huelga de patio a la de hambre, otros, por no estar de acuerdo con los ayunos al considerarlos inefectivos o debido a su estado de salud, hacen sólo huelga de patio. En la calle se celebran charlas, reuniones, jornadas  y otros actos informativos: reparto de panfletos y boletines, pegadas de carteles y pegatinas, pintadas pequeñas y grandes, colgamientos de pancartas, programas en radios libres, etc., y también concentraciones y manifestaciones ante consulados, juzgados, prisiones… y algún corte de tráfico, en ciudades como Barcelona, Valencia, Castellón, Alcoy, Córdoba, Málaga, Granada, Bilbao, Vitoria, San Sebastián, A Coruña, Vigo, Santiago, Salamanca, Toledo, Madrid, Valladolid, Palencia, etc.

A pesar del carácter simbólico y pacífico de la movilización, las represalias de la administración carcelera alcanzan a gran cantidad de compañeros repartidos en prisiones como Topas, A Lama, Madrid II, Puerto III, Castellón, Algeciras, y, sobre todo, Córdoba. Van dirigidas principalmente a cortar la comunicación con el exterior: intervenciones irregulares de comunicaciones escritas y orales, por “estar en comunicación con grupos anarquistas” y cosas por el estilo; registros y cacheos de celdas, algunos sin la presencia del interesado, es decir, ilegales; secuestro de publicaciones con y sin depósito legal; prohibición de comunicar con amigos; traslados y dispersión; sanciones bajo falsas acusaciones como “incitar a la galería a amotinarse”; regresiones de grado; amenazas, insultos y acoso constante por parte de los carceleros, etc. Como dice uno de los compañeros presos participantes, “muchos de nosotros, yo incluido, hemos sufrido la represión por parte de la administración, cada cual de diferente forma pero en esencia ha sido algo coordinado por la administración”, de lo que deduce que “han tenido miedo de que con la ley en la mano se pongan en peligro sus intereses y por ello es que creo que debe de servir para iniciar un debate tanto interno como externo de cómo luchar y reivindicar nuestros derechos con algo que se les escapa de las manos, las leyes”. O, como dice otro, “todo este rollo que se han hecho obedece a un miedo enorme a que la peña se ayude y se defienda, y veo que han conseguido el efecto contrario (…) parece que ha revivido el espíritu de lucha contra tanto abuso e impunidad y ha sido como un antes y un después”.

En general, a pesar de las represalias, la valoración del desarrollo y resultados de la lucha por los que han participado en ella desde la condición de presos es bastante positiva: “si hay algo bueno que se ha conseguido en esta huelga de hambre recién realizada, ha sido (…) que ha surgido de nuevo el chispazo de la lucha entre nosotros, por lo cual creo, que hemos avanzado un taco en esta lucha”, y “el simple hecho de que hayamos empezado a debatir cosillas entre nosotros, ya es un verdadero triunfo”. O “¿qué hemos conseguido aparte de  represalias? Algunos dirán poco, otros nada y yo personalmente opino justo lo contrario… NOS HEMOS UNIDO TODOS (cuando digo TODOS, me refiero tanto a los secuestrados, como a los que estáis fuera del vientre de la bestia) con un mismo objetivo: ¡abolir las cadenas perpetuas! Si no, miraros los unos a los otros ¿a que hay conocidos y desconocidos entre vosotros?, y ¿todo para qué? ¡Para entre todos, buscar la manera de organizarnos y coordinarnos mejor para la total abolición de las cadenas perpetuas! ¡¡¡Y esto, queridos compañeros, ya es un gran paso, un gran logro, un triunfo!!!”. “Tras los 3 días de ayuno y conociendo el seguimiento que éste ha tenido en las cárceles del estado español, aquí no consideramos que haya sido un fracaso. Al contrario, creemos que ha servido para enseñarnos algunas cosas y confirmarnos otras”. Y además, “ha servido para que el movimiento de fuera se cohesione y para visibilizar la situación de las cárceles en el estado español”. “La verdad es que a pesar de mi pesimismo congénito, pues soy partidario de otro tipo de acciones, que no voy a explicar ahora, si de hacer una valoración se trata sobre dichas jornadas, la mía es una valoración positiva. Positiva puesto que dichas protestas han cumplido su objetivo primordial: visibilizar una vez más la inutilidad total del entramado carcelario, cuyo dogma principal no es la reinserción, como pretenden hacer creer  a la ciudadanía a través de la propaganda mediático-gubernamental-estatal; sino la aniquilación total o parcial de los seres humanos que padecen la lacra del encarcelamiento”.

Sin embargo, también se reconocen fallos, criticándose, por ejemplo, la limitación de los objetivos: “soy consciente que pedir el cierre de las cárceles es hoy día imposible. Pasito a pasito se llega lejos, pero estos pasitos no pueden ser tan mezquinos que sólo quieran llegar a un tope de veinte años revisables a los quince. Veinte años son una vida. Es más, me parece egoísta y excluyente. ¿Qué pasa con los otros presos? Madres con hijos, enfermos físicos y mentales, violencia de carceleros contra presos, aberracio-nes médicas. ¿Qué es lo que pasa? ¿Qué sólo somos dignos de lástima los que llevamos más de esos veinte años presos? Y los abusos judiciales ¿los dejamos de lado?, como a los menores que están peor que nosotros”. Asímismo se señala la falta de una autonomía completa: “Está en la mano de cada individuo (sea preso o libre, sea anarquista o rebelde, etc.) el sumarse y expresarse (dar su opinión, etc.) en cada iniciativa/lucha y sólo así (de forma horizontal y directa) podemos tener la certeza de estar actuando de forma libre y autónoma.” “Pienso que lo que asesina y coarta la autonomía en una lucha es la representación y delegación en organizaciones de carácter vertical.” “Es una lástima (…) que los presos mismos no sean capaces de organizarse de forma autónoma y directa y deleguen sus responsabilidades a organizaciones/asociaciones de carácter reformista”. Aunque alguno piensa de forma distinta: “Supongo que algunos estaréis de acuerdo y otros no tanto en buscar y sumar aliados en colectivos de distinta naturaleza y otros colectivos amigos. En mi opinión, si compartimos enemigo y campo de batalla ¿por qué no orquestarnos y disparar al unísono? El fin lo requiere”.

Algunos critican también los medios de lucha utilizados: “Confirmamos que el ayuno y el “chapeo” no son herramientas válidas de lucha, por su nula repercusión social fuera del ámbito libertario y por su generalizado rechazo entre los presos; primero por el autocastigo que suponen y segundo por la convicción nacida de la experiencia de lo nulo de su efectividad”, “y que muchos otros no se consideran afectados por nuestras reivindicaciones por la cuantía de sus condenas y por la convicción de que la sumisión a la arbitrariedad de la autoridad y la cesión de sus derechos y dignidad les permitirá salir antes de la cárcel acogiéndose a los llamados beneficios penitenciarios (permisos y libertad condicional)”. “También hemos sabido que para muchos es una forma demasiado suave de protesta”. Y, haciendo gala de coherencia, proponen otros medios: “Así que todos debemos devanarnos los sesos para encontrar nuevas formas de protesta y lucha que perjudiquen lo menos posible a los presos y que puedan ser compartidas y comprendidas por mucha más gente”. “Ahora que hemos empezado y hemos dado el primer paso, Por qué no dar otro y llenarles de denuncias los juzgados de vigilancia por todo. ¿Qué pasaría si se enviasen cientos de denuncias? Sigue siendo negociar con los verdugos. Pero todos sabemos que no les gusta que se denuncie, y esto no hace pasar hambre, que hay muchos presos enfermos que han de cuidar su salud”. “Hemos sufrido y seguimos sufriendo la represión administrativa y lo que veo es la necesidad de denunciar a todos los niveles esos actos. Entiendo que algunos no lo deseen por miedo a las represalias o por simple desconocimiento y de ser por esto último es necesario e imprescindible el apoyo exterior. La Justicia aunque sea injusta por naturaleza es la que nos mantiene aquí, pero al igual que se nos aplica a nosotros es aplicable a todos incluyendo a la administración penitenciaria”. O bien, “que los presos hagan huelga de economato, de demandadero y de cuentas bancarias, y es que no hay nada que más le joda a cualquier negocio, que les toquen los cojones con sus beneficios económicos”.

Muchos de los compañeros presos que han participado en la lucha estiman insuficientes los grados de comunicación y coordinación conseguidos: “tendría que haber un poco más de coordinación”,  “casi no ha habido comunicación”. “Algo sí hemos aprendido: La necesidad de lograr difundir en mayor extensión las convocatorias de protesta ya que el sistema modular de las cárceles dificulta muchísimo, cuando no imposibilita, las comunicaciones y el contacto con compañeros de otros módulos”. “Ahora bien, ¿qué es imprescindible para una buena organización y coordinación entre todos? Yo pienso que para ello es imprescindible una COMUNICACIÓN FLUIDA ENTRE TODOS. Si no somos capaces de que se consiga esto, creo que jamás tendremos una organización ni coordinación efectiva”. Dan, sin embargo, muchísima importancia a esas condiciones tan relacionadas entre sí, ya que consideran que pueden determinar en gran medida la participación de las personas presas en las propuestas de lucha: “en lo que se refiere a la participación de los presos en las mencionadas jornadas, si bien es cierto que las protestas no han sido secundadas por la inmensa mayoría de los presos, esto no quiere decir que un  porcentaje  elevado de esa mayoría no comparta nuestras justas reivindicaciones y demandas”, por tanto, “Esperamos que en un futuro y mediante una labor informativa eficaz se vayan sumando a la lucha más presos teniendo en  cuenta y sin olvidar que en un ámbito como es el carcelario, la represión que siempre se ejerce contra las personas que participan en estas movidas juega un papel importante a la hora de actuar como factor desmovilizador, por eso es importante (y debiera serlo) reforzar ese talón de Aquiles mediante un ejercicio de solidaridad directa con los involucrados. Para mí, por lo menos poder proporcionar cierto grado de confianza y seguridad  a los participantes, que aunque plenamente conscientes de lo que conlleva en prisión participar  en este tipo de acciones  y asumiendo la presión como algo consustancial al ejercicio de las mismas, no se vean desbordados por la acción paralizante  del miedo y sobre todo por la sensación de impotencia. Para ello sería conveniente, para minimizar  esos efectos negativos, potenciar  los lazos de solidaridad a los que me he referido mediante el contacto de los de dentro con los que os encontráis fuera; esto es necesario, no sólo para elaborar líneas de actuaciones conjuntas, sino también para profundizar en el conocimiento recíproco y crear un clima de amistad y compromiso.”

En cuanto a la actividad en la calle, ha habido algunas propuestas desde el interior de los muros: “Ruido, hacer ruido. Que se enteren cuantas más personas mejor de cómo son las cárceles cinco estrellas de los demócratas.” “Hacer partícipes de estas cosas a los familiares. Que no sólo los tengamos para que nos manden el peculio”. Más abajo continuaremos con estas propuestas, ahora damos paso a las críticas, que también las ha habido y algunas bastante fuertes, dirigidas, sobre todo, a “los anarquistas”: “Es una lástima que muchos de nuestros compañeros no vean el potencial subversivo que tienen las luchas dentro de las prisiones (sean de menores, de extranjeros, etc.)”. O bien, “los colectivos anarquistas deberían plantearse si es lo mejor que si hay un movimiento de lucha de presos, sean los que den la cara (mucho preso anarquista me parece que hay). Que su ayuda siga pero que no carguen con todo el peso”; “habría que cambiar muchas cosas, sobre todo la mentalidad de los de fuera, pues por lo que he visto (a lo mejor estoy equivocado) pretenden que el peso de la lucha recaiga siempre sobre los mismos, LOS PRESOS, y por consiguiente la REPRESIÓN, mientras que fuera se dedican a hacer fiestas reivindicativas y se reúnen en los conciliábulos para arrogarse la dirección de las luchas y de paso hacer proselitismo a nuestra cuenta, mientras se divierten”. “¿Qué ha faltado? excepto por parte de algunas individualidades (escasas) que se han implicado de CORAZÓN, ha faltado una solidaridad efectiva y no como se ha practicado que se la puede considerar como meramente testimonial (por decirlo de alguna manera). IMPLICACIÓN REAL, SOLIDARIDAD EFECTIVA y COMPROMISO”.

Sobre el aspecto “internacional” de la lucha: “Ha habido falta de coordinación, incomprensión del mensaje, dispersión total y desconocimiento de la lucha y la táctica: mientras la gente se solidarizaba con los italianos o los griegos, no sabían o no querían ver, que la punta de lanza donde residía la fuerza de esas demandas, era la del Estado español, un Estado que, junto con EEUU, es el segundo del mundo donde el cumplimiento de las condenas es de mayor duración, donde los índices de suicidio están por encima de los de EEUU; donde la salud es una ilusión… Donde, en definitiva, la industria del encarcelamiento y del asesinato institucional se han convertido en un negocio muy lucrativo, que incrementa las arcas del estado y que políticamente les proporciona un discurso a los administradores y legisladores demasiado cómodo y sin costas”. “A los compañeros de la Península Ibérica les aconsejaría buscar sus complicidades entre los propios compañeros de la Península Ibérica; y esto tanto dentro como fuera pues cada contexto/estado tiene particularidades propias que no son reproducibles en otros contextos/estados. No se puede ser solidario a nivel internacional (o serlo a modo simbólico) cuando no somos capaces de organizarnos a nivel nacional”.

En cuanto a necesidades y propuestas de cara al futuro, un compañero aporta, entre otras, la siguiente serie de propuestas: “Reitero la importancia en la intercomunicación, para que dentro conozcamos todos las pautas y reivindicaciones, y tengamos establecido un protocolo de respuesta ante las medidas represivas que ya conocemos”. “Creo esencial que todos dispongamos de los formatos a presentar al iniciar las reivindicaciones colectivas y otros a personalizar con la exigencia de puesta en libertad (los enfermos, los que tengan mas de 20 años cumplidos, etc.). También un listado de todos estos para enviar uno solidario colectivo”. “Para ampliar la implicación dentro (que es algo muy difícil) debemos difundir nuestra lucha a otros presos, facilitando formularios de escritos a cursar a todo el que se anime a sumarse”. “Deberíamos invitar a realizar un estudio sociológico en las prisiones del Estado al Observatorio Internacional de Prisiones (OIP) y si no, por lo menos plagiar su formulario como referencia para, por otros medios, efectuar otro”.  Otro compañero propone lo siguiente: “Coordinación y concertación de acciones carcel/rue”, “debemos impulsar (en esta dinámica) la sostenibilidad y el compromiso de la comunicación carcel-calle, y no solo eso, sino involucrarnos en acciones conjuntas”; “Liberarnos de prejuicios, ya que bastantes brechas nos separan como ciudadanos como para que encima las agrandemos en nuestras relaciones humanas”; “Incrementar acciones más físicas-materiales, en el campo de actividades de lo que nos ocupa. Dar prioridad a las acciones de carácter económico”; “Prolongar en el tiempo, tanto dentro como fuera, apoyándonos mutuamente, las labores de propaganda, haciendo hincapié y difusión de la problemática, pero sin convertir la misma en el eje de nuestra acción”; “No  debatir tanto en torno a lo que se quiere conseguir, si no a lo que se consigue a través de la práctica diaria de las acciones revolucionarias y de combate”.

En fin, “es necesario seguir incidiendo en esta dinámica para que la cosa no quede en flor de un solo día, pues por desgracia la memoria tiene las patas cortas”. “Haría falta dotarse de un aparato jurídico para minimizar los efectos de la REPRESIÓN que genera SIEMPRE la lucha, contra una situación no sólo injusta, sino CRIMINAL, y también potenciar los lazos de amistad, compañerismo y apoyo mutuo, para, a pesar de las divergencias, poco a poco y mediante el conocimiento recíproco, que los de fuera se den cuenta que la única diferencia existente entre nosotros es que unos estamos presos y otros en la calle. Y sobre todo tratar de acortar las diferencias a todos los niveles y la brecha existente entre unos y otros, que es evidente”. “Está claro que la propaganda nunca está de más, pero si no va implementada de otro tipo de acciones, y sobre todo si los que estáis fuera no apoyáis de manera igualitaria nuestras/vuestras acciones, qué os voy a contar”. Pero, como dice otro compañero, “Algo se mueve a pesar de todo, la cárcel y cualquier iniciativa que salga es cosa de todos, tendría que estar en la primera línea de lucha porque es aquí donde el sistema puede aplicar toda su fuerza, violencia e injusticia. Al estar en su contra todos/as corremos el riesgo de pasar por aquí tarde o temprano, lo que nos obliga a estar unidos cuando nacen luchas en su contra, sean las que sean, vengan de donde vengan. Vientos nuevos de lucha llegan, está en nosotros transformarlos en huracanes”. “Por un mundo nuevo y sin cárceles”.

OTRAS LUCHAS

La lucha contra la cadena perpetua tuvo continuidad en el módulo de aislamiento de Valdemoro donde el compañero Antonio Porto Martín, a pesar de estar enfermo, tuvo que ponerse en huelga de hambre y patio a partir del 20 de marzo para forzar la reconsideración de una liquidación de condena negligente que le perjudicaba. Otros diez compañeros del mismo módulo se solidarizaron con él apoyándole con ayunos y chapeos. Afrontando las represalias que no se hicieron esperar consiguieron que la liquidación de condena fuera reconsiderada. También en la calle hubo algunos gestos de apoyo

Es remarcable también la reivindicación de Joaquín Garcés Villacampa apoyado por bastante gente en la calle para que se le pusiera en libertad tras enterarse de que llevaba preso cuatro años más de lo legal debido a una negligencia de la administración. A pesar de la evidencia, la Audiencia Nacional se resistía a ponerlo en libertad. Cosa que finalmente hizo.

Debate Sobre Objetivos Y Medios En Las Luchas Anticarcelarias

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