Aparece Muerto Un Preso En Su Celda De Puerto III

A las 7.45 de la mañana, como cada día, tocaba levantarse en las celdas de Puerto III. Sin embargo, en una de ellas uno de sus reclusos no se movía. No atendía a las llamadas de su compañero ni tampoco a los requerimientos del funcionario que fue alertado al instante ante la posibilidad de que hubiera ocurrido algo. Los peores augurios se confirmaron. El recluso, de solo 28 años, había fallecido.

El centro penitenciario informó al juez, que estaba en funciones de guardia el domingo y quien ya ha abierto una investigación. Hasta Puerto III también acudió un equipo de Policía Judicial y servicios sanitarios que solo pudieron certificar la muerte del interno.

La dirección de la prisión no confirmó ayer la causa del fallecimiento al estar inmersa en una investigación judicial. Sí negaron que hubiera sido una muerte por causas violentas, ya que el cuerpo no presentaba signos de agresión o autolesión.

Otras fuentes consultadas  explicaron que el recluso pudo haber muerto por una sobredosis. El consumo de drogas volvería, por tanto, a provocar un episodio trágico entre rejas.

El finado, que era vecino de la barriada de las 512 viviendas de Puerto Real, debía cumplir cinco años de reclusión por tres causas distintas; la más reciente por un robo con violencia. No había estado ingresado previamente en el módulo de Enfermería ni se había quejado tampoco de ningún tipo de dolencia; lo que refuerza la tesis del consumo de drogas.

Según las mismas fuentes no oficiales consultadas, la muerte del joven generó un gran clima de crispación en su barrio. La Policía Nacional tuvo que pedir refuerzos para los agentes que patrullaban el domingo de forma ordinaria la zona, al verse increpados por allegados del fallecido, cuyo cuerpo había sido trasladado al Instituto de Medicina Legal de la capital para la práctica de la autopsia.

La entrada de sustancias estupefacientes en las prisiones ha obligado a reforzar la vigilancia sobre las visitas que reciben los reclusos. La droga que circula en los patios de las prisiones suele tener la misma vía de acceso, procedente del exterior.

Sin embargo, en macrocárceles como Puerto III esta tarea de chequear persona por persona resulta muy complicada. El año pasado computó 110.000 comunicaciones, unas 2.000 al mes.

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