Acción En Basauri Por La Libertad De Los Presos Enfermos

Según Gara, dos furgonetas que simulaban ambulancias llegaron a mediodía de ayer a puertas de la cárcel de Basauri. «Venimos a por Juanpa, Jon y Foruria. Los vamos a sacar de la cárcel para que se curen en casa», explicaron más tarde sus ocupantes. Iban ataviados como personal sanitario o con buzos blancos, pero la Ertzaintza acabó rápidamente con la parodia, e identificó incluso a los periodistas presentes.

Pasadas las doce del mediodía, una sirena advertía de la llegada a la cárcel de Basauri de dos furgonetas que simulaban ser ambulancias. Los dos vehículos aparcaron en la misma puerta de la prisión y de los mismos se bajaron una decena de personas: cuatro ataviadas como personal sanitario, con mascarilla, y el resto con buzo blanco y los rostros ocultos tras máscaras blancas.

Sacaron tres camillas ficticias y mientras los disfrazados con indumentaria de sanitarios llamaban al timbre de la cárcel, el resto del grupo desplegó una pancarta en la que podía leerse lo siguiente: «Juanpa, Jon, Jose Ramon, egoera larrian. Gaixo dauden presoak etxera».

La respuesta a la llamada no se hizo esperar. Una patrulla de la Ertzaintza salió de la cárcel y pronto llegaron otras. «Aquí no pueden estar, hagan el favor de retirar las furgonetas», comunicó uno de los agentes a los participantes en la parodia, que se mostró especialmente molesto con el trabajo de los medios gráficos. «No me saques, que te doy», llegó a amenazar a uno de los fotógrafos que cubría el acto.

Los agentes procedieron a la identificación de todos y cada uno de los participantes en el acto, a los que pidieron el permiso de conducir e incluso la documentación de las furgonetas. Solicitaron, asimismo, DNI y acreditación periodística a todos los redactores y medios gráficos, al tiempo que pidieron a los fotógrafos que les mostrasen las imágenes tomadas.

Al otro lado de la carretera, los participantes en el acto leyeron ante los medios el motivo de la parodia. Según explicaron, el santutxuarra Juan Pablo Diéguez Gómez, el aramaioarra Jon Agirre Agiriano y el vecino de Markina José Ramón Foruria Zubialde presenta un estado de salud que requiere su inmediata excarcelación.

A Diéguez le estirparon un cáncer de próstata y está siendo sometido a un tratamiento con radioterapia, además de otras dolencias importantes, como artrosis y artritis generalizadas. Agirre, además de importantes complicaciones derivadas de la diabetes mellitus que le diagnosticaron en 1998, sufre artrosis en la columna vertebral, tiene las caderas muy afectadas y una hernia discal. Además los médicos advierten de que se encuentra en grave riesgo de sufrir un infarto de miocardio. Foruria, por su parte, padece un cáncer de vejiga, Las pruebas urológicas que le realizaron en octu- bre muestran una reaparición del tumor.

«Hoy hemos venido a las puertas e la cárcel de Basauri desde Markina, Santutxu y Arrasate con ambulancias solidarias y vestidos de médicos solidarios, porque nuestros amigos y vecinos secuestrados al otro lado de este muro necesitan asistencia médica urgentemente, necesitan ser traídos a casa para que reciban el tratamiento adecuado», explicaron.

«Porque les necesitamos»

«Hemos venido aquí a por ellos, a llevarlos a casa. Los vamos a sacar de la cárcel para que se curen en sus casas. Los vamos a rescatar de este bloque de hormigón para que puedan recibir un tratamiento médico digno», resaltaron los participantes en el acto de denuncia.

Destacaron, además, que en Euskal Herria «se está abriendo una nueva fase», ante la que «es más necesario que nunca acabar con esta cruel política penitenciaria». En la senda abierta en defensa de los derechos de los presos políticos vascos por la «gran masa» que participó en la movilización del pasado 8 de enero en Bilbo, animaron a llevar la misma reivindicación a la calle a través de nuevos pasos.

«Somos los amigos de Juanpa, Jon y Foru los que nos hemos acercado aquí a hacer este acto solidario y llamativo», remarcaron al tiempo que animaban a que «mañana seáis otros y a que os suméis más gente a este tipo de acciones».

«Este pueblo ha demostrado durante años que tiene suficiente fuerza e imaginación. Hemos coloreado las calles de Euskal Herria con actos y acciones innovadoras y llamativas miles de veces y de esa manera también vamos a dar los pasos necesarios en el camino hacia la amnistía. De la misma manera que vamos a traer a casa a los presos enfermos, vamos a acabar con las condenas de por vida y vamos a acabar con el aislamiento», manifestaron.

El grupo de amigos y vecinos de los tres presos enfermos reiteró su llamamiento a la sociedad para que lleve a la calle la lucha por los derechos de los presos a través de acciones «especiales y llamativas» y mostró su convencimiento de que a través de la solidaridad y la movilización en la calle «vamos a dar la vuelta» a la actual política penitenciaria.

«Vamos a conseguir que sean respetados todos lo derechos de nuestros familiares y amigos presos, porque les queremos, porque les necesitamos, porque no hay solución posible sin contar con ellos, sin que se respeten sus derechos», manifestaron frente a los muros de la cárcel vizcaína.

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