21 Horas Al Día En Una Celda. Manifiesto Contra El Aislamiento Penitenciario

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Veintiuna horas sin ver ningún rostro ajeno. A veces incluso, si no hay espejo, ni siquiera el propio. Veintiuna horas sin estímulos, en silencio, sin conversación, sólo con tus propios pensamientos. Veintiuna horas sin actividad física. Veintiuna horas sin poder fijar la vista en el horizonte.

El régimen de aislamiento en la prisión impone un régimen de vida a las personas presas basado en el encierro en soledad durante la mayor parte del día, entre dieciocho y veintiuna horas. Hay personas que están días, otros meses, y otros incluso años, a pesar de que las normas internacionales para el tratamiento de las personas reclusas, conocidas como las “Reglas Nelson Mandela”, establecen que el tiempo máximo de reclusión en aislamiento tiene que ser de quince días.

Este sistema de vida se impone como tratamiento permanente, medida regimental a los preventivos, sanción puntual o medio coercitivo. A lo largo del 2016 pasaron por el régimen de aislamiento en las prisiones catalanas un total de 2.156 personas: 1.487 por haber sido sancionadas y 669 por haber sido clasificadas en primer grado del tratamiento penitenciario.

Si partimos de la premisa constitucional que la prisión, en principio, tiene que actuar como agente de reinserción de las personas presas y, por lo tanto, a una vida en comunidad, ¿qué sentido tiene el aislamiento? Se mantiene afirmando que estos tratamientos funcionan, mientras las personas presas se autolesionan o, incluso, llegan a suicidarse. Ante estos resultados, ¿por qué se sigue aplicando como tratamiento penitenciario?

El Relator Especial de las Naciones Unidas para cuestiones de tortura y otros tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes ha recomendado en numerosas ocasiones a todos los países prohibir la reclusión en aislamiento de las personas presas, excepto en circunstancias excepcionales y, en estos casos, por el menor tiempo posible. Entendemos que la reclusión en aislamiento de más de 15 días tiene que ser prohibida dado que numerosos estudios han mostrado que puede causar un daño mental crónico. El aislamiento prolongado genera situaciones que pueden llegar a ser consideradas como tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes. Además de la vulneración de derechos humanos que supone, es injustificada, por anacrónica e ineficaz.

¿Una sociedad democrática del siglo XXI se puede permitir seguir perpetuando una institución como el aislamiento? A pesar de que la competencia legislativa es del Estado Español, Cataluña en el marco de la ejecución penal puede dejar de aplicar el régimen de aislamiento.

Las entidades y las persones firmantes exigimos que:

– Que el Parlamento de Cataluña se pronuncie sobre la necesidad de suprimir el régimen de aislamiento del sistema penitenciario catalán, para no ser compatible con la dignidad humana ni con el principio de reinserción social.

– Que con el objetivo de dar pasos firmes hacia este objetivo, inste en el Gobierno catalán a respetar la legalidad internacional y, en consecuencia, a aplicar únicamente el aislamiento de forma absolutamente excepcional y exclusivamente como sanción, con una duración inferior a quince días, dejando de aplicarse en cualquier de los otros supuestos previstos en la normativa vigente.

21hores.cat

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