Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

Actividad en la calle La cárcel mata

Volvemos a emitir parte de la entrevista con la familia de Walid, el chaval muerto en la cárcel de Albocàsser la semana pasada, del que los carceleros dicen que se ahorcó, cuando todo parece indicar que le mataron ellos. Convocamos la concentración del próximo sábado, 25 de julio, frente a la cárcel de Picassent, contra el abandono médico y por la excarcelación de lxs presxs enfermxs. Comentamos las aportaciones de algunos grupos anticarcelarios que participaron en la reflexión sobre la experiencia de la huelga de hambre rotativa del año pasado, y el debate que está precediendo a la convocatoria de una nueva huelga rotativa a partir del próximo 1 de septiembre, en la que ya se han comprometido a participar ocho compañeros presos.

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria Huelga de Hambre Rotativa 2020-2021 La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga

Aquí unas letras de Hermenegildo Alexis Méndez Ascensión, sacadas del blog del Grup de Suport a Presxs de Lleida, son en respuesta a una carta que se le mandó en mayo. El compañero comenta tener graves retrasos con la correspondencia, cosa que está dificultando su comunicación con el exterior y también con lxs de dentro y su participación en las acciones y debates. De hecho comenta que no participó en la huelga de mayo porque todo le llegó con mucho retraso, y además le pareció extraña como se gestionó la misma. La fotografía de arriba nos la hacen llegar desde Barcelona.

Hola, compañera.

En contestación a tu carta tengo que comunicarte que el correo me está tardando ahora mas que nunca. Tanto en lo que me tardan a mi las cartas de fuera en llegar como, por lo que veo, lo que tardan mis respuestas en llegar al exterior. Pienso que me lo retienen aquí y lo dan cuando a ellxs les de la gana, no sé porqué, quizá para que no pueda comunicarme con normalidad.

Por lo que me cuentas sé y entiendo que no estáis sin hacer nada a pesar del aislamiento y la situación tan chunga del coronavirus. Sé que estáis haciendo lo que está en vuestra mano a pesar de no tener posibilidad de movimiento. Pero por lo que me dices, vais encontrando formas de gestionar las cosas, nunca he tenido dudas de vosotrxs, sois lxs que nos dais voz y fuerza para continuar la lucha, contra este Estado opresor y corrupto.

Hasta el día de hoy creo que me ha ido llegando lo que me habéis mandado, pero siempre con mucho retraso. He estado llamando a X pero no responde. No sé si porque ve un número largo o que no conoce o porque hay algún problema. Ahora mismo solo puedo llamar y hablar con la familia una vez a la semana, pero se lleva. Me ha llegado la propuesta de la Huelga de Hambre de mayo, pero pasado mucho tiempo. Me llegó la propuesta de Peke y Toni, y de hecho también les escribí pero creo que no les han dado mis cartas porque no he recibido respuesta y sé que son compañeros y no dejarían una carta sin responder. Tengo que decir que en la huelga de mayo no participé porque la gestión de la misma me pareció rara, y ya te digo que además la propuesta me llegó tardísimo. Ya sabéis que yo estoy a todas, me da igual la represión.

Me da igual lo que quieran hacer conmigo aquí en Daroca, esto es un cachondeo de prisión. No me importaría para nada que me cambiaran a cualquier otro sitio, me harían un favor. Decían que íbamos a hacer videollamadas, y no ha sido así. La excusa que dan es que aquí en Daroca no hay cobertura. Yo pienso que lo que no hay es cordura, humanidad ni ninguna clase de mínimo valor. Pero eso ya lo conocemos, es una virtud de nuestro enemigo.

Sabéis que estoy muy agradecido por todo lo que hacéis, que no es tarea fácil: tiempo, dinero, dedicación… sin nada a cambio. Os admiro, de verdad. La pena es que muchxs presxs no se dan cuenta de esta lucha, la que llevamos dentro y fuera, la trascendencia e importancia que tiene. Hay que seguir hasta el final, aunque haya un final. Este es un país desestructurado y apestoso, empezando por la corona y terminando con los políticos, todo es una cadena muy bien engranda. Las cloacas del Estado no se dan cuenta de que las ratas tienen mas principios que ellos. Ahí estaremos nosotrxs para recordárselo.

La lucha contra las cárceles es la lucha por la libertad.

Un fuerte abrazo cargado de cariño. Fuerza y Anarquía.

Hermenegildo

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera (Renovada)

Huelga de hambre mayo 2020

¡No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! [Lista Actualizada, 15-07-2020]

Actividad en la calle Huelga de Hambre Mayo 2020

Hablamos con la familia de Walid, que murió en Albocàsser el miércoles, «ahorcado», dicen los carceleros que esa misma noche le llevaron a rastras a una celda distinta de la que solía habitar, para darle una paliza y que, a la mañana siguiente, dijeron que lo habían encontrado suicidado, arrastrando su cadáver otra vez hacia aquélla. Con Toñi, Noe y Lisandro dialogamos sobre la convocatoria por la excarcelación de las personas presas gravemente enfermas y contra el abandono médico-sanitario en la cárceles que convoca la asociación FFACC para el 25 de julio ante la cárcel de Picassent. Nos hacemos eco de la huelga de hambre de Gabriel Walter Pinto Maturana por su libertad y de la convocatoria de una huelga rotativa a partir del 1 de septiembre por la abolición del régimen especial de castigo, el fin de la dispersión y la excarcelación de lxs enfermxs mentales presxs y de todos los enfermxs graves y ancianxs.

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Compartimos esta publicación del Grup de Suport a Presxs de Lleida donde comparten las cartas que han recibido de una mujer presa en alguna cárcel catalana. Las cartas son del mes de junio. La compañera relata distintos maltratos sufridos en los ultimos meses y como es su situación personal. La fotorafia de arriba es de una pintada de la ciudad de Lleida.

Hola! Soy X.

Mira, llevaba seis meses en segundo grado y ahora por tres partes me han pedido un 75, a espera de un primer grado. No tengo abogado. Ojalá me echéis una mano. Ya he pagado cinco primeros grados y no lo llevaba nada bien… No tengo ningún inconveniente en decir todas las compañeras que han muerto aquí dentro; que por cierto, el día de la mujer se ahorcó M, una compañera.

Tampoco se mueven para que me paguen ya la PNC (pensión no contributiva) que tengo autorizada desde septiembre. Solo tengo 80 euros mensuales que me manda mi madre.

Quiero denunciar al jefe de servicio. Hace once días después del recuento me puso los brazos engrilletados. Me han maltratado, cogido del pelo, abofeteado… Yo ya no busco mi libertad, solo intento salvar mi vida.

Saludos de nuevo,

Me encuentro ya en primer grado, por tres partes. Me corté el cuello, me llevaron al DERT (aislamiento) a rastras. Hasta hace poco me dolían los brazos. En lugar de acudir un médico, me llevaron a una colchoneta y me ataron. Me dijeron que hasta que no me estuviera tranquila el médico no me vería los cortes. Hacía frío. Al buen rato me curaron, me quitaron las sujeciones psiquiátricas y me dieron una manta. Hacia seis meses que había bajado de pagar ocho meses de primer grado. Ayer me vinieron dos partes más, anteriores a este primer grado que estoy pagando.

Esta cárcel es un infierno. Me han puesto un cartel y no me lo quitan. Quiero estar con J, verlo, aunque sea poder hablar con él. No tengo a nadie más que a J, a mi madre y a Dios.

Sigo esperando el tema de mi paga. No viene a verme la asistenta social. Me dicen que no puedo trabajar por la PNC. ¿Que hago? Solo tengo los 80 euros mensuales que me ingresa mi madre.

Aquí cuando no vas con los corderos, te pegan, te dicen de todo. No quiero estar en esta cárcel porque me da miedo.

Un beso a todos y todas. Cuidaros.

 

Cárcel=Tortura Mujeres presas Régimen de Máxima Crueldad

Emitimos una segunda parte del informe de nuestro compañero Jose sobre cómo ha afectado a las personas presas la farsa del coronavirus y el estado de excepción correspondiente, esta vez recogiendo testimonios directos de familiares y abogadxs. Emitimos la primera parte de una entrevista a Adriana Revol sobre las cárceles en Argentina y los intentos de autodefensa frente a ellas.

covid19 Internacional Radio: Tokata Y Fuga

Actividad en la calle Familias Frente a la Crueldad Carcelaria

Para acceder al contenido del informe, clica en la imagen

covid19

Adrián, como portavoz de CIE no, nos habla del informe “CIE de Zapadores: Sin derecho a tener derechos” y de algunos otros detalles del sistema de cárceles racistas. Abderrahim lo hace de presos palestinos en manos de Israel y de los del Estado marroquí. Una compañera de Madrid de la convocatoria de una marcha a la cárcel de Navalcarnero para el domingo, 28 de junio y hablamos también de la huelga de hambre de Toni Chavero contra la privación de derechos por el estado de excepción y de la convocatoria por el grupo de presxs en lucha de una huelga de hambre rotativa para septiembre.

 

Cárceles racistas Radio: Tokata Y Fuga

Ex-miembro de los Proletari Armati per il Comunismo a finales de la década de 1970, Cesare Battisti está recluido con cadena perpetua en la prisión de Oristano desde el 14 de enero de 2019. El 15 de mayo de 2020 entregó el siguiente texto en torno a la pandemia de COVID-19 al sitio web italiano Carmilla, que cierra con algunas reflexiones sobre los motines en prisiones alrededor de Italia por el virus.
El capital se reproduce sobre sus propias obscenidades. En 2005, el científico Anthony Fauci advirtió al gobierno de los Estados Unidos que pronto tendríamos la primera pandemia de infección pulmonar debido a los ataques al ecosistema, y que le seguirían otras infecciones. Desde 2005, el orden mundial establecido sobre el crecimiento económico a toda costa ha hecho todo lo posible por hacer realidad el desastre ampliamente anunciado.
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Si en la oscuridad del COVID-19 difundimos teorías de conspiraciones y estragos planeados, ciertamente no ayudaríamos al mundo a entender lo que nos está sucediendo. Sin embargo, hay que reconocer que los que pudieron y no hicieron nada para evitar el pandemónium han tomado una posición sospechosa.
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Nunca antes los señores de la guerra declarada al planeta Tierra habían logrado llevar el deseo de seguridad de los ciudadanos a tal punto que los hicieran aceptar el encarcelamiento masivo preventivo. El lockdown, como se suele decir: una expresión que en los Estados Unidos significa nada menos que la segregación. Donde la acción de la policía y el ejército en las calles es esencial para disuadir a los habituales «incontrolables». Y aquí nos quedamos todos en casa, incluso moralizando a los que se atreven a expresar cualquier duda sobre la eficacia y, eventualmente, el verdadero propósito de tales maniobras.
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Mientras tanto, mientras la industria de las multas florece en nuestro país, en algunos países «olvidados por Dios» es incluso legítimo disparar a los incautos que se aventuran a salir a la luz.
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Desde el advenimiento del COVID-19, seguir cualquier programa, en cualquier momento, en la televisión, leer un periódico de la «gran prensa» nacional e internacional es como entrar en la pesadilla de un futuro que ni siquiera el buen George Orwell se había atrevido a temer: ni una sola palabra, ni una sola imagen que no esté destinada a fomentar el pánico colectivo. Es de suponer que las voces disidentes, o al menos las críticas que existen, son debidamente ignoradas por los productores de la opinión pública. Sin embargo, esto no pudo evitar que algunas mentes libres expresaran su diferente punto de vista sobre lo que realmente está sucediendo aquí y en otros lugares.
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Sin restarle importancia al carácter dramático del virus, las palabras de Giorgio Agamben son un soplo de aire fresco: «La limitación de la libertad impuesta por los gobiernos es aceptada en nombre de un deseo de seguridad que ha sido inducido por los mismos gobiernos que ahora intervienen para satisfacerlo». A la luz de esto, ¿cómo podemos dejar de ver que el COVID-19 ha sido utilizado como un caso de prueba para un eventual estado de emergencia en caso de rebelión social a escala mundial? No queremos decir que el virus fue creado específicamente para estos propósitos –daríamos un amplio margen a los conspiracionistas pero con burlas de los que hablan de ello–, sino que esto ha sido montado artística y profesionalmente por los señores de la guerra (no es coincidencia que alrededor del COVID-19 la terminología de la guerra haya florecido), poniendo todos los recursos de quienes disponen del poder para domar una rebelión masiva: esto está ante los ojos de todos.
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Y como si las armas convencionales no fueran suficientes, las tecnologías más aterradoras para el control social están siendo puestas en juego. Se decía en el siglo pasado, entre los amantes de la literatura de género: un día todos tendremos un transistor –fue hace mucho tiempo– instalado en el cuerpo desde el nacimiento, así que sabrán en todo momento lo que decimos y dónde estamos. Delirios de juventud, tiempos en los que uno se encontraba en las plazas discutiendo sobre arte y revolución. Usos interrumpidos por el asalto masivo del Estado al pensamiento libre y revolucionario en el siglo pasado. Con el consiguiente declive político y cultural de las masas que continúa hasta hoy.
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Por fin el sueño del poder capitalista, ya no de reunión sino de separación, se ha convertido en un hecho. Rastrear contactos (o contact tracing, como le gusta decir a la gente que si no habla inglés tiene la impresión de no decir nada) no es nada nuevo. Nuestros teléfonos portátiles son seguidos paso a paso por los satélites y, en ocasiones, incluso nuestras conversaciones no escapan a la «gran oreja». Evidentemente, esto no fue suficiente para mantenernos a raya con la debida puntualidad y precisión. De hecho, la tecnología militar de punta tiene medios mucho más sofisticados, que se utilizan ordinariamente en operaciones de espionaje, especialmente por los departamentos del antiterrorismo. Sólo la resistencia de unas pocas instituciones internacionales garantistas ha evitado hasta ahora que toda la sociedad sea blanco indiscriminado de la tecnología del ultraespionaje.
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El COVID-19 ha puesto fin a este escrúpulo ético. Hoy en día se exige enérgicamente que debemos saber a dónde va cada uno de nosotros y con quién nos encontramos. Y eso es lo que ha pensado el año pasado la Universidad Rice, por encargo de la Fundación Gates. Con la invención de los puntos cuánticos a base de cobre que, inyectados en el cuerpo junto con la vacuna anti-COVID-19, serían como un código de barras legible con un dispositivo especial (Manlio Dinucci, L’arte della guerra). Dime con quién vas y te diré quién eres.
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Se sigue diciendo «nada será igual que antes», y hay que creerlo. Por desgracia, me temo que no será en el sentido que los más optimistas quieren, es decir, una especie de redención de la locura capitalista. En cambio, nos acercamos a los días en que la palabra comunidad será primero prohibida, y luego gradualmente vaciada de sentido cívico. En la era de los cuerpos separados, la reunión es una subversión. El virus se ha perfeccionado, el único antídoto es la separación, la obediencia. Lo que estamos presenciando ya no es una guerra contra las ideologías, sino el asalto decisivo del capital contra el ser humano como comunión de cuerpo y espíritu.
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Es el 25 de abril, en la prisión de Oristano, el aniversario de la liberación del nazi-fascismo. Así nos lo dijeron y lo creímos. Tanto es así que cada año el pueblo se lanzó a la calle, no sólo para no olvidar la Liberación, sino para hacerla realidad, un día, al menos para nuestros hijos. Ahora la plaza se ha ido, el pueblo está segregado. El capital de los estragos ha ocupado la escena, relegando un sueño de libertad a una mera infección viral.
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Paradójicamente, un territorio donde la comunidad está destinada a persistir hasta la última matrícula es la prisión. Los medios para sobrevivir aquí no existen, ni siquiera son posibles. En Oristano las máscaras y los guantes están prohibidos por orden de la dirección: se utilizan para ocultar las caras y las huellas dactilares. Los oficiales se mantienen en estado de alerta permanente. Las prisiones son bombas a punto de explotar. Los barrotes, en lugar de separar, unen los sentimientos de revuelta. Los reclusos no van a morir a manos de las leyes que celebran la venganza. Entonces se unen, gritan más fuerte que el virus, quieren comunicarse con la gente, decir que una solución es posible. Hablemos de ello.

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