POLÉMICA INTERIOR
Es deber del anarquismo apoyar cuanta lucha justa exista, procurando que la Idea cuaje en los luchadores y luchadoras pero sin tener necesariamente que asumirlas como objetivos propios.
Bien que en el germen de la rebeldía social y más en la prisión haya existido una pulsión de libertad siempre arropada por elementos anarquistas, pero hoy, intramuros, la realidad social se impone en su reflejo más oscuro. Aún hay deseos de rebeldía y de una genérica, individual, libertad, pero es hoy un mundo sin ideas, sin conciencia de los presos y presas mismos como factores de lucha, conformes con su “mala suerte”, por su falta de cultura; asumen como propio el discurso del sistema: creen en la necesidad de la policía, el 80% culpando a “la droga”, pero sin saber qué es lo que les ha llevado a despilfarrar sus vidas: pobreza, ausencia de objetivos, de valores referentes y de realización personal.
