A la memoria de Guadalupe Rodriguez Encarnación
Culpable de ser un marginal, culpable de ser disidente, de tener ideas propias, de rechazar la idea extendida sobre la prisión como elemento de resocialización y/o rehabilitación, culpable de propagar allí donde fuere o pudiere mi particular visión en cuanto a la reinserción que ofrece la “institución” o lo que es lo mismo, el último eslabón de la cadena de represión del Estado.
No existen mejores o peores prisiones porque todas sin excepción privan de libertad y esta privacidad acumula otras carencias además de la conculcación sistemática de derechos fundamentales. Culpable de ser testigo, durante más de cinco lustros, de las bárbaras actuaciones del sector más conservador y radical de funcionarios de centros penitenciarios.



