Ya se ha escrito mucho en relación a la manifestación del doce de enero, así que en esta ocasión nos queremos dirigir a vosotras, a las cientos de personas que habéis vivido y sentido lo sucedido en Bilbo desde la lejanía de las prisiones y el exilio.
Ha sido un año muy duro. Otro más. Presos, exiliados, familiares y allegados estáis soportando una carga de dolor e injusticia tremenda, y en estos momentos que pueden invitar a la frustración y al desánimo, es importante recibir un soplo de esperanza. Y lo de aquel sábado lo fue, claro que lo fue.

