Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

El cinismo y la hipocresía del Estado español, de quienes lo manipulan en su propio interés y de quienes lo gestionan a su servicio, sean de izquierdas o de derechas, pretendiendo que la administración y explotación de las catástrofes humanas y sociales que ellos mismos provocan pueden contribuir a su solución en lugar de constituir la parte principal del problema, se ponen de manifiesto una vez más en la gestión de la problemática de la enfermedad mental en prisión, donde se machaca cotidianamente a los débiles para consuelo de los sumisos y cobardes, mientras los responsables hacen planteamientos utópicos que no son suficientes para esconder que son ellos quienes mantienen a gente enferma en un régimen de vida destructivo, porque el capital parasitario al que sirven medra a costa de su sufrimiento y porque el humanismo de la mercancía continúa poniendo su filantropía muy por debajo de su codicia. Traducimos un artículo publicado en catalán por Ester Fayos en la página web de La Directa el pasado 27 de mayo, donde se ofrece una concreta perspectiva de todo eso, aportando documentación y algunos testimonios más o menos comprometidos, que pueden ayudar a situarse críticamente frente a ese sector de la máquina punitiva.

El Ministerio del Interior español pretende aprovechar las instalaciones de la fallida cárcel de Siete Aguas (la Hoya de Buñol) para construir un complejo donde encerrar a 500 personas privadas de libetad y con problemas de salud mental. Colectivos anticarcelarios y del ámbito de la salud mental del País Valenciano se oponen a este modelo penitenciario y defienden una atención en recursos comunitarios y de proximidad

A mediados del mes de febrero, el departamento que dirige Fernando Grande-Marlaska, de quien depende la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, publicaba el anuncio de licitación donde se fijaba un presupuesto de 730.000 euros para la redacción del proyecto, adjudicada a la sociedad de arquitectos Sánchez Horneros, que obtuvo la máxima puntuación. Es sólo una pequeña parte de la financiación total, que, según la documentación correspondiente publicada por la Sociedad de Infraestructuras y Equipamientos Penitenciarios y de la Seguridad del Estado (SIEPSE), se eleva hasta los ochenta millones de euros, que se destinarán a terminar de levantar y acondicionar las instalaciones de la cárcel a medio construir, proyecto impulsado por el gobierno de Zapatero para albergar a 1.194 internos y aliviar la «sobresaturación» del centro penitenciario de Picassent (Valencia Sur).

El hospital psiquiátrico penitenciario tendrá una capacidad para 500 personas privadas de libertad y diagnosticadas con trastornos mentales, que podrán ser trasladadas desde sus territorios de origen para cumplir condena en la Hoya de Buñol, a pesar de que el artículo 12.1 de la ley penitenciaria dicta que se debe «procurar […] evitar el desarraigo social». Desde SIEPSE aseguran que se han seguido criterios sanitarios y se han estudiado «las características y perfiles de las personas enfermas» a la hora de determinar la estructura y las unidades de alojamiento más «adecuadas» para su bienestar y recuperación mental y social. «Sobre el papel, tal vez sí, pero en la práctica priman los criterios restrictivos», denuncia Javier Vilalta, director de Àmbit ‒entidad que trabaja para la reinserción social de las personas Preses‒ y miembro de la plataforma Stop Centro Psiquiátrico Penitenciario de Siete Aguas. Muestra de ello es la propia concepción de un centro de grandes dimensiones ‒70.000 metros cuadrados‒ y aislado del resto de la población; o una división modular que atiende a medidas punitivas y clasifica a las personas presas en «agudos, agresivos, descompensados, estabilizados o rehabilitados», tal como se lee en la documentación oficial del proyecto.

Sin atención médica y sobremedicalizadas

El año 2019 murieron 194 personas en las cárceles del Estado español, muchas de ellas a causa de enfermedades graves. La segunda causa de muerte es la sobredosis por consumo de drogas legales –ansiolíticos o metadona, por ejemplo‒ proporcionadas por la propia administración carcelera sin control terapéutico adecuado; mientras que la tercera causa es el suicidio, muchas veces de personas con problemas de salud mental que no se han diagnosticado o notificado previamente al equipo médico –según datos del estudio PRECA, el informe más amplio sobre la prevalencia de trastornos mentales en centros penitenciarios, ocho de cada diez personas presas han sufrido algún tipo de trastorno mental, siendo el trastorno por el uso de sustancias lo más frecuente (76,2%), seguido del trastorno por ansiedad (45,3%) , el afectivo (41%) y el psicótico (10,7). Esta falta de información y seguimiento médico implica que a estas personas, sin tener en cuenta su estado mental, se las pueda encerrar en primer grado, sometidas a castigos penitenciarios o que ni siquiera se las destine a los centros psiquiátricos para cumplir las medidas de seguridad, tal como dicta una sentencia del Tribunal Constitucional, del año 2018.

«La atención médica en las cárceles es una catástrofe», critican desde el grupo de apoyo a personas presas Tokata. En fecha de marzo de 2020, en las cárceles del Estado español había 285 médicos y 6 psiquiatras para 55.180 personas presas, según datos del Gobierno en respuesta a una pregunta parlamentaria presentada por EH Bildu. Con esas cifras «no se cubre ni un pequeño porcentaje de las necesidades de las personas con problemas de salud mental, que en el mejor de los casos reciben una visita al mes», añaden las miembros de Tokata, quienes además denuncian la falta de especialización médica: «los médicos carceleros recetan tratamientos psiquiátricos sin tener conocimientos adecuados. Tienen a la gente aturdida y están fomentando el consumo y tráfico de drogas supuestamente legales».

La falta de recursos y de personal se extiende a la atención psiquiátrica en los hospitales penitenciarios, donde las personas internas se definen como «inimputables», es decir, que no pueden comprender la ilicitud de la infracción penal cometida. Por ello, en teoría, estas instituciones tienen un fin terapéutico y no sancionador, pero la realidad es otra bien distinta. En la actualidad, existen dos: uno en Sevilla –con 158 plazas– y otro en Fontcalent –371–, núcleo de población de Alicante, que sirven de referente en la lucha contra el centro Siete Aguas. «No están dirigidos a la recuperación de las personas. Allí están encerradas y sobremedicalizadas hasta que termina la medida de seguridad «, expone Vilalta. En la misma línea se expresa Lorena Navarro, trabajadora social en el centro de acogida del Casal de la Pau, que hace acompañamiento a los presos de Picassent y forma parte de la Coordinadora de Organizaciones del Entorno Penitenciario de la Comunidad Valenciana (COEPA-CV): «Se está creando un gueto de personas con problemas de salud mental, aisladas y sin ninguna clase de atención social y sanitaria».

Esto mismo demostraron, en el año 2018, el Mecanismo Nacional para la Prevención de la Tortura (MNP) y el defensor del pueblo. Por medio de una visita sin previo aviso, pudieron constatar que el centro de Sevilla no disponía de un número suficiente de psiquiatras «para garantizar una atención psiquiátrica de calidad» ni tampoco de un psicólogo titular. En el informe correspondiente también se denuncia el estado de suciedad de las instalaciones y unos protocolos de contención que se aplican «por períodos de tiempo muy prolongados», aunque, según el defensor del pueblo, las sujeciones mecánicas se deben aplicar con carácter excepcional y por el «tiempo mínimo imprescindible» cuando «no exista otro medio menos gravoso».

En el caso de Fontcalent, a principios de 2020, el hospital sólo contaba con una psiquiatra para unas 300 personas internas, y en noviembre de 2020, la Asociación de Trabajadores Penitenciarios denunciaba que no había ningún profesional. «Alegan que el de Fontcalent está obsoleto para impulsar otro, pero el problema no es ese, sino la falta de profesionales», puntualiza Vilalta, quien también pone los centros Castellón I y Castellón II como ejemplo de las carencias: «Este año hace tres años que no les visita ningún psiquiatra»; aunque, según un análisis de la catedrática de derecho penal Esther Hava García, publicado en el año 2020, el 81,4% de los internos de estas cárceles objeto del estudio presentaron una patología dual –trastorno por uso de sustancias y trastorno mental.

Sergio Pellijero, diagnosticado de esquizofrenia paranoide, pasó por el hospital de Fontcalent y por las cárceles de Picassent, Soria, y por último, de Albocàsser entre los años 2007 y 2014. En ninguna de ellas recibió una atención médica y psiquiátrica adecuada ni un acompañamiento personal para su reinserción social. «Te tienen cerrado y, durante unas horas, te sueltan a un patio con otros 200 presos. Esta es la rehabilitación y reinserción de la que hablan», describe. De su paso por el centro psiquiátrico de Alicante recuerda las condiciones «infrahumanas» y el exceso de medicalización: «Te destrozan la vida, pero a las farmacéuticas les da igual, porque ese tratamiento les reporta 5.000 euros al mes». Si mira atrás, destaca uno de los episodios que más le hace cuestionar el sistema penitenciario actual, cuando en una consulta con su psiquiatra entró un comercial para ofrecerles medicamentos: «Si voy a un tribunal, esto no lo creerán, porque soy yo quien está incapacitado».

A la falta de recursos se añade una sanidad penitenciaria en manos del Ministerio de Interior español. En 2003, en un clima de movilizaciones para conseguir un sistema de salud igualitario para todos, el Congreso español aprobó la ley de cohesión y calidad del Sistema Nacional de Salud, que obligaba al gobierno, entre otras medidas, a transferir los servicios sanitarios dependientes de Instituciones Penitenciarias a las comunidades autónomas. Dieciocho años después de la aprobación de la ley, sólo Cataluña y el País Vasco tienen transferida la sanidad penitenciaria. Esta vulneración de la ley, según denuncian desde los colectivos anticarcelarios, conlleva el abandono médico y la descoordinación de las diferentes administraciones, así como un aumento de la atención basada en prestaciones farmacéuticas.

Centros que vulneran los tratados

Este modelo de centros psiquiátricos supone una vulneración de los tratados y convenciones internacionales sobre salud mental y prisiones, que desde hace varios años se orientan hacia una atención de las personas con problemas de salud mental judicializadas en recursos comunitarios y dependientes de las administraciones autonómicas. La misma secretaría general de Instituciones Penitenciarias, en el llamado Programa Puente: Salud mental en penas y medidas alternativas, manifiesta que las cárceles no son un espacio adecuado para la reinserción social y personal de las personas inimputables y apuesta por «facilitar la integración con los dispositivos sociales y sanitarios comunitarios «.

En la misma línea se posicionan organismos como la Organización Mundial de la Salud (OMS), en el plan de acción sobre salud mental, el Sistema Nacional de Salud (SNS) o la propia Consellería de Sanidad, en manos de Ana Barceló (PSPV). En el documento Estrategia autonómica de salud mental 2016-2020 aboga por la creación de una red de servicios de salud mental «en la que las diferentes unidades ofrezcan una amplia gama de prestaciones, se coordinen entre sí, garanticen la continuidad de los cuidados y realicen actividades conjuntas, incluyendo la promoción y protección de la salud mental, el tratamiento y rehabilitación». Asimismo, en una reunión con la delegada del Gobierno en Valencia, Gloria Calero, la vicepresidenta y consejera de Igualdad y Políticas Inclusivas, con competencias en salud mental, Mónica Oltra (Compromís), expresó su negativa al proyecto de Siete Aguas y defendió una atención especializada, comunitaria y de proximidad, con centros pequeños y deslocalizados. Incluso, en el estudio Derecho y salud mental: logros alcanzados y retos pendientes, de Luis Fernando Barrios Flores, doctor en Derecho que trabajó en el hospital de Fontcalent, se afirma que hay que superar el modelo de grandes instalaciones y seguir el ejemplo del modelo francés o italiano, «con espacios de un máximo de 20 camas, dotados de personal especializado y con un esquema organizativo claramente asistencial».

Desde la Plataforma Stop Centro Psiquiátrico Penitenciario de Sieteaguas, que ha recibido el apoyo de más de 200 organizaciones y entidades del ámbito penitenciario y la salud mental, celebran las declaraciones de la consejera, pero las consideran insuficientes. Por ello, informan que, a lo largo de las próximas semanas, emitirán varios informes sobre la falta de recursos y las consecuencias negativas que este modelo implica para las personas con problemas de salud mental judicializadas, y advierten que acudirán al Defensor del Pueblo y a las instituciones europeas y organismos internacionales que revisen el caso de Siete Aguas.

Ante este panorama de vulneraciones de planes y normativas y carencias, la plataforma se pregunta el porqué de que no se inviertan los ochenta millones de euros en mejorar las condiciones y la atención médica penitenciaria actual. La respuesta: «El centro de Siete Aguas responde a un interés económico. Es la política del ladrillo frente a la del ser humano», remacha con rotundidad Vilalta. La misma opinión comparte Pellijero, quien se muestra mucho más contundente y advierte que dentro de algunos años «Florentino Pérez o algún fondo de inversión pegarán el pelotazo con esta construcción».

Alternativas en comunidad

Las personas con problemas de salud mental que delinquen, de manera previa a su entrada en prisión, ya conviven en núcleos de exclusión social. Los elevados índices de desempleo ‒según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en el año 2019, sólo un 34% de esta población era activa; 47,3 puntos menos que el resto–, la estigmatización y el aislamiento, las frecuentes violaciones de los derechos económicos, sociales o reproductivos, la carencia de vivienda o las restricciones impuestas en el ámbito laboral, educativo o de la vida pública son algunas de las desigualdades a las que se enfrentan en su día a día. A estas, una vez han cumplido la medida de seguridad, se suma «el estigma de haber estado preso», explica Navarro, para quien el sistema penitenciario no hace más que agudizar la situación de mala salud y exclusión en que se seguirán encontrando cuando abandonen la prisión.

Muchas expertas y los organismos internacionales ya han superado la visión restrictiva y punitiva que representaban los manicomios, los cuales empezaron a abolirse con la ley de sanidad del año 1986; y están de acuerdo con el hecho de que el aislamiento penitenciario no es el más adecuado para tratar a las personas inimputables. Su transformación implica trabajar en y desde los recursos comunitarios: «Deberían poder ser trasladadas a viviendas propias donde acompañarles y hacerles un seguimiento», propone Navarro.

El programa Nuevos Rumbos, presentado a la Consejería de Igualdad por la plataforma Activistas en Acción ‒formada por cuatro colectivos que trabajan con personas psiquiatrizadas y de la que Pellijero forma parte– concreta este tipo de alternativa con la propuesta de un bloque «de viviendas con apoyo». Se trata de diferentes unidades de convivencia donde las personas con problemas de salud mental podrán desarrollar su vida por medio de dinámicas de colectivización de los recursos y actividades. «Deberán tener capacidad propia para el autogobierno y contarán con el apoyo de trabajadoras para desarrollarla», matizan. De este modo, y bajo los principios de la horizontalidad, la igualdad, el apoyo mutuo y el desarrollo integral, buscan dotarles de una solución habitacional y de herramientas «para su regreso a la vida en sociedad», así como trabajar en su inserción laboral digna y adaptada a sus conocimientos. Ahora, les falta el apoyo institucional, y también de la sociedad: «Todo el mundo debe movilizarse para poder cambiar la vida de miles de personas que se encuentran indefensas», concluyen desde el colectivo Tokata.

Actividad en la calle Salud mental

Actividad en la calle

Cadena perpetua Internacional Régimen de Máxima Crueldad

Desde el grupo anticarcelario de Reus/Tarragona, La Corda, publican esta carta de Jaber El Ghali, preso en Brians II que participa de la Propuesta de Lucha Colectiva por los 14 puntos desde hace poco. El compañero habla de diversos temas y reitera su interés de participar. Además adjunta la instancia de un ayuno reivindicativo. La fotografia de arriba corresponde a la jornada que se hizo en Tarragona el pasado 4 de junio, con el titulo «Entendiendo la situación actual en Colombia: historia reciente, represión y resistencia».

Prisión de Brians II. 30.05.2021

Hola X,

¿Qué tal estás? ¡Espero que bien! Ayer recibí tu carta, la cual me alegró el día, ya que estaba pensando que igual mis cartas no te habían llegado.

Vuelvo a decirte que sí quiero formar parte de “Presxs en Lucha” ya que veo muchas injusticias dentro de la cárcel. Nosotrxs quizá hemos cometido un error, pero esta gentuza vulneran la ley cada día y nadie amonesta su actuación. Es más, es como si la ley no fuera con ellxs. Llevo 9 años, y cada día veo que todo va a peor…

Ya tengo el listado de las 14 reivindicaciones, que me mandaste en la carta anterior, evidentemente comparto todas las peticiones y puntos del listado. Es más, si me puedes mandar alguna otra copia te lo agradecería.

Por supuesto puedes publicar todo lo mío, desde mis cartas hasta las querellas y denuncias que te mandé u otra documentación que pueda llegar a tus manos. Yo cuando pongo una queja llego hasta el Tribunal Europeo de Derechos Humanos, aunque lamentablemente lo de “derechos” es una farsa, una mera fachada. Yo voy hasta el final. Solo le temo a Dios, a estos mortales corruptos nada de nada.

Recibí también el formulario sobre el primer grado y las consecuencias que el aislamiento comporta a lxs presxs. La gente lo pasa muy mal allí… y las secuelas físicas y psicológicas a veces no desaparecen aunque pasen años. Sinceramente, pienso que es una forma de tortura y sometimiento. Personalmente nunca tuve pensamientos de hacer daño a nadie de forma premeditada. Pero después de salir de allí solo pensaba en vengarme y joder a esa gentuza que permite esta clase de torturas en pleno siglo XXI.

Estoy por homicidio con agravantes, ya te lo dije. Vinieron a robarme una cosa a mi casa y la historia terminó así. He pedido la expulsión tres veces y me la deniegan. Es flipante. O sea, me aplican un artículo del código penal y cuando pides que te apliquen uno que vaya a tu favor se hacen el loco.

En 2005 terminé un grado superior en sistemas de telecomunicaciones e informática y estoy en segundo de derecho a través de la universidad a distancia (UNED).

Me pareció muy buena idea lo que hicisteis para el 1 de mayo, en relación a la explotación laboral de lxs presxs y para informar de qué es el CIRE, aquí en Catalunya. Actualmente yo no estoy trabajando aquí dentro, pero no porque no quiera, sino como represalia del CIRE por mi denuncia por despido improcedente. Algo vi de esto del CIRE a través de La Directa, aunque la realidad es mucho más incluso que todo esto. Por ejemplo, compran material chino de baja calidad y le cambian el envoltorio. Yo hice ese trabajo durante casi un año… Además de que compran barato, después le suben el precio. Y cosas así a mogollones.

Espero recibir noticias tuyas muy pronto. Hasta entonces recibe un cordial saludo. Por cierto, he empezado ya con los ayunos de los días 1 y 15. Te mando la del día 1 de junio ¿vale?.

¡Cuídate!

Jaber

Propuesta de Lucha Colectiva para ser difundida y debatida dentro y fuera (renovada)

No Olvidéis A Lxs Presxs En Lucha! (Lista Actualizada 2-IV-2021)

 

Presxs en lucha

Sin categoría

Esta campaña ya lleva veintitantos días en marcha y va para largo, como dicen sus promotores en su valoración de los primeros quince días, la cual se puede leer en los carteles pequeños de ahí arriba que se pueden agrandar para ello picando encima. El cartel grande es de la póxima concentración, convocada en Tarragona para el sábado próximo. El viernes, 11 de junio, hay convocada otra en Cádiz.

Más información sobre la campaña: https://cntmadrid.org/pombolibertad/

Actividad en la calle Cárceles para niños

Compartimos esta publicación de lxs compas del grupo anticarcelario de Tarragona, La Corda.  Una carta del mes de mayo de Daniel Sánchez López, preso en lucha trasladado recientemente a la prisión de Campos del Rio (Murcia II) por unos juicios pendenties. El compañero comenta su situación de aislamiento tanto en la cárcel de Estremera (Madrid) como en la de Murcia así como las palizas recibidas cuando estuvo en Albocàsser y en Zuera. Adjunta además varias instancias de los ayunos reivindicativos que ha estado haciendo por la tabla de 14 puntos, y lanza la idea de un posible tema de denuncia de cara a una próxima acción colectiva, aunque no desarrolla la propuesta.

Prisión de Murcia II, mayo, 2021

Hola X,

Espero que esteis todxs bien de salud, fuerza y ánimo. Te escribo desde Murcia II (Campos del Río). Me han traído para dos juicios por robo con fuerza en establecimientos, por ir sin puntos del carnet de conducir y un hurto. Después del ultimo juicio aquí, me subirán de nuevo para el pozo de Estremera. Yo donde esté lucharé y mandaré las instancias de los ayunos. Aquí te mando tres: dos de Madrid y una de aquí de Murcia.

Estoy mareado de tanto canguro para arriba y para abajo, pero es lo que hay. Allí en Estremera me tienen saliendo solo, y esto es una circular encubierta. Se lo dije a los verdugos y me responden que tengo que estar en observación dos meses. Malditos carceleros.

De salud voy un poco mejor, pero tengo denunciado a los servicios médicos y al médico de aislamiento por vulnerar nuestros derechos. Estoy en 91.3, primera fase, desde el 30 de agosto de 2019, por pegarle a un verdugo. Me dieron unas palizas de muerte los perros. Esto pasó en Albocàsser. De allí me tiraron para Zuera donde está el compañero X, y allí en Zuera yo estaba muy mal psicologicamente y le metí fuego a un colchón del chabolo, y yo dentro. eel médico no quería ponerme la medicación que me mandó el traumatólogo, y allí también me pegaron otra paliza en un sitio donde no hay cámaras, y después también dentro de la celda. El médico no me exploró ni nada, ni me sacaron a ningún sitio. Denuncié todo a la Audiencia Provincial, y vinieron los judiciales a tomarme declaración. Y la verdad es que los carceleros a partir de esto se relajaron un poco conmigo.

Compañerxs, espero que se proponga algo mas para reivindicar. Yo ya dije lo que pensaba, algo contra los abusos de poder. Quizá deberíamos centrarnos en esto.

Os deseo fuerza y rebeldía. ¡Ah! Me dijo Toni Chavero que os mande un abrazo, y que él se borró del listado pero que está luchando igualmente.

Por cierto, dime donde está Mohamed El Hichou para poder escribirle, porqué he perdido su paradero.

¡Saludos!

Propuesta De Lucha Colectiva Para Ser Difundida Y Debatida Dentro Y Fuera (Renovada)

!No Olvideis A Lxs Presxs En Lucha! (Lista Actualizada, 02-04-2021)

Cárcel=Tortura Presxs en lucha Régimen de Máxima Crueldad

Nos han llegado noticias de que en el departamento de Régimen Especial de la cárcel de Soto del Real (Madrid V), dos compañeros allí aislados –uno de ellos Alfonso Martí Aracil, que hace poco mandaba ánimos para la comunidad anticarcelaria de dentro y fuera–, han sufrido sobre sus personas lo que en jerga carcelera se llama «uso de medios coercitivos», expresión eufemística de la legislación penitenciaria española y una buena muestra de la retorcida técnica que se aplica en ella para legalizar, finalmente, la tortura y asegurar la impunidad de los carceleros en su práctica. Esos departamentos de máxima crueldad se encuentran «regulados», entre otros, en los artículos 91.3 y 93 del vigente reglamento penitenciario, pero en ellos se «vive» mucho peor aún de lo legalmente establecido para castigar a los presos arbitrariamente clasificados de «extremadamente peligrosos». Diga lo que diga esa pieza maestra del lavado de cara de la violencia institucional, ahí se sale diariamente menos de tres horas al patio, en soledad total o, como mucho, con otro compañero; no hay ninguna actividad terapeútica, educativa, deportiva, ocupacional o como se les quiera llamar; el control de los carceleros sobre uno es exahustivo, con vigilancia estrecha que no deja ni un instante de intimidad, órdenes y prohibiciones constantes, castigos a la menor desobediencia, insultos, amenazas y malos tratos psicológicos de los carceleros, violencia desatada en cuanto la insubordinación sobrepasa un estrechísimo umbral… Podemos imaginarnos en qué estado de miseria existencial, nerviosismo, miedo y rabia mantiene semejante régimen a quienes lo padecen.

Según el relato de uno de ellos, los dos compañeros, después de una discusión con los guardias de la que desconocemos el motivo, decidieron, como acto reivindicativo, prender fuego en el patio a los colchones, almohadas y ropa de cama de sus celdas. Enseguida se lanzaron sobre ellos una banda de boqueras equipados con material antidisturbios. Les «redujeron» a porrazos y les esposaron a la espalda, sin darles ni el más mínimo margen de resistencia. Una vez esposados, continuaron pegándoles, ensañándose hasta el punto en que una funcionaria llegó a llamarles la atención para que pararan. Después, les condujeron, esposados y a porrazos, a unas celdas especiales, donde fueron atados en unas camas de «sujeción mecánica», manteniéndoles así durante más de cuatro horas. Después de aplicar este «protocolo» con todos sus complementos burocráticos, los agresores, siguiendo la habitual política del sindicalismo carcelero de presentar a los verdugos como víctimas criminalizando a quienes sufren realmente su violencia, han denunciado a los compañeros por «atentado», presentando, suponemos, los habituales partes de lesiones de muñecas torcidas, dedos rotos, luxaciones, etc. producidas al manejar frenéticamen las porras sobre el cuerpo de las personas presas o al precipitarse en tropel contra ellas. Las grabaciones de vídeo que contradigan la versión de los guardias deaparecerán, como siempre; en los partes de las lesiones de los presos, elaborados a regañadientes por algún médico carcelero, las huellas de los malos tratos sufridos habrán quedado minimizadas; los testimonios de los carceleros contarán como uno solo la misma historia de «heroísmo» y «abnegación» por parte de los «profesionales» ante la «terrible agresividad» de los compañeros, a quienes acusan de «incitación al motín», aunque se encontraran completamente solos ellos dos en el departamento de castigo.

Para llamar a la cárcel:  918447700; 918447757

Para escribir al compañero:

Alfonso Martí Aracil

Centro Penitenciario Madrid V

M-609, Km 3.5

28791 Soto del Real (Madrid)

 

 

Cárcel=Tortura Presxs en lucha Régimen de Máxima Crueldad

En el blog del grupo anticarcelario de Tarragona, La Corda publican con cierto retraso una carta de Alfonso Martí Aracil animando a los compañeros a la lucha un poco antes del último 1 de mayo. El compañero ya se había expresado al respecto, según publicamos por aquellas fechas, pero este comunicado tiene un valor peculiar, porque da ánimos a sus compañeros presos en lucha y a los grupos que les han apoyado en la calle, que parece estamos, unos y otros, en horas  bajas. Aunque a él le no le queda mucho para salir en libertad y todavía le tienen en régimen especial de castigo, mantiene un espíritu combativo con el que quiere contagiarnos. ¡Ojalá lo consiga! La fotografía de arriba nos llega desde Lleida, de la octava Marxa a la cárcel de Ponent que se celebró el pasado mes de abril.

Aislamiento de Soto del Real, 20 de abril de 2021

Salud X y a todxs lxs compañerxs que sienten las injusticias de los demás.

Ahora estoy aquí en Soto y sigo en 91.3, la vida, no pasa nada, un poco más lejos de la familia y amigxs pero lxs que siguen ahí, ahí estarán siempre. Hay cambios, ahora llega el primero de mayo, participaremos todxs lxs voluntarixs al ayuno en contra de toda la explotación de antes y de ahora y la lucha siempre va a estar.

Desde aquí quiero mandar ánimos a todos los presxs en lucha y decir que siempre se gana algo, al final nos encontramos con uno de los pilares más fuertes del Estado, eso ya se sabe, entonces cuando alguien protesta ante este sistema asesino eso es muy bueno porque sabe a lo que se enfrenta, tenemos conciencia y por eso cuando mis compañerxs han luchado y siguen ahí en la protesta contra tantas injusticias eso quiere decir que sois personas con ideales y que os importa la salud y las condiciones de los demás.

Toni, Peque, Poblete, Moha, Xavi… todxs tenéis ideales, por mi humilde opinión sí que se han conseguido cosas, por lo menos que ahí estáis contra un sistema que es lo que es, que no nos gusta porque a todxs nosotrxs nos gusta que exista la libertad y ya sabemos lo que significa esta palabra. Podremos equivocarnos porque es como es la vida, pero al día siguiente hemos aprendido más porque el libro no termina ni al comienzo ni por la mitad. La verdad que yo no sé qué propuesta dar, sí que apoyo la lucha sobre todo que apoyo a lxs presxs y voy a participar en lo que signifique lucha anticarcelaria. Yo sigo los días 1 y 15, el 1º de mayo, y seguir diciendo lo que pienso ante este mundo, sobre todo me importa mucho lo que nuestros antepasados ganaron y también lo que se ha ganado en los últimos 40 o 50 años en las cárceles y espero tener alguna propuesta que sirva para mejorar la situación.

Animar a todxs lxs compas y grupos de apoyo y a lxs presxs en lucha. Abajo este encierro que solo manipula, enfrenta. Abajo la dispersión y todo lo que hay y que suelten ya a lxs presxs enfermxs y a lxs compañerxs que por sus ideales siguen presxs.

Un abrazo libertario y me acuerdo siempre de lxs compas que me han ayudado, salud.

Para escribir al compañero:

Alfonso Martí Aracil

Centro Penitenciario Madrid V

M-609, Km 3.5

28791 Soto del Real (Madrid)

Presxs en lucha

En esta carta de marzo pasado, Peque recuerda a su compañero de causa, José Vilar Casal, muerto en régimen especial de castigo hacía muy pocos días, después de años de abandono médico-sanitario, a consecuencia de un cáncer de garganta provocado por la herida de bala que sufrió cuando le cogieron los picoletos, hace más de diez años, y por la falta de tratamiento adecuado de esa herida. Reflexiona también, cargado de emoción por la muerte de su amigo, sobre las últimas vicisitudes de la propuesta de lucha colectiva.

Aislamiento de Morón de la Frontera, 4 de marzo de 2021

¡Salud, compañerxs!

Soy José Ángel Martins Mendoza, miembro de COLAPSO (Colectivo Anarquista de Presos Sociales Organizados), actualmente en la cárcel de Morón de la Fronntera (Sevilla II), en 91.3 RP, y este escrito lo realizo con toda mi rabia, rencor y odio hacia las personas que día a día nos exterminan en las cárceles del Estado español. De primero, puesto que para mí es lo más delicado, pues han asesinado a mi compañero de causa, lo han dejado morir, después de llevar once años encerrado en Régimen Especial, por no acepatar sus normas. Sé que muchxs de vosotrxs no sabéis los actos por los que mi compañero y yo estamos presos, pues tampoco lo voy pregonando por ahí, pero hoy lo contaré todo por su memoria.

José Vilar Casal y yo, el día 17 de agostto del 2010 realizamos un butrón en una sucursal bancaria, de esas que nos quitan las casas, y a las 7 de la mañana, cuando ya estaba entrando el director por la pueta principal, saltaron dos picoletos en la obra colindante al banco, con sus pistolas en la mano. Se desencadenó un tiroteo donde un picoleto resultó muerto, el otro herido de bala y a mi compañero, amigo y hermano de armas un disparo del guardia civil muerto le alcanzó en la nuez, dejándole casi mudo de por vida. Únicamente lo tuvieron seis horas en el hospital y le metieron directo en A Lama, y no le llevarón siquiera la módulo de enfermería, sino al de aislmiento, donde también fui ingresado yo al día siguiente. Nos dieron un tratamiento especial por haber matado a un agente de su “autoridad”, que si hubiéramos matado a un paria de la tierra casi nos habrían dado una medalla.

Once años después, habiendo estado de 2010 a 2015 en el asilamiento de Topas, estaba en el de Palencia, donde llevaba casi seis años. En todos esos años, jamás recibió asistencia médica, hasta hace un mes, cuando vieron que casi no podía ya hablar. Le diagnosticaron un cáncer de garganta irrecuperable, solicitándole al momento los servicios médicos a la SGIP, área FIES, la aplicación de los artículos 104.4 y 196 RP, pues el inminente desenlace ya estaba cantado. ¡Demasiado tarde! Ayer, cuando llamé a mi familia, me dieron entre sollozos la noticia de que José Vilar Casal había muerto, lo habían asesinado como a tantxs compañerxs que se han quedado en el camino en estos treinta años que llevo encerrado. Amigo, por fin serás libre, somos almas libres y así quisiéramos morir, pero no con 50 años, en un módulo de aislamiento, totalmente solo, y después dicen que existe asistencia médica en las cárceles y que velan por nuestras vidas. Se me están saltando las lágrimas, solo puedo decir que aquí nos están asesinando en vida y solo nos enseñan una cosa y no es la reinserción ni la rehabilitación, sino que solo existe una forma de luchar contre este fascismo, mediante las armas, insumisión y revolución. Te recordaré siempre, amigo.

Y ahora, con esta sed de venganza y odio que corre por mis venas, quiero contestarle a Toni y explicarle unas cositas. Mira, Toni, acuérdate de cuando iniciasteis esta lucha, tú, Xavi, Poblete y algún otro y de que, al principio, la queríais hacer formando desde arriba una “organización” llamada ASPRELA, dirigida por vosotros, desde vuestras poltronas de coordinadores, promotores, encargados, etc. Yo me uní a la lucha, como me había unido antes a otras, pero no lo hice hasta que desaparecieron esas siglas y os bajasteis del trono. Y ahora, tú que fuiste quien empezó, dices que estás muy desgastado y dejas la lucha, o sea, el “capitán” es el primero en saltar del barco. ¿Qué te pensabas, que en uno o dos años iban a aplicar nuestra tabla reivindicativa? ¿Crees que los demás no estamos desgastados? Se nota que estás al lado de tu casita, comunicando y recibiendo pelas. Pues no, chaval, algunos otros seguimos a miles de kilómetros de casa, sufriendo día a día provocaciones en primera fase, con la única ayuda de lxs verdaderxs ácratas, que nunca nos olvidan, con quienes formamos una familia, creemos fielmente en la fraternidad y seguimos con la cabeza alta en las luchas. Quizás ahora, nosotrxs tengamos que hacer un receso por toda esta mierda del COVID, pero una ideología la tendré ahora y hasta que me muera. Te lo digo claro, veo muy mal lo que has hecho y tengo que poner en duda que seas mi compañero, pues nosotrxs deberíamos ser los últimos en saltar del barco. Yo, al menos, puedo seguir diciendo que soy un comunista libertario, como dice Malatesta, el cual no concibe un socialismo libertario, reformista, progresista ni hostias, sino ¡anarquista!

Disculpad tanto dentro como fuera mi tono negativo, pero no estoy pasando por mis mejores días en estas jodidas celdas de fríos muros. Recibid un cordial saludo y un abrazo cargado de aires libertarios de este vuestro compañero. !Viva la Anarkía!

Peque

La cárcel mata Muertes en prisión Presxs en lucha Régimen de Máxima Crueldad