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Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas
Albert Woodfox ha estado detenido en confinamiento solitario durante 40 años, la mayor parte de ese tiempo permaneció encerrado en la Penitenciaría del Estado de Louisiana, una prisión de máxima seguridad conocida como “Angola”. Esta semana, después de que sus abogados argumentaran durante seis años que el proceso de selección del gran jurado en el juicio de Woodfox estuvo viciado por el racismo, el juez federal James Brady, que preside el Tribunal de Distrito de Estados Unidos para el Distrito Medio de Louisiana, les dio la razón. El juez Brady falló lo siguiente: “Por consiguiente, se OTORGA el recurso de habeas corpus presentado por Woodfox”, lo que obliga al estado de Louisiana a liberar a Woodfox. Se trata de la tercera vez que su condena es revocada. Sin embargo, Woodfox permanece en prisión. Los allegados al caso prevén que el estado de Louisiana, de la mano del Fiscal General James “Buddy” Caldwell, apelará nuevamente, como lo hizo en el pasado, e intentará mantener a Woodfox en confinamiento solitario en condiciones que en términos de Amnistía Internacional “solo pueden describirse como crueles, inhumanas y degradantes”.
Desde afapp-gz queremos informar nuevamente de los constantes abusos que está sufriendo la vecina y compañera de A Coruña Noelia Cotelo en la cárcel de Brieva.
Por lo gravedad de la situación, queremos centrar este comunicado en la desatención médica que está sufriendo y todo el oscurantismo que le rodea.
Hace unas semanas se le realizó un análisis de sangre, Noelia ha solicitado en numerosas ocasiones conocer el resultado de los mismos, ante lo cual la dirección de la prisión se niega a dárselos.
Por otro lado, y como reconoció el médico de la prisión, Noelia tiene todo el cuerpo lleno de llagas, las cuales han avanzado hacia la cara y el interior de la boca. Noelia no está recibiendo ningún tratamiento para paliar esta situación.
Noelia ha solicitado el permiso para que un médico independiente la visite, la dirección ha puesto numerosos impedimentos para que esto sea posible.
Si tocan a una nos tocan a todas, permanecer alerta.
El siguiente texto se escribió el 21 de marzo, 24 horas antes de la fuga mágica de la cárcel de Trikala*.
Tal vez sea interesante comentar los dos últimos intentos de fuga de prisiones de máxima seguridad; una con helicóptero en Trikala y la otra con un pequeño engaño en Malandrino.
En el primer caso, parecía que la policía no dudaba en arriesgar −con el fin de consolidar su doctrina de tolerancia cero– la vida de decenas de personas, invocando la intención de impedir una fuga, acción considerada como delito menor…
En el segundo caso, vimos lo que un preso puede lograr camuflando en una simple radio el control remoto de una bomba (¡!) si los mecanismos procesales saben que no se bromea con su libertad. A pesar de que al final no pudo salir, logró poner en alerta una cárcel entera durante 24 horas, con su determinación como única arma.
Pero lo que tiene verdadera importancia en ambos casos es el cambio en el sentido de la fuga y su mutación a caso individual del preso. Hasta finales de los años 90, el motín y la fuga eran dos conceptos casi interconectados. El motín era generalmente el resultado de un intento de fuga colectivo. Los presos de una prisión intentaban escapar juntos, algunos lo lograban, otros terminaban heridos por las balas de los polis en el intento y el resto regresaba e incendiaba la cárcel. Las razones de esta mutación deben buscarse, por un lado, en el desarrollo de la tecnología y la arquitectura de la represión y, por otro, en la atomización sin precedentes de los presos actuales.
Las prisiones modernas están diseñadas con el fin de lograr el mayor control posible, tanto a través de métodos físicos como electrónicos. Se trata de cámaras en cada esquina de los módulos perfectamente cuadrados y ausentes de cualquier elemento natural. Se trata de puertas electrónicas que se abren solo desde la sala de control. También se trata de que –detalle importante– el tejado, tradicional refugio de los presos rebeldes, no es accesible casi de ninguna manera.
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Herrira ha efectuado una comparecencia pública masiva en un hotel de Bilbao para denunciar lo sucedido con Xabier López Peña y la política penitenciaria que se aplica contra las y los presos políticos vascos.
En su intervención, Nagore García y Beñat Zarrabeitia han enviado un mensaje muy claro: «Nunca más, que no se vuelva a repetir. No queremos más muertes, no queremos más sufrimiento. Es tiempo de soluciones, es la hora de construir la paz.» Herrira ha remarcado que la política penitenciaria es «un obstáculo evidente en esa tarea, tal y como han demostrado las muertes de López Peña y Figueroa, la no liberación de las y los presos enfermos, la doctrina 197/2006, los accidentes provocados por la dispersión o las palizas sufrida por presos en Muret, Puerto III o Sevilla».
Yo sostengo que la libertad es una tierra sin caminos, y no es posible acercarse a ella por ningún sendero, por ninguna agrupacion, por ninguna ideologia.
La libertad, al ser ilimitada, incondicionada, inabordable por ningún camino, no puede ser organizada; ni puede formarse organización u agrupacion alguna para conducir o forzar a la gente a lo largo de algún sendero en particular. Si desde el principio entienden eso, entonces verán cuan imposible es organizar una creencia.
Una creencia es un asunto puramente individual, y no pueden ni deben organizarla. Si lo hacen, se torna en algo muerto, cristalizado; se convierte en un credo, una secta, una religión que ha de imponerse a los demás. Esto es lo que todo el mundo trata de hacer.
NOTA: El pasado día 14 de marzo, tras 44 días de ayuno, el compañero Sergio Maria Stefani abandono la huelga de hambre que había iniciado el 29 de enero. Sergio tomo esta decisión tras comprobar que en los últimos análisis médicos empezaban a mostrar datos preocupantes.
Según nos informan en publicacionrefractario.wordpress.com: Desde el 29 de enero, Sergio Maria Stefani está en huelga de hambre, ha elegido su cuerpo como instrumento de lucha, porque entre los muros de una prisión es uno de los pocos medios de los que dispone. En el exterior, sin embargo, las herramientas para combatir abundan y están disponibles para cualquier persona, y son también más inmediatas de lo que parece. Si por todos estos días, Sergio ha tenido que combatir una batalla casi solitaria, no podemos dejar que las cosas sigan así. En los siete días siguientes al 19 de marzo inundemos de cartas, faxes y mensajes las siguientes direcciones, con gestos pequeños, pero martilleando, debemos dejar claro a los torturadores de Sergio, que él no está solo, que sabemos por qué esta luchando y que su causa ¡es también la nuestra! Basta poco para influir: enviar un mensaje o un fax, hacer una llamada, diciendo que se está en conocimiento de lo que está pasando, que sabemos quiénes son los responsables de la tortura que nuestro compa está sufriendo, de la lucha que están haciendo detrás de los muros de sus prisiones, algo que cualquiera puede hacer en este asqueroso mundo que nos rodea con computadoras, teléfonos y oficinas de correos.




