LA HISTORIA OCULTA DE ESPAÑA
A la muerte del apodado Caudillo todo el mundo sabía que bajo su mandato personal en España las instituciones franquistas habían violado masivamente los derechos humanos. Es perverso suponer que en las cárceles de la dictadura de la última década había grandes sectores de prisioneros culpables y un pequeño sector inocente o justificable. Este presupuesto sería antinatural porque no es histórico que las columnas franquistas (la PolíticoMilitar, Judicial, Policial y Carcelera) aplicaran garantías democráticas o de imparcialidad a los acusados por delitos comunes o subsidiados por necesidad, y fueran inclementes y depravados con los acusados por delitos ideológicos o de conciencia. Para que se diera esta doble circunstancia contradictoria las instituciones franquistas necesitaban un doblamiento en el estado, un ministro de justicia dictador y otro todo lo contrario, por ejemplo comparativo. Más concretamente el apodado Caudillo no asesinaba ni torturaba a los pobres mientras que el Caudillo malo hacía todo lo contrario con quien profesara ideas propias en la práctica.
