Hoy aniversario de la matanza de Wounded Knee (29 de diciembre de 1890) poco o nada parece haber cambiado para la población nativa americana.
Los dueños primarios del territorio estadounidense, los americanos nativos o indios, fueron sometidos durante siglos a un proceso de destrucción de su cultura, de robo de sus tierras ancestrales, de exterminio y reclusión en áridas y remotas reservas. (1)
La “Indian Removal Act” (Ley de Desalojo) de 1830, los despojó de sus tierras y los obligó a trasladarse a las reservaciones. La historia de Estados Unidos recoge el bochornoso episodio (1838) del “Trial of Tears” (El Camino de las Lágrimas), cuando 17,000 cheroquees fueron obligados a abandonar sus hogares en el norte de Georgia y trasladarse a Oklahoma. En el trayecto de 1,200 millas a pie, en lo más crudo del invierno, alrededor de 4,000, principalmente ancianos, mujeres y niños, murieron en el camino. El robo de sus tierras a las tribus fue una historia de horror sin precedentes.




