En primer lugar decir que estoy de acuerdo con el comunicado de COLAPSO (Colectivo Anarquista de Presos Sociales Organizados). Es un punto de vista coherente y con preguntas que traté de contestar en la carta de respuesta que envié a uno de los firmantes del comunicado, escrito este oportuno, visto que en el comunicado se hace referencia a mi apellido y se me piden propuestas… Aquí va mi escrito un poco retocado del original referente a mi opinión sobre el tener que tomar las riendas de la lucha, la verdad es que estoy hasta los mismísimos… Empecé con las luchas del FIES, luego con las condenas de larga duración, y ahora estoy con las luchas contra los malos tratos y las torturas… Participo en ellas, desde el principio y me solidarizo, pero eso de tomar las riendas como hice en el pasado ¡¡Se Acabó!!
Siempre estaré dispuesto a dar consejos y a proponer métodos de trabajos y estrategias que tomar como lo que hemos conseguido con los Apoyos Jurídicos en muchas cárceles donde hay voluntad y participación en las luchas. Apoyo Jurídico que ha tenido sus fallos, que no siempre funciona y cuando lo hace a veces es tarde (como me decía un compañero)… pero… ¿quién no tiene fallos en la vida?


Cinco días después de que lo retiraran de la celda en una tabla, y con una manta que lo cubría y se pegoteaba a su carne viva porque piel no le quedaba, Juan Carlos Moreno murió en el Hospital de Trelew, donde había sido trasladado por la gravedad de sus quemaduras. Estaba detenido en la Unidad 6 del Servicio Penitenciario Federal, en Rawson, a 1393 kilómetros de Lomas de Zamora, sede del juzgado que se supone que llevaba su caso. Para la fecha en que Moreno decidió quemar el colchón como protesta contra las torturas reiteradas, ya habría debido estar en libertad.