Tokata | Boletín de difusión, debate y lucha social Entradas

CRITERIO DE LEY

Nosotros, la población reclusa, obtenemos los escasos beneficios penitenciarios dependiendo de los criterios objetivos y subjetivos de los equipos de tratamiento de los centros penitenciarios. En España hay un alto porcentaje de internos que cumplimos todos los requisitos objetivos para obtener “beneficios penitenciarios”, desde un trabajo pasando por un permiso ordinario hasta la libertad condicional. No entiendo el porqué, esta gran mayoría cumple sus condenas íntegras o, en el mejor de los casos, solo cuando nos quedan unos pocos meses para acabar de cumplir, nos dan un par de permisos; literalmente, una propina, para que salgamos en libertad con una sonrisa.

La pregunta que nos hacemos muchos internos es ¿para qué sirve el reglamento penitenciario? Pues no hace falta ser muy inteligente para deducir que, por muchos artículos de dicho reglamento que beneficien al reo, el mismo equipo de tratamiento nos los echa para atrás, cuando el mismo reglamento dice que cualquier beneficio penitenciario depende del criterio del mismo equipo. Pero lo peor de todo es que dependemos de unas personas que apenas conocemos y que, por supuesto, apenas vemos, pues sólo nos atienden en una entrevista personal una vez cada seis meses, cuando nos van a revisar el grado y siempre para hacernos las mismas preguntas. Pero la pregunta que nos hacemos nosotros es cómo podemos confiar los internos en una equipo de tratamiento que no tiene ningún tipo de empatía ni apenas trato con nosotros: te llaman una vez cada seis meses, te hacen cuatro preguntas y hasta dentro de otros seis meses. Y, cuando te niegan el permiso a pesar de que cumples todos los requisitos objetivos que requiere el reglamento penitenciario, te argumentan simplemente que no estás preparado para tener una vida en semilibertad por motivos subjetivos. Y como para la mayoría de los jueces de vigilancia penitenciaria pesa más el criterio que el reglamento, pues a cumplir la condena íntegra. Mientras no haya un beneficio que sea decretado por ley, mientras no se obligue a los centros por algún artículo y se derogue el criterio de los equipos, seguiremos en al misma situación.

La excarcelación por enfermedad es otro de los derechos que tenemos los reos que en la mayoría de los casos, más de un 90%, no se cumplen. Un pensamiento de los equipos de tratamiento de los centros penitenciarios es otorgar este beneficio justo cuando a las personas afectadas les quedan pocos días para morirse, siempre saliendo del centro penitecianciario al hospital. Sin dar la mínima opción a que puedan morir en un entorno familiar, en sus propios hogares. Según este pensamiento, la persona gravemente enferma, en lugar de aprovechar para bien esta medida que está en el reglamento penitenciario, la utilizará para delinquir. Esta es la retorcida manera de pensar de un grupo de “profesionales” que se olvidaron su corazón en la entrada de los centros penitenciarios y aún no se han dado cuenta de que entran a trabajar sin él. Pero lo peor de todo, para mí al menos, lo más grave es que estas actuaciones son avaladas tanto por los jueces como por los gobiernos.

AISLAMIENTO

Creo que la finalidad de que un interno acceda a este lugar es para separarte de tus compañeros, cuando demuestras una agresividad que pone en riesgo su integridad. Al menos debería de ser así, y en muchos de los casos no tengo ninguna duda de que es correcto. El problema es el trato que nos dan los carceleros en este departamento. Digo el trato, aunque sería mejor decir el poco o ningún trato, porque, una vez que acabas en el módulo de aislamiento, eres totalmente olvidado por ellos.

Yo, personalmente, han sido muchas las veces que he acabado en este lugar y casi siempre solo me abrían la puerta para darme la comida o la medicación. El timbre para llamar a los carceleros era mejor no pulsarlo, pues, si lo hacías, venían con las porras para recordarte con ellas en la mano que no debías hacerlo. El ninguneo, los malos tratos, vejaciones, insultos y un etcétera inacabable de detalles que podría enumerar sobre cómo se nos trata en este departamento. Y el problema no es sólo esto, sino que los médicos hacen oídos sordos sobre esta cuestión. Estamos totalmente olvidados y, cuando denunciamos sobre estos asuntos, fácilmente nos desacreditan. Es muy fácil desacreditar a un reo ante un juzgado, incluso ante la prensa. Somos delincuentes, estamos acostumbrados a mentir en cualquier situación, a no respetar a nuestros semejantes, por eso digo que a la hora que los carceleros quieran airearse de estas denuncias, con decir cualquier barbaridad sobre nosotros lo tienen todo ganado.

Incluso en los juzgados, esta clase de denuncias no les interesan, pues es lo que han demostrado a lo largo de mis condenas. A mí, en lo personal, me han dado tales palizas que me han dejado el cuerpo marcado con hematomas. Cuando he denunciado rápidamente, el juzgado instrucción ha tardado varios meses en enviar un forense para reconocerme. Claro, una vez transcurrido ese tiempo, ya no queda ninguna huella de la paliza. Es todo un engaño sobre el papel. Lo que quiero decir con esto es que, una vez que ingresamos en los módulos de aislamiento, estamos totalmente anulados y a merced de los carceleros, actuando ellos a su antojo sobre nosotros.

No hablo más sobre esto, porque me pongo enfermo, y con esto acabo, que con estos y otros hechos, un interno, con el paso del tiempo, durante la condena, va acumulando mucho odio, hasta el punto de que cuando llegue el día de salir somos una bomba en la calle.

MALOS TRATOS

Por desgracia, en estas casas he sufrido muchos abusos y palizas por parte de los funcionarios. Siempre venían en manada, como lobos hambrientos.Y lo cierto es que sobre esto me cuesta decir algo, pues, si no tienes un buen abogado que le untes bien de dinero poco puedes hacer. No sé las denuncias por malos tratos que he cursado y, a pesar de que en la mayoría de ellos me han dejado la cara y el tórax como un cromo de los hematomas, venía el médico forense a verme a los tres meses aproximadamente de darme la paliza, cuando, os lo podéis imaginar, todos los hematomas habían desaparcido. Y, como no tengo pruebas materiales, imágenes, testimonios o partes de lesiones y, como ellos tienen presunción de veracidad, mi palabra no vale una mierda. Lo dicho, a no ser que tengas un buen abogado que le untes bien de dinero, para exigirle al juez, entre otras cosas, que se presente el médico forense en el día, poco puedes hacer.

Sé que es jodido decir esto, pero es la realidad y, como he dicho antes, a la sociedad estos asuntos le importan una mierda. Ojalá hubiera jueces o subdirectores de seguridad competentes que supieran y quisieran frenar estas acciones, ojalá desaparecieran de las cárceles estos abusos violentos, pues, si fuera así, estoy completamente seguro de que nosotros, la mayor parte de los presos, al salir, lo haríamos sin ese odio que ilumina nuestros ojos.

CONFORMISMO

Esto debe de cambiar. Eso sí, lo que no entiendo es cómo nosotros estamos sufriendo estas situaciones y no nos hemos rebelado ¿O es que hemos aprendido a ser conformistas? Veo como los internos nos callamos sobre todo esto, lo pasamos en silencio, como si ya nos hubiéramos resignado. Como ya he dicho antes, todo esto debe cambiar, porque la reflexión que yo hago es: ¿para qué portarnos bien en la prisión, si el resultado va a ser el mismo? Es complicado explicar una reflexión sobre el conformismo. Quizá la mejor forma sea comparar generaciones diferentes. Desde los años ochenta hasta el día de hoy, el perfil de los presos en las cárceles españolas ha experimentado un cambio notable, acentuándose en los tiempos actuales la pasividad ante cualquier situación. Viendo a diario sin reaccionar siquiera injusticias que repercuten sobre nosotros: malos tratos, abusos de autoridad, engaños, chantajes, etc, etc. Hay que decir que siempre hay alguno que se rebela ante estos hechos. Por supuesto, aún quedan internos despiertos que les queda algo de orgullo, aunque son pocos y van quedando menos a medida que pasa el tiempo. Cuando la dirección de un centro observa en un interno este tipo de perfil, rápidamente lo traslada de prisión o toma medidas similares, más que otra cosa, para que no se agite el rebaño.

Quiero remontarme en principio a los años ochenta, pues en esta época conocí las prisiones por primera vez y es una buena forma de tomar referencias. En aquellos tiempos, nosotros los internos estábamos mucho más unidos. Ante cualquier situación agresiva por parte de los profesionales del centro, los presos reaccionábamos en grupo, sin dejar que cometieran ningún tipo de abuso con ninguno de nosotros. Son muchos los casos que puedo enumerar. Por ejemplo, cuando venía la comida en mal estado o mal elaborada; o cuando se querían llevar a alguien para aislamiento sin motivo justificado, y un largo etcétera. Cuando ocurría este tipo de situaciones, nosotros nos uníamos y nos rebelábamos ante ellas. Ellos, me refiero a los carceleros, lo llamaban motín, nosotros lo llamábamos que nos pisaban nuestros derechos. Lo cierto es que en aquella época los patios de las cárceles eran más agitados, incluso había más violencia entre nosotros, también había más droga, más pinchos… Todo este tipo de situaciones es cierto que eran más negativas, pero no nos dejábamos pisar por los carceleros ni chantajear por los equipos técnicos. A pesar de tantas diferencias que teníamos los presos, a la hora de estar unidos, lo estábamos, éramos un colectivo.

Estoy seguro de que con estos hechos, la dirección de los centros penitenciarios estudiaron la manera de separar individualmente a los internos para deshacer el colectivo y frenar este tipo de comportamientos, y no les resultó muy difícil. Primero empezaron a chantajear con la metadona, retirando las tomas a aquellos internos que enseñaban los dientes y, en algunos casos, a internos que los llevaban a aislamiento, no se la daban hasta el día siguiente. Los internos, por no pasar este tipo de abstinencia o, vulgarmente, “mono” empezaron a tener un poco más de cuidado con sus palabras y con sus hechos, pues los internos que tomábamos metadona no nos podíamos permitir el lujo de estar cuarenta y ocho horas sin la toma.

Después, llegaron los módulos terapeúticos y de respeto, que fueron un verdadero éxito para los directores de los centros penitenciarios, y una herramienta que para los equipos técnicos funciona muy bien, pues es donde han sabido, por fin, individualizar a los internos con una rotundidad asombrosa, hasta el punto en que somos chantajeados sin ni siquiera darnos cuenta. Nos prometen, si vamos a estos módulos, que vamos a tener una mejor convivencia y que se nos darán todos los beneficios penitenciarios, desde un primer permiso hasta la libertad condicional, pero para conseguir estos logros debemos de cumplir con una serie de actividades y terapias para cumplimentar nuestro tratamiento individualizado. En un principio, así fue. Es más, íbamos a estos módulos internos con problemas de drogas, ya curtidos en prisiones, con largas permanencias. Pero esto sólo sucedió durante un tiempo. Poco a poco, fueron recortando permisos a los internos y ya ingresaban a estos módulos internos de otras características y, sobre todo, internos que ingresaban en prisión por primera vez y a este tipo de internos, a los primerizos, se les puede manipular muy bien.

A día de hoy, estos módulos parecen compañías militares, con una disciplina por la que la gente se inclina a lo que quiera la dirección de los centros, pero sin obtener los beneficios penitenciarios que fueron prometidos al principio. Hasta no llevar casi toda la condena cumplida no te dejan salir de permiso. Es cierto que el perfil de internos que entran ahora en estos módulos suele ser el de internos que entran en prisión por primera vez, y los que no son nuevos, llevan un tiempo considerable con buen comportamiento. A los primerizos se les manipula muy bien, pues sólo conocen las prisiones por lo que les han contado en la calle o han oído o visto en los medios de comunicación. Y el resto de los internos que ingresan en este tipo de módulos también es muy fácil de manipular y engañar, pues a estos les prometen beneficios que nunca llegan.

Es como si todos nosotros nos pusiéramos una venda en los ojos para no ver nada, dejando que nos guíen a su propio capricho y hagan con nosotros simplemente NADA, dejando que cumplamos nuestras condenas sin ningún tipo de beneficio penitenciario y, si ofrecen a algún interno algún permiso de salida, lo hacen cuando su condena está casi cumplida, lo justo para salir, como máximo, un par de permisos. Y, mientras tanto, nos tienen dentro de los módulos de respeto, limpiando, haciendo terapias y cursos que no sirven para nada pero sí están subvencionados por el estado, que realmente es de lo que se trata, un negocio y un transcurso del tiempo. Algún interno de los módulos de respeto se da cuenta de lo que se trata o, simplemente se cansa de recibir notificaciones de los permisos denegados, y se rebela. Pues, simplemente, el equipo técnico le da de baja del módulo de respeto y lo traslada a un módulo convencional, para que no caliente a sus compañeros. Así funcionan en los módulos de respeto.

Engañados, chantajeados y traicionados por las direcciones de los centros penitenciarios que deberían ser las primeras en dar ejemplo de moralidad. Claro, luego salimos en libertad con la condena cumplida íntegramente, con unas formas de agresividad que es cuestión de tiempo que volvamos a entrar en prisión. Y a todo esto el estado lo llama reinserción. Yo, personalmente, lo llamo laberinto.

NO PERMITAMOS QUE NOS DIVIDAN PARA NO SER VENCIDOS

Con el paso de los años, he visto como los internos de los centros penitenciarios se han ido dividiendo, hasta el punto de que hoy en día una gran mayoría de la población reclusa están totalmente anulados. El detonante de esta actitud de la mayoría de los reos es sin duda la manipulación hacia nosotros de aquellos que dirigen las prisiones. Los engaños, las falsas promesas, sobre todo, nos hacen creer en unas metas que cuanto más cerca pensemos que nos encontramos de finalizar nuestras condenas más lejos estamos.

Nos hemos acostumbrado a adaptarnos a cualquier situación, incluso sabiendo que se están cometiendo abusos de autoridad, actuamos como si no ocurriese nada, sin luchar o, mejor dicho, sin reclamar, resignados a que esta situación sea el pan de cada día. Actuamos de esta manera por miedo, pero no por miedo físico, sino por miedo a lo que pasará mañana. Si actuamos de forma contraria a esta reflexión y, sobre todo, de forma valiente, pensamos que vamos a perder algún beneficio penitenciario que, por supuesto, nunca llega. Y digo esto porque el miedo es una de las armas que usan los profesionales de los centros penitenciarios para tenernos distanciados entre nosotros, pero, sobre todo, totalmente anulados.

Aunque aún a día de hoy nos encontramos internos que no doblan la rodilla ante ninguna situación y, en vez de tener compañeros que les apoyen, compañeros que abran los ojos, que activen todos los sentidos para darse cuenta de que, si no estamos totalmente unidos, seguirán haciendo con nosotros lo que ellos quieran. Mientras muchos de nosotros no estemos con esta actitud, los que no doblan la rodilla serán aislados o trasladados de prisión en prisión, sin dejar que se acomoden en ningún centro. Y, por supuesto, a estos se les anula con mayor facilidad, por el método del aislamiento.

Hay otras herramientas para conseguir de nosotros esta finalidad. Hemos hablado del miedo, pero también existe la medicación que también funciona de forma excelente para tenernos totalmente divididos y, por supuesto, anulados. Con la toma de tanta medicación, a veces demasiada para una sola persona, anulamos nuestros deseos de mirar hacia mañana, enfocando el día en conseguir más medicación u otro tipo de droga. De esta forma no nos damos cuenta de la situación en que nos encontramos. Incluso me atrevería a decir que para el equipos técnico es mucho más fácil tratar con los internos bajo los efectos del colocón, hablando vulgarmente. Sí, bajo los efectos del colocón. Lo cierto es que es una verdadera pena hablar así, pero es la realidad.

He hablado del miedo, del aislamiento, de la violencia, de la medicación y de los módulos de respeto. Son herramientas para tenernos divididos, aunque, por supuesto, a un preso se le puede divididr y anular de muchas maneras. Debemos abrir los ojos o quitarnos esa venda y ver las cosas con claridad, pero, sobre todo, dejar de pensar solamente en nosotros mismos para fortalecer la unión, pues la unión, siempre PACÍFICA, es la mejor arma que podemos tener los presos de todo el país, pues mientras no estemos unidos seguirán haciendo con nosotros todo aquello que el equipo técnico considere oportuno, es decir, NADA.

Jorge Alfonso Vázquez Campillo, Chino

Boletín Tokata Noviembre 2022

El Boletín Tokata Vuelve A Las Andadas

La Lucha Puede Y Debe Continúar

 

Cadena perpetua Cárcel=Tortura Debate sobre objetivos y medios de lucha Desde dentro Módulos de vergüenza

LA LUCHA PUEDE Y DEBE CONTINUAR

¡Salud, compñerxs! Soy Peque y actualmente me han traído a Murcia II (Campos del Río), después de pasar algo más de dos meses en Albocàsser procedente de Teixeiro. Voy a ofrecer mi punto de vista sobre el apoyo a nuestra lucha, la de lxs presxs, desde la calle, en el que para mí se involucran sobre todo lxs compas de Valencia que en este momento vuelven a sacar el “boletín Tokata”, cuando hace más de seis años que con otros tres compañeros comenzamos con las reivindicaciones de “presxs en lucha” y unos doce de Cárcel=Tortura.

Personalmente, no me cabe duda de que es necesario reflexionar sobre lo sucedido con la pequeña estructura que teníamos en la última lucha a lo largo y ancho del Estado español. Lo ocurrido con el COVID, al no recibir apenas cartas o noticias ni difundirse en la calle las nuestras y pasar sin apenas eco la huelga de hambre de mayo de 2020; al lanzarse la segunda huelga de hambre rotativa sin reflexionar sobre todo lo que había cambiado desde la anterior; al resultar esta huelga, quizá por eso mismo, más aparente que real, produciéndose sin aportaciones de ninguna clase de cada compañero en su turno y no sabiéndose, por tanto, quién hacía la huelga y quién no; al no hacerse prácticamente nada en la calle en apoyo de la huelga, aparte de los carteles y el internet; al darse de baja Toni sin apenas aviso, diálogo ni reflexión colectiva sobre ello… Y no quiero evadir mi responsabildad individual, yo también me vine abajo y tampoco hice lo necesario para mantener un mínimo de comunicación y reflexión constructiva sobre lo que estaba pasando. Así que quizá somos los mismas personas que la iniciamos las principales responsables del declive total de esa lucha.

Cada uno se había quedado otra vez aislado en su lucha e intereses individuales. No existía ya diálogo ni noticias de fuera hacia dentro ni de dentro hacia afuera y menos aún entre los de dentro. Y, sin diálogo ni ideas, ya se tiene poco o nada por lo que luchar. Y, después, entre nosotros, incluso hubo calumnias totalmente infundadas contra el compañero Toni y una persona quiso ejercer una especie de jerarquía o liderazgo dentro del colectivo cuando apenas había hecho nunca nada por él ni demostraba tener ninguna idea clara ni propuesta coherente sobre su pasado, presente y futuro. Al luchar individualmente, algunos tuvimos consecuencias negativas con incrementos en las condenas, palizas, aislamientos y traslados. Por otro lado, creo que hicimos algunas cosas positivas, como hacer oír públicamente nuestras reivindicaciones, manteniendo entre nosotrxs y con alguna gente de la calle un diálogo sobre ellas durante más de cinco años y logrando algunas movilizaciones conjuntas; hacerles mover a los burócratas políticos y carcelarios miles de papeles, y poco más. Al final, a algunos compañeros se nos ha puesto en segundo grado y hasta alguno ha pillado permisos, supongo que para desmovilizarnos más todavía.

Ahora mismo, sin existir ninguna lucha colectiva ni descartar que pudiera comenzar otra en cualquier momento, deberíamos, al menos, aprovechar que algunxs compañerxs se han propuesto sacar nuevamente el boletín Tokata para sacar a la calle todos los abusos y vulneraciones de derechos que se siguen produciendo en las cárceles españolas, ya que parece que no hemos avanzado mucho hacia el logro de nuestras catorce reivindicaciones. De cuando me llevaron de Teixeiro a Albocàsser, hace poco más de dos meses, tengo interpuestas dos denuncias, una desde la calle, de mi familia, más la que mandé yo desde dentro, por propinarme un paliza entre seis funcionarios. En fin, sólo un ejemplo de cómo continúan los conflictos, apaleamientos, abusos de poder y total impunidad. Creo que lo más lógico sería intentar seguir teniendo algo de visibilidad y que fluya la información para que la lucha individual de cada cual no caiga en saco roto. Lxs compañerxs se comprometen a mantener la continuidad del boletín como instrumento de comunicación dentro-dentro, dentro-fuera y fuera-dentro y ahora seremos nosotrxs quienes debemos decidir qué hacer. Yo al menos lo tengo claro…

Sin más, os deseo salud y fraternidad y que continuando las anteriores empecemos nuevas luchas anticarcelarias por nuestra dignidad y nuestros derechos.

José Ángel Martins Mendoza, Peque

Boletín Tokata Noviembre 2022

Presxs en lucha

Actividad en la calle

Actividad en la calle

Actividad en la calle

Actividad en la calle

INICIAMOS UNA NUEVA ETAPA

Queridxs compañerxs, con la presente edición se reinicia la publicaccíon del boletín Tokata, que no entra dentro de las cárceles desde febrero de 2017. Por entonces, decidimos poner nuestras energías en apoyar otros proyectos que se estaban fraguando y participar en ellos, especialmente en el que unos compañeros presos comenzaron a debatir y llevar a cabo en 2015, y que culminó en la propuesta de lucha colectiva por las catorce reivindicaciones que se ha desarrollado hasta 2021. Todavía está por hacer la correspondiente reflexión colectiva sobre esta experiencia de lucha, con su balance de aciertos y errores, pero creemos que, ahora que se ha cumplido esa etapa, la comunicación dentro-dentro, fuera-dentro, y dentro-fuera continúa siendo útil y necesaria. Por eso nos hemos propuesto reanudar el trabajo del boletín. Es para la gente presa, en primer lugar, para ayudaros a comunicaros entre vosotrxs y con la calle, pero también para lxs familiares y amigxs y para toda persona interesada en hacer desaparecer las cárceles e impedir las injusticias y abusos que se cometen en ellas.

El contenido, que tenemos que ir concretando entre todxs, consistiría principalmente en las aportaciones de la gente presa: denuncias, reflexiones, comunicados, propuestas, expresiones literarias… pero también en las de las familias y amistades u otras que se consideren interesantes. Especialmente, informes sobre reformas de las leyes penales y penitenciarias; procedimientos jurídicos o burocráticos para obtener algún beneficio o luchar por el reconocimiento de algún derecho; reflexiones sobre situaciones que nos afectan, como torturas y malos tratos, régimen especial de castigo, traslados arbitrarios y desarraigantes, abandono médico, no excarcelación de enfermos y ancianos, enfermos mentales presos, discriminación por sexo, raza o posibilidades económicas, trabas educativas, informativas o culturales, explotación laboral, cadenas perpetuas, indefensión jurídica, etc; propuestas concretas para defenderse de ellas; noticias sobre acciones en ese sentido en la calle, en las cárceles de aquí o en las de otros países…

Es necesario que el boletín le llegue a más gente de dentro, porque por ahora ha sido bastante poca la que ha manifestado su deseo de recibirlo. Así que, además de hacerlo rular, os pediríamos que nos mandarais nombres de compañerxs que lo quieran recibir. Pensamos que también se les podría enviar a familiares y amigos de la calle, para lo que también serían necesarios sus nombres y direcciones. Va con depósito legal, para que la autoridad tenga menos excusas a la hora de entregárselo a sus destinatarixs o impedir su circulación en los módulos. Lo cual significa que hay que tener cuidado con lo que se dice, ahorrando insultos y amenazas e intentando que cualquier denuncia que se haga se pueda probar o al menos intentarlo ante un tribunal. Se trata también de dar la batalla legal por la libertad de información dentro de las cárceles, recurriendo ante los jueces cualquier intercepción o confiscación del boletín. Si a alguien se lo retienen, tendría que pedir la resolución motivada al respecto de la dirección de la cárcel.

Para empezar, en este número, proponemos dar un repaso a las catorce reivindicaciones, que ponemos a continuación, para ver hasta qué punto ha cambiado la situación a la que se refiere cada una de ellas: si ha mejorado, si ha empeorado o si se mantiene igual. Esperamos las opiniones de todxs lxs que quieran darlas. Y otro tema importante es el de la reflexión sobre la experiencia de más de cinco años de la propuesta de lucha a la que pertenece esa tabla reivindicativa. No por casualidad, desde luego, este último tema empieza a tratarlo en este boletín el compañero Peque y el primero el compañero Chino, en lo que esperamos no sea más que un principio para el diálogo y la reflexión colectiva sobre ello. Luego, hay una carta de otro compañero sobre las dificultades que se experimentan cuando uno sale a la calle después de pagar muchos años. Enseguida, el relato de su familia sobre lo que le sucedió a Paco Belmonte Ferrer, muerto en la cárcel de Palma de Mallorca el 2 de agosto pasado y algunas noticias sobre los últimos intentos de organizarse para obtener justicia y que no vuelva a pasarle a nadie lo mismo por parte de algunas familias de personas fallecidas recientemente en prisión. Al final, el planteamiento inicial por parte de un compañero médico de una propuesta de autogestión de la salud para hacer frente a la catástrofe médico-sanitaria provocada en las cárceles por la desidia criminal del Estado. Para ver o descargar el boletín completo, picar en la imágen.

Las catorce reivindicaciones

Boletines

El pasado miércoles 9 de noviembre una persona de tan sólo 19 años moría en la cárcel de Mas d’Enric, en Tarragona, supuestamente por suicidio. Se trata de un joven que estaba en prisión preventiva, y pese a su edad no se encontraba en el módulo de jóvenes, sino en aislamiento.

Pero no se trata de un caso aislado. Semana tras semana personas presas de Cataluña y de todo el Estado mueren detrás de los muros que nos intentan dividir. Un goteo que va engordando la negra lista de muertos en los centros penitenciarios. Según el Observatorio del Sistema Penal y los Derechos Humanos, en lo que llevamos de año al menos 30 personas han muerto en prisiones catalanas. Entre 2015 y 2019 murieron en las cárceles del Estado 863 personas. Cifras escandalosas que nos aterrorizan, nos cabrean, nos atraviesan.

Queremos visibilizar esa muerte y la de tantas personas que pierden su vida entre cuatro paredes. Queremos mostrar nuestra repulsa a este sistema que posibilita cerrar y separar de la vida a cientos, miles de personas. Nuestro odio a las prisiones y a la indiferencia. Nuestra solidaridad con las familias y el entorno, que pagan también una condena. Nuestro apoyo y cariño a todos aquellos presos y presas que resisten a pesar de la represión, los malos tratos, los chantajes, las humillaciones, las contenciones mecánicas, el aislamiento y las torturas en todas sus formas.

La cárcel castiga, humilla, destruye y mata. La cárcel no puede formar parte del mundo que queremos. No es una utopía querer acabar con las cárceles, lo que es una utopía es pensar que puede vivirse en una sociedad que las permita.

¡La cárcel mata! ¡A tierra los muros de las cárceles! ¡Solidaridad con las personas presas!

https://lacorda.noblogs.org/

La noticia de la muerte del chaval en El Salto

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DESDE LA CÁRCEL DE TERNI, MÓDULO AS2, HUELGA DE HAMBRE A PARTIR DEL 25/10/2022, POR UN PLAZO DE TIEMPO INDEFINIDO, EN SOLIDARIDAD:

1° PIDO: LA DESCLASIFICACIÓN DEL ANARQUISTA ALFREDO COSPITO DEL RÉGIMEN 41 BIS.

El pasado 5 de mayo Alfredo Cospito ha sido sometido al régimen 41 bis y en seguida trasladado a la cárcel de Bancali (Sassari). Esto fue hecho para impedirle físicamente comunicar y aportar al debate entre anarquistas, después de 10 años encarcelado en un módulo AS2, siendo más de una vez sometido a intervención del correo, después de investigaciones y juicios a raíz de sus textos. El Estado le quiere acallar y aniquilar a través del régimen 41 bis, una cárcel dentro de la cárcel, una cárcel de aniquilamiento; es una técnica de tortura científicamente estudiada, basada en la privación sensorial, para empujar al preso a renegar de sus propias creencias. El régimen 41 bis no sólo ha sido diseñado para los acusados por asociaciones mafiosas, este régimen de detención también se utiliza para propósitos represivos en contra de revolucionarixs y subversivxs. Desde hace 17 años hay  revolucionarixs comunistas quienes están sometidos a este régimen.

2° POR UNA SOLIDARIDAD ACTIVA

Ya que no me percibo a mi mismo cómo aislado, quiero darle continuidad a la solidaridad y a la lucha internacionalista, porque nuestros ejemplos no son casos particulares de venganza estatal, en contra de nosotros específicamente como presos sociales.

No estoy de acuerdo con que se vuelva al concepto de preso político, lo que creía superado con mucho por las experiencias de las luchas pasadas; creo que esto genera separación, aislamiento, y que enfatiza una separación entre presx políticx y presx social, la que esconde en sí un sentimiento de superioridad y menosprecio para las restantes personas presas. Reafirmo el “viejo” concepto por el que somos presxs sociales, todxs.

Pero es un hecho el que en muchos lugares del mundo los presxs sociales que luchan, lxs subversivxs, lxs revolucionarixs, son objeto de especiales condiciones de encierro, por el hecho de luchar desde dentro de las cárceles. En Chile, Grecia, España, Turquía, en el Estado sionista de Israel, etc. El hecho de seguir sin arrepentirse hasta adentro de los muros, y siguiendo con nuestras luchas, aún de forma restringida, y firmes con nuestras posturas de ruptura con el Estado desde dentro de la cárcel, nos coloca en el punto de mira de los mecanismos represivos del Estado en contra del que hemos luchado, y seguimos luchando. Así pasó con Alfredo Cospito y su traslado al 41 bis, un compañero anarquista generoso e incorregible, que tanto aportó al debate y al desarrollo revolucionario del anarquismo en el curso de los años.

Por eso quiero incluirme como presx en la lucha y al mismo tiempo aportar mi solidaridad revolucionaria e internacionalista, enviándosela a quiénes obstinadamente, a pesar de las condiciones desfavorables de la lucha, siguen luchando. Como por ejemplo a los presos que aquí en Italia están siendo llevados a juicio por “devastación y saqueo”, por luchar en las revueltas del marzo 2020 en las cárceles. O como a los presos que se han rebelado aquí en la cárcel de Terni. O como a esos presxs subversivxs, revolucionarixs, y no son pocxs, que después de muchos años de prisión, a pesar de cumplir con las condiciones para salir, siguen siendo presxs, preventivamente, a través de unas cuantas leyes especiales, interpretaciones legalistas y decisiones políticas en todo el mundo.

Por ejemplo: en Alemania Tomas Meyer.Falk, en los Estados Unidos Mumia Abu-Jamal, en Francia Claudio Lavazza, en España Gabriel Pombo da Silva, en Chile Marcelo Villarroel, en Grecia Dimitris Kofountinas, Pola Roupa, Giannis Michealidis, en Israel el Estado sionista con lxs presxs palestinxs en conflicto permanente, que desde hace poco han lanzado unas medidas para protestar y huelgas de hambre, y muchxs más presxs sociales que luchan, revolucionarixs, subversivxs, que no he mencionado… libertad para todxs!

Solidaridad con Boris en Francia, ¡fuerza y animo!, a Ivan, a Toby.

¡SOLIDARIDAD A LOS PRESOS QUE SE HAN REBELADO EN LA CÁRCEL DE TERNI!

¡SOLIDARIDAD A LOS MÁS FRÁGILES: LAS ABUELAS Y LOS ABUELOS EN LAS RSA, IGNORADOS Y AISLADOS DE SUS SERES QUERIDOS CON CRISTALES DIVISORES COMO EN 41 BIS, Y CADA VEZ MÁS ENCERRADOS EN JAULAS FÍSICAS – SANITARIAS – TECNOLÓGICAS – REPRESIVAS, TRATADOS COMO DESECHOS PARA LA BASURA!

¡SOLIDARIDAD INTERNACIONAL CON LXS PRESXS DE LA LUCHA SOCIAL EN TODO EL MUNDO!

¡SOLIDARIDAD Y LIBERTAD PARA TODXS LXS PRESXS SUBVERSIVXS, REVOLUCIONARIXS, ANARQUISTAS, LIBERTARIXS Y PRESXS SOCIALES QUE LUCHAN, LIBERTAD PARA TODXS!

¡¡DESCLASIFICACIÒN DEL 41 BIS PARA ALFREDO COSPITO!!

¡¡EN CONTRA DEL 41 BIS QUE ANIQUILA A LXS ENCARCELADXS!!

¡POR LA DISTRUCCIÒN DE TODAS LAS ESTRUCTURAS CARCELARIAS, DE LOS ESTADOS Y DEL CAPITALISMO!

¡POR LA DIFUSIÓN DE LAS PRÁCTICAS DE SOLIDARIDAD REVOLUCIONARIA!

¡POR LA ANARQUÌA!

Juan Sorroche Fernández, cárcel de Terni, 25-XI-2022

Presxs "políticxs" Presxs en lucha

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