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El motivo de este comunicado, es agradecer a las plataformas ciudadanas y asociaciones de afectados por el virus de hepatitis C (V.H.C.) las manifestaciones y concentraciones solidarias y reivindicativas que se han llevado a cabo en diferentes prisiones  Estado español a nivel nacional, demandando al Ministerio del Interior, que los presos/as que padecemos esta enfermedad, tengamos el mismo trato sanitario que las personas en libertad, y por lo tanto se nos proporcionen los medicamentos de última generación, que posibiliten nuestra curación. Desgraciadamente el Ministerio del Interior, y en lo relativo a este tema, ya ha adoptado su política en materia de sanidad penitenciaria: NOS QUIEREN MUERTOS. Esta afirmación no debe escandalizar a nadie: cuanto menos dinero gasten en el mantenimiento vital de los presos y presas (dinero que roban de los presupuestos que el gobierno de turno les asigna a través de múltiples “exacciones” fraudulentas) más dinero tienen para repartir entre los gestores políticos y económicos de la administración carcelaria, dinero que sale del bolsillo de los ciudadanos contribuyentes, que a través de sus impuestos, pagan por una institución punitiva, que no solo es un fraude a nivel social, ya que no cumple con su misión “resocializadora”, sino que asesina y tortura a las personas que por desgracia están sujetas a su custodia.

Los viejos torturadores y asesinos carcelarios franquistas, gracias la ley de amnistía, promulgada durante la tan publicitada “transición” hacia la Democracia burguesa, no solo permanecieron en sus puestos sino que fueron promocionados dentro de la institución y jamás pagaron uno solo de sus crímenes, cometidos durante décadas en el interior de las cárceles y amparados por el régimen dictatorial. Como consecuencia de ello, pudieron trasmitir y aleccionar sus “conocimientos” en “materia regimental carcelaria”, a las nuevas camadas de carceleros “demócratas”.

Donde la impunidad institucional es histórica, como ocurre en las cárceles del Estado español, el crimen es sistemático.

GRACIAS A TODOS Y TODAS por vuestro apoyo.

Juan Carlos Rico Rodriguez

22 de octubre, 2015, matadero carcelario de Daroca (Zaragoza)

Actividad en la calle Desde dentro VHC

En la página web del Grupo Pro Presxs de Madrid  publican el siguiente comunicado junto con el video que viene a continuación:

Desde el Grupo Pro Presxs vamos a dar continuidad a la campaña que iniciamos hace más de un mes. En esta ocasión nos hemos acercado al centro de exterminio de Navalcarnero.

Vamos a seguir dirigiéndonos a las personas presas, a sus familias, a sus amigos y a las asociaciones y grupos de apoyo, animándolos a reivindicar tratamiento para todxs.

Seguiremos poniendo la voz en alto en esto −entre otras cosas− para que no haya ni una persona presa a la que se discrimine a la hora de recibir tratamiento para su enfermedad como cualquier ser humano. Hasta a un perro enfermo se le lleva al veterinario, no se le abandona a la muerte.

¡¡¡TRATAMIENTO SIN DISCRIMINACIÓN PARA TODAS LAS PERSONAS PRESAS!!!

VHC

El pasado 4 de agosto de 2015 fue presentado a las Cortes Generales el Proyecto de Presupuestos Generales del Estado para 2016 y en la página 207 del Informe Económico y Financiero podemos leer: «Para el cumplimiento de sus objetivos, la política penitenciaria trata de racionalizar y priorizar los medios disponibles haciendo un uso eficiente de los recursos que se le asignen y que durante 2016 ascienden a 1.149,71 millones de euros, lo que supone un incremento de 25,05 millones de euros respecto al ejercicio anterior, de los que 20 millones de euros se destinan a productos farmacéuticos para tratar a los reclusos contagiados de Hepatitis C».

Sorprendida, tengo que volver a leerlo de nuevo. ¿Dinero para fármacos para reclusos/as infectados de hepatitis C en los Presupuestos Generales? Por un momento no entiendo nada. Recuerdo que, en febrero de 2014, cuando  Manuel Trancoso reclamó el tratamiento de su hepatitis C con la triple terapia, le contestaron que no correspondía a la Administración penitenciaria; recuerdo a la Sociedad Española de Sanidad Penitenciaria denunciando que las personas con hepatitis C que estaban en la cárcel no estaban siendo tratadas; recuerdo a Pablo Saiz de la Hoya, miembro de esta misma sociedad, avisando de que se había perdido el concepto de equidad en la sanidad penitenciaria, ya que no se estaba tratando igual a las personas presas que al resto de la población –»para evitar el coste se nos ha prohibido prescribirlo»–; recuerdo el Informe Anual del Defensor del Pueblo de 2014 denunciando que los nuevos medicamentos incluidos en la triple terapia no estaban llegando a los/as presos/as; pienso en la sentencia, de septiembre 2014, de un juez de Valladolid dando la razón a la Consejería de Salud de Castilla La Mancha frente a la demanda del Ministerio del Interior, que pretendía que fuera la comunidad autónoma la responsable de pagar el tratamiento, dejando muy claro que era responsabilidad de Instituciones Penitenciarias el pago y, también, recuerdo a José Manuel Arroyo, subdirector de Sanidad Penitenciara, diciendo en junio de 2015, a pesar de todo esto, que confiaba en que antes del verano «todas las comunidades acepten y entren en el redil» (esto es, paguen ellos los medicamentos).

VHC

Hablamos de la jornada de lucha de este sábado por que los nuevos tratamientos contra la hepatitis C se proporcionen a las personas presas enfermas con gente tanto libertaria como de las plataformas de afectados que ha participado en ella desde Valladolid, Salamanca, León, Madrid, Valencia, Asturias, Barcelona…

La cárcel mata Radio: Tokata Y Fuga VHC

Pope nos habla de su experiencia de lucha de varios años exigiendo atención médica adecuada en medio de la situación de catástrofe provocada de la sanidad penitenciaria y el abandono de las personas presas enfermas que él denuncia como una forma de tortura. La charla sirve de preparación para la jornada de lucha del día siguiente por un tratamiento sin discriminación para las personas presas enfermas de hepatitis C.

Actividad en la calle La cárcel mata VHC

En el día de la patrona de instituciones penitenciarias, Nuestra Señora de la Merced, se realizarán actos de puesta en valor del trabajo realizado por la Administración. Frente a estos actos, es preciso resaltar la hipocresía de estas políticas de imagen, a la vez que las personas empeoran de forma irreversible, llegando en ocasiones al fallecimiento por la inacción de esas mismas administraciones.

La Asociación Pro Derechos Humanos de Andalucía (APDHA) constata y denuncia que donde proporcionalmente existe un mayor número de enfermos de hepatitis C es en las prisiones y, sin embargo, es el lugar donde menos llega el medicamento adecuado para la curación de esta enfermedad. Un 20% de la población presa tiene Hepatitis C y sin embargo sólo entre un 2,6% y 3% está siendo tratada con los medicamentos apropiados. La APDHA inició una campaña específica sobre el tema en 2013. Asimismo, un grupo de médicos de la prisión de Albolote en Granada ha denunciado, recientemente, esta grave vulneración de derechos.

VHC

Según los últimos datos proporcionados por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias el 21,3% de las personas presas en las cárceles del Estado, unas 14.000 personas, padecen el virus de la hepatitis C, frente a la tasa de prevalencia del resto de la población que se sitúa en el 1,6%. A pesar de ello, según datos facilitados por la SESP, Sociedad española de Sanidad Penitenciaria, sólo alrededor del 2,8% de las personas presas en el Estado están siendo tratadas con los nuevos medicamentos.

Así la Administración penitenciaria ideó diversas estrategias para abaratar costes: se prohibió a los médicos penitenciarios prescribir los medicamentos de última generación, condenando a las personas presas a recibir medicaciones obsoletas, de terribles efectos secundarios y menor eficacia y los tratamientos se centralizaron en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid, con pocas plazas disponibles. Además se produjo una pugna por ver quién debía pagar el tratamiento de la enfermedad: Instituciones Penitenciarias o las diversas comunidades autónomas. Es decir, a pesar de que la legislación establece que las personas presas deben gozar de una atención médica similar a la del resto de la población, se abordó el tratamiento de las personas infectadas por la hepatitis C con un criterio puramente economicista.

Esta escandalosa situación de discriminación y vulneración de los derechos fundamentales de las personas presas ha sido denunciada por numerosos colectivos de apoyo a personas presas, así como por la Plataforma de Afectados por la Hepatitis C.

Debido a la presión ejercida, la Administración penitenciaria ha propuesto a las comunidades autónomas que se hagan cargo del tratamiento hasta que se dirima judicialmente quién tiene que pagarlos. Ante esta tesitura muchas personas presas son víctimas de una visión que prima el aspecto económico sobre el terapéutico en la atención sanitaria.

Las dificultades que la totalidad de afectados por esta enfermedad están encontrando para ser tratados con los nuevos medicamentos, libres de Interferón, que curan la enfermedad en más del 90% de los casos, es un caso insólito en la Sanidad Pública estatal. Los diferentes organismos competentes en materia sanitaria “exigen” como condición para tratar la enfermedad que los pacientes se pongan “lo suficientemente enfermos”, que estén en un estadio de la enfermedad grave o muy grave. Esta condición, con ser intolerable, es aún peor para la población reclusa; en los centros penitenciarios el estar gravemente enfermo no te garantiza que vayas a ser tratado.

Por eso vemos más necesario que nunca realizar estas acciones. Este testimonio de solidaridad y de apoyo por parte de la gente de la calle puede ayudar a romper las condiciones de incomunicación y aislamiento de las personas presas ya que no podemos tolerar que dentro de las cárceles españolas sigan muriendo personas afectadas por una enfermedad para la que existe cura. Desde Salhaketa-Araba también queremos unirnos a la convocatoria realizada por la Plataforma de afectados por la Hepatitis C para exigir el derecho de la población reclusa afectada por Hepatitis C a ser tratada en igualdad de condiciones que el resto de afectados.

Concentración

25 de septiembre – 11:00

Frente a la sede del Ararteko

(C/Prado – Vitoria-Gasteiz)

Salhaketa-Araba

Actividad en la calle La cárcel mata VHC

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Actividad en la calle La cárcel mata VHC

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Actividad en la calle La cárcel mata VHC

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Rueda prensa Salamanca-Avila 25 septiembre
Concentración Topas Subdelegación 26 septiembre

Actividad en la calle La cárcel mata VHC