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Ei sábado 3 de diciembre a las 11h, era convocada una marcha en el Centro Penitenciario de Picassent dentro de la Campaña contra el Maltrato en Prisión. Medio centenar de personas se solidarizaban con lxs presxs en lucha, concentrándose y haciendo una pequeña actuación de flamenco frente a los muros de la prisión. La guardia civil ha identificado y registrado a numerosos manifestantes, aunque no han logrado impedir dicha acción.
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María Elvia López Coll, prisionera en la cárcel de Brians 1 (Martorell), ha realizado este año tres huelgas de hambre, ha denunciado numerosas veces las condiciones miserables dentro de la cárcel (la mala alimentación, la escasa higiene, los precios del economato, etc.), además de los atropellos, el racismo, los malos tratos y torturas, la anulación de la voluntad y con ello la destrucción de la humanidad que implican las prisiones. Su actitud rebelde y el hecho de no querer someterse ni rendirse ante los chantajes de los carceleros y la junta de tratamiento (a la que ella denomina santa inquisición, porque es el verdadero nombre que se merece ya que se creen tan perfectos y según ellos velan por la moralidad y las buenas cotumbres…), fueron castigados y reprimidos constantemente: tachándola de enferma, negándole los permisos de salida que le correspondían, quitandole el trabajo que tenía en el CIRE (por protestar), y haciendole sentir que hay un estigma sobre ella por haber ejercido la prostitución, por ser extranjera, luchadora y rebelde. Es que como ella dice las cárceles son para encerrar a los pobres y es a costa de estos que los poderosos se enriquecen usándolos como mano de obra barata en el CIRE, y que los carceleros ganan su plus de peligrosidad. Ultimamente María fue regresada al primer grado (que son módulos de aislamiento, las celdas son individuales, el acceso a patio normalmente queda reducido a entre 1 y 3 horas. Significa estar en una cárcel dentro de la misma cárcel.), como castigo por haberse levantado en el comedor sin obtener el permiso a pesar de haberlo pedido repetidamente.
En torno al 8% de la población penitenciaria padece la infección del VIH. Alrededor de 1.400 personas privadas de libertad en Andalucía sufren esta enfermedad. Además de soportar las condiciones de la enfermedad, deben hacerlo en un ambiente hostil, y con la agravante de la alta incidencia de enfermedades infecciosas que pueden empeorar su situación.
Alrededor del 49% del total de 17.150 presos ingresados en las 19 cárceles de Andalucía padecen patologías mentales que son atendidos de manera «insuficiente», según un informe del Defensor del Pueblo Andaluz, que reclama también una atención eficaz en sanidad, educación o drogodependencias.
El pasado viernes el Consejo de Ministros concedía el indulto a Alfredo Sáenz, Consejero Delegado del Banco Santander [Un indulto sonrojante]. Carmen y Encarnación no se lo podían creer. Llevan meses esperando el indulto de su hermano, Miguel Montes Neiro, que lleva 35 años en la cárcel sin haber cometido ningún delito de sangre. ¿Cómo es posible que el Gobierno haya indultado a un banquero, y no conceda el indulto a una persona gravemente enferma que ya ha cumplido con creces su deuda con la sociedad? Por eso Carmen y Encarnación están promoviendo una gran movilización para que el próximo viernes día dos de diciembre el Gobierno conceda de una vez el indulto a Miguel. Tenemos 4 días para conseguir poner fin a esta injusticia.
Según http://www.afaprema.com/: «Es muy triste observar cómo estos días se están dando capítulos en los que se pone de manifiesto, y sin ningún tipo de pudor (aunque ya estábamos al corriente) que la Justicia no es igual para todos. Unos van a la cárcel, otros son indultados de la pena de prisión por el Gobierno saliente, como Alfredo Sáez por una causa que se remonta a 1994 cuando era presidente de Banesto, en contra del Tribunal Supremo. Y suma y sigue: Unos prácticamente pagan la pena íntegra en prisión, denegándoseles uno tras otro todos los permisos, y otros, como el sobrino del vicepresidente en funciones, Manuel Chaves a pesar de ser condenado en sentencia firme el pasado mes de junio a una pena de tres años y medio de prisión por abusar sexualmente de dos adolescentes de 14 y 15 años, sólo acude a un centro penitenciario a dormir. Luego nos querrán convencer que la Justicia es igual para todos. Indignante.»




