José Ángel Martins Mendoza, Peque, Preso Social Anarquista Y Enfermo De Cáncer, En Huelga De Hambre Desde El 9 De Octubre Porque Los Servicios Médicos De La Cárcel De Teixeiro Se Niegan A Administrarle La Medicación Prescrita Por El Oncólogo

JoséÁngel Martins Mendoza, Peque, actualmente preso en la Cárcel de Teixeiro (A Coruña), alcanza hoy los diez días de huelga de hambre. Nuestro compañero, preso de  larga duración, siempre dispuesto a la   lucha por la dignidad de las personas encarceladas, ha participado, entre otros intentos colectivos, en la campaña Cárcel=Tortura y en todo lo que se hizo dentro de 2015 a 2021 por las 14 reivindicaciones. En abril de 2023, cuando estaba en la cárcel de Campos del Río (Murcia),  fue operado de cáncer de garganta en el Hospital de la Arrixaca, cuyo departamento de oncología le prescribió un tratamiento, renovado, al ser  trasladado a la cárcel de Villena (Alicante II), por el oncólogo del hospital de referencia. Pero, cuando llegó hace más de seis meses ala cárcel de Teixeiro, le fue retirado el tratamiento y después drásticamente reducido. Peque se encontraba mal, con fuertes dolores en el cuello; pedía una y otra vez su tratamiento y las médicas de la cárcel gallega, de siniestra fama, se lo negaban una vez y otra. Sólo recientemente, consiguió cita con un especialista en oncología del hospital Juan Canlejo de A Coruña, donde le prescribieron un tratamiento parecido al que tenía antes de llegara a Teixeiro y una serie de pruebas diagnósticas. En las primeras pruebas que le han hecho, se ha descubierto que se le ha reavivado el cáncer del que había sido operado. Ahora está a la espera de otras pruebas para especificar más de qué se trata… Aún así, el tratamiento se lo siguen negando y de malas maneras. Pero ahora ya no se trata sólo de enfrentarse a eso. Peque se ve a merced de la arbitrariedad unos servicios médico-carcelarios inoperantes, casi inexistentes, cuya autoridad y poder de decisión prevalece, por lo visto, por encima de los de los especialistas del servicio nacional de salud, que debería ser, según una ley que el mismo Estado que la dictó desobedece, el que se hiciera cargo integralmente del cuidado de la salud de los presos.

Cárcel de Teixeiro, septiembre de 2026

Salud, compañerxs:

Soy JAMM, Peque, y me comunico desde la cárcel de Teixeiro, procedente de la cárcel de Villena, para informaros del atentado que sobre mi persona están cometiendo las médicas fascistas de esta cárcel. La subdirectora médica de esta cárcel, Julia, me conoce desde hace treinta y cinco años, cuando llegué a la cárcel de Monterroxo en 1991.

Habiéndome salido un cáncer en la prisión de Murcia, fui operado en esa comunidad en abril de 2023, sacándome las amígdalas y medio tiroides más trece tumores que me estaban subiendo por la cabeza. Dos semanas después, fui trasladado a la cárcel de Villena. Los oncólogos tanto del hospital de Murcia como del de Villena, me pusieron unas medicaciones cantidad de fuertes, puesto que en la operación se me tocó un nervio y decidieron no volverme a operar por seguridad, pero darme esa clase de medicación crónica. Cuando llegue a esta cárcel, la médica, por su cuenta, decidió quitármela en un mes. Me quedé cinco meses sin medicación hasta que el pasado 4 de septiembre volví a salir al oncólogo del Juan Canalejo. Este médico no se explicaba cómo esta señora me había quitado la medicación prescrita por el especialita correspondiente y, creyendo que me la darían drespetando su autoridad como oncólogo, la activó nuevamente, con carácter crónico, puesto que un cáncer es para toda la vida y no para un mes.

Como digo, esta médica de Teixeiro, después de llamarme a enfermería, se puso como loca, a gritos y pegando golpes a la mesa, diciendo: “has ido al oncólogo solo para que te volviese a poner la medicación”. Lógicamente, es así, porque los dolores no me permiten ni moverme, pero si el espcialista me prescribe una medicación, es porque sabe que la necesito. Sin embargo, las “doctoras” siguen negándose a dármela, por lo que he decidido denunciarlas al juzgado de guardia y al de vigilancia penitenciaria. Y no descarto hacer una huelga de hambre indefinida por mi dignidad y salud, ante esta actitud totalitaria y fascista por parte de las médicas. Lo que pasa es que, por lo que veo, prácticamente estoy solo en la lucha, a no ser por algunos compañeros que aún creen en la fraternidad. y se lo agradezco, pero al mismo tiempo siento tristeza y soledad al pensar en otros compañeros que no están.

La lucha tiene que continuar, aunque ya no sea colectiva, ¡por mi derecho y dignidad!

Salud y anarquía.

Peque

Sé el primero en comentar

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.